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Anàlisi :: corrupció i poder
La SGAE y el hip hop: Del servilismo caciquil y otras formas de pleitesía
26 jul 2011
Uno no puede sentir más que vergüenza. Hace escasas semanas se destapó el escándalo SGAE y las reacciones de muchos raperos no se han hecho esperar
Presunción de inocencia, no se puede juzgar a toda la institución por culpa de un reducido grupo de personas y demás vaguedades. No es ningún secreto que salvo honrosas excepciones (Toteking, Swan Fyhabwoy, el que firma estas líneas…) la posición del hip hop patrio respecto a la piratería, la SGAE y la fascista ley Sinde es bastante ambigua y condescendiente, cuando no abiertamente institucional. Nadie muerde la mano que le da de comer, al menos los corderos no lo hacen. ¿Presunción de inocencia? Por supuesto, y derecho a un juicio justo, el mismo que Himmler o Eischmann en Nurember y Jerusalem respectivamente, presuntos genocidas. Luego tenemos casos extremos como el de Nach que aparece para defender sus derechos por el famoso tema del condón y la O con la SGAE de guardaespaldas, es decir, dando una rueda de prensa en la sede de la misma. Cosa que comprendemos cuando abrimos el librillo de su disco Poesía difusa y vemos que en la dedicatoria se encuentra la citada institución, también el ayuntamiento de Alicante (¿?). Luego eso sí, colabo con Inmortal Technique, pero en fin, eso es otro debate.

Cuando como artista alcanzas ciertas cotas (de público, de relevancia, etc) aparece el dilema SGAE, ni que decir tiene cuando las letras de tu grupo pueden ser tildadas de comprometidas. El problema es sencillo, la SGAE es una empresa privada que recauda impuestos, es decir, una verdadera aberración jurídica. Se supone que la hacen entre los socios pero en sus asambleas sólo puede votar una reducida elite de privilegiados: los súperventas, cerca de un 10% del total de los socios, el resto también bota… en sus conciertos. Así es, sufragio restringido, no hablamos de la Inglaterra del siglo XVIII sino de la España del siglo XXI. Pese a estos modos abiertamente dictatoriales, algunos raperos españoles no levantan demasiado la voz frente a su amo (y amo es un término apropiadísimo dada la relación SGAE-Artista), más bien todo lo contrario, la justifican o en el peor de los casos la llegan a compadecer en una suerte de alienación consciente. Y surge el dilema: te hagas o no socio de la SGAE al tocar en festivales relevantes, en salas decentes y demás, generas unos derechos que se van acumulando y que si en 5 años no te das de alta y recoges los beneficios que generan esos derechos, sencillamente se los queda la SGAE para acondicionar más si cabe, el palacio en el que viven o para abogados que defiendan a Teddy Bautista, ese autor con nombre de osito de peluche y apellido de mayordomo.

El dilema es a prueba de bombas, renunciar a esos beneficios y regalárselos a la SGAE al no darse de alta sería como si al hacer la declaración de la renta nos salieran 2.000 euros a devolver y dijéramos: no los quiero, no quiero el dinero del sucio estado capitalista, que se lo queden… viva la anarquía. ¿Cuántos lectores de esta web (cima del anticapitalismo militante) han hecho eso? Mucha gente habla sin saber cómo funciona la SGAE y ciertamente tiene rasgos totalitarios pero ¿más que el estado capitalista? Yo creo en la propiedad intelectual, entre otras cosas porque no me gustaría que alguien se beneficiara a mi costa, no hay nada más reaccionario y fascista que lucrarse con el trabajo ajeno, de hecho en cualquier experiencia socialista se preservaron y preservan los derechos de propiedad intelectual, pero desde luego que el modelo SGAE debe desaparecer y la gestión de los derechos debería hacerla un ente público, democrático y horizontal, tramitado por simples funcionarios que cobren siempre lo mismo a final de mes y no en función de la productividad, es decir, del afán recaudatorio. Un ente que vele por los músicos, que financie locales de ensayo para bandas emergentes, una red de salas de conciertos públicas, etc, no que se dedique a enviar detectives a las bodas, a recaudar dinero en las peluquerías y lo que es peor, a criminalizar a los inmigrantes (vía top manta) en un ejercicio de xenofobia y racismo como no se recuerda en este país. Luego eso sí, estamos todos contra el racismo, pero no me toques la cartera.

Es ciertamente curioso, cuando salta el escándalo los primeros que deberían rasgarse las vestiduras son los artistas asociados porque en definitiva, son a ellos a quienes estaban robando, era con su dinero con el que se estaba perpetrando el desfalco… No importa, guardaron silencio, están tan domesticados que ni tras un ultraje semejante se atreven a levantar la voz. Les orinan en la cara y además abren la boca. Eso algunos, otros sencillamente son bobos y no dan más de sí.

Bautista dice que en Francia y Alemania es normal que una peluquería se cobre una cuota por poner música ambiente. Claro, y en Alemania el subsidio de desempleo nunca se acaba y a las 5 de la tarde están todos metidos en sus casas, además hablan muy raro. Al margen, me importa bien poco lo que hagan en Francia o Alemania, bajo ese planteamiento tan cerril vamos a desarrollar bombas atómicas porque oye, en Francia las fabrican…

Ha llegado la hora de coger el toro por los cuernos y adaptarse a los tiempos que corren, no a sostener a una institución de funcionamiento caduco que se dedica a morir matando (y ahora robando). Urge una completa renovación del funcionamiento y gestión de los derechos de autor, una mesa horizontal en la que no se excluya a nadie; autores, instituciones, discográficas y los mal llamados internautas, que no son más que ciudadanos comunes, esos que se bajan música, programas de ordenador y ven películas online. Y que levante la mano el artista que no haga esto de forma habitual.

Yo de momento no soy socio de la SGAE, desde luego no me apasiona formar parte de una institución en la que para votar en su asamblea general tenga que ser rico, no me gusta que me llamen paria social en la cara. Habrá que ver cómo se desarrollan los acontecimientos, pero mis beneficios están ahí y no tengo madera de mártir de la working class, es decir, en el momento en que los necesite realmente -sea porque hay que grabar un nuevo disco sea porque a mi madre se le acaba el subsidio- iré a recogerlos, otra posición sería estúpida y sobre todo hipócrita. Está clarísimo que nadie va a pasar penalidades pudiendo obtener un dinero que por ley le corresponde, pero eso no significa que no se pueda ser profundamente crítico con las formas, los modos y la gestión establecida. Sería tan estúpido como afirmar que un funcionario, un profesor o un médico no pueden ser revolucionarios porque cobran del estado. Y Federico Engels era un vendido por ser heredero y gestor de una multinacional textil… Cuando hablamos de dinero hay mucha hipocresía, mucha doble moral y muchos complejos, ya sea en la izquierda en general o en el mundillo artista-rapero.

- Revocación inmediata de la ley Sinde!

- Revocación inmediata del canon digital!

- Charla de negociación urgente para debatir entre todas las partes la naturaleza (jurídica e institucional) del organismo que debe gestionar y velar los derechos de autor.

- Deportación a Siberia de mamones de la patronal como Teddy Bautista que trabajan hasta los 67 y más allá[1].

[1] Lo que más me inquieta de todo este affaire es por qué el señor Bautista con sus años no está jubilado y comiendo paellas en Benidorm con su santa esposa, amante o concubina.

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