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Entrevista :: globalització neoliberal : corrupció i poder : criminalització i repressió
La post Yugoslavia y el excepcional estado de Serbia y Montenegro
10 jul 2003
"La tradición de los oprimidos nos enseña que el 'estado de emergencia' en que vivimos no es la excepción sino la regla." - Walter Benjamin
"La tradición de los oprimidos nos enseña que el 'estado de emergencia' en que vivimos no es la excepción sino la regla." - Walter Benjamin

TV: El 4 de febrero de este año, la República Federal de Yugoslavia fue reemplazada por el nuevo estado de Serbia y Montenegro. Luego del asesinato del Primer Ministro Zoran Djindjic el 21 de marzo de 2003, esta nueva entidad política ha transcurrido la mayor parte de su existencia en un estado de emergencia. Si bien la imposición del estado de emergencia ha sido planteado mayormente como una oportunidad progresista en pro de instalar una democracia genuina y restablecer el orden a la nación ¿podría describirnos cómo se perciben estas medidas de emergencia y qué es lo que realmente se está haciendo en su nombre?

AG: El estado de emergencia representa el intento demencial de un grupo reducido de personas por tomar la casa en donde viven y convertirla en una prisión del tamaño de un país. Lo que es aún más extraño: este intento demencial ha triunfado. El gobierno reaccionó ante la muerte de Zoran Djindjic imponiendo un estado de emergencia. Se autorizó a la policía a arrestar y encarcelar personas durante 30 días sin seguir los procedimientos judiciales ordinarios, mientras que al arrestado se lo priva de su derecho a un abogado. La policía ha adquirido el derecho a ingresar en los hogares sin orden de allanamiento, el derecho sin trabas de grabar conversaciones telefónicas, de perseguir, de espiar y de allanar. El ministro de la policía ahora puede detener a cualquiera que para él tenga aires de sospechoso. Las huelgas y las asambleas políticas se proscribieron y el derecho a la movilización ha sido severamente restringido. Se puso en práctica la censura, mientras que cualquier debate acerca de las razones para imponer un estado de emergencia y su eventual anulación se declaró ilegal. Ya ha habido reacción de parte del Human Rights Watch quien advirtió al Gobierno serbio que semejante comportamiento autoritario contraviene las directivas de la Unión Europea, y ni hablar de las éticas.

El segundo aspecto grave de este estado de emergencia es que no hay límites que lo contengan. Basado en la decisión del presidente parlamentario, el estado de emergencia tiene por objeto dar caza a los culpables del asesinato, pero también a otros culpables de varios otros crímenes. Se impuso para un período absolutamente inespecífico e indefinido. Es difícil determinar cuándo serán capturadas todas las partes culpables de algunos crímenes sin determinar, y cuáles son los crímenes que hace falta resolver según el gobierno antes de que se alcancen las "condiciones propicias" para levantar el estado de emergencia.

Tómese en consideración cómo se condujo el procedimiento constitucional por el cual la asamblea nacional se convocó en forma automática durante la puesta en marcha del estado de emergencia. La reunión a la que se llamó en la casa de la Asamblea Nacional no consistió en una asamblea de miembros presentes. Nadie trató jamás de determinar cuántos miembros estaban presentes, y el sistema electrónico que graba la asistencia se desconectó, según señalaron varios de sus propios miembros.

En pocas palabras, a la sociedad post yugoslava se le suspendieron sus libertades sin indicar claramente o dar palabra alguna acerca de cuándo se las devolverían. Y si es que alguna vez se las devolverían.

TV: ¿Cuáles son algunas de las repercusiones internas del estado de emergencia en materia de política y en cuanto a las medidas enérgicas de la policía a las que Ud. se refería? ¿Apunta únicamente a los criminales organizados como se ha mostrado mayormente en la prensa? ¿O se apunta a electorados y formas de disenso político más amplios?

AG: El Ministro de Justicia Vladan Batic afirmó que una Serbia moderna necesita prisiones modernas con un mínimo de 2000 vacantes. ¡Parece que alcanzamos la meta! La modernización en la Serbia contemporánea parece ser sinónimo de construcción de prisiones modernas.

No obstante, no sé si va a haber suficiente lugar en estas cárceles para los 7.000 trabajadores que hasta ahora fueron detenidos y encarcelados bajo el estado de emergencia. Entre ellos se encuentran anarquistas, jubilados que se alegraron públicamente por la muerte del Primer Ministro, unos pocos cantantes populares, columnistas de periódicos, y también los llamados "criminales directos", para usar la jerga del ministro. Los anteriores son todos "criminales indirectos". Son culpables de oponerse a la llamada "Europeización de Serbia."

TV: Entonces, si las medidas que se toman bajo el estado de emergencia no se restringen a las razones por las que se aplicó, a saber: seguir las pistas de los asesinos de Zoran Djindjic y poner en la mira a los sindicatos del crimen organizado, ¿Es que existe un proyecto político más amplio en juego? ¿Existe algún tipo de restablecimiento político acaso, y de ser así, en qué modos se cristaliza?

AG: No hay ninguna duda de que la muerte del Primer Ministro Djindjic es un crimen monstruoso. ¿Pero eso justifica semejante privación de las libertades en forma tan amplia y absoluta a la sociedad en su conjunto? Creo que la respuesta a esta pregunta es un estruendoso "no". No se puede meter en prisión a toda la población y sin embargo, la aplicación del estado de emergencia, de hecho, pone a la sociedad entera en la cárcel. El simple hecho de que el estado de emergencia no se haya levantado después de varios días demuestra que se está utilizando para ganar una "carrera de poderes" entre distintos grupos de interés. El grupo de interés que ostenta el poder utiliza sus propias armas (terror y violencia) para eliminar a otro grupo de interés.

Claramente, el Gobierno serbio apunta a criminalizar toda oposición, toda competencia o cualquier opción política disidente. Utiliza una metodología de martirización del Primer Ministro asesinado, con la ayuda de una prensa obsecuente y de intelectuales que le otorgan legitimidad a semejante arrebato de los derechos humanos y la lógica, con el fin de mantener el poder aún después que se levante el "estado de emergencia", que aparenta transformarse en el estado permanente de Serbia.

En una reciente entrevista que el ministro de justicia Vladan Batic diera a un diario muy conocido de Belgrado, éste presenta su propia categorización de los "malvados sospechosos" en respuesta a la pregunta de quiénes eran los asesinos. Para empezar, el ministro puso, indirectamente, a la mayoría de los ciudadanos en el lugar de sospechoso probable por la muerte del Primer Ministro. Luego declaró cuán "agradecidos estaban los ciudadanos, sonriendo y de buen humor" y, que en general, "sentían gratitud hacia el gobierno por imponer el estado de emergencia, pues les permite sentirse más seguros." ¿Es así realmente?

¿Por qué, por ejemplo, se proscribieron las huelgas? ¿Cuál podría ser la conexión entre una huelga de trabajadores insatisfechos y el asesinato del Primer Ministro? Los huelguistas no lo asesinaron. De acuerdo con las acusaciones oficiales, el asesinato fue la labor de criminales que mantenían negociaciones secretas con el Primer Ministro.

Aún más, Batic expresó un resquemor marcado hacia los "periodistas, analistas y columnistas." ¿De dónde sale esta hostilidad? Batic los considera una tercera categoría de criminales a los que hay que combatir. Todos los que critican las reformas se equiparan así con los asesinos. Especialmente los periodistas y disidentes.

Un gobierno incompetente está propagando el pánico a fin de encubrir su propia responsabilidad. ¿Se podría haber prevenido este asesinato? Después del crimen, nadie presentó su renuncia. No se barajaron puestos. Las mismas personas nos conducen a través del estado de emergencia. Un partido está haciendo un mal manejo de una tragedia. La declaración del estado de emergencia ha sofocado el debate público, maniatado a las personas de pensamiento libre, mientras que los funcionarios estatales básicamente linchan a todos los pensadores que no se someten y que están esparcidos en todos los medios. ¿Esto es democracia? Parece que sí.

Hace unos pocos días, el vicepresidente del gobierno anunció que no deberíamos quejarnos de que no haya oposición. Ahora estamos en una democracia, por lo tanto ya no hace falta oposición: somos tan democráticos que no se necesita oposición alguna. Esto es lo que se da en llamar "democracia total." Una situación en la que la democracia, en su materialización más plena, se anula a sí misma. Son tan devotos de la democracia que ya no la necesitan más.

TV: En este contexto de criminalización y represión del disenso que describe ¿ha habido alguna reacción organizada o una respuesta conjunta por parte de la sociedad civil? Me refiero especialmente al floreciente sector de las ONG a menudo fundado por organizaciones occidentales que se expandieron en forma masiva en la Yugoslavia post Milosevic y cuyo mandato es el de vigilar los "derechos humanos."

AG: Es interesante observar cómo perciben esta suspensión de los derechos humanos elementales estas organizaciones llamadas no gubernamentales (ONG), que constituyen un factor excepcionalmente poderoso en la vida política de Serbia, junto con una gran cantidad de organizaciones del tipo "alquile un disidente."

Previo a la situación actual, sabían cómo protestar vehementemente aún ante pequeñísimos incidentes en los que el derecho de un ciudadano perteneciente a alguna etnia minoritaria se encontraba en peligro, hasta que se empezó a criticar el "nacionalismo" (que es el tema por el que estas organizaciones son más rentables, ya que en esto se basa la ayuda extranjera que sostiene a la mayoría de ellas.) En este momento en el que se niegan las libertades y los derechos básicos no ya a un solo individuo, no en una sola comunidad, sino a la sociedad en su conjunto, las ONG y las organizaciones tipo "alquile un disidente" apoyan y prometen lealtad absoluta al Gobierno serbio. Hay un flujo constante de intercambios televisivos entre intelectuales del gobierno y "disidentes" en los que se discute cómo la muerte de Djindjic es un asunto "internacional", o cómo "el estado de emergencia está finalmente cortando el cordón umbilical con los países del este." O aún en un tono más morboso, cómo "el funeral de Djindjic fue un plebiscito para un público carente de fe y esperanzas," o de qué forma "el asesinato político del Primer Ministro es una cuestión terrible," porque "debemos pagar con lágrimas cada alegría," a fin de algún día alcanzar una "catarsis, una catarsis del ciudadano común"...

TV: Dado que la crítica abierta al estado de emergencia en manos de la prensa está prohibida y que se aplica la censura, ¿cuál ha sido su repercusión en el debate público más amplio y las muchas preguntas que surgen de él?

AG: Al público se lo bombardea con estupideces increíbles. Los ministros prometen se proveerá de agua y electricidad en forma normal. ¿Por qué no habría de ser así? ¿Estalló la Guerra? Se emiten imágenes de los pabellones de las maternidades y prometen defender las guarderías infantiles. Declaran que las fuentes de agua no están contaminadas. Se normalizaron las provisiones de alimentos. El transporte público, dicen, funciona a horario. Aún no se ha aplicado el toque de queda policial. Las reformas económicas continúan avanzando a todo vapor. Los buitres de las burocracias internacionales también empezaron a llegar y prometen acelerar nuestro ingreso a la Unión Europea.

¿Por qué el gobierno no arrestó a los criminales organizados inmediatamente después de la "revolución" del 5 de octubre? ¿Quién los detuvo? ¿Los periodistas? ¿Los columnistas? ¿Los analistas y locutores? ¿Por qué no confiscaron las propiedades y riquezas de la elite de la era Milosevic? ¿Por qué les permitieron hacerse aún más ricos y apropiarse de todo por medio de privatizaciones aceleradas? ¿A quiénes están financiando? ¿Por qué hay cada vez más y más pobreza en una economía ya devastada? Eventualmente, estas serán las preguntas que el gobierno actual, atrapado en una neurosis colectiva, deberá responder algún día.

TV: Quisiera volver un poco al contexto más amplio de poder y gobierno que condujeron al estado de emergencia presente. Con respecto al asesinato de Djindjic, Sonja Biserko del Comité Helsinki (una ONG elocuente) declaró hace poco que "el acto abyecto marca el comienzo de la liberación de la patología de la era Milosevic" y que ofrece una oportunidad sin precedentes en pro de la reforma. ¿Hasta qué punto esta medidas de hoy representan una ruptura genuina con el régimen anterior según se afirma, y qué ha cambiado (o no) durante la transición entre el sistema político anterior y el actual?

AG: En realidad, a fin de poder comprender cabalmente el actual estado de emergencia en Serbia, es necesario que volvamos por un momento a la Serbia de Milosevic, y analizar brevemente lo que se podría llamar el "sistema Milosevic".

El régimen de Milosevic fue autoritario. Había partidos, elecciones y un parlamento, pero no había una verdadera democracia. La constitución y muchas otras leyes tenían apariencias democráticas en su naturaleza, pero de hecho no eran más que una pantalla para el mandato de una sola persona.

No obstante, Milosevic no fue un dictador. Su estilo para gobernar era bastante particular, y difícilmente se lo podría denominar totalitario. Toleró, o tuvo que tolerar, alguna prensa independiente y unas pocas estaciones de televisión locales de mucha influencia. Asimismo, Milosevic no intentó crear una suerte de culto a la personalidad al estilo estalinista. Sorprende lo poco que aparecía en TV; muchos hablan de su simplicidad ascética, de no necesitar jactarse en público de su autoridad.

En última instancia, aunque a Yugoslavia se la considere, con razón, uno de los países más corruptos de Europa, no es sólo el caso de que Milosevic gobernó con el único fin de enriquecerse. Cuando los bombarderos de la OTAN lanzaron bombas "inteligentes" sobre Belgrado, también tiraron volantes y folletos. Aún poseo la copia de uno en particular, en el que imprimieron una foto con un texto que explicaba que Milosevic tenía un yate y una casa de campo "como esta" (en la foto). La incapacidad de la CIA para obtener fotografías de las propiedades de Milosevic es, de por sí, elocuente.

En definitiva, Milosevic no está, como se afirma comúnmente, principalmente inclinado hacia el Este, Moscú y la Ortodoxia. Habla inglés con fluidez, y ni una palabra en ruso. Durante una etapa anterior de su carrera visitaba a menudo Nueva York y ha dicho que la considera su ciudad preferida. En algún momento, Milosevic tuvo la impresión, no totalmente infundada, de que Washington podría aceptarlo a pesar de su autoritarismo como ya lo había hecho con Tito. Después de promesas rotas de ambos lados, el nacionalismo y el intervencionismo imprudentes, condujeron a las guerras de Eslovenia, Croacia, Bosnia y Kosovo, una detrás de la otra, obviamente la situación tomó un rumbo diferente.

En cualquier caso, Milosevic gozó de cierta legitimidad en Serbia, y tuvo algún apoyo para su proyecto político.

En su momento, esa cantidad de apoyo político se redujo al 20% del electorado pero con ese 20% de apoyo, Milosevic pudo retener el 100% del mandato. En primer lugar, gracias a su control de los medios más importantes, confundió y desmoralizó a una ciudadanía insatisfecha y desorientada, que cuando hubiera elecciones, se quedaría en casa, o le daría su voto a la llamada "falsa oposición." Como si esto fuera poco, el sistema electoral vigente permitió que un 30% de apoyo en las urnas se tradujera en un 50% de representación parlamentaria. Todo lo que hacía falta era encontrar un socio en la coalición y se lograría un gobierno estable. Y los socios para las coaliciones nunca faltaban, porque poder y mandato en la Serbia de Milosevic implicaban tremendas riquezas.

Así es como Milosevic llegó a la mayoría parlamentaria y a dominar el gobierno. Por eso es que no necesitó acudir a medidas excepcionales o dictatoriales. Todos los proyectos y las decisiones políticas se llevaban a cabo por los medios parlamentarios formales.

Los cimientos de su poder se hallaban en el mandato que Milosevic tenía de su propio partido. El Partido Socialista de Serbia era el verdadero asiento del mandato político que Milosevic controlaba. Como señor absoluto de su partido, también logró controlar al parlamento. Cambiando las leyes electorales constantemente (de 1992 a 1997), construyó un sistema en el cual, en cualquier momento, el partido podía cambiar a sus representantes y reemplazarlos en forma sucesiva.

El control de la rama legislativa del gobierno, que formula las leyes, también le brindó a Milosevic el control absoluto de la rama ejecutiva, en otras palabras del gobierno en general (ya que las ramas legislativa y ejecutiva no estaban separadas)

Una vez controlados en forma completa los poderes legislativo y ejecutivo, a Milosevic sólo le quedaba establecer el control sobre el poder judicial. De acuerdo con la constitución de Serbia, los jueces se designaban en forma permanente, pero debían ser elegidos y destituidos por el parlamento. Como Milosevic tenía el control sobre el parlamento, también pudo controlar al poder judicial. Según una ley que entró en vigencia el 30 de julio de 1991, todos los magistrados (2.939) y los fiscales (619) debían someterse a una purga a través de una llamada "reelección" en el parlamento. Estas purgas, sin embargo, se llevaban a cabo muy selectiva y descuidadamente, de modo que muchos de los que no desempeñaban sus funciones según los principios básicos o con profesionalismo permanecieron en sus cargos, simplemente porque obedecían órdenes y directivas que provenían de la alta esfera del gobierno. Esto trajo como consecuencia una situación en la que muchos de los otros jueces se opusieron al robo judicial de las elecciones locales de 1996. Desde ese momento en adelante, Milosevic procedió a un reacomodamiento del estado del poder judicial. En 1997, cuando Milosevic consolidó aún más su mandato, volvió a lanzar una nueva "resolución del estado del poder judicial" Esto, en efecto, significó el despido de 60 jueces "incompetentes" culpables sólo de sostener el principio de un poder judicial independiente.

Así fue como en última instancia, la elite política y judicial en su totalidad se acomodó en un lugar de dependencia de Milosevic. Lo mismo ocurrió con la policía y la elite de aplicación de la ley. Con la aprobación de una ley en 1995 en torno al nombramiento de los miembros de MUP-a, la policía serbia, Milosevic consolidó el derecho exclusivo de ascender a oficiales de la policía a generales militares y a nombrar cuadros superiores en la policía. Bajo otro grupo de reglamentaciones especiales, Milosevic tomó la supervisión directa del Departamento de Seguridad Interior. Esto le permitió no sólo ser uno de los amos principales en la guerra de Bosnia y Herzegovina, sino también controlar a la oposición serbia.

Una cuestión especialmente importante para el funcionamiento del mandato de Milosevic era la supervisión política directa de la elite económica. En la Serbia de Milosevic, el medio principal de acumulación de capital no se daba en el mercado. Por el contrario, la mayor rentabilidad que podía obtenerse se lograba vía la intervención estatal (en otras palabras, a través del monopolio del estado, privilegios sistemáticos, especulación monetaria, turbias transacciones financieras, latrocinio generalizado y apropiación de las propiedades, importaciones ilegales, acuerdos de trastienda y coimas). Se daba por descontado que en semejante sistema, la elite en el poder no sólo podía convertir su propio "capital político" en ganancias financieras reales, sino que también podían controlar e influir en el flujo y la dirección de la economía en su conjunto.

Así llegó Milosevic construir una apretada red de clientelismo alrededor de toda la economía nacional; una red que llegaba a cualquier sitio en donde se produjera capital, comenzando por él mismo y su familia y en forma descendente hasta los trabajadores fabriles y los vendedores ambulantes en las calles. El ingreso a esta red protectora implicaba un rédito financiero asegurado. Los socios más poderosos de esa red, la elite económica, podían dar por sentada una rápida acumulación de riquezas gracias al monopolio del mercado, desde la participación especulativa en los "acuerdos de trueque" del estado (la importación de crudo y gas), hasta el comercio ilegal de cigarrillos, armas y otras mercancías. Esto se consiguió vía el otorgamiento de permisos de importación y exportación, para la adquisición de monedas extranjeras basada en una tasa de cambio especulativa y más baja que la real, en la privilegiada posesión de tierras, etc. Los miembros intermedios de esta red privilegiada podían contar con un comercio irrestricto (aún en pequeña escala), con un buen empleo o de tiempo completo y con altos salarios estatales, con el derecho a comprar pisos del estado a un precio excepcionalmente bajo, etc.

Durante el decenio de los 90, se instaló en Serbia una estructura de poder extraordinaria, que yo denominé "cleptocracia". Al paradigma dominante de la "doctrina Milosevic" podríamos llamarlo, desde esta perspectiva histórica, un "aislacionismo autoritario".

TV: Entonces ¿cómo cambió el entorno de la era post Milosevic con la ascensión de Djindjic al poder? ¿Cuál fue el legado de este "aislacionismo autoritario", y qué vino a reemplazarlo?

AG: Con la "petooktobarska revolucija" (la "revolución del 5 de octubre") y la destitución de Milosevic, muchos tuvieron esperanzas de que se produjera un cambio real y progresista. No obstante, en vez de dar un paso significativo adelante hacia la democracia y la economía participativas, que muchos yugoslavos de izquierda habían anhelado, se instaló un nuevo sistema, con una nueva doctrina autoritaria: la de Djindjic. Al sistema de Djindjic se lo podría llamar "modernismo autoritario". Un neoliberalismo con acento local.

Djindjic construyó un sistema de cancillería, para su desgracia, que simultáneamente paralizaba al sistema presidencial, dejaba al margen al parlamento y construía sus propios subministerios dentro de los ministerios oficiales del gobierno. Un historiador yugoslavo lo ha llamado "la ingenua astucia de Djindjic" También fue su mayor error. Debió haber procurado reducir su mandato y aumentar el papel de coordinador o negociador que no se apoderaría del control absoluto. Una estrategia como esta podría haber conducido a un mejor futuro. En cambio, acumuló más y más control, combinado con una popularidad y una autoridad cada vez menores. No lo respetaba ni siquiera la así llamada elite. De haber llevado acabo una estrategia diferente, podría haber dicho: "No seré popular, pero las personas "inteligentes", los jueces, las personas de negocio, la elite de los medios y los intelectuales famosos están de mi lado." Esa es una forma posible de la política del poder. No es popularidad lo que quiero, sino autoridad. Sin embargo, no gozaba ni de una ni de otra, y aún así acumuló un poder cada vez mayor.

El sistema de Djindjic realmente se quitó la máscara en el "junski udar," la toma de poder de junio, que podría considerarse el momento decisivo y crucial en la vida política de la Serbia post Milosevic. Debe señalarse que esta toma de poder se llevó a cabo muy hábilmente. Por decirlo de otro modo, Djindjic no era Milosevic, que reaccionaba cada vez con una brutalidad mayor y más abierta contra sus opositores políticos.

La toma de poder tuvo su comienzo cuando la presidencia del DOS (la coalición de partidos opositores que destituyó a Milosevic) que consistía en los presidentes y los ministros claves de los distintos partidos opositores, aprobaron la moción el 24 de mayo de 2002, de revocar los mandatos de 36 miembros parlamentarios del DOS que "con mucha frecuencia se encontraban ausentes en las sesiones parlamentarias regulares." La mayoría parlamentaria aprobó esta moción el 12 de junio.

A simple vista la moción parece inofensiva ("el objetivo es restablecer el orden en el país, a fin de que los miembros electos del parlamento realmente trabajen lo suficiente para merecer sus pagas"), explicó el Primer Ministro Djindjic. Aunque, en verdad, dicha moción era absolutamente ilegal. De los 36 miembros removidos, la mayoría pertenecía al DSS, el partido de Vojislav Kostunica, el Presidente yugoslavo y el rival político más serio de Djindjic como Primer Ministro.

En realidad, era comprensible que los miembros del DSS se hubieran abstenido de asistir a las sesiones parlamentarias regulares, dado que el DSS había decidido boicotear estas sesiones en protesta a las maniobras políticas de Djindjic. Lo más gracioso de todo es que el DSS no hubiese podido reemplazar a sus 36 miembros parlamentarios destituidos por otros miembros del DSS ni aunque hubiese querido, ya que sólo había 13 nombres más en su lista de miembros. Como el DSS no fue capaz de reemplazar a sus puestos revocados con miembros propios, esos lugares fueron a otros partidos de la coalición DOS (primero y principalmente al Partido Democrático de Zoran Djindjic). Agraviados por este robo ridículo de bancas parlamentarias, todos los miembros presentes del DSS en el parlamento, el partido más popular y fuerte de Serbia, presentaron sus renuncias.

Así fue como Djindjic utilizó con éxito una toma de poder antiparlamentaria a fin de aumentar en forma significativa su poder político. Durante un importante período, dejó a su principal rival, el DSS de Kostunica, fuera del juego y por ende capitalizó una mayoría parlamentaria que iba a controlar con prolijidad y eficacia la aprobación de leyes gubernamentales.

Así que, así fue como se resolvió eficazmente el tema del quórum parlamentario a favor de Djindjic. Muy pronto, las reglamentaciones se transformaron aún más con el propósito de incluir una ampliación excepcional al poder del presidente parlamentario. Consiguió el poder de castigar a los miembros electos por "alterar el orden en las sesiones parlamentarias" revocándoles sus puestos hasta por 90 días.

La tercera ventaja importante que ganó el Primer Ministro con la toma de poder de junio, fue su indiscutida dirección de lo que quedaba de la coalición DOS. Desde ese momento en adelante, ninguno de los partidos restantes del DOS tenía suficientes bancas para condicionar y oponerse al gobierno.

¿Por qué el público no puso el grito en el cielo ante la toma de poder política de Djindjic? En primer lugar, porque se llevó a cabo con mucha habilidad, a través de un procedimiento complejo y planeado de ante mano que la mayoría de los ciudadanos comunes no llegó a comprender. En segundo lugar, y el más importante, porque Djindjic mientras tanto logró tomar el control de los medios de prensa más influyentes de Serbia. Cuando tuvo lugar la primera confrontación abierta entre Djindjic y Kostunica en agosto de 2001, se hizo patente hasta qué punto Djindjic había logrado inclinar los medios a su favor. Además de las estaciones televisivas comerciales más vistas, la TV Pink, la influyente TV Política y TV Studio B, los diarios Novosti y Danas junto con Nedeljni telegraph, todos siguieron la línea de su grupo político. En junio de 2002, Djindjic ya había tomado el control del diario Politika, la televisión estatal (RTS) y otra gran estación de televisión privada (BK Telecom.). De modo que cuando Djindjic realizó su ofensiva política, nadie tenía motivo ni interés en publicarlo, ni siquiera de explicarlo, y ni pensar en oponerse a esta toma de poder tan patentemente antidemocrática.

Básicamente, a mediados de 2002, Djindjic ya había controlado con facilidad todo el sistema político de control de la sociedad de Milosevic. Controlaba todo su partido. Con el gobierno y la mayoría parlamentaria a sus espaldas, se aseguró fácilmente el control de las juntas directivas de la mayoría de las empresas importantes (desde la industria petrolera hasta la forestal) De igual modo, la mayoría de la elite de gerencias medias así como una parte de la elite social que abrigaba ambiciones de gestión política se apresuraron a ponerse a su entera disposición.

Así fue como Djindjic aseguró una nueva red de clientelismo post Milosevic. Además la "transición" económica y las "privatizaciones" se convirtieron en las excusas ideales para su expansión adicional. Djindjic, exactamente igual que Milosevic, logró controlar los poderes legislativo, ejecutivo y político-judicial, el económico y hasta, en parte, la elite de la policía militar. El sistema Milosevic, entonces, se transpuso en una nueva Serbia neoliberal.

Ya he descrito como el poder ejecutivo mandaba al judicial durante el mandato de Milosevic. El nuevo régimen continuó con la misma práctica. Una nueva purga organizada por el fiel ministro de justicia, Vladan Batic, se llevo a cabo según, precisamente, las reglamentaciones establecidas durante el régimen autoritario de Milosevic, en donde el ministro de justicia ofició de cabeza dirigente de la elite judicial.

¿En qué se sustentaba la exitosa expansión de poder de Djindjic? La base de su poder jamás provino de los votantes ni del electorado. Al igual que Milosevic, hacia el final de su mandato, Djindjic y su partido no podían contar con más del 20% del apoyo electoral. No obstante, lo mismo que Milosevic, Djindjic pudo capitalizar el 100% del mandato con el 20% de los votos.

TV: Después de su asesinato el 21 de marzo, gran parte de los medios en occidente fue partícipe de una especie de canonización de Djindjic, mostrándolo como el único político con visión de futuro y pro occidental de la región, como la única persona capaz y comprometida en llevar adelante reformas progresistas, brindar esperanzas y un futuro para el país. Ud. ya señaló hasta qué punto una caracterización de ese tipo está lejos de ser neutral, sin mencionar la agenda política y las reformas económicas que la acompañan y que alardean de asegurar, supuestamente, el futuro del país. ¿Cuáles son algunas de las repercusiones de tal caracterización y del proyecto de reformas que se está aplicando?

AG: Djindjic instaló su propio y particular monopolio ideológico en materia de reformas neoliberales y el neoreformismo. La idea de que es un "reformista pragmático", que intenta "conducir a una Serbia aciaga y retrógrada hacia la europeización"; semejante disparate ideológico enseguida contó con el apoyo no sólo de los gobiernos occidentales y de toda clase de analistas, sino también de los medios obsecuentes y de los integrantes de la "falsa" oposición local: las influyentes organizaciones no gubernamentales (ONG). Los neoliberales no cabían de contentos por que "se había hecho justicia" y porque Milosevic estuviera finalmente "en el lugar que le corresponde" (a saber: La Haya). Además, los liberales nacionales se mostraban a favor de la larga hilera de leyes y políticas que proponía el gobierno de Djindjic (en materia de privatizaciones, laborales, impositivas) en pro de que Serbia ingresara al mundo del "capitalismo de mercado estricto pero justo."

Esta lógica del poder trae a la memoria en muchos aspectos a otro caso europeo, la "reforma pragmática pro occidental" del Primer Ministro eslovaco Vladimir Mecijara (1991-1998), que muy pronto se develó como nada más que un imprudente instinto de auto preservación. A Mecijara le tomó cuatro años conseguir el control clientelar de los recursos nacionales y de los medios de comunicación públicos. Gracias al sistema de clientelismo ya establecido que heredó, el canciller serbio se precipitó en esa dirección mucho más rápidamente. En los pocos meses previos a su asesinato, Djindjic tenía el poder absoluto entre sus manos. Ese absolutismo le costó la vida.

He demostrado cómo no existían diferencias fundamentales entre el sistema de Milosevic y el de Djindjic. La misma protesta, desde las profundidades de los tiempos de Milosevic continúa resonando en el erial de la transición. Una lógica voraz del poder muy parecida empapó a ambos sistemas.

TV: Al asesinato de Djindjic también se lo ha pintado en la prensa occidental como el precio terrible que debió pagar una persona que intentó tomar medidas enérgicas contra el crimen organizado y la corrupción política. Después de haberlo ignorado y pasado por alto durante largo tiempo, da la impresión de que la prensa occidental descubrió de golpe que el"crimen organizado" es un factor político por el que los yugoslavos comunes han tenido que pagar, durante años, un precio muy elevado. ¿Cuál es la razón dentro de Serbia y Montenegro en relación con las circunstancias genuinas que rodean al asesinato de Djindjic?

AG: Se han propuesto diversos escenarios a fin de explicar la muerte de Djindjic. El que a mí me parece más realista es el que sostiene que Djindjic hizo "el acuerdo equivocado con las personas equivocadas", un acuerdo que probablemente él mismo rompió. Creo que Djindjic realmente persiguió e intentó liquidar a algunos grupos de criminales organizados, personas que probablemente tenían bastante experiencia en los crímenes de guerra adquiridos durante las guerras yugoslavas, y que estaban vinculados a las fuerzas de seguridad estatales. Sin embargo el motivo no es que Djindjic tuviese las manos limpias o que partiera en una cruzada solitaria en aras a librar a su país del crimen organizado. Sino más bien, porque como estableció realmente el poder absoluto, es más probable que Djindjic estuviese tratando de engañar precisamente a las personas con las que él mismo colaboró para obtener poder, y cuyos nombres se pueden encontrar en la lista de buscados por el "tribunal" de la Haya. Esta gente no permite traiciones a sus acuerdos y negociados.

Un número no desestimable de personas también cree que Djindjic fue víctima de un "gran juego de ajedrez", en el que la pieza de ajedrez alemana (el propio Djindjic estaba especialmente ligado a círculos políticos alemanes) simplemente se reemplazó por otra pro norteamericana. No considero que esta versión sea demasiado probable.

TV: ¿Hasta dónde podríamos hacer una conexión entre el estado de emergencia actual de Serbia y Montenegro y el de una geopolítica más amplia sumado al estado de emergencia mundial que da la sensación hemos estado viviendo durante los últimos años con el advenimiento de la doctrina Bush?

AG: El control social por medio del pánico extremo que el gobierno explota a fin de mantener a la población bajo control debe sonarle bastante conocido a los lectores estadounidenses. Este asesinato se podría considerar seriamente como una especie de versión vernácula de los Balcanes del efecto 11 de septiembre.

Después del 11 de septiembre de 2001, se puso en marcha en Norteamérica un tipo de estado de emergencia que fue el inicio del estado de emergencia mundial permanente en el que el mundo entero vive hoy día. Se hizo patente con la orden militar declarada por el Presidente de los Estados Unidos con el decreto del 13 de noviembre de 2001. Ese decreto da cuenta de la categoría de los no ciudadanos (aquellos que no tienen ciudadanía norteamericana) sospechosos de actividad terrorista, supeditados a un tribunal especial que emplea detenciones indefinidas y la concurrencia de los sospechosos a comisiones militares. La Ley Patriótica Norteamericana del 26 de octubre de 2001 ya había autorizado al ministro de justicia para arrestar a cualquier "extranjero" sospechoso de presentar algún riesgo a la seguridad nacional. Lo innovador en las órdenes del Presidente Bush radica en desaparición fundamental de una categoría para estos individuos, y en la propia creación de una entidad cuya categoría legal no se puede clasificar enteramente, ni describirse oficialmente, ni nombrarse públicamente.

Uno podría argumentar, por analogía, que el estado de emergencia en Yugoslavia se parece en muchos sentidos a la represión norteamericana de este último tiempo. Los terroristas (o en el caso de Serbia: los "criminales organizados") no son los únicos que sufren, sino todos aquellos que no coinciden con las reformas neoliberales que se persiguen. El Gobierno serbio ha declarado una guerra preventiva y local contra todos sus ciudadanos. Esta guerra está impregnada de tácticas explícitas de denuncia psicológica: a los ciudadanos se les fomenta la desconfianza mutua, el mirarse unos a otros como presuntos sospechosos y denunciarse mutuamente a la policía. Esta fue una práctica de la post segunda Guerra Mundial, una técnica de control social que se introdujo en Yugoslavia después de la ruptura con el estalinismo en 1948, en la historia social yugoslava de más tarde, lamentablemente tendría gravísimas consecuencias.

TV: ¿Cuál será para Ud. la repercusión política del estado de emergencia en Serbia y Montenegro una vez que se levante? Se está debatiendo actualmente su anulación parcial, no obstante varios políticos han señalado que algunas medidas podrían mantenerse aún después de levantado. Por ejemplo la policía podría mantener algunos poderes que anteriormente no poseía. ¿Cuáles son las perspectivas para el futuro inmediato si de política se trata?

AG: Este estado de emergencia no es capaz de resolver los innumerables problemas sociales que existen en la Serbia actual. Las condiciones sociales de hoy son verdaderamente catastróficas. La pobreza se profundiza terriblemente y se disemina por todas partes. El número de desempleados está llegando al millón de personas. Todos los días más de 15.000 trabajadores salen a manifestarse. El 70% de la población se considera por debajo del umbral de pobreza. En un suspiro, el hedor de la pobreza y el olor de la frustración se propagan por toda Serbia. La profundidad del descontento de sus ciudadanos no se puede acallar con violencia.

Si el sistema de Milosevic funcionaba bajo una doctrina de "aislacionismo autoritario," y con Djindjic tuvimos un "modernismo autoritario", pues éste es un sistema de ¡idiotez autoritaria!

Un periodista reconocido escribió las siguientes líneas unos pocos meses antes del asesinato de Djindjic:

"En la Serbia de Tito, era peligroso pensar porque siempre estaba la posibilidad de acabar en prisión. En la Serbia de Milosevic, era peligroso pensar porque podían señalarte como traidor. El peligro de pensar en la Serbia de Djindjic consiste en que crea sentimientos extremos de soledad y aislamiento, hasta el punto que, si la coexistencia de los extremistas post Milosevic persiste, llegamos a una pregunta inevitable: "¿Puedo preservar mi salud mental?"

En la Serbia de Djindjic, es peligroso pensar porque puedes acabar en prisión, pueden señalarte como traidor, y en cualquier caso, te llevarán hasta el punto del aislamiento total.

Traducido al inglés por Tamara Vukov

Andrej Grubacic es historiador y crítico social de Belgrado, Post Yugoslavia. Puede contactarlo en zapata ARROBA sezampro.yu

Tamara Vukov ha participado en el activismo por la justicia social y los medios alternativos (film / vídeos, radio comunitaria y medios digitales) durante diez años. Realiza su doctorado en estudios de los medios y la comunicación en Montreal, Québec. Su último proyecto en la web, Balkan Mediations (véasezapata ARROBA sezampro.yu) examina las preguntas que el bombardeo a Kosovo y Yugoslavia por la OTAN en 1999 hizo surgir para los norteamericanos. Puede contactarla en tamara ARROBA tao.ca
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