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Notícies :: especulació i okupació
Dinamitando la democracia capitalista
16 jul 2003
La Propaganda es a la democracia lo que la porra a las dictaduras.
Noam Chomsky
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Alguien con Poder es alguien que quiere y necesita dominar, sólo es cuestión de buscar cómo y de qué forma domina el poderoso en la modalidad de sistema que ha decidido es el más conveniente.

El método más sencillo de ejercer el dominio es la fuerza y ése fue el más utilizado hasta hace bien poco con el fin de reducir las consecuencias de su aplicación. Así,una masa de obreros explotados y tiroteados por la patronal podían ser vencidos, pero de la misma forma que lo eran también identificaban cuál es exactamente su enemigo, pudiendo entonces hacerle frente.

En esa lucha se podía derrotar con facilidad a la chusma muchas veces, pero una sola victoria de ellos sería el fin absoluto de los poderosos. ¿Qué mejor forma hay de no ser derrotado que no sea simplemente eliminar las luchas?

Así, camuflado tras las cortinas de la democracia, el capitalismo puede sobrevivir en principio eternamente mientras la masa de explotados tenga la ilusión de poder decidir quien tiene las riendas en todo momento.

Para que el engaño se fortalezca, la población es bombardeada continuamente con mentiras, distracciones, mensajes exaltadores del individualismo, el progreso social y el éxito de tal forma que sus propios pensamientos y actos 'libres' son una consecuencia de la acción planificada de los pastores del rebaño.

El sistema es casi perfecto, cuando ni la demagogia puede ocultar las consecuencias del sometimiento de las personas y la naturaleza a la arrogancia y destrucción de la élite rica, siempre queda la posibilidad de canalizar ese descontento hacia organizaciones políticas oficiales con grados más o menos moderados, y permitidos, de sensibilidad social. El mecanismo se regula automáticamente a sí mismo.

Esa casi perfección no ha podido resolver el problema de la rebeldía marginal de la disidencia anticapitalista. Una vez quitada la venda de los ojos es imposible no volver a ver. De hecho cada nuevo detalle comprendido, cada nueva injusticia sufrida o solidarizada refuerza la identificación de aquello tan necesario para empezar una lucha: el Enemigo.

No puede mantenerse imparcial el sistema ante estos brotes mínimos de resistencia. La Bestia se presenta ante ellos con toda su pura crueldad y ferocidad, sin miramientos, sin máscaras inútiles ante quienes la conocen sobradamente. La represión es dura pues es una reproducción de la Lucha inevitable entre mundos irreconciliables.

Dentro del sistema democrático se crea un clásico sistema fascista en que los teóricamente separados Poderes del Estado se transforman en el único y verdadero que son para, sincronizadamente, aplastar los núcleos disidentes mientras tergiversan, minimizan

o amplifican la acción según les convenga para continuar engañando a los convencidos.

Los grupos o individuos rebeldes tuvieron que pasar necesariamente por un proceso de reflexión que les permitiera liberarse del control social y mental realizado por el capital sobre la masa; hay que renunciar a la toma diaria de tranquilizantes para abandonar sus efectos.

En un momento en que no existen organizaciones anticapitalistas con influencia comparable a las colaboradoras con el sistema, es vital el trabajo que la contrainformación hace para abrir mentes, mostrar la explotación y destrucción del capitalismo y finalmente señalar a los responsables de todo ésto pues es a ellos a quienes hay que combatir y no a los síntomas o consecuencias puntuales de sus actos.

Cada mente liberada es un potencial luchador contra el sistema: la propia dinámica de la observación de la barbarie continua, el descubrimiento de mentiras, hipocresias e hipócritas, el desprecio sistemático al débil y oprimido hace que la realidad se haga insoportable e insostenible y se llegue a la definitiva conclusión: Hay que hacer algo.

Las respuestas a ese algo son cada vez mayores cuanto mayores sean también los grupos disidentes.

Siendo claro que el principal medio de dominio del Poder es la manipulación social y que su principal peligro es contrarrestrar esa estrategia, surge naturalmente una pregunta: ¿Cómo es que los medios o grupos contrainformativos no son sistemáticamente atacados?

De hecho lo son.

En el sistema democrático todo gira entorno al engaño y la credibilidad que ha de tener éste. Un ataque directo a las amenazas al capitalismo sería también un ataque a la confianza hacia el sistema, la represión estaría muy cerca de mucha gente.

Así, la respuesta varía en función de los grados de peligrosidad de tal o cual organización contrainformativa. Proyectos de transmisión de mensajes radicales muy amplios a la población son reprimidos sin contemplaciones: el centro de medios alternativos durante la cumbre G8 en Génova o Suiza, medios de comunicación rebeldes con el estado español como Egin o Ardi Beltza, seguimiento policial de las principales webs de contrainformación del estado...

Iniciativas 'contrainformativas' que mantengan cierto límite en sus noticias son y serán toleradas como muestra de la libertad de expresión de la democracia y prueba evidente de la falsedad de posibles persecuciones políticas.

El hecho de no ser atacado por las fuerzas policiales y judiciales del estado es entonces simplemente indicativo de o bien ser un medio con amplio seguimiento en la población pero inofensivo para el sistema (incluso necesario), o bien que la difusión del mensaje radical y anticapitalista va dirigido al núcleo marginal autoalimentado y ya suficientemente controlado y reprimido.

De encontrarse en el primer caso, es obligado preguntarse si el trabajo realizado tiene algún tipo de sentido o si el objetivo de llegar a más y más personas se ha convertido, de hecho, en el único objetivo.

La segunda situación es realmente el punto de inflexión en la lucha por liberar mentes esclavizadas: el salto de la contrainformación rupturista del círculo reducido ya concienciado en que se encuentra para llegar masivamente a la vida diaria de la mayoría de las personas del estado.

No se trataría por supuesto de moderar mensajes para ganarse la simpatía de absolutamente nadie, en una realidad dura su descripción ha de ser necesariamente dura, sinó de encontrar formas que garanticen que siempre haya una mano disponible para quien quiera salir del pozo del control social.

El camino hacia este objetivo será determinante para la represión de aquellos que quieran seguirlo pues puede ser el inicio de verdaderos problemas para el estilo de vida de la élite mediocre, cruel, avariciosa, explotadora y repugnantemente rica que vive de la sangre del planeta y sus personas.
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