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Anàlisi :: amèrica llatina
Hartazgo con la política
19 nov 2019
Las nuevas generaciones no soportan tanta politiquería
Hartazgo político.

Definitivamente hay hartazgo con los politiqueros en varias partes del mundo. El retroceso de la eliminación de los subsidios a los combustibles en Ecuador, la nueva constitución en Chile, la renuncia de Evo en Bolivia, las tensiones en Haití, Hong Kong, Nicaragua, España, la salida de Lula de la cárcel en Brasil, la crisis financiera y social en Argentina, Colombia, Venezuela, Francia, las tensiones por el Brexit en la Unión Europea, Gran Bretaña, la xenofobia en Alemania; en varios países las protestas lograron un cometido pero de ninguna manera significa un nuevo orden porque no se tiene claro cuál es ese orden, sus alcances y viabilidad.

La política oscura de América, en donde los derechos de todos siguen siendo de pocos y esos pocos pierden sus vidas o sus cargos, sin pena ni gloria a despecho del norte modelado por el propio sistema al servicio de un fracasado y delirante capitalismo que hace que el mundo se derrumbe. La política se agota y aparece la violencia, la política lleva agotándose tres siglos porque cada vez la imaginación en la política y el respeto a la gente ya no existe, nuevos y viejos problemas sociales y económicos pretenden ser solucionados con viejos modelos de gestión que hartan a los pueblos.

En todas partes los gobiernos no saben detener las protestas, sus gestiones saben, suenan y huelen a protocolos antiguos que no armonizan con el desconcierto social de unas sociedades que se reinventan cada día, que todo lo cuestiona, que se informa cada minuto, que se agrupa utilizando redes sociales, que tumba la seguridad y la represión con personas que no tienen miedo de morir, que prefieren morir a seguir viviendo con esa heridas profundas que dejan la pobreza, la desigualdad, la ineptitud y corrupción gubernamental, la falta de institucionalidad, la falta de empleo y de oportunidades, pésimos servicios…pueblos en la miseria.

Ante eso los gobiernos reaccionan sacando a los militares a las calles, vieja estrategia cada vez actualizada; ellos deciden quien vive y quien no, a quien destituyen y a quien no; líderes y caudillos haciendo trampa en las elecciones, otros enjuiciados o huyendo de la justicia, políticos mediocres y oportunistas, ante esto las elites miran hacia otro lado, los intelectuales, muchos, se alquilan al mejor postor, eso sí, todos inocentes de este penoso drama de las masas, porque, eso es “democracia”.

Esta masa paradójica, creativa, violenta, está harta de la política, de esta forma de hacer política; buscan otras formas de concebir y diseñar otro poder entendido como herramienta para canalizar demandas y nuevas formas de solución que ayuden a la convivencia pacífica, un poder al servicio de la gente propiciando mínimos consensos para restaurar el desarrollo y que los derechos sean un patrimonio moral de la sociedad, que los valores y principios surjan de las familias no de las leyes, que se terminen las declaraciones vacías saturadas de mentiras y manipulaciones de politiqueros al servicio de ideologías fracasadas.

Es una lástima que los socialismos hayan caído en populismos improvisados y poco creíbles que suman más incertidumbre porque no se reinventas formas de organización y gobernanza. La vieja teoría no se reforma, el sectarismo y la perpetuidad en el poder hacen de estos socialismos proyectos inútiles y torpes. Esto es serio porque se acrecienta en los pueblos la sensación de que la izquierda política es un modelo que ni bien empieza ya fracasa.

En algunos países las protestas van contra el neoliberalismo y el FMI, también protestan contra la hegemonía de una sola orientación, se protesta contra el bipartidismo que reparte poder entre las elites excluyendo a otras tendencias o contra una ideología de derecha e izquierda que anula a las demás, los pueblos protestan contra la proliferación de los populismos y movimientos sin casi ninguna representación política.

En América, el bipartidismo de Obama con su progresismo a medias, el populismo de Trump, los dos sin ética, es su sello, ahora, el crecimiento del radicalismo de Alexandria Ocasio- Cortez, en disputa con la jefa de la bancada demócrata Nancy Pelosi y su proyectado juicio político a Donald Trump, hacen ver que en la potencia mundial también hay serios problemas de gobernanza.

En Latinoamérica las razones para las protestas son varias y complejas como las crisis económicas, la desigualdad y el desempleo, por el incremento de la brecha entre ricos y pobres, por la falta de justicia, por la ignorancia, inseguridad, mediocridad, desinterés de los votantes que consideran que la clase política esta desacreditada, sin embargo, la corrupción no ocupa los primeros lugares de las encuestas.

El cambio temporal de la estructura social en la región en donde 150 millones de gentes salieron de la pobreza entre el 2003 y el 2018, de estos 70 millones accedieron a la clase media definitivamente, manifiesta el Banco Mundial, sin embargo, el 40% de latinos ya no son pobres pero tampoco son clase media consumista, son vulnerables como en Chile, ahí está el desconcierto y la bronca reprimida de la clase media baja a quienes nos les llega mejores servicios públicos o no tienen servicios de pensiones o asistenciales.

La equidad y las oportunidades son dos cosas diferentes en teoría, en la práctica están relacionadas y generan mucho malestar en la región más desigual del mundo por los ingresos que reflejan la distribución de las riquezas en cierta sociedad mientras que la desigualdad de oportunidades está asociada a la falta de acceso a servicios básicos de calidad en la salud, educación, agua potable y de riego, justicia, etc.

En la pobreza, la equidad y las oportunidades, están asociadas a los gobiernos; en cada elección ofrecen combatir la pobreza pero los que accedieron a la clase media exigen mejores servicios, mejores garantías, mejores organizaciones, más información, capacitación y todas estas exigencias implica conocer las diferencias en la protección social, en los derechos, en la institucionalidad, por ende exigir cambios a los gobiernos a través del financiamiento a nuevos partidos políticos que desestabilicen a la vieja politiquería.

Son entre otros, algunos de los motivos de las protestas que se irradian en el mundo.

Raúl Crespo.

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Comentaris

Re: Hartazgo con la política
19 nov 2019
Ciudadanxs de mierda que siguen creyendo en el sistema, reformistas de las estructuras de siempre, liberalismo demócrata que huele a cadáver bien conservado... Así está el patio! No hay nadie en ese mundo que tiene que reconocerme "derechos" escritos en papel mojado de sangre de mis hermanxs!
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