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La conspiración judeo-catalana
30 set 2008
Tel Aviv's Catalonian invasion
Para Gay Shejav, el jamón y el cava catalán son vitales. Son los principales ingredientes de 'La Champa', un bar de tapas que está causando furor en Tel Aviv. Situado en una calle de mucho movimiento nocturno, Gay ofrece en su establecimiento sólo cava del Penedés. "Al principio, los israelíes no se acostumbraban y pedían cervezas pero ahora es ya todo un éxito. No me puedo quejar", presume mientras prepara 'pa amb tomaquet'. Prácticas y delicias que aprendió de sus dos años en Barcelona.

"Trabajando en restauración en Barcelona, me dije que tenemos mucho en común y que si esto triunfa en España también puede hacerlo aquí. Aunque muchos no lo coman, el jamón gusta sobre todo en Tel Aviv", afirma.

Tel Aviv, símbolo del pluralismo y secularismo (en contraste con la más religiosa y santa Jerusalén), no duerme de noche. Decenas de fiestas en centenares de pubs y discotecas todos los días de la semana, donde la sensualidad es la marca de la casa. En todas. Por eso, tiene más mérito el éxito de 'La Champa'.

Dos de sus asiduos son Leticia y Tomer. Ella es una madrileña de pura cepa que se enamoró hace unos años del israelí Tomer en la Universidad Europea de Madrid. Ambos arquitectos decidieron probar fortuna en Israel, donde han abierto una oficina. "Me vine para tres meses y llevo aquí un año. Aunque en los telediarios no se vea o no lo quieran enseñar, aquí la vida es muy agradable. La marcha de noche de Tel Aviv es alucinante", explica Leticia, reconociendo que aun no se ha acostumbrado a la impaciencia crónica de los israelíes.

Para ella, no es ninguna sorpresa el éxito de 'La Champa': "En España el tapeo triunfa, ¿por qué no va a triunfar aquí si lo hacen bien y sirven un buen cava y tapas? Esta calle está que explota, siempre llena de gente y vida." Una amiga suya, Shimrit, añade: "Antes de que me emborrache y diga tonterías, quería decirte que nosotros sólo queremos salir y pasarlo bien. Claro que es una forma de escape a la tensión en el entorno pero, a fin de cuentas, es alcohol, comida y música".

Cerca de Tomer y Leticia, y separados por decenas de jóvenes y una bufanda del Barça, está Daniel Kolbar, un israelí que también vivió unos años en España. "Este lugar me trae buenos recuerdos. Los dos países tenemos en común que nos gusta la vida, pasarlo bien. Nosotros quizás por los problemas y conflictos que hay nos gusta salir más y de forma más intensa. Lo unico que me da rabia es que en España, país que admiro, siempre hablan de forma negativa de Israel", opina antes de abordar un pedazo de jamón español. "A mi me gusta mucho", dice.

With Barcelona having become one of the hot travel destinations for young Israelis, it was only a matter of time before Tel Aviv acquired its first Catalan bar. La Champa, located on the intersection of trendy Rothschild Ave. and Nahalat Binyamin, fits the bill nicely, bringing the best of Catalan food and drink to the discriminating tastebuds of Tel-Aviv revelers.

Walking into La Champa, the first thing you hear over the sound of the music and conversation is the popping of effervescence-propelled corks - a sound that sets a festive mood all by itself. The main attraction of the establishment is its exclusive brand of Cava, a type of sparkling wine produced mainly in the Penedès region of Catalonia, Spain.

Like its French cousin champagne, Cava can be only be made in six wine regions, using only the traditional method and only a select species of grapes. The name Cava comes from the Latin word for "cave," since caves were traditionally used for the preservation and aging of wine thanks to their constant, slightly chilly temperature and high humidity levels.

"We went to Barcelona to find the best Cava we could find. After endless tasting we chose a wonderful winery named Vallformosa, a family-owned business that has been producing Cava since 1865," says co-owner and manager Guy Shevach.

La Champa is the first Casa de Cava (Cava house) in Israel. It is difficult to define what exactly a Cava-bar is, since it doesn't fall into any familiar categories. It isn't a restaurant, since the place has no seating or waiters, and it isn't a bar, because the only drink served is Cava. The place has the ambience of a pub, with background music and dim lighting - but without the pretensions of a typical Tel-Aviv nightspot. The small establishment is tastefully decorated, with a natural wood bar attached to the surrounding walls, wine barrels adding to the rustic décor and the trademark Catalonian donkey painted on the wall.

"The concept is actually very simple," says Shevach. "You have to get over the unfamiliarity and just enjoy the fact that this is a place which serves excellent food and drink and gives you the opportunity to mingle within a friendly and informal environment."

The inspiration for bringing this unique establishment to Tel-Aviv came from seeing the success of similar places in Spain. "Everybody who has been to Barcelona and has gone to the Cava-bar said somebody should open a place like that in Israel. We decided to go for it, and within a few months we opened La Champa," relates co-owner Avihu Kirmayer.

Both Guy and Avihu come from Israel's own wine region, the towns of Zichron Ya'acov and Binyamina at the foothills of the Carmel Mountains.

Much of La Champa's menu is designed with the Cava in mind, such as its excellent, bite-sized tapas.

"The idea behind our menu comes from the culinary concept called 'degustation' which means a careful, appreciative tasting of various foods," explains Shevach. "We recommend that with every bottle of Cava the customer order one or two tapas."

La Champa is also a carnivore's fantasy, with a display of assorted meats, all of them said to be specially imported or else produced in Israel exclusively for La Champa. Grilled orders are filled by La Champa's own line of hamburgers and sausages prepared by chef Ellen Talmor.

If meat isn't your thing, La Champa also has a wonderful selection of cheeses, olives, and cooked dishes such as patatas bravas (cooked potatoes in a zesty red sauce) and homemade croquettes (deep-fried snacks made from breaded potatoes with a variety of fillings).

Two types of homemade truffles satisfy patrons' sweet teeth.

All the items at La Champa can be bought by the gram as take away.

Prices are reasonable, with the Cava going from NIS 60 to NIS 125 per bottle, or NIS 15-17 per glass; and the tapas range between NIS 6 and 22.

Don't bother calling for reservations, since La Champa has no seating.


This work is in the public domain

Comentaris

Re: La conspiración judeo-catalana
30 set 2008
pero que puta mierda es esta publicacion?
Re: La conspiración judeo-catalana
30 set 2008
La conspiración judeo-catalanista. No ves las señales?
Catalanofobia, judeofobia
30 set 2008
La pasada semana se celebraron en la Universidad de Girona unas jornadas de reflexión y debate en torno a la delicada cuestión de si es posible -y lícito- hacer arte sobre el Holocausto, de si cabe estetizar (a través de la novela, la pintura, el cine...) la experiencia de los campos de exterminio. Paralelamente, y al malsano calor de los boicoteos anticatalanes instigados desde ciertos ambientes político-mediáticos, el consejero de Comercio de la Generalitat, Josep Huguet, verbalizó lo que otros habíamos observado y escrito desde meses atrás: la inquietante semejanza entre determinadas actitudes catalanófobas de nuestros días y algunos de los reflejos antisemitas de la peor tradición europea.


Las palabras de Huguet merecieron de inmediato severas críticas de los adversarios políticos (encajarlas va incluido en su sueldo); pero incluso el embajador de Israel en España se creyó obligado a intervenir, y escribió en un diario barcelonés: "todo paralelismo, toda ejemplificación relacionada con el Holocausto y la solución final, o incluso con las persecuciones previas que fueron el prólogo anunciador del exterminio, es no sólo inaceptable y deplorable, sino también peligrosa". Ante tan categórica doctrina, quisiera manifestar mi cordial desacuerdo, y argumentarlo sobre dos o tres pilares: la convicción de que, con rigor y respeto, sí es legítimo y hasta conveniente evocar la experiencia del antisemitismo nazi como ejemplo máximo de aquello que una sociedad civilizada debe evitar; la constatación de que, en realidad, tal cosa se hace a menudo y en todas las latitudes; y el recordatorio de que, si la vida política española de los últimos años ha conocido usos banalizadores y torticeros de la judeofobia hitleriana, éstos no procedían precisamente de Cataluña ni del catalanismo.

Cuando, en la primavera de 2001, el Gobierno teocrático de los talibanes ordenó a los afganos de religión hinduista que se identificasen luciendo en la ropa una cinta de color azafrán, la comunidad internacional vio en la medida (cito de EL PA�S, 14/05/2001) "ecos de la actitud nazi hacia los judíos" y, en consecuencia, denunció severamente al régimen de Kabul, sin que a nadie se le ocurriese considerar tal analogía como trivializadora o irrespetuosa para con las víctimas del Holocausto. Pues bien, cuando en la mañana del pasado 2 de noviembre -día de la toma en consideración del Estatuto en el Congreso- la entrada de un supermercado de Madrid apareció pintada con la inscripción "¡Catalanes! Tú decides", a cualquier demócrata le vinieron a la cabeza las imágenes de los camisas pardas emborronando con la palabra Jude las vitrinas de los comercios hebreos en el Berlín de 1933, y las catastróficas secuelas de todo aquello. ¿Que no es para tanto? ¿Acaso, si alguien pinta "Moros no" en la persiana de una carnicería musulmana, no lo consideramos un preocupante síntoma de racismo?

Pero hay más. El pasado 7 de octubre, y a cuenta de la heroica resistencia del presidente de Endesa a la OPA de Gas Natural, un columnista de Abc cuyo nombre prefiero ahorrarles escribía: "Manuel Pizarro dejó atónitos a los catalanes. La podredumbre es tal en Cataluña que no se imaginan ya a un profesional honrado. Comenzaron a enterarse de que Endesa, sobre la que pensaban poner fácilmente sus sucias manos (sic), estaba dirigida por un ser atípico", refractario a cualquier actitud "de entreguismo a un poder económico controlado por unas instituciones sospechosas de infidelidad metódica a España...". Ahora, por favor, sustituyan "catalanes" y "Cataluña" por "judíos", cambien "España" por "Alemania" y díganme si el texto, con sus alusiones a la "podredumbre" y a las "sucias manos", con su demonización global de toda una comunidad, no podría haber salido de la pluma de un secuaz de Goebbels.

Por otra parte, aquellos que -de buena o mala fe- acusan al consejero Huguet de invocar el antisemitismo en vano, deberían tener más memoria, o manejar una sola vara de medir. Porque hace apenas un lustro, en plena cruzada del Gobierno de Aznar contra el nacionalismo vasco, fue nada menos que don Manuel Fraga Iribarne quien emparentó el clima político en el País Vasco con "una situación de genocidio" (EL PA�S, 3/11/2000); y nadie se rasgó las vestiduras. Pocos meses después, el 21 de abril de 2001, cientos de manifestantes convocados por el Foro de Ermua y otros grupos afines, con el apoyo del PP y del PSOE, desfilaron por Vitoria portando sobre sus ropas estrellas amarillas de seis puntas para denunciar el "exterminio" de los "constitucionalistas" en Euskadi..., y ninguna embajada protestó por el burdo, indecente manoseo electoral de un símbolo que marcó a seis millones de personas para una muerte industrializada. Pero es que no hace falta mirar tan atrás: apenas la semana pasada, en el diario El Mundo, un artículo firmado por el catedrático Jorge de Esteban hacía el paralelismo entre "lo que está ocurriendo más o menos en Cataluña desde hace unos años" y "un régimen totalitario semejante al III Reich con su persecución de los judíos"; sin embargo, tampoco oí ninguna queja diplomática, comunitaria o de otro tipo. ¿Qué pasa, que sólo son banalizadoras y sacrílegas las comparaciones cuando van en una dirección?

De haber participado en el coloquio de Girona aludido al principio de este artículo, mi opinión habría sido que sí se puede hacer arte sobre la Shoá, como lo prueban los libros de Imre Kertész, de Aharon Appelfeld o de Primo Levi, las pinturas de Felix Nussbaum y un largo etcétera. Análogamente, reivindico para los demócratas europeos el derecho e incluso el deber de evocar cuando se tercie las páginas antisemitas de la historia del continente. No, desde luego, como arma arrojadiza en nuestras peleas internas, pero sí como advertencia suprema de hasta dónde pueden conducir determinadas campañas y ciertas caricaturas colectivas. Después de todo, cuando el 1 de abril de 1933 los nazis pusieron en marcha su boicoteo -"Quienquiera que compre a los judíos es un traidor"-, muchos alemanes de cualquier credo pensaron hallarse ante una tormenta pasajera.

Joan B. Culla es historiador.
Un bon intent de intentar penjar propaganda sionista
30 set 2008
...però no cola
Re: La conspiración judeo-catalana
30 set 2008
No, la pelirroja no cola.

Pero el judeo-catalán si tiene cola.

La conspiración judeo-catalana fomenta la promiscuidad sexual con súcubos e íncubos como estos.

El profeta que en paz esté nos salve.
Re: La conspiración judeo-catalana
30 set 2008
Pero que passa aqui? Jueus a indymedia, volen comprar tots els diaris i webs del món o que?
Re: La conspiración judeo-catalana
30 set 2008
fora trolls nazis d'imc
Re: La conspiración judeo-catalana
30 set 2008
preferim conspirar contra el zionisme i el seu apartheid, agraits pels esforços pero no cola
Re: La conspiración judeo-catalana
01 oct 2008
Visca el poble jueu!!
Re: La conspiración judeo-catalana
01 oct 2008
Paz y amor para los enemigos de los catalanoisraelitas y los amigos del islam. Revertid a la verdad y sereis libres amigos mios. Buscad en vuestro corazón.
Sindicat