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México, Carlos Salinas y la generación del 68
08 mai 2004
Documento original (1988)que desencadenó la persecución hasta la desaparición en mi contra en México, encabezada y promovida por Salinas y Octavio Paz
Orlando Guillén
México, Carlos Salinas y la generación del 68



    Cuando puedas me pasas el taladro, ¿no? para instalar una cierta infinitud en la pared del fondo y mañana te lo regreso.
Enric Casasses




A manera de cierre a las presentaciones paralelas de mi libro de inminente aparición âDoce poetas catalanes del siglo XXâ? que he venido llevando a cabo en recurso a la opinión pública nacional e internacional y en respuesta a la actitud asumida por el Fondo de Cultura Económica de México en mi perjuicio y el de la difusión y el conocimiento de esta obra panorámica y monumental de traducciones (en demérito de mi autoría esa editorial sembró recientemente confusión en los lectores mediante un montaje fársico de prensa en periódicos mexicanos), doy a conocer ahora, por primera vez en cualquier medio formal y extensivo este documento, origen de la persecución octaviopazcarlosalinista en mi contra. Va también por la plena vigencia de los derechos del hombre y del ciudadano en México y por el alto al veto y toda forma de omisión hasta la desaparición de escritores vivos en mi patria.
Se lo dije en entrevista a Gordon Ross: parece fatalidad llulliana (su obra también fue perseguida), y LLull es mucho poeta: hoy, tras los hechos de delirio tremendo del franquismo contra las lenguas minoritarias y sus autores, la poesía catalana del siglo XX también entra perseguida a la lengua castellana.





México, Carlos Salinas y la generación del 68

PRIMERA CUCHILLA
(Prolegato)

Señoras y señores y público en general: el 11 de noviembre del año pasado el diario EL PAÃ?S publicó un artículo del profesor Enrique Ruiz García en torno al virtual en ese momento prójimo presidente de México. Lo ahí expuesto -sobre todo la ubicación generacional de Carlos Salinas, cuya cabeza proponía con arte menor que maña en la bandeja sangrienta del 68 mexicano-, me impuso la mordiente que acosa mi respuesta (cuyo contenido reproduciré íntegro en la segunda cuchilla de estas páginas negras, y eso a pesar de los acontecimientos políticos mexicanos más recientes y conocidos). Tengo a mano la evidencia epistolante de que el consejo de redacción de ese periódico precisó de alrededor de 45 días para âdesestimarâ su publicación. Para desestimarla, es cierto, pero también para vulnerar mi más que elemental derecho a la réplica: como escritor y como ciudadano mexicano, y desde luego como persona que en su momento fui de un movimiento juvenil, universitario y urbano que aún hoy nomina con su número extremo a una generación de mi país
-cualitativamente viva para decirlo en términos de sociología en chinga. ¿Me halagó elegante tal actitud desde un periódico cuya sedicencia independiente y democrática se contesta sola por ser coto cercado de una misma filia (en sus 10 0 12 años de vida las voces a capela pueden fácil contarse con los dedos de la manca), y por una constante editorial que en líneas generales es expresa apología del tedio? Quizá. Razones diversas que no tienen por qué venir a cuento al paso de los días me alejaron de esta cuestión. La aparición en el mismo matutino de un artículo de Jorge Castañeda, destinado a legitimar la campaña electoral mexicana por méritos del candidato del partido gobernante; más la publicación también en ese medio de algunos artículos y hasta crónicas sobre el asunto (a los que alguien pudiente suministró el arduo honor de la tipografía); y más, finalmente, el panegírico del sistema político mexicano que acometió en ese mismo lugar pero en fechas más cercanas el embajador de México en España (excelentísimo señor cuyo nombre no recuerdo), han venido en cambio, sí, de sopetón a recordarme la segregación de que fui objeto por motivos de opinión, y a plantearme la difusión de mi texto por imperativos de conciencia -y no sólo de conciencia política. Esto no es pues ni quiere ser una denuncia que pudiera formar parte de algún etéreo y particular anecdotario de ninguneos: es simplemente un modo de dar a conocer a la opinión pública española (y por extensión a la europea) una visión de la actual política mexicana que, por más que subjetiva y vagamente sombría, se engendra y se alza desde la periferia crítica
-frente a la que se ofrece directamente procesada por los fuegos fatuos del panteón intelectual mexicano. Es discutible si por motivos distintos, pero igual que al enano Tuntún al Octavio Paz hay que guisarle aparte, y si el lector es paciente e improbable le verá servir de pasto al colofón.



SEGUNDA CUCHILLA
(México, Carlos Salinas y la generación del 68)

Jilguero llama el pueblo allá en el rancho grande al mitinero en campaña que tañe las excelencias del Ungido sexenal de turno, y tal se gradúa el 11 de noviembre de 1987 y con el artículo âEl próximo presidente de Méxicoâ?, Enrique Ruiz García: jilguero de lujo si se quiere, pero jilguero; jilguero que presenta en sociedad al Candidato frente a Europa. Doy cuenta de tan brusca ave de entrada porque es pájaro de cuenta, mas lo que realmente cuenta son las corcheas del trino, incidentes melódicos de los que pasaré a ocuparme ahora ya sin más.
Afronto el riesgo de poner a salvo un muerto por un vivo obvio, pero por mí que siga la yunta andando: ni la mexicana ni la realidad política de ningún otro país permiten una lectura enrevesada, al revés o mágica: requieren por lo llano de una lectura informada y crítica; de que quien las esté leyendo no lo haga con los pies. Hay que saber que en la vida la lectura interesada o usurera de, por ejemplo, La Serpiente Emplumada, antes que echar a volar se morderá la cola. De antemano privada la llamada cosa pública, la democracia clásica es un garbanzo de frimén: en el interior de un mundo esclavista no deciden más que los hombres libres: es decir: los amos. Los pocos kilos que desde entonces el asunto ha perdido en sustancia los ha recuperado en la forma, y así se mantiene sin un solo gramo de grasa patinal. Brazos de una misma camisa de fuerza, dos tendencias dirimen entre ellas la cabeza espantapájaros visible del imperio del sol poniente, y no se olvidan de guardar por eso la forma votiva de las urnas. A imagen y desemejanza, tampoco y mucho menos el sistema político dominante mexicano pierde compostura de clase y, por encima y por debajo del dedazo, pasa por los comicios el tarjetón del carro de su legitimación. En ambos casos pues el grueso de la gente vota a menos y, según su circunstancia gobiernan los intereses que gobiernan, y las personas según su capacidad y según su bellaquería. La administración política mexicana forma parte precaria de las nominadas democracias occidentales, lo que no da a estas alturas para que nadie se rasgue los sarapes. Los partidos tradicionales mismos, giróvagos a derecha e izquierda del que ejerce el poder, han venido bailando hasta ahora el son de la negra de la comparsa. Con los naturales vaivenes de la danza, claro.
La primera fase del movimiento armado que acabó con la dictadura de Porfirio Díaz abrió de patas al poder a Francisco Madero. Tras el cuartelazo de La Musa de La Cucaracha y más balas y más muertos, la segunda elevó más bajo a la zorra miope Venustiano Carranza. Esta época no significó ni tenía por qué ningún salto cualitativo en la vida de las grandes mayorías. Su papel fue el de poner los muertos, y su beneficio retórico: el contenido de un par de artículos de la Constitución de 1917. Y es que, asunción aparte de factores internos y externos, Madero estaba hecho de la misma madera que el resto de la burguesía terrateniente, y Carranza venía nada menos que de ser gobernador de Cohahuila con el pájaro porfirio. A Madero lo sobrevive todavía la frase emblemática âSufragio efectivo. No reelecciónâ?, una de las claves de la abundante estabilidad política mexicana; a Carranza apenas si sus crímenes.
Pancho Villa y Emiliano Zapata que encarnaron cada uno a su modo la figura real del pueblo en armas y son los grandes perdedores, pagaron con la vida su ingenuidad frente al poder, su propio peso militar y su temida capacidad de convocatoria.
El tributo a la no reelección, âpostuladoâ que tantos reyezuelos sexenales nos deparó a los mexicanos, lo pagó con cuerpo y alma el general Alvaro Obregón, llamado El Manco de Celaya, al intentar el doblete. ¡El fusil ha muerto; viva el cañón!: porque instituye míticamente la corrupción endémica del sistema mexicano, a Obregón le sobreviven: primo: el grito de que nadie resiste un cañonazo de cincuenta mil pesos; secundo: su viuda alegre llamada Hacienda, Los Pinos o Programación y Presupuesto; tertio: el monumento a su brazo maese en el saco de San Angel.
La asamblea dispersa de los intereses o tendencias o facciones surgidos de tantos caudillatos productos por la lucha armada, expresaba su poder a través de una intrincada gama de partidos locales, regionales o cuasinacionales. El colmillo sin escrúpulos retorcido de la zorra hipermétrope Plutarco Elías Calles, alcanzó a fundirlos en el crisol por consenso (es un decir) del Partido Nacional Revolucionario, abuelo del PRI actual, y se erigió a la sombra en Jefe Máximo, y fue el último Caudillo. Y así parió la zorra a la familia revolucionaria sin haberla parido, y fue su comadrona, y así comenzó a nalgadas chillando ese atroz bebé.
(Podría, pero no me resisto a ahorrarme el paréntesis: evidentemente aquí está el punto de arranque de otro de los âinsondables misteriosâ del PRI: el reparto del pastel entre parientes y compadres: cabezas de tendencias; cabezas de intereses creados de la Revolución que empieza a institucionalizarse. Todo queda en familia. Hasta hoy que, perdida la memoria, a los ojos de Onán todo es puñeta)
Al Maximato le dio la patada en el culo Lázaro Cárdenas tras alcanzar la presidencia bajo su manga. Al hacerlo, consolidó el poder presidencial pero también su funesta secuela: el presidencialismo, que padecemos. Estos son los hechos de Lázaro cuando se levantó y andó: hizo efectivo el mando último de la institución presidencial sobre la milicia; inició un plan de reforma agraria, educación básica gratuita y expansión y fomento del sindicalismo; orientó su gobierno hacia un socialismo populista; fortaleció las bases del reetiquetado Partido de la Revolución Mexicana; echó a andar la tradición de refugio y asilo políticos, y proclamó la independencia nacional y la autodeterminación de los pueblos. Y fueron todos los días de su poder 6 años; y engendró con el dedo a Manuel Avila Camacho, que comenzó la larga marcha atrás manteniendo en lo posible la retórica; y engendró con el dedo a Miguel Alemán, que casó los intereses de gobierno con los de la burguesía nacional, abrió las puertas al capital estadunidense (por lo que se ganó a pulso el título de Míster Amigo) y amasó una formidable riqueza personal de la que hoy es testimonio lleno de imágenes el emporio televisivo Televisa, por ejemplo; y engendró con el dedo a Adolfo Ruiz Cortines, que hizo poca y sórdida política y mucha administración; y engendró con el dedo a Adolfo López Mateos, que se paseó por el mundo al grito de âconcordia en el concierto de las nacionesâ?, y que reprimió a ferrocarrileros y maestros; y engendró con el dedo a Gustavo Díaz Ordaz, que en 1968 hizo tomar por el ejército la Universidad Nacional y saludó con sangre los Juegos Olímpicos al ordenar la matanza indiscriminada de manifestantes estudiantiles y vecinos en la Plaza de las Tres Culturas del complejo habitacional de Tlatelolco; y engendró con el dedo a Luis Echeverría, que ni pudo restañar heridas (salvo la propia en plena frente -producto de un hondazo que algún estudiante a David pretendiente no mereció en efectivo ni siquiera el cheque de una porra entre los goliatras -acaso por su escasa eficacia y por la edad de su talonario), ni sustraerse a la represión paramilitar de 1971 conocida como El Halconazo, y que, por si fuera poco, comenzó la política devaluacionista; y engendró con el dedo a José López Portillo, que nos exhortó a prepararnos para administrar la riqueza, nacionalizó la banca, devaluó con su aro al empujarlo al peso, y tuvo que salir por piernas; y engendró con el dedo a Miguel de la Madrid, que esta es la hora en que todavía no para de devaluar y devaluar, y que, como se sabe, no hace mucho engendró con el dedo a Carlos Salinas de Gortari.
Tales los antecedentes y tal la genealogía, ¿quién es como persona pública el púgil heredero de la corona extra de los pesos gallos mexicanos? Sin alma de denuesto lo informa Ruiz García: âes hijo de un senador (en funciones) de la República, también economista de profesión y de influencia real después de una extensa vida política y administrativa. En suma, sin equívocos, el nuevo candidato del PRI es representante de una claseâ? (la dominante). Y añade fractual el informante: âes actualmente el protagonista esencial de la política económica de Miguel de la Madridâ?. O sea: el autor del macrodiseño de la caída en picada del poder adquisitivo de las grandes mayorías de las clases medias y populares en los últimos cinco años. La más prójima consecuencia de su diseño se acaba de producir (una vez puesto a salvo el diseñador por la proclamación de su candidatura): una partida por media madre de la moneda del orden del 55 por ciento frente al dólar.
El hecho de que Carlos Salinas tenga hoy 39 años prueba que nació en 1948, no que âla generación de Tlatelolco, aunque él viera el toro desde otras barreras, sabe muy bien que el desarrollo es una exigencia irreversible que pasa por la democraciaâ?. Ver el toro 68 desde otras barreras prueba en cambio que no pertenece a esa generación, puesto que esta no se diluye en un mero dato cronológico como las promociones del servicio militar. Si ese año guarda la suficiente fuerza histórica como para nominar a una generación mexicana (urbana en cuanto a su radio de amplitud estricto, y en general universitaria en todo el país) es por quienes defendieron en la plaza y en la calle (lo que muchos pagaron con la cárcel o con la muerte) la libertad civil del pensamiento y la acción frente a los cuentahabientes de un sistema corrupto, anquilosado y prepotente. El meritorio empeño de ERG por calzar al pie Salinas zapato tan rejego, y cuyo reiterado esfuerzo es tan plausible como el de la madrastra de La Cenicienta, no se entiende sino a la luz de que la generación del 68 âvendeâ en Europa. Porque no es nada del otro mundo situar por su generación y en su lugar a Carlos Salinas. Lombardo Toledano llamó a Miguel Alemán âCachorro de la Revoluciónâ? (era hijo de un general dudoso, cuyas hazañas no recogió nadie, ni siquiera cuando pudo ser rentable hacerlo); pero la figura del primer yúnior bien puede cubrirla López Mateos: por el discurso (âmi gobierno es de extrema izquierda dentro de la Constituciónâ?, llegó a decir) y por la arrogancia. A los hijos de estos hijos pertenece Carlos Salinas: es decir: es el primero de una generación de nietos institucionales que llega al poder; una generación que ya no conoce la Revolución como guerra más que por los libros, y a cuyos padres (que la conocieron vagamente) se enfrentaba la contestación estudiantil del 68; una contestación a la que él asiste desde el frente contestado y que es abiertamente su contemporánea: Carlos Salinas pertenece a una generación de recambio del sistema, no a una generación emergente como la que tuvo delante. Los naipes de CS más que âcontados y fascinantesâ? se me aparecen, así, simplemente marcados. Marcados por el orden por el que apuesta no por la fatalidad ni por la sangre de enfrente.
Ya he dicho que la administración política mexicana pertenece, precariamente como tantas otras, a las democracias occidentales. Por su parte, ERG cree que âel desarrollo es una exigencia [...] que pasa por la democraciaâ?, lo que equivale a decir que no la hay. Pero sucede que confunde democracia con democratización, y a esta con la interna del PRI: lo que llama opción doble cero no es otra cosa que la erradicación del dedazo y de la ejecución moral del presidente anterior. Al considerar esto último imprescindible, y a la vista de que no aduce más que espantajos tales la sociedad adulta reclamante de cambios y de formas modernas de participación, más parece a ultranza un defensor agazapado del actual ocupante de Los Pinos que un politólogo que reflexionara. Por otra parte, presentar al andante ápodo de la corriente democrática como una âocurrenciaâ sólo a él se le ocurre: se trata de una jugada que ha permitido ya, en el interior del PRI, abrir por primera vez âuna preselección de seis que dejó al final un candidato único, solar y solitarioâ? (lavándole de paso la uña a la práctica del dedazo, y que puede permitir, con la candidatura parasatélite de Cuauhtémoc Cárdenas, restar votos por la izquierda a la oposición de ese signo, hoy agrupada bajo una misma cobija.
El análisis global de ERG no toca siquiera el problema agrario mexicano ni mucho menos el indígena (en México, pongamos por dato, se mantienen vivas 56 lenguas vernáculas frente a la dominante); pero aún en el entorno de la problemática urbana (que de ningún modo puede entenderse cabalmente sin el flujo constante de la inmigración campesina), ante el hecho de que el nuevo gobierno verá crecer los estratos poblacionales mayores de 15 años, con sus correspondientes exigencias de vivienda y empleo, el âanalistaâ no otea más salida que la modernización y un nuevo discurso. Discurso que, supongo, no será sopa de letras.
No escapa al click de la cámara de los clichés ERG cuando dice que el próximo mandato será único, pero sí cuando apronta lo que sigue: âLa bendición para México no es el petróleo. Lo es, paradójicamente, que Carlos Salinas no sea un demagogo. Sabe el valor del filo de la navaja. Esa generación lo tiene en la memoriaâ?. Desde cuál perspectiva generacional ha visto CS el filo de la navaja ya ha quedado dicho; cómo guarde esa miradura en la memoria pertenece al reino de su razón subjetiva; mas es de elemental watsonería que de todo ello no puede concluirse que CS sea o no un demagogo. âEl niño Dios te escrituró un establo/ y los veneros de petróleo el diabloâ?, gañe con mejor retórica el pariado famoso del caminante tísico que se cobró la noche de la suave patria. Una lectura más allá de la muerte escinde por los polos la realidad mexicana: por un lado la urbe, las urbes, el centralismo, la burocracia, el petróleo, la ilusoria industrialización nacional y los grandes cinturones o incluso bolsones de miseria; y enfrente el campo: el ejido en quiebra, los jornaleros (también llamados proletarios del campo), los largos mojones de la pequeña propiedad ganadera en la base del neolatifundismo; pero sobre todo el ejido, ruina de sueño, como la alucinación de alguien embalsamado vivo.



TERCERA CUCHILLA
(Dos precisiones -más o menos)

Algunos amigos mexicanos que le han atorado en vivo al patín poelítico que antecede me han dicho que pareciera como que yo de algún modo ameritara por exceso el sexenio cardenante (y eso que fuera de la elipsis indirecta a la quijada no me ocupé de la nacionalización del petróleo); o como si valuara a la baja los tipos de interés político que el jaleo de sus acciones en este orden perseguía. Para ahorrarme unas cuantas líneas, arrastro por los pelos otras de Octavio Paz hasta esta página, y las pongo en chinga a resumir por mí la inteligencia de la astucia cardenicia: componer lo que hoy es el PRI no por individuos sino por corporaciones: sectores obrero, campesino y popular. Ese desnuque nucleado comenzaría a partir de los sexenios de Avila Camacho y de Miguel Alemán a cobrar la facha de proboscidio blanco -cuyas duras y pesadas patas han venido andando, aplanando o aplastando desde entonces. Lo que ni el exembajador de Díaz Ordaz en la India subraya ni yo acerté a recalcar es que Cárdenas hizo lo que hizo con su partido pensando en consolidarlo como máquina última electoral y brazo largo civil del gobierno. Más de cincuenta años nos contemplan, y o palidecen o callan.
A la vista de los sucesos políticos más recientes en México, se me impone la búsqueda y captura de los mínimos datos indispensables para acreditar sin lugar equívoco lo que da lo mismo nombrar virginidad que castidad política de los dos más picudos cabecillas de la ya bastante asendereada corriente democrática: 1) Porfirio Muñoz Ledo fue presidente del comité ejecutivo nacional del PRI; ministro de educación en su momento (y por tanto, y dentro de las viejas reglas del juego, habilitado meritorio para aspirar a la presidencia mexicana), e incluso jugó su carta como embajador del gobierno ante la ONU; 2) por su parte, el hijo de Lázaro Cárdenas (cuyo cocuyo es su mérito) salía de ser gobernador de Michoacán (por el PRI, claro) cuando se aventó no sé si a seguir en ellas o a remontar las aguas de la corriente.
Es válida entonces pues la hipótesis de que todo este esperpentáculo formara parte de una alta cubiletada de laboratorio política (¡oh sombra de Jesús Reyes Herodes!), cuyo ortodoxo frankenstein inopinadamente rebasara por la zurda a sus creadores. Pero aunque también pudiera por la diestra y ganas no le faltaran, y así resultase frankenstein o gólem, tengo que admitir, por lo que a mi capacidad de juicio directamente respecta, que en ningún momento conté con el oprtunismo histórico de la izquierda mexicana (oficial o paraoficial) que terminaría metiendo la popa de su chinampa en las aguas turbias pero no Revueltas (homenaje a Pepe) de tan prometedor Cuemanco. Porque a partir de la vindicante y victoriosa autogestión ciudadana que desencadenó por encima del gobierno y sus adláteres la última más importante catástrofe telúrica que asoló al DF (y de cuyo miedo escénico se hizo eco necesariamente EL PA�S -bajo la firma bajo cuerda funámbula del simulacrista lírico que finta escribir con La Manca) la democratización interna del PRI y de su aparato disperso era cosa cantada -sobre todo en vísperas de la sucesión presidencial. Porque me temo que de lo que se trataba era de proponer al PRI como alternativa al PRI (y sin más riesgos); y mejor todavía si el quiebre de cintura al punching bagg por la izquierda prefería pasarse a los rounds de sombra.


CUARTA Y ÃLTIMA Y EN PIEDRA DE SOL AFILADA CUCHILLA
(Octavio Paz: Triptongo)

Triptongo: palabragueta abierta hija del claroscuro ayuntamiento de tríptico y de tongo, me parece justa a la medida para la triple entrega (para variar también en EL PAÃ?S) que los días 22, 23 y 24 de agosto último Octavio Paz publicó bajo el reclamo general que sigue: âMéxico ante un presente inciertoâ?; y puesto que tal sastrería menor estricta me parece, se la aplico, y con ello defino esa entrega: está destinada (bajo las atávicas pero ya habituales máscaras del autor -que en este terreno es más hábil que Milmáscaras pero menos que El Rayo de Jalisco) a la descalificación de los oponentes electorales del caballo ganador y a montar al trote una defensa (que no se atreve a decir su nombre) de la legitimidad de este. Pero Paz no se limita a eso y emite tales juicios que me veo obligado a ponerles música -con y sin licencia de la Unión de Organilleros.
Siempre OPortuno OP dice que asistimos a un proceso que se inició hace más de 20 años. Tengo para mí que asistimos a un proceso que se inició alrededor de 1800 y pico, y si alguien lo duda que se lo pregunte a dos que muy me importan: a Pípila, y a Pío Marcha -si es que en la historia existe el principio de contradicción. Si no es severo con la historia menos lo es con las matemáticas sociales, pero que se refería al 68 se hace en seguida evidente: âEn 1968 estalló la revuelta de los estudiantes. Fue un aviso y algo más: una fracturaâ?. El aviso: âla ciudad de México es una caldera que contiene esos elementos inflamables que son las masas urbanas, especialmente las de los jóvenes. La caldera puede estallar cada vez que el vapor que despide no tiene salida o cada vez que manos insensatas atizan el fuegoâ?; la fractura: el movimiento juvenil âmostró que nuestra sociedad no era un todo homogéneo y que el sistema político mexicano no correspondía ya a la realidad social y cultural de nuestro país. México había crecido y se había diversificado; el régimen le quedaba chico a la nación y la rigidez del sistema la ahogabaâ?. Pero el analista, situado ayer y hoy dentro del sistema, también le quedaba y le queda chico a la nación y al análisis. Para comenzar, ¿qué chingaos quiere decir con que la caldera puede estallar cada vez que el vapor que despide no tiene salida (lo que tendría por los aires a la ciudad de México como incógnita para paleólogos -hoy lo es para ecologistas del cosmos, si los hay-, por lo menos desde el sexenio más apaleador que paliador de Adolfo López Mateos); y para seguirla, ¿qué con lo de las manos insensatas que atizan el fuego? ¿Está acusando a la sombra negra (Black Shadow fue siempre un artista del pancracio) de un supuesto complot extranjero contra México, argumento reiterado y reiterante del gobierno en aquellas fechas? Dejo al lector la libertad de que presuma tal instancia. Yo me limito en este caso a informarle que el hombre que posee el tambache más jugoso y atestado de galardones culturales en todo el ámbito de la lengua española (locales o internacionales, pero oficiales o paraoficiales siempre), esperó hasta el último minuto la matanza ordenada por su Jefe en octubre de aquel año infame y miserable y terrible, para âponer a la disposiciónâ (no renunciar a) su cargo de embajador. La OPortuna OPeración de prestigio (sobre todo internacional) le cayó de perlas y de oquis: puesto que no le costaba ni la soldada y la presentan calva, no la desaprovechó...
El aviso y la fractura reales los proporcionó el poder: 1) el principio de autoridad presidencial es intocable; 2) para el presidente y sus secuaces, el crimen es un arma que no cesa y, dado el caso, no distingue. Las únicas manos insensatas fueron las que tiraron a lo bestia del gatillo sobre civiles inermes. Aviso y fractura que nunca olvidaremos quienes éramos jóvenes no sé si ilusos o ilusorios entonces.
Me ha llegado la hora de decir que, por su parte, el OPinante propicia preciosamente la avasalladora peripecia de que los jóvenes de entonces no éramos demócratas ni creíamos âdesdeñosamenteâ? en las libertades formales de la burguesía; nos inclinábamos, abusa, acusa o retrodelata, por un cambio revolucionario violento. También el gobierno manejaba en el 68 ese mismo rollo, pero es cosa que se caía y se cae por su propio peso: ¿se iba a hacer la revolución con lo que aquí llaman tirachinas, en mi tierra tirador y charpe en algún lugar del DF? ¿O con piedras, a secas, como hoy los aventajados de David intifantes palestinos? Y ya que me ha llegado la hora, propongo y propago que el juicio del OPinador es juicio de salón encerado cuya chancleta resbala no sólo al generalizar.
Para Paz la crisis mexicana es una crisis de crecimiento (¿de crecimiento de qué?), y la salida hacia formas más âplurales y democráticas de convivenciaâ debe ser pacífica y gradual. Y de súbito dorsal un cable desde el laberinto de la soledad sociológica vaciada revela al mundo lo que todo el mundo sabe: en México, hoy por hoy, está totalmente enquistado ya un poderoso grupo social que domina al gobierno y la vida nacional entera. Abstrae, aunque conciente que el término es insuficiente, en la palabra burocracia tan ingente mole de mierda: âes un estrato social muy extenso y poderoso, situado en lo alto de la pirámide y con ramificaciones en los puntos vitales de la economía y la culturaâ?. En el campo de la cultura el propio Paz es muestra extrema de que lo que aquí dice es cierto. Por eso resulta complementario que añada que el mayor obstáculo para la âmodernizaciónâ resulta ser el inmovilismo de la democracia dominante. Y absolutamente consecuente que diga que no es fácil renunciar voluntariamente a los privilegios. Su autoridad en el asunto es inapelable: él, desde luego, no da señal alguna en ese sentido volitiva. Ya cadáver Juan Rulfo, difícilmente podrá encontrarse en México una testa intelectual más dispuesta a ser largamente coronada; pero a diferencia del difunto aquel (que también tuvo su corazoncito), a manejar los hilos culturales de ese poder hasta que la muerte lo separe.
El triptongo de la paz octaviana da para un rato largo a salto de mata. Pero las parcelas místicas que constriñen todo espacio periodístico están a punto de cerrar valvas etéreas en tres o cuatro observaciones más. Juego de manos: âEl realismo consistió y consiste en desmantelar de una vez por todas el patrimonialismo del Gobierno y convertir a México en una sociedad y un Estado [...] modernos. Puede definirse a la modernización [...] como una tentativa para devolver a la sociedad la iniciativa que le fue arrebatadaâ? (es de suponerse que por la Revolución) ây así romper la inmovilidad forzada a que nos ha condenado el patrimonialismo estatalâ?. Tal modernización, por la que también se tira de pura casualidad a la piscina Salinas de Gortari, consiste en reprivatizar toda actividad empresarial en la que el Estado fuera o sea accionista mayoritario. Voy a dar tres rápidos ejemplos: 1) Aeroméxico, empresa deficitaria fue liquidada y declarada en quiebra; hasta donde públicamente ha trascendido los Vázquez Raña se aprestaban a rapiñarla en puja por cargarse a cambio Mexicana de Aviación, la otra compañía aérea nacional considerada rentable. 2) Rentable también Cananea lo era cuando fue vendida en abril al poderoso grupo Protexa de Monterrey (apoyado por un trust bancario estadunidense). Cananea es la tercera más importante mina de cobre en el país y la décima por su producción en el mundo. Sin embargo, algo así como la mitad del costo de la operación ha sido cubierta con la compra de deuda externa mexicana. Vamos de alivio. 3) La nacionalización de la banca (herencia curiosa de López Portillo) comenzó su cuenta atrás con de la Madrid (aunque con medida, pues que él estuvo involucrado en su implantación); pero CS, su estratega en política económica es de hecho el nuevo presidente mexicano. Y en ese sentido, Agustín Legorreta, presidente del Consejo Coordinador Empresarial, ha declarado ya que âno hay ninguna razón de peso para que las instituciones financieras sigan perteneciendo al Estadoâ?. Razón de peso o razón de dólar, la llamada economía mixta, a la que Paz llama a su vez patrimonialismo, es quizá el fruto menos podrido de las administraciones del PRI, y ha servido de válvulva de escape precaria a la desesperación y a la miseria en México. La anunciada y ya comenzada política de reprivatización (salvo, oficialmente, en el aparato productivo de interés estratégico: el sector energético y un mínimo etcétera) puede ser un golpe de dados, pero no abolirá al azar: lejos estamos de Dios y muy cerca de los Estados Unidos. Los europeos nacidos en México y los oriundos de Oxford entre otros peces gordos puestos a âmodernizarâ, olvidan que México no es Canadá ni mucho menos Europa.
Por lo demás, yo digo lo que dice el verso: âNadie sabe/ Nadie supo/ Quién chingó/ A la CONASUPOâ?.
La Compañía Nacional de Subsistencias Populares, ¿morirá abaratando la vida de tantos millones de mexicanos también?
La escisión del PRI era previsible, según el OPerario de la poémica poépica modernicista: âPodría ser que un nuevo partido surgiese de una división en el PRI. Esta es una de sus posibilidades históricasâ?, recuerda haber declarado (no dicho) a principios de los ochenta. Su argumento: los choques de intereses internos inherentes a ese poderoso gran pegote de contradicciones que entre la infamia y la paradoja sustenta a ese partido. Pero en el caso concreto de la escisión de ahora, yo aventuré una cuchilla antes por hipótesis y la sostengo: sin embargo, yo no hablé de partido nuevo alguno, y mi OPositado sí, pero tampoco: al neocardenismo lo llama nada más que âmovimientoâ. Pero la razón a lo mejor la tenga otro: mi difunto amigo Jesús Luis Benítez que escribió en las âCanciones para gandallasâ? (ediciones Calandria, México, 1987) en mi casa de entonces en Jalapa en 1976 lo que sigue y cierra esta bragueta: âEl motín de las putas en un barco de madrotas/ va a acabar con el PRIâ?.
Y todo porque el paraguas civil que de cuando en cuando abren bajo el ala nuclear o bajo la lluvia ácida los cerebelos mercenarios al servicio de los célebres cuchillatos del hambre y de la guerra, se despliega ahora para hacernos saber que, en los últimos 10 años, se ha venido desarrollando la formulación matemática y el garfio físico necesarios para lanzarse al abordaje de nuestra incapacidad de predecir. Ese tal gusano de doble ramazón científica ofrece la peculiar maña política de que con sólo arrastrar sus babas verdes de la periferia al centro (y viceversus), logra que se las denominen âsistemas dinámicosâ; mas la sabiduría corriente por perversa indocta llama a tan astuta onda simplemente Caos.



CUCHILLA DE MONTE FURTIVA A TRAVÃS DEL ESPEJO DEL PAÃ?S DEL AJO DIDO
El costillar de Caín (Una fractura)

El saludo a los muertos de un pedo de mano de los lobos
se echa con disimulo en el aire nubes de culebras bumerang
que por entre las narices de los generales vienen
que por entre las narices de los presidentes van
La picadura del clan mata a los muertos
Y en la cuenta bancaria de las claves meten mano los enigmas
Habría que tener la cabeza de hojalata de los cosmonautas
para creerse aquello de que alguien caga por primera vez en el cosmos
No puede ser Calixto gobernador siendo su papá
gendarme
Tan claro como que nadie se masturba por primera vez en el infinito
Tan claro como que han muerto los carbones que al primer soplo
del polvo se encendían
La niña cuya muerte dio la luz a los zopilotes en flor apabulla a pedos
el talco de las témporas Y nace por primera vez
Y chupa por la chiche del culo la chimenea de los sabios
por el mero ejercicio de ser
La mata de plancton en la mierda
como la suegra de azufre en los pedos de mi novia



PIEDRA DE AFILAR LA CUCHILLA DE LOS CRÃDITOS

Estaba escrito que yo nací en Acayucan en 1945; de que seguí escribiendo se encargó mi menda con el tiempo y un ganchito: âVersario pirataâ?, âTítulos del miedoâ? y âUn muerto rema rayo abajoâ? entre el hedor de otros despojos, chuparon faros, esmog y mundo bajo el firmato de mi compadre de horca Orlando Guillén (único cuate que conozco a quien no le importa ser petate donde yo le caiga muerto). En 1985 la Universidad Chapingo publicó en México âRey de bastosâ? en una suerte de versión que vulnera y lastra y distorsiona mi original. Dejo aparte a la institución (que no es más que ficción jurídica) pero no así al âeditorâ directamente responsable: un papatintas anonimal -a quien aplicándole la china se le reduce a mera bacinica nominal. También en 1985 apareció âHombres como madrugadas: la poesía de El Salvadorâ? en la editorial Anthropos de Barcelona. La edición es de cuidado: la cuidé yo. Y la fractura de âEl costillar de Caínâ? es producto del culatazo de uno de mis inéditos.

Rilke Guillén Roca, nacido en 1978, se chingó el tecolote antropoético de la portada hará ya unos dos años, sobre el modelo de una pegatina de uno de tantos álbumes de cromos, y el avioncito bandera mexicana hace apenas un minuto.

Martorell, Barcelona:
por la segunda cuchilla,
noviembre de 1987;
por las demás:
setiembre de 1988.


S. K. Brown


[Ediciones Le Prosa,
colección Armaño,
número 3,
Martorell, setiembre, 1988]

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Comentaris

Re: México, Carlos Salinas y la generación del 68
08 mai 2004
prou!

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