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Notícies :: globalització neoliberal
Si yo tuviera que sentir nostalgia….
28 des 2003
ERNESTO CARDENAL PARADO EN UN TERRENO Ã?RIDO
Si yo tuviera que sentir âNOSTALGIAâ? o âAMARGURAâ? por la Revolución Sandinista y la época esperanzadora que abrió para el pueblo de Nicaragua en los años 80, la sentiría por motivos muy distintos a los del poeta nicaragüense y sacerdote católico Ernesto Cardenal: "LA DERROTA ELECTORAL HABÃ?A SIDO UNA VICTORIA MORAL PARA LA REVOLUCIÃN. PERO FUE LA âPIÃATAâ LO QUE ACABà CON ELLA, HACIENDO QUE LA REVOLUCIÃN DEJARA DE SER REVOLUCIÃN.â?

Eso es lo que según Reuters Cardenal leyó en una exposición de un libro suyo recientemente en Managua. [Vean el âEl sacerdote Ernesto Cardenal evoca con amargura la revolución sandinista,â? en la sección âInternacionalâ? de www.rebelion.org; Dic. 26, 2003].

Siento mucho no poder concordar con la posición de ânostalgiaâ? del poeta. Una revolución social es una revolución social, no un proceso inmaculado siguiendo la blancura de la Virgen María, o una receta del marxismo o del trotskismo. No quiero decir con esto que la âpiñataâ? no podría haber ocurrido; es incluso posible pensar que haya sido el producto de una especial amargura o una especial incertidumbre ante los eventos del momento histórico. Pero decir que la âpiñataâ? âacabóâ? con la revolución es hacerle un tremendo favor al imperialismo norteamericano y a su legado histórico de abuso y atropello en Nicaragua.

Segúramente Cardenal conoce mejor la historia de intervenciones de Estados Unidos en Nicaragua, y segúramente también sabe de su papel protagonista desestabilizador que jugó para que la revolución Sandinista âdejara de ser revolución.â? Es por eso que me parece extraño que la intencionalidad de su ânostalgiaâ? parezca absolver de culpabilidad al imperialismo, ignorando que la âpiñataâ? no era más que una consecuencia en el desenvolvimiento histórico de la revolución, no la causa del fatal destino.

Decir que la derrota electoral de los Sandinistas en 1990 había sido "una victoria moralâ? para la revolución es creer que la Señora Violeta Chamorro, la candidata de Washington, era también una líder revolucionaria, y que por lo tanto, la revolución podía continuar siendo revolución con ella en el poder junto con sus elementos inmorales de gabinete como Arnoldo Alemán. ¿De qué moralidad habla aquí el sacerdote? ¿Será de una que libra de culpa al imperio para congraciarse con su complacencia?

Aquellos que en los años 90 dieron sus votos por los Chamorro, por los Alemanes y por los Bolaños son los que âacabaronâ? y entregaron la revolución Sandinista. Ellos son los responsables de la conducta descarada que el imperialismo pretende imponer sobre la gente de Nicaragua. Déjame resumirlo en forma de pregunta: ¿COMO TE SENTIRÃ?AS, POR EJEMPLO, SI ALGUIEN TE DIJERA QUE Tà NO TIENES DERECHO A OPINAR O A âPENSAR SOBRE LOS ESTADOS UNIDOS O LOS ASUNTOS MUNDIALESâ? PORQUE ERES POBRE Y VIVES âABRUMADO EN LA LUCHA POR CONSEGUIR EL PRÃXIMO PLATO DE ARROZ Y FRIJOLESâ??

Segúramente te debería doler el hígado antes de contestar. Pero bueno, éso es precisamente lo que el Departamento de Estado de Estados Unidos, según una declaración reciente de la Revolución Bolivariana, escribió en un âdocumento infamanteâ? que hizo circular en su embajada en Managua durante los días que Colin Powell anduvo por allí.

No sé si sería un ultraje para los entreguistas de la revolución decirles que la infamia de ese documento contra la dignidad de los pobres de Nicaragua [y del mundo] refleja LA MANERA EN QUE A ELLOS LES GUSTA SER TRATADOS. No lo sé. Pero el desafío del planteamiento persistirá para los que quieran indagar el lugar de estas pobres criaturas en la historia.

Así que, si yo tuviera que sentir âNOSTALGIAâ? por la época esperanzadora que la revolución Sandinista abrió para el pueblo de Nicaragua, la sentiría por los miles de campesinos que recibieron tierras y trabajo por la reforma agraria [y que las contrarreformas de los 90 los han vuelto a dejar en la miseria]. La sentiría por la campaña de alfabetización que le enseñó a leer y a escribir a miles de hombres y mujeres y niños en el campo y en las ciudades [y que las contrarreformas de los 90 los han retrocedido otra vez al oscurantismo somocista]. La sentiría por las miles de mujeres y jovencitas a las que la revolución les dio la oportunidad de una posición digna en educación y trabajo en la sociedad [y que las contrarreformas de los 90 les ha vuelto a abrir las puertas a la prostitución y a la pobreza, y a otros caminos sin esperanza como el crimen y las drogas que han devastado a sus hijos].

En fin, mi nostalgia sería por muchos más motivos distintos que tendrían muy poquito que ver con las contingencias [la âpiñataâ?] del proceso, y mucho por sentir por las causas más profundas de moralidad y nobleza de la revolución Sandinista.

Y fíjense bien que yo he usado la frase âsi yo tuvieraâ? que sentir nostalgia porque en realidad nuestra concepción del âtiempo históricoâ? podría ser simplemente una ilusión, o un producto de las operaciones de nuestra consciencia, y por lo tanto, en vez de nostalgia, lo que habría que SENTIR es que ¡LA LUCHA SIGUE!

Por último, me gustaría preguntar, aparte del desprecio que a menudo le hacen al concepto, ¿Cuál es el significado de ârebeliónâ? que rebelion.org miró en el reporte de Reuters?

--Wilfredo Gutiérrez, sociólogo, radicado en Estados Unidos.

Comentaris

Re: Si yo tuviera que sentir nostalgia….
29 des 2003
Esas democracias que dicen que son tan libres, son las que, de hecho, apartan la voluntad popular del poder, a través de comeduras de tarro y amaño de votos.

En Cuba intentarán hacer lo mismo.
Sindicat Terrassa