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Venezuela: Terror en Perijá
04 feb 2009
* Lo que sigue es un artículo que en su versión original se publicó el 30/01/2009 en El Mundo, diario vespertino de Caracas. Fue escrito por un integrante del Colectivo Editor de El Libertario www.nodo50.org/ellibertario, desde donde llamamos a estar atentos a la situación que se denuncia, pues todo hace temer una agresión sangrienta contra las etnias originarias que habitan al occidente del país.
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En medio de la maraña informativa condicionada por el referéndum sobre la enmienda constitucional (a realizarse el 15/02/2009), se han omitido graves acontecimientos que vienen ocurriendo en el estado de Zulia, específicamente en la Sierra de Perijá. Se trata de la peligrosa situación que vive la etnia Yukpa con motivo de la recuperación de sus tierras.

Terratenientes ganaderos han ido tomando posesión de terrenos a sabiendas de que eran propiedad histórica de los Wayúu, Barí y Yukpas. Estos últimos reaccionaron en 2008 ocupando varias haciendas para rescatar lo que ancestralmente les pertenece, ante lo cual el Estado reaccionó prometiendo pagar las bienhechurías construidas por los ganaderos como fórmula de arreglo.

No obstante, esas cancelaciones no se han cumplido y debido a la merma de los petrodólares parece poco probable que ocurra. Ante tal posibilidad los ganaderos han estado presionando a los aborígenes para expulsarlos de las haciendas recuperadas. El sicariato en la zona está a la orden del día y la Guardia Nacional Bolivariana (policia militarizada a las órdenes del gobierno central) ha agredido e intimidado a los que apoyan la causa indígena, situación que afecta también a quienes prestan servicio de transporte allí, que ahora están inhibidos de hacerlo por miedo.

El cacique Yukpa Sabino Romero Izarra se encuentra en peligro porque las amenazas han llovido en su contra y se teme por la acción de asesinos a sueldo, como los que causaron la muerte de su padre centenario hace un par de años. Los organismos de derechos humanos se han movilizado tales como la Sociedad Homo Et Natura - animada por el conocido antropólogo Lusbi Portillo - y la Red de Apoyo por la Justicia y la Paz. Han efectuado denuncias ante los tribunales, donde se logró una medida de protección bien tímida porque la Disip (policía política), encargada de cumplirla, solo ocasionalmente se presenta al lugar.

Ante esta terrible coyuntura el Estado ha asumido una conducta cómplice. No es accidental su postura en una zona donde se encuentran las guerrillas colombianas de las F.A.R.C. y el E.L.N., los desplazados del vecino país quienes también lesionan los derechos a la tierra de los aborígenes y para colmo, transnacionales mineras de Irlanda, Brasil, España y Chile, presentes con bendición gubernamental para extraer el carbón de la manera más lesiva al ambiente y a la salud pública.

Es necesario hacer del conocimiento de la opinión pública nacional e internacional este problema, para detener la escalada de los terratenientes quienes amparados en su posición de fuerza y el incumplimiento/complicidad del Estado quieren apabullar al sector más débil. Asimismo, denunciamos que los activistas por los derechos indígenas y los luchadores ecológicos tienen prohibición de transitar por la zona debido al estado de sitio fáctico impuesto por la Fuerza Armada "revolucionaria y bolivariana".

Mientras el oficialismo y la oposición electoral se rasgan las vestiduras en una pobre campaña, donde sólo se gritan consignas a favor o en contra de la reelección presidencial indefinida sin discutir nada de fondo y cayendo en el leguleyismo más ramplón, están sucediendo estos deprimentes acontecimientos que desnudan la praxis de un modelo político autoritario atenuado por la renta petrolera y donde el militarismo se encuentra en pleno apogeo.

Son expresiones del terrorismo del Estado venezolano cuya trayectoria es indiscutible y abarca desde las desapariciones en los teatros de operaciones en los años sesenta realizados por los alumnos de la Escuela de las Américas, pasando por el genocidio del Caracazo y las masacres de Yumare, Cantaura, El Amparo, "los Amparitos", Llano Alto y la Paragua. Ahora está presente en la Sierra de Perijá y sus destinatarios son las etnias aplastadas por las transnacionales, los ganaderos y los desplazados. Todo bajo el mandato de un gobierno y una legislación que presuntamente benefician a los pueblos originarios.
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Comentaris

Venezuela: Terror in Perija
04 feb 2009
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The information glut regarding the referendum on the Constitutional Amendment (to take place on 2/15/09) has hidden serious events happening in the state of Zulia, in particular the Sierra of Perija. It is the dangerous situation the Yukpa people are living due to their attempt to recover their land.

Landowners in the cattle business have been taking these lands that they know are the historical property of the Wayuu, Bari and Yukpa peoples. The latter acted in 2008 occupying several haciendas to recover what was theirs; the state reacted by promising to pay the ranchers the value of the improvements as a way to compromise.

However, these payments haven’t been made and due to the decrease in oil revenues it is doubtful they will be made. Because of that the ranchers have been applying pressure on the natives to expel them from the recovered haciendas. There are armed thugs everywhere and the Bolivarian National Guard (militarized police under the command of the central government) have attacked and intimidated those who support the indigenous cause, a situation that also affects those who perform transportation services who are now afraid to do so.

Yukpa chief Sabino Romero Izarra is in danger as threats rain on his head and we fear action by the paid assassins who a couple of years ago assassinated his centenary father. Human rights organizations such as Homo et Natura –led by well known anthropologist Lusbi Portillo – and the Network to Support Peace and Justice have mobilized. They have complained to the tribunals, where they obtained a very timid measure of protection because the Disip (political police) in charge of enforcing it, only shows up occasionally in the area.

Faced with this terrible situation, the state has acted as accomplice. Their position is no accident in an area where you can find Colombian FARC and ELN guerrillas, those displaced from Colombia who also impinge on the rights of the natives to their lands and to boot, mining transnational companies from Ireland, Brazil, Spain and Chile who have the government blessing to extract coal in the most unhealthful and environmentally harmful way.

It is necessary to make this problem known to national and international public opinion to put a stop to the escalation by the landowners who, in their position of strength and with the complicity of the state seek to overwhelm the weaker sector. We likewise denounce the fact that indigenous rights and environmental activists are prohibited from traveling in the area due to the de facto state of siege imposed by the “revolutionary and Bolivarian” armed forces.

While the officialdom and the electoral opposition tear their clothes in a stupid campaign where one can only hear slogans for or against the indefinite presidential re-election with no in-depth discussion and shrouded in the cheapest legalese, these depressing events are taking place revealing the praxis of an authoritarian political model attenuated by oil revenue in which militarism runs rampant.

These are expressions of state terrorism with a clear trajectory that goes from the disappearances in the operational theaters of the sixties by graduates of the School of the Americas, to the Caracazo genocide and the massacres of Yumare, Cantaura, El Amparo, the “Amparitos” Llano Alto and Paragua. It is now happening in Sierra Perija and the victims are the people trampled on by multinational corporations, ranchers and displaced people. It all happens during the mandate of a government and a legislature that presumably benefit native people.

[More info in English section of El Libertario’ website www.nodo50.org/ellibertario]
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