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Notícies :: mitjans i manipulació
Dissabte a Madrid
18 mar 2004
?ngel Acebes sabía, por ejemplo, que había dos teléfonos móviles: uno
hallado en una bolsa que no explosionó y otro encontrado en la furgoneta
abandonada en Alcalá de Henares y que ambos teléfonos tenían
alfabetización árabe. Acebes ocultó estos datos que apuntaban a Al Qaeda, así como que
los presuntos terroristas habían actuado a cara descubierta y que estaban
grabados en las cintas de seguridad. Pese a ello, Acebes insistió hasta
este mismo sábado en la 'vía ETA'. IU ha pedido su cese inmediato,
mientras jueces y fiscales de la Audiencia Nacional y policías de Madrid plantean
una auténtica rebelión.

Mientras a las 14.00 horas de este sábado ?ngel Acebes todavía insistía en
la 'vía ETA' como autora de la masacre de Madrid, cinco personas de
religión islámica -tres marroquíes y dos indios- eran detenidas en Madrid
por las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado después de practicar
cientos de registros a personas de origen árabe desde el primer día de los
atentados. Acebes tuvo que rectificar a las 20.15 horas del sábado,
después de que se filtraran determinadas noticias y de que se supiera que un grupo
de jueces y fiscales de la Audiencia Nacional capitaneados por Baltasar
Garzón se reuniera en Madrid para tomar una determinación frente a la
'manipulación' de Interior, según ha sabido este diario de fuentes de
absoluta solvencia.

En la reunión de magistrados y fiscales de la Audiencia Nacional se
planteó exigir el cese inmediato del delegado del Gobierno en Madrid, Francisco
Javier Ansuátegui, y del comisario general de Información. Al parecer,
desde el primer día, una vez que se conocieron algunos detalles del
atentado, algunos magistrados, y más concretamente Garzón, hicieron ver a
Ansuátegui que todo apuntaba a grupos islámicos relacionados con Al Qaeda.
Ansuátegui, según nuestras fuentes, les ordenó que siguieran
imperativamente la 'vía ETA'.

El imperativo causó un profundo malestar en la Audiencia Nacional, que se
fue incrementando al escuchar al ministro ?ngel Acebes insistir una y otra
vez en ETA, pese a que la propia organización terrorista lo desmintió. En
la reunión -mantenida, al parecer, a primeras horas de este sábado- se
llegó a plantear una denuncia de todos los hechos, filtrando información.
Por ese mismo motivo, un importante inspector-jefe de Madrid habría
planteado su dimisión, ante la forma en que se estaba llevando a cabo la
investigación y cómo se estaba informando a la opinión pública.

Cientos de registros

Según informó el newsletter exclusivo Conficrítico en su edición del
viernes, pocas horas después de los atentados de Madrid se estaban
empezando a registrar numerosos domicilios de personas de origen árabe. La
información vino por dos vías: a través de un vecino de Alcalá de Henares
que denunció una furgoneta sospechosa aparcada en esa localidad y a través
de las cámaras de seguridad en San Fernando de Henares (Madrid), en cuyas
cintas la policía pudo comprobar que los terroristas -de origen árabe-
actuaban a cara descubierta.
Paralelamente, en el registro policial de la furgoneta de Alcalá de
Henares se halló un elemento que incluso hasta este sábado ha negado el ministro:
un teléfono móvil que funcionaba con dígitos árabes. Otro móvil hallado en
una bolsa que no explotó dio la pista de cómo se detonaron las bombas y
quién lo hizo. Pese a esas dos pruebas, el ministro no dijo la verdad en
ningún momento, insistiendo en que fue ETA. A las 20.20 horas de ese
fatídico jueves, y ante las filtraciones que ya se estaban produciendo
-este diario tuvo la información en primicia- Acebes tuvo que salir a
informar del hallazgo de la furgoneta -aunque no del teléfono encontrado
en ella- y señalar que también se investigando a Al Qaeda.

El ministro sabía ya que las cintas de casette encontradas en la furgoneta
no eran citas del Corán de tipo educativo, sino que eran, como ha podido
saber este diario, cantos para autoanimarse a cometer los atentados, del
tipo de los que escuchan las Brigadas de los Mártires de Alá y otras
similares. Pero esta información también la ha ocultado el ministro para
hacer creer que se trataba de ETA a tres días de las elecciones generales.

A través de las investigación de las tarjetas de los teléfonos móviles se
pudo saber a qué personas se había llamado y el mismo jueves se iniciaron
decenas de registros en otros domicilios de personas de origen árabe. Pero
la información la siguió ocultando el ministro, y lo hizo, según denuncian
fuentes de la dirección federal de Izquierda Unida, porque si decía que
había sido Al Qaeda el electorado podría retirar la confianza al Gobierno
al pensar que era una venganza por el apoyo sin condiciones de José María
Aznar a la guerra de George Bush contra Irak.
Los datos los tenían también el PSOE e IU

Este diario también ha podido saber que estos datos eran conocidos en su
totalidad por los máximos responsables del Partido Socialista, pero su
secretario general, José Luis Rodríguez Zapatero, decidió que no se
hiciera uso de ellos. Sin embargo, a algunos de sus dirigentes, como el secretario
de Organización, José Blanco, o la secretaria del Grupo Parlamentario,
María Teresa Fernández de la Vega, les pudo más la rabia que la
'moderación' de su líder, y hablaron de sus dudas sobre la actitud del
Gobierno a los periodistas.

Esos datos también eran conocidos, en parte, por la Presidencia Federal de
IU, razón por la que las Federaciones de esta coalición decidieron
participar en las manifestaciones del 11-M pero aconsejando a sus
militantes que llevaran pegatinas de "No a la guerra": sabían ya que Al
Qaeda estaba detrás de todo; es decir, que podía tratarse de una factura
por el apoyo a la guerra de Irak.

Una vez que IU obtuvo más datos, concretamente este sábado, su Presidencia
Federal decidió hacer público un comunicado en el que solicita la
convocatoria "inmediata y urgente" de la Diputación Permanente para que el
presidente del Gobierno, José María Aznar, y el ministro del Interior,
Angel Acebes, informen a los ciudadanos del atentado perpetrado en Madrid.
A su juicio, el PP está dando un "golpe de Estado" informativo al seguir
"empecinado en su discurso inicial" de que la banda terrorista ETA es la
autora de los atentados.

La gota que colmó el vaso de IU fue la rueda de prensa de ?ngel Acebes
este sábado a las 14.15 horas, en la que volvió a insistir en ETA. Su
Presidencia federal optó por sacar entonces un durísimo comunicado en el que,
tras denunciar la conferencia de prensa de Acebes, reclamaba su
destitución de esta forma: "Sabemos que tanto el presidente Aznar, como el
candidato Rajoy han dise?ado la estrategia de la mentira para salvar su
Gobierno aunque sea a costa de enga?ar a todo un país... Hoy somos la
vergüenza informativa del mundo que nos recuerda épocas pasadas en las que

los ciudadanos de este país se tenían que enterar de la verdad por los
medios de comunicación internacionales... IU está dispuesta a llevar a los

tribunales a todos los artífices de la manipulación empezando por el
actual presidente y su gabinete".


CONCENTRACIÓN EN LA NOCHE DE ELECCIONES

Así terminaba el mensaje que recibí en torno a las tres de la tarde
anunciando una concentración silenciosa por la verdad frente a la sede del
PP en la calle Génova. Así comenzaba algo que con el paso de las horas iba
difundiendose minuto a minuto. Por cada mensaje que la gente recibía, se
enviaban diez, quince, veinte mensajes más. Hubo gente que recibió hasta
diez mensajes de grupos de gente diferente:
familia, trabajo, lugar de estudios, gente del colegio, del barrio, y esos
mensajes se multiplicaron hasta el infinito, propagandose como las llamas
de un incendio por efecto del viento. A las seis de la tarde un despliegue
policial protegía la sede del partido y sus efectivos pedían la
documentación a todo manifestante que llegaba. Media hora después, sin
embargo, la concurrencia de tantos madrileños sobrepasó la capacidad
policial y una hora más tarde la calle Génova era un hervidero de gente
gritando de rabia y pidiendo explicaciones al gobierno de la nación. Había
gente que lloraba, otros expresaban su indignación a gritos, mentirosos,
asesinos, te dijimos no a la guerra; vuestra guerra, nuestros muertos; no
estamos todos, faltan doscientos; mentirosos, vosotros teneis chófer,
nosotros cercanías; lo sabe todo el mundo menos nosotros; los muertos no se
utilizan, basta de manipulación, y queremos salir en La Primera.


La prensa que se encontraba tras el cordón policial era mayoritariamente
extranjera, y había un gran despliegue de antenas parabólicas de cadenas
televisivas europeas. De las calles adyacentes y bocas del metro salía cada
vez más gente de todas las edades y razas que se unían a la concentración,
que de silenciosa al final no tuvo casi nada porque se nos hacía difícil
permanecer callados cuando se pretendía celebrar un minuto de silencio.
Siempre alguien lo rompía con algún grito: mentirosos, asesinos. Las
lágrimas y la indignación se propagaban de igual modo que la información.

La gente estaba pegada a sus transistores y los móviles sonaban sin parar
para transmitir información a la gente, que a su vez propagaba las noticias, que
corrían de boca en boca.
Cuando Rajoy declaró a los medios que la concentración era ilegal e
ilegítima, y acusó a sectores del PSOE de haberla organizado, la multitud
rugió y contestó:
?nos han convocado los asesinados?, y ?la voz del pueblo no es ilegal?.
Cómo ibamos a ser ilegales, cuando el gobierno seguía mintiendo, ocultando
información y violando los derechos más elementales del pueblo: el derecho
a la libertad de expresión y al derecho a la información. En TVE 1, Cine de
Barrio.

En Génova pasaban las horas y los ánimos se iban encendiendo cada vez más.
Seguía llegando gente, y no se veían banderas de partidos políticos ni
sindicatos.
Sólo pancartas improvisadas con cartones y bolígrafos.
Tampoco la gente cantaba; todo eran gritos de dolor e indignación. El jefe
antidisturbios confesaba a un reportero de la SER que no podían disolver la
concentración por la fuerza porque eramos ya más de 5 mil personas y no era
cuestión de cargar contra la muchedumbre donde había ancianos y niños. Cada
vez que algún miembro de la sede se asomaba a la ventana la gente rugía y
pedía la verdad, y mientras, seguían llegando noticias de concentraciones
espontáneas en todas las ciudades de España. Las nueve de la noche y nadie
se movía de allí, pese al frío. Nos llegó una nota que circulaba en manos
de todo el mundo: A las doce en sol. Pasaló.


De pronto otra noticia que se propaga entre la gente:
dos hindúes y tres marroquíes detenidos por su relación con los supuestos
asesinos en Lavapiés. Los servicios de inteligencia por un lado y el
gobierno por otro. Españoles en el extranjero, amigos de todos los puntos
del planeta seguían mandando noticias de las principales cadenas
televisivas del mundo: Bush lamenta que el apoyo de España a su guerra
contra Irak haya tenido estas consecuencias para Madrid.
En cambio, el gobierno no lo lamenta, sino que oculta toda la información y
llama a la calma, e insiste en que en la jornada de reflexión el pueblo
no puede salir a la calle para expresarse.
Rugimos más aún: no nos vamos, sal al balcón, da la cara, PP responsable,
PP culpable, vuestra guerra, nuestros muertos, vosotros teneis chófer,
nosotros Cercanías, vosotros, fascistas, sois los terroristas. Diez
de la noche y la gente sale hacia Sol tomando las calles sin permiso.


Yo me voy a Lavapiés para cenar un poco y ponerme algo de abrigo porque ya
no siento las manos del frío. La plaza está vacía, y al llegar a la calle
Cabeza nos encontramos con una chica joven que, en la puerta de su casa,
aporrea una cacerola con la cabeza alta y el semblante grave. Tímidamente
salen a los balcones vecinos que salen a aporrear las cacerolas. Primero es
un suave tintineo, después comienzan a abrirse los balcones de todas las
calles y comienza un zumbido ensordecedor que se expande por todo el
barrio.
Bajamos a la plaza, que comienza a llenarse de gente que aporrea sus
cacerolas, sartenes e instrumentos con fuerza. Aparece una cámara de
televisión alemana, mientras la plaza y las calles están llenas de gente
protestando sin palabras, y en un momento precioso hasta parece que
seguimos todos el mismo ritmo. Un ritmo fúnebre y contundente, seco, duro, lleno de
rabia y solemnidad. Y marchamos todos hacia Sol, donde ni siquiera podemos
entrar porque Madrid está en la calle. Siguen volando las noticias, siguen
multiplicándose los mensajes de solidaridad con las protestas de otras
ciudades, siguen propagándose las noticias. La policía ha cargado contra la
gente en Zaragoza y en Barcelona. Están estudiando suspender las
elecciones, ha aparecido en manos del PP, de repente, un vídeo en el que Al Quaeda
reivindica el atentado, y la gente comenta asombrada e indignada que no
salimos en los medios. En la SER comentan que pese a la toma de las calles
por parte de la ciudadanía, no van a seguir retransmitiendo para mantener
la calma y no calentar los ánimos. La censura del siglo XXI. Las cámaras,
los micrófonos, y las luces desaparecen; solo quedan los reporteros alemanes
que trabajan a destajo, y nosotros gritando, y todas las calles que desembocan
en Sol colapsadas. No hay banderas, no hay partidos, no hay magnetófonos,
no hay organizadores, no hay órdenes. La multitud avanza espontáneamente hacia
Atocha y la policía se retira discretamente. La calle es nuestra y
caminamos por donde queremos, cortando el tráfico. Nadie rompe cristales,
nadie destroza el mobiliario urbano, Madrid avanza cívicamente y Ansuátegui
ordena invisibilidad. La policía apaga las sirenas, y las lecheras apenas son
percibidas.
?Veniros con nosotros?, grita alguno a los uniformados, que no se atreven
ni a mirarnos a los ojos. La rabia está en el grito, en las palabras. La gente
exige que el gobierno informe, que los medios informen, la gente exige que
el gobierno asuma su responsabilidad, y que deje de mentir a un país
entero, que a través de internet y los teléfonos móviles va conectandose
con el mundo entero. Los medios nacionales ningunean la protesta y dejan claro de
qué lado están. La gente alza sus móviles para que los que escuchan al otro
lado perciban el ambiente que hay en Madrid. Más de un millón de personas
bajan hacia Atocha por la calle del Prado y por la calle Atocha. Y circula
otro papel: a las dos en punto cinco minutos de silencio. Pasaló.


Todos al suelo. Silencio sepulcral. No hay cámaras.
Miles de velas encendidas, y se rompe el silencio con el grito lleno de
orgullo: viva Madrid, y todos gritamos, viva, viva Madrid. Aznar escucha,
el pueblo está en lucha, y las riadas humanas avanzan hacia el Congreso. En la
radio solo se oye música y resúmenes del partido del Real Madrid. Las voces
ya cascadas por el paso de las horas, los pies doloridos, y no hay miedo,
no hay policía, solo el helicoptero rugiendo encdima de nuestras cabezas, y
una sensación de euforia al ver que somos tantos, que somos incontables.
?También estuvimos en la manifestación de ayer?, decian algunos cartones a
modo de pancarta.
Frente al congreso, las lecheras protegiendo el recinto sagrado donde unos
cuantos toman las decisiones sin preguntar. La gente vuelve a gritar,
dijimos no a la guerra, dijimos no a la guerra, vuestra guerra, nuestros
muertos, un pozo de petróleo por un pozo de sangre, embushteros, tve nodo,
urdaci nazi, queremos la verdad.


Pasamos el congreso, llegamos a la Gran Vía, seguimos por Hortaleza. La
gente sale de los bares, los pubs y las discotecas. Unos se unen, otros
provocan preguntando qué pasa y por qué tomamos las calles, y Madrid avanza
imparable bajo la atenta mirada del helicçoptero. Los porteros de las
discotecas desde las que sale música evasiva y alegre nos miran alucinados,
tratando de proteger los imperios del alcohol y la música entretenida..
Llegamos a la sede del PP de nuevo, y la gente, pese al cansancio, sigue
aullando.
Cuatro, cinco de la mañana, y la gente grita hoy protestamos, mañana os
cesamos, a la hora de votar se tiene que notar, asesinos, mentirosos.


Agotada regreso a casa. En Sol hay cientos de velas encendidas, y decenas
de ramos de flores y carteles, cartas, gritos de papel donde la gente
demuestra su solidaridad y su cariño. La gente se arodilla, enciende más velas, y
todo está en silencio. Siguen las pancartas colgando de todos los rincones de la
Puerta del Sol; los servicios de limpieza esta vez respetan el dolor de una
ciudad entera que llora a sus muertos. Banderas de todas partes del mundo,
y escritos en árabe, no al terrorismo, PP responde, mensajes de las familias
de los fallecidos, basta de horror, queremos la verdad, televisión
manipulación, y cuatro mendigos apoyados contra la pared, rodeados de
velas, en silencio. El pueblo llora, el gobierno miente. Lucía no te
olvidaremos nunca. Papá te quiero.
Esta no es nuestra guerra. Agotada, no puedo ni moverme de allí. Porque si
la gente expresaba la rabia ante la mentira en la calle Génova, allí se
concentra el dolor, el silencio, velas encendidas y flores congeladas del
frío que hace.


Esto es lo que sucedió en Madrid la víspera de las elecciones. Y si en los
medios no se quiso recoger esta toma de las calles por parte del pueblo
madrileño, por lo menos que se difunda por la Red lo que pretende ser
acallado y ocultado. Porque algo ha cambiado desde anoche: ya no tenemos
miedo. Ni en Madrid, ni en el resto de las ciudades, ni los pueblos.Y no
necesitamos partidos políticos que organicen manifestaciones: ya sabemos
que internet y los móviles cuentan lo que no cuentan los medios oficiales,
y ya sabemos que tenemos una herramienta de comunicación, la del boca a boca,
para expresarnos. Se nos han negado los derechos fundamentales que reconoce
nuestra Constitución, y el pueblo ha pagado caro la incursión de su
gobierno en una guerra por petróleo. Un pueblo que nunca ha tenido
problemas con el mundo árabe, un pueblo que se indigna ante la mentira y los insultos
del candidato a la presidencia de España. Madrid demostró que está llena de
gente de todas las nacionalidades, edades y condiciones sociales que son
sensibles, y fue anoche la verdadera democracia, la de la soberanía del
pueblo, en la que la gente se expresaba libremente. Pasaló.

Comentaris

Barcelona
18 mar 2004
Aquí en Barcelona vivimos la misma sensación: estábamos juntos en un espacio emocional, de rabia y de dolor pero también de conciencia altísimos. El efecto multiplicador de esa energía fue imparable. Eso es democracia directa. Ningún partido puede apropiarse de lo que pasó, lo sabemos todos los que estuvimos y lo contamos a todos para que sepan que TODOS CONTAMOS!
Re: Dissabte a Madrid
18 mar 2004
Desde Barcelona, completamente de acuerdo... muy bueno el relato de lo que paso en Madrid...lo guardo, HARA HISTORIA.... mi solidaridad con Madrid, Irak, Palestina, Afganistan, Liberia, Haiti, Sierra Leone....ETC,ETC,ETC,ETC,ETC,ETC,ETC,ETC,ETC,ETC....
No dejemos que nos engañen....Si mienten, todos a la calle, pasalo...

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