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Notícies :: globalització neoliberal : educació i societat : laboral : amèrica llatina : dones
Si eres hombre te pago 15, si eres mujer te pago 10
17 des 2017
Lucía Converti nos recuerda que en "América latina" los hombres cobran 50% más que las mujeres. La única forma de alcanzar la paridad es con la lucha de las mismas mujeres
El Foro Económico Mundial elabora desde 2006 un informe anual [1], que evalúa la diferencia de género existente en cada país (fueron evaluados 144 países en el último informe). Con estos datos elabora un índice que cruza variables tanto de ingresos como de participación y oportunidades, educación, empoderamiento político, salud y supervivencia. Para el 2017 el informe muestra una brecha de desigualdad promedio de 68 %, sin embargo, este índice disminuye a 58 % cuando se considera el subíndice relacionado con la participación económica y las oportunidades.

En el análisis de temas económicos, el indicador de desigualdad del ingreso es uno de los más importantes para evaluar cómo se distribuyen los recursos en las sociedades que estudiamos y sus posibilidades de desarrollo. La desigualdad de género, sin embargo, no se utiliza con tanta frecuencia. Su estudio es mucho más frecuente en el campo de la sociología, la ciencia política o la antropología, aún cuando el tema se supone parte de la agenda económica regional desde hace cuatro décadas. [2]

Esta nota evidencia la importancia que la desigualdad de género ejerce sobre la estructuralidad de la pobreza en la región. Es importante aclarar que se hará énfasis en la diferencia entre el género femenino y masculino exclusivamente, sin embargo, la desigualdad se extiende y hasta se agrava si se considera otras identidades de género. Asimismo, se estudiará la desigualdad de género en el ámbito laboral, dejando pendiente el análisis de otras desigualdades existentes.

Las cifras de la desigualdad

Del total de la población en edad de trabajar, el 52,1 % son mujeres. Sin embargo, sólo la mitad trabaja o está buscando trabajo y del total empleado solo el 41,1 % son puestos ocupados por mujeres [3]. En el mercado laboral, los varones cobran 50 % más que las mujeres. [4] El 53,7 % de las mujeres tiene un empleo informal mientras que los varones llegan hasta un 47,8 %.Mientras que el 22,8 % de las mujeres tienen trece o más años de educación, solo el 16,2 % de los varones alcanza o supera este resultado, sin embargo, el 78,1 % de las mujeres ocupadas trabajan en sectores de baja productividad y tienen poco acceso a los cargos de mayor jerarquía. [5]El 26 % de las mujeres mayores de quince años reciben como remuneración menos de un salario mínimo. [6] El desempleo de las mujeres alcanza el 9,1 %, mientras que la de los varones es de 6,3 %. [7] La proporción de mujeres sin ingresos propios (es decir, sin trabajo ni trasferencia del estado) asciende a un 28,9 % en 2014 [8].

Teniendo en cuenta estos números puede entenderse el fenómeno de feminización de la pobreza.

Mientras que ésta cayó de un 43,9 % en 2002 a un 28,2 % en 2014, el índice que mide la proporción de mujeres que viven en hogares pobres aumentó 1,1 puntos entre 2002 y 2013 [9]. Esto ocurrió especialmente en los países de mayor ingreso per cápita (Argentina, Chile y Uruguay).

Una sociedad hecha a la medida de los varones

Así como podemos definir al sistema económico en el que vivimos como capitalista, debemos definir a nuestras sociedades como patriarcales. Se entiende como sociedad patriarcal aquella en la que los varones dominan a las mujeres.

A este dominio se debe que la mujer esté un 40 % menos escolarizada en la etapa preescolar que los varones, siendo discriminada desde su educación, en la niñez, hasta en el trabajo, en su adultez. Esta discriminación se ve reflejada, como muestran las cifras mencionadas, en el bajo nivel de acceso al trabajo, en la desigualdad de remuneración por igual trabajo, en el tipo de trabajo y en el nivel de precarización. Cada una de estas formas de discriminación se acentúa si son mujeres trabajadoras rurales, indígenas, afrodescencientes o migrantes.

Debido a la división sexual del trabajo establecida internamente en nuestras sociedades existe un tipo de actividad donde la mujer se inserta mayoritariamente. Este trabajo es el relacionado con el cuidado del hogar y de la familia. Según la OIT (2012), el mismo concentra el 15,3 % de la ocupación femenina en el mercado de trabajo.

En la mayoría de los países la legislación laboral a la que están sujetas las empleadas domésticas es más limitada que las que regulan el resto de las actividades asalariadas, dejando a esta actividad prácticamente por fuera de los derechos laborales. Esto evidencia el desprecio social y económico que se asigna a esta ocupación. Sin embargo, en Ecuador, por ejemplo, el valor económico de las labores domésticas y de cuidados alcanza el 15,2 % del PIB, compitiendo con cualquier actividad económica del país.

Asimismo esta ocupación no sólo la ejerce el 15,3 % de las mujeres mal remuneradas por esta labor, sino también el resto. La equidad en el trabajo doméstico en el hogar, aún deja mucho que desear.

Un estudio realizado en 2014, en cinco países de la región, demostró que la suma de la cantidad de horas remuneradas y las no remuneradas (dedicadas al cuidado y la reproducción del hogar) es mayor en las mujeres que en los varones. En algunos países la cantidad de horas de trabajo no remunerado es equivalente o mayor a una jornada laboral completa, y estas siguen concentradas en manos de las mujeres de la familia.

Siguiendo con esta línea, el 30 % de las mujeres que no tienen ingresos también dedican su tiempo al trabajo no remunerado en el hogar. Esa condición libera a la mujer de la suma de ambos trabajos pero condiciona su libertad, pues se genera una subordinación y dependencia del varón que limita su capacidad de decidir cómo o con quién vivir, lo que las hace más vulnerables al abandono del jefe del hogar e incluso a la violencia.

Estas mujeres representan el porcentaje de población más vulnerable a caer en la pobreza o incluso en la indigencia de un momento a otro. A la vez, esta condición de vida – tanto en la pobreza del abandono como en la de la violencia- se extiende a los hijos, lo que reproduce el círculo de exclusión y vulnerabilidad social.

Conclusiones

En la última década la brecha disminuyó, pero también volvió a agrandarse en cada crisis o caída de la actividad, situación que refleja lo casual y no del cambio. La condición de doble opresión que viven las mujeres del mundo y de la región, es un problema estructural ya que son las prácticas cotidianas las que estigmatizan y discriminan.

Según el foro mundial global la paridad se alcanzará en cien años, pero el año pasado eran ochenta y siete. Es esencial avanzar hacia una sociedad más justa e igualitaria en el menor tiempo posible.

Notas:

[1] The Global Gender Gap Report 2017, Foro Económico Mundial.

[2] Convención para la eliminación de todas las formas de discriminación hacia las mujeres en Naciones Unidas.

[3] “Trabajo Decente e igualdad de género” elaborado conjuntamente por CEPAL, FAO, PNUD, ONU Mujeres y OIT en noviembre de 2013.

[4] La matriz de la desigualdad social en América Latina. CEPAL, 2016.

[5] Autonomía de las mujeres e igualdad en la agenda de desarrollo sostenible, CEPAL, Octubre 2016

[6] Autonomía de las mujeres e igualdad en la agenda de desarrollo sostenible, CEPAL, Octubre 2016

[7] “Trabajo Decente e igualdad de género” elaborado conjuntamente por CEPAL, FAO, PNUD, ONUMujeres y OIT en noviembre de 2013.

[8] Autonomía de las mujeres e igualdad en la agenda de desarrollo sostenible, CEPAL, Octubre 2016

[9] Autonomía de las mujeres e igualdad en la agenda de desarrollo sostenible, CEPAL, Octubre 2016

www.celag.org. Extractado por La Haine
https://www.lahaine.org/mm_ss_mundo.php/si-eres-hombre-te-pago

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Comentaris

Re: EL Mito de la brecha salarial
18 des 2017
El mito de la brecha salarial

Me sorprendí al ver que mi familia consideraba como un hecho cierto la brecha salarial entre hombres y mujeres. "Lo dice todo el mundo", argumentaron. Yo siempre dudé de la existencia de esa brecha, por una razón muy simple: si las empresas pudieran ahorrar un 25% de sus costes laborales simplemente contratando mujeres en lugar de varones, ¿por qué no lo hacen? La respuesta es porque esa brecha no existe. Veamos.

En primer lugar, tal brecha no puede afectar a los 3,1 millones de autónomos, porque ellos no tienen nómina. Cada autónomo percibe lo que buenamente puede con su actividad. Por otra parte, hay otros 3,1 millones de personas que trabajan en el sector público. En las tablas de retribuciones del personal funcionario se habla de "sueldos", "trienios" y "complementos", pero en ningún sitio se establece una diferencia entre sexos. Es decir que el personal del sector público también está a salvo de la brecha salarial.

Nos queda el grupo de 12,8 millones de asalariados que trabajan en el sector privado. Entre ellos, 3,6 millones tienen un contrato temporal. El Instituto Nacional de Estadística muestra en la Encuesta anual de estructura salarial que en 2015 (último dato disponible), las mujeres y los hombres con contrato temporal cobraron prácticamente lo mismo por cada hora normal de trabajo: 11,92 euros ellas y 12,02 euros ellos. Por lo tanto, tampoco hay entre estos 3,6 millones de trabajadores una brecha salarial.

Entre los 9,2 millones de asalariados del sector privado con contrato fijo (menos de la mitad del total de ocupados), sí se encuentra una diferencia: 14,17 euros/hora las mujeres frente a 16,77 euros los varones. Una mujer cobra, por cada hora de trabajo, 15,5% menos que un hombre. ¿Esto es una brecha salarial? Lo sería si esas horas se refirieran al mismo tipo de trabajo. Es decir, si esa diferencia en el salario por hora correspondiera a un hombre y a una mujer que hacen el mismo trabajo.

El caso es que hombres y mujeres realizan tareas muy diferentes. Por ejemplo, en 2016, un 32% de mujeres trabajó en restauración y tiendas (tareas con salarios relativamente bajos), mientras solo un 15% de los hombres se ocupó en ese tipo de tareas. Un 23% de mujeres realizó tareas elementales (las de salarios más bajos), pero ese solo fue el caso del 13% de los hombres. Un 21% de varones tuvo tareas cualificadas en la industria y la construcción (salarios relativamente altos), pero apenas el 2% de las mujeres tuvo ese tipo de ocupaciones.

Por lo tanto, tampoco hay una brecha salarial entre hombres y mujeres asalariados en el sector privado. Simplemente, realizan trabajos distintos y, lógicamente, perciben salarios por hora diferentes. Que haya algún caso aislado no puede descartarse en un país grande como España, pero desde luego no es la norma general.

Podremos preguntarnos por qué la distribución de tareas entre hombres y mujeres es la que es. Por ejemplo, si se debe a preferencias individuales o si responde a algún tipo de traba para el acceso de la mujer a determinados empleos (no parece que sea el caso general en España, un país donde hay mujeres en todos los puestos de gran responsabilidad: vicepresidenta del gobierno, presidentas de autonomías, líderes de oposición, juezas, presidentas de grandes empresas, etc.).

Lo que no deberíamos hacer es acusar a los empresarios o al "capitalismo salvaje" de una brecha salarial que no existe. Menos aún, inventar controles y nuevas regulaciones para corregir una situación imaginaria. El tema de la "brecha salarial" es una buena muestra de lo mal que se analizan las estadísticas económicas, del poco rigor informativo general y del triunfo, esperemos que no definitivo, de lo "políticamente correcto" sobre la razón y la verdad.

Diego Barceló Larran es director de Barceló & asociados (@diebarcelo)
Re: Si eres hombre te pago 15, si eres mujer te pago 10
19 des 2017
El mito del mito de la brecha salarial.

Para algunos hombres, la brecha salarial no existe, como para ellos tampoco existe el patriarcado, ni las manadas, ni los feminicidios, valiéndose de mentiras y falsedades, estrategias de la reacción, para encubrir y justificar los abusos del capitalismo, del sector empresarial y las clases dominantes.
Re: Si eres hombre te pago 15, si eres mujer te pago 10
21 des 2017
la brecha salarial es una herramienta de las clases dominantes para imponer culturalmente el programa 5050 de la onu dentro de la agenda 2030. Y tu parece que trabajas para ellas. Esta brecha solo existe en terminos absolutos peros se desmorona si examinas caso por caso. Por ejemplo ¿como explicas que las abogadas esten ganando mas?. Tampoco indicas qual es la solucion para que las personas que trabajan media jornada cobren igual que las de jornada completa, o las que hacen horas extras. ¿Obligarlas a trabajar mas?

aqui una feminista te lo explica: https://www.youtube.com/watch?v=58arQIr882w
con subtitulos:
https://www.youtube.com/watch?v=rfe-Pnt91TE
programa del objetivo sobre la brecha salarial:
https://www.youtube.com/watch?v=BRGhQy5lgsI

Porcierto, si no sabes contestar no insultes, dice mucho de ti que uses las manadas y feminicidios como arma politica para acallar a las que no comulgan con tus dogmas. Las dos preguntas que te hago son genuinas, cualquiera que promueva la idea de la brecha salarial deberia tener respuestas a ellas. Se atrapa antes a un mentiroso que a un cojo y ahora , con tu silencio, nos lo vas a demostrar.

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