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Comentari :: educació i societat : dones
Mendigando maternidad
12 gen 2009
Mariano Cabrero Bárcena:" En cualquier caso, mi contertulia es una criatura valiente-hermosa, guapa e inteligente-, que escogió su voluntaria soltería. Es decir, el afrontar la vida lejos de sus progenitores, siendo responsable de sus propias decisiones".
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Había casi nadie. Corrían las siete de la tarde cuando me encontraba tomando un cafetín, y ojeando revistas âmatacorazonesâ?. Entró en el establecimiento la hija de un buen amigo mío -por el que siento gran afecto-, que me dijo: â¿Dispones de cinco minutos?â?. âY de cinco milâ?, le contesté. Clavó su mirada sobre mis ojos, y exclamó: â¡Deseo ser madre, lo necesito...!â?. En mi sesera pululaban mil y una preguntas, y le inquirí-tratándole de ayudar-: â¿Estás embarazada, quizá?â?. Al pronto, respondió: â¡Ni mucho menos!...â?. Me comentó que salía con chicos, tipos-casados y solteros-, y que âmás valía no hablar de sus...â?. También me explicó que su vida pasional-ley del deseo sexual-así la resolvía, mas su corazón aparecía frío, con color de muerto. Esta semejante nuestra ha sido y es una competente mujer siglo XXI: tiene talento, escribe libros, es maestra del Estado⦠formando parte del organigrama social por méritos propios. Mi buena amiga -salvando edades- es atea, no cree en los hombres y menos aún en el amor. Así me lo confesó, y anuencia me dio para comentarlo.

En cualquier caso, mi contertulia es una criatura valiente-hermosa, guapa e inteligente-, que escogió su voluntaria soltería. Es decir, el afrontar la vida lejos de sus progenitores, siendo responsable de sus propias decisiones. Esta solitaria y amorosa mujer- sabe que âel amor es una flor demasiado preciosa para cortarlaâ? (proverbio chino)-prosiguió con sus confesiones amigables. Así, desalojó de su interior miedos y temores con soledad. Y me dijo más: âNecesito dar (entregar) cariño a alguien, necesito un âhombreâ para fabricar un bebé-el de mis sueños-, pero ¡maldito sida!: tropiezo con él a la vuelta de cualquier esquinaâ?. Es evidente, hoy por hoy, que existen niños/as educados, y bien, por sus madres solteras.

Ante sus temores-que son los nuestros- aconsejé: âBusca un hombre-¡qué los hay!-, que respete tu cuerpo y temple tu almaâ?. Explícale tu proyecto amoroso-le dije-, pues hallarás ese hombre x . Ãl te transmitirá sus sentimientos de admiración, aprecio y agradecimiento..., que dejarán huellas perpetuas en el interior de tu vientre .Ãsta es nuestra soledad de amor que estamos creando. Paradojas de las postrimerías de nuestro siglo XX: un solo niño, una sola madre también. Erikson mantuvo que âlas mujeres están destinadas a tener hijosâ?. Se equivocó, como seres humanos que somos. En verdad esta muchacha estaba mendigando maternidad. Si mi hija, de su edad, me hubiese pedido consejo, quizás, mi corazón lloraría lágrimas, y mi laringe articularía palabra alguna.

Había casi nadie. Corrían las siete de la tarde cuando me encontraba tomando un cafetín, y ojeando revistas âmatacorazonesâ?. Entró en el establecimiento la hija de un buen amigo mío -por el que siento gran afecto-, que me dijo: â¿Dispones de cinco minutos?â?. âY de cinco milâ?, le contesté. Clavó su mirada sobre mis ojos, y exclamó: â¡Deseo ser madre, lo necesito...!â?. En mi sesera pululaban mil y una preguntas, y le inquirí-tratándole de ayudar-: â¿Estás embarazada, quizá?â?. Al pronto, respondió: â¡Ni mucho menos!...â?. Me comentó que salía con chicos, tipos-casados y solteros-, y que âmás valía no hablar de sus...â?. También me explicó que su vida pasional-ley del deseo sexual-así la resolvía, mas su corazón aparecía frío, con color de muerto. Esta semejante nuestra ha sido y es una competente mujer siglo XXI: tiene talento, escribe libros, es maestra del Estado...formando parte del organigrama social por méritos propios. Mi buena amiga-salvando edades-es atea, no cree en los hombres y menos aún en el amor. Así me lo confesó, y anuencia me dio para comentarlo.

En cualquier caso, mi contertulia es una criatura valiente-hermosa, guapa e inteligente-, que escogió su voluntaria soltería. Es decir, el afrontar la vida lejos de sus progenitores, siendo responsable de sus propias decisiones. Esta solitaria y amorosa mujer- sabe que âel amor es una flor demasiado preciosa para cortarlaâ? (proverbio chino)-prosiguió con sus confesiones amigables. Así, desalojó de su interior miedos y temores con soledad. Y me dijo más: âNecesito dar (entregar) cariño a alguien, necesito un âhombreâ para fabricar un bebé-el de mis sueños-, pero ¡maldito sida!: tropiezo con él a la vuelta de cualquier esquinaâ?. Es evidente, hoy por hoy, que existen niños/as educados, y bien, por sus madres solteras.

Ante sus temores -que son los nuestros- aconsejé: âBusca un hombre-¡qué los hay!-, que respete tu cuerpo y temple tu almaâ?. Explícale tu proyecto amoroso-le dije-, pues hallarás ese hombre x. Ãl te transmitirá sus sentimientos de admiración, aprecio y agradecimiento..., que dejarán huellas perpetuas en el interior de tu vientre .Ãsta es nuestra soledad de amor que estamos creando. Paradojas de las postrimerías de nuestro siglo XX: un solo niño, una sola madre también.
Y es que nos hace falta llorar, nos hace falta reír, nos hace falta comunicarnos...Nuestras penas y nuestras alegrías, pero comunicarnos. Por esto, sin duda, nos pasamos la vida "Mendigando maternidad". Hagamos que nuestros semejantes sean hermanos nuestros, en lo malo y en lo bueno, pero hermanos nuestros. No me cabe la menos duda de que âser madreâ? es⦠uno de los grandes tesoros de esta vida.
(Escucho las palabras del poeta, que dice: âLa mujer capricho/ por eso vive de el; / y el hombre que de ella vive, / capricho de ella esâ?.)


Erikson mantuvo que âlas mujeres están destinadas a tener hijosâ?. Se equivocó, como seres humanos que somos. En verdad esta muchacha estaba mendigando maternidad. Si mi hija, de su edad, me hubiese pedido consejo, quizás, mi corazón lloraría lágrimas de invierno, y mi laringe articularía palabra alguna.


La Coruña,13 de enero de 2009
Mariano Cabrero Bárcena es escritor
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