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Clarificación de términos: El movimiento obrero anarquista vs. anarcosindicalismo
31 des 2016
Dado el confusionismo con lo que significa realmente el anarcosindicalismo rescato un texto que ayudará a clarificar.
Se trata de la táctica MOA (de "movimiento obrero anarquista", también llamada "forismo" por la FORA), que en contra de lo que pudiera aparentar no es lo mismo que el anarcosindicalismo.

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El MOA fue idea de dos españoles exiliados en Argentina, Emilio López Arango y Diego Abad de Santillán, que habían sido destacados miembros de la Federación Obrera Regional Argentina (FORA). En lugar de organizaciones sindicales, proponían que los anarquistas crearan “Una organización del trabajo anarquista (…) El anarquismo como inspirador y organizador de la minoría revolucionaria del proletariado y como oponente y crítico del reformismo o del autoritarismo. La depuración en el anarquismo de toda secuela del marxismo que había prevalecido desde sus orígenes o había sido introducido por el sindicalismo. La abolición de todos los dogmas económicos que representaban una forma de legislación preliminar del futuro, y la concepción del anarquismo como una doctrina del origen de la clase trabajadora y no como un descubrimiento científico y el monopolio de los filósofos”1. Como principal víctima del sistema actual, el proletariado debería ser el vehículo para la transformación social mediante su organización en un verdadero movimiento obrero revolucionario que no estuviera cegado por el reduccionismo económico al que había llegado el sindicalismo derivado del marxismo. Las ideas tenían que dominar en los sindicatos con el fin de asegurar que los trabajadores desarrollaran la solidaridad y el fervor revolucionario necesario para derribar el capitalismo. Para Santillán y López Arango, la calidad de los militantes era más importante que la cantidad. En España, el MOA fue apoyado por secciones radicales del movimiento anarquista cuya posición encontró su voz con la aparición del periódico El Productor (1925-1926). El Productor no proponía que la adhesión a la CNT estuviera abierta sólo a los anarquistas militantes, sino a todos los trabajadores que dentro de la Confederación pudieran compartir el objetivo final, la victoria del comunismo libertario, y que en las actuaciones diarias del movimiento reflejaran ese objetivo tanto en su táctica como en su estructura. El periódico abogaba por un movimiento guiado por los principios del anarquismo, y no simplemente como respuesta al materialismo económico del sindicalismo, aunque eso no significaba que no pudieran llevar a cabo campañas y huelgas en pro del beneficio material2. Los debates en torno al MOA tuvieron lugar en un momento de forzosa inactividad sindical, y no se puede saber con exactitud cómo operaba una organización de ese tipo, o, lo que es más importante, cómo podría atraer a los que no fueran anarquistas a sus filas.

Ese fue precisamente el problema con el MOA, explicado con absoluta claridad por el anarquista italiano Errico Malatesta. En una carta a El Productor destaca que “un movimiento obrero con objetivos anarquistas no es lo mismo que un movimiento obrero anarquista”3. La razón por la que los anarquistas se implican en el movimiento obrero es debida a “las oportunidades que ofrece para la propaganda y la preparación para el futuro, e incluso este objetivo si trabajamos únicamente con gente de nuestras ideas”4. El problema que se plantea a los anarquistas es cómo asegurarse de que el movimiento obrero logra su máximo potencial en términos de fuerza y unidad a la vez que mantiene su espíritu revolucionario. Para Malatesta, la misión global de los anarquistas en el movimiento obrero debe ser: “evitar que los sindicatos se conviertan en herramientas de los políticos (…) preconizar y practicar la acción directa, la descentralización, la autonomía y la libre iniciativa (…) y procurar ayudar a que los afiliados aprendan a participar directamente en la vida de la organización, y a hacerlo sin líderes ni dirigentes oficiales”5. Si los anarquistas actúan siguiendo esas líneas, concluye Malatesta, mantendrán sus vínculos con la clase obrera y por tanto estarán involucrados en cualquier futuro movimiento revolucionario europeo, y asegurarán que los sindicatos no caigan bajo el control de otras fuerzas políticas, como la reformista o la bolchevique, mientras que, al mismo tiempo, el anarquismo permanecerá como una fuerza activa y vibrante, y no simplemente como un movimiento ideológico6.

El MOA solo contribuiría a dividir y debilitar el movimiento sindical, dejando a la mayor parte de la clase obrera, la sección no anarquista, a merced de los comunistas y socialistas. Como consecuencia de ello, también se debilitó seriamente el movimiento anarquista, dejando una retaguardia de revolucionarios entregados completamente desgajada del único movimiento revolucionario con capacidad para desafiar al Estado, la clase trabajadora. En resumen, el MOA, más que liberar al anarquismo de ser un simple “monopolio de los filósofos”, lo condenó a serlo. Limitado a los anarquistas, el MOA se limitaba en realidad a predicar a los ya convertidos. Una conclusión a la posición de Malatesta fue que, si los anarquistas esperaban defender sus ideales y mantener su pureza de visión respecto al materialismo y a la burocracia inherentes a su implicación en los sindicatos, necesitaban su propia organización independiente al margen de los sindicatos, donde pudieran desarrollar y debatir sus propias ideas específicas, como la Unión Anarquista Italiana, formada en 1920.

La crítica de Malatesta al MOA fue aprobada por el Comité Español de Relaciones Anarquistas en un manifiesto publicado hacia mediados de 19247. Un manifiesto posterior, publicado a fines de ese mismo año, parecía casi parafrasear las opiniones del italiano: “Es vital que el sindicalismo se desarrolle y actúe, respecto a nosotros, del mismo modo y con la misma independencia que nosotros, como organización, tenemos en relación con él. Es necesario no confundir un ideal que es eminentemente humano con una idea que simplemente se relaciona con la clase social”8. El manifiesto continúa diciendo que la CNT era una organización de clase que actuaba dentro del marco económico del sistema capitalista, y la organización anarquista es una organización “política” con un espectro más amplio que el limitado al campo de la economía. Esa era la posición, y no las de los seguidores del MOA, que triunfó en el Congreso Anarquista Nacional celebrado clandestinamente en Barcelona en 19259. Más adelante, hacia finales de 1925, el Comité de Relaciones Anarquistas de la creciente comunidad de exiliados anarquistas españoles en Francia criticaría directamente la campaña de El Productor a favor del MOA, argumentando que “no era el momento adecuado para fútiles discusiones sobre teoría. No es el momento de divisiones, de resaltar nuestras diferencias y establecer una organización separada (…) Vayamos a donde está el proletariado. Si está en la CNT, no nos separemos de ella”10. El Comité de Relaciones Anarquistas en Francia insiste en que “apoyar a la CNT no significa seguir la vía hacia el reformismo ni el deseo de liderar las masas; como anarquistas, nuestra función en los sindicatos deber ser denunciar (…) todo intento de explotar la credulidad de las masas”. El lugar de los anarquistas está en los sindicatos, donde deberán tratar de asegurarse de que la Confederación no pierda de vista su objetivo final: el logro del comunismo libertario.

Los argumentos de Malatesta triunfaron, no sólo debido a su lógica sino también a la imperiosa necesidad de crear unidad. Por otra parte, el MOA sólo parecía reforzar la división. Un hecho intensificado por la existencia de dos organizaciones sindicales en Argentina, la FORA y la Unión Sindical Argentina, apoyada por la única organización nacional anarquista del país, la Alianza Libertaria Argentina, y la virulencia que caracterizó a sus relaciones. Además, los militantes de la FORA a menudo recurrían a calumniar abiertamente cuando criticaban a su oponente, tanto en Argentina como en el extranjero, como pone en evidencia no sólo la prensa sino también el Congreso de Amsterdam de la AIT en 1925, cuyo desarrollo casi tuvo que pararse debido a la violenta naturaleza de las acusaciones de Abad de Santillán contra el liderazgo de la CNT. Semejante comportamiento difícilmente podía conducir a la crear la unidad dentro del movimiento libertario, lo que era de primera necesidad en ese momento.
Mira també:
http://acracia.org/historico/Acracia/La_busqueda_de_la_unidad_anarquista.html

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Comentaris

Re: Clarificación de términos: El movimiento obrero anarquista vs. anarcosindicalismo
31 des 2016
Entenc que (salvant les distàncies) la FAGC de Gran Canària està fent una mena de MOA dins del moviment de l'habitatge. M'explico, en comptes de crear un moviment d'habitatge amb objectius llibertaris, ha creat un "moviment de l'habitatge anarquista" o tothom pertany a la seva organització.

Bastant curiós tot plegat.
Re: Clarificación de términos: El movimiento obrero anarquista vs. anarcosindicalismo
31 des 2016
¿Cómo, que todos pertenecen a su organización?, pero si el FAGC se salió de la okupacion La Esperanza para que hiciera su propio camino.
Re: Clarificación de términos: El movimiento obrero anarquista vs. anarcosindicalismo
02 gen 2017
Cuánta paja mental. Que lo importante es avanzar y no estar buscando qué nos separa, sino qué nos junta.

La verdad que el movimiento libertario en Argentina derivó en enfrentamientos serios entre compañerxs, llegando Severino di Giovanni a asesinar a un compañero de la FORA, algo realmente de lo que hay que aprender para no repetir.

Unión, acción y autogestión no es solo un eslogan.

Un saludo
Re: Clarificación de términos: El movimiento obrero anarquista vs. anarcosindicalismo
02 gen 2017
Cuanta represion sexual, lo importante es vivir la anarkia, y no uniformarnos, para ir juntos ya estan lo de podemos.
Severino no asesino a nadie, en un acto de justicia se autodefenso de askerosos colaboracionistas con los verdugos, y eso no son compañeros, son los que terminaron en el peronismo.
viva la anarquia es mas que un sologan.
Salud.
Sindicat