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El Proyecto A, una experiencia de anarquismo a pequeña escala
07 ago 2008
Recientemente vinieron a Barcelona, concretamente al barrio de Sants, un grupo de personas implicadas en lo que se conoce como Proyecto A. Vinieron a participar en un ciclo de charlas y debates con otra gente de Barcelona implicada en experiencias similares aquí. Este proyecto, es en realidad un conjunto de proyectos y experiencias, un experimiento y una idea, de aplicar en la práctica las ideas anarquistas. Están en la ciudad alemana de Neustadt, y el proyecto en sí lleva casi 20 años. Un miembro de Alasbarricadas.org aprovechó para entrevistar a uno de ellos (que hablaba castellano con su acentillo particular).
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ALB.- Primero de todo, darte las gracias por tu tiempo. Para comenzar, puedes explicarnos qué habéis venido a hacer en Barcelona.

Horst Stowasser.- Hemos venido a la 'gran metrópolis'. Hemos venido a que nuestros niños se acostumbren a un ritmo de vida barcelonés, que es cenar a las 11 y acostarse a la medianoche. [risas] Pero en plan serio, hemos venido a rehabilitar viejas amistades entre compañeros y sobre todo entre dos proyectos que nos parecen similares y dignos de hacer una relación permanente. [Nota: se refiere a varios proyectos del barrio de Sants]

ALB.- ¿ y qué tal recibimiento habéis tenido...?

H.S.- Caluroso como siempre, con buena comida, abundante cognac, carajillos, y mucho cariño. Mucho cariño y sobretodo mucha voluntad de explicar cosas y de hablar abiertamente tanto de los triunfos como de los fallos de los proyectos, que como siempre los hay.

Alb.- ¿Habéis estado en otros lugares que BCN?

H.S. - No, Barcelona ha sido el punto, la razón del viaje. Venimos con una furgoneta un poco extravagante porque queremos que la flor y nata de los sprays; ¿cómo se dice? eso, [le soplan la palabra] de los grafitteros, la pongan en condiciones para documentar también el enlace de nuestra casa y Can Vies. [Nota: la entrevista tuvo lugar el jueves 24 de julio. Dos días después iría también a dar una charla a Granollers]

ALB.- Bueno, pues entremos en materia, ¿qué es el Proyecto A?

H.S.- Bueno, el Proyecto A es una idea lanzada al mundo, que puede ser una de las muchas respuestas para que el movimiento anarquista pueda salir de su ghetto político, de debates infecundos, para volver a tener peso en la vida cotidiana de la gente que normalmente no se interesa por la política, mediante proyectos prácticos viables, soluciones a la vida, que pueden ser tanto puestos de trabajo como guarderías, como proyectos culturales y, como en nuestro caso, el Proyecto A Fase B -que venimos a presentar por primera vez al público extranjero.

Se trata de un proyecto que quiere dar una respuesta digamos, a la problemática de envejecer en la sociedad capitalista, en esta sociedad neoliberal en la que con la precariedad en muchos casos la gente no puede vivir con dignidad cuando deja de trabajar, con las jubilaciones... y en este mercado se ha instalado toda una mafia capitalista, cristiana, de empresas, para ofrecer soluciones solo a la gente rica. Nosotros quisimos dar una respuesta libertaria, que no es crear un ghetto para los viejos, sino que convivan los viejos con los jóvenes. Por lo tanto es un proyecto inter-generacional, construyendo una comunidad de convivencia entre todas las generaciones tanto para anarquistas como no anarquistas.

ALB.- El Proyecto A tiene ya unos años, ¿qué balance hacéis de todo lo vivido hasta ahora?

H.S.- Bueno, el Proyecto A ya tiene un cuarto de siglo y en la ciudad donde yo vivo, el Proyecto A se llama Wespe, que quiere decir 'avispa' y nació en el 89. En la primera fase dado que éramos más jóvenes, teníamos otros planteamientos, que era crear puestos de trabajo autogestionarios. De ahí nacieron una serie de empresas tanto cooperativas como autogestionarias de las cuales algunas, bastantes, han sobrevivido. Ha habido un declive, una gran crisis interna. Hubo una crisis de autogestión, pero parece que ahora hay un re-auge, y por eso lo llamamos Proyecto A, Fase B, que es un juego de palabas, un poco de auto-ironía.

Creemos que ahora las circunstancias son mucho más favorables porque tenemos toda una nueva generación, que tiene los conceptos muy claros, mucho más claros que nosotros cuando éramos jóvenes. Hemos cometido muchísimos errores en la autogestión, pero han sobrevivido las empresas. Tenemos varios edificios que hemos comprado, varias fábricas, etc. O sea, tenemos la infraestructura, tenemos, por ejemplo un grupo de cultura que hace un programa de cultura, tenemos sala de reuniones, tenemos un restaurante, bar... muchas cosas. Tenemos el AnArchive que es donde yo estoy personalmente muy metido. Es una biblioteca-archivo anarquista y lleva desde 1971, o sea que ya es viejo...

Bueno, pues todo esto sigue, y ahora parece que hay un re-auge de nueva gente... y vieja gente, porque ha acudido gente de 60, 70 y hasta 80 años, que nunca se han interesado en el anarquismo y ahora por las estructuras, les encanta... es como un florecimiento de esta gente vieja, que empieza a comprar ordenadores, mandar e-mails con 75 años. Es maravilloso verlo, y claro se interesan y dicen, âSi eso lo llamáis anarquía, pues bien, ¿por qué no?â?.

ALB.- y tras todo este tiempo, y esto que cuentas, ¿qué influencia tenéis en Neustadt?

H.S.- Yo creo que no es muy espectacular, pero es muy densa. Y ya llevamos casi 20 años. el año que viene cumplimos 20 años y se nota. Cuando en Neustadt se habla de anarquismo, la gente dice, está bien, son esos muchachos... Nos aceptan, no somos exóticos, provocadores, bestias, porque nos conocen como vecinos que curran, que trabajan sin jefe, y eso a la gente les impresiona.

Por dar un ejemplo, hubo una campaña, hace años, vino la tele en plan sensacionalista, 'aquí están los anarquistas que quieren hacer la subversión en pequeña ciudad' -porque Neustadt es una ciudad pequeña; hay que decir que en Neustadt que es donde vivimos tiene de habitantes menos que Sants- y nos querían denunciar: 'aquí están estos que tiran las bombas, que okupan las casas. Aquí se camuflan'. Y ponían un corte de una película que no tenía nada que ver. Y nosotros pensábamos 'bueno, ahora la gente nos va a linchar' y no, al contrario, al día siguiente el diario dijo 'esto es mentira, no son así, son gente muy seria'... o sea, estamos aceptados. Y hoy, con la segunda fase nos reciben de otra forma. El periódico escribe casi cada semana sobre nuestros proyectos, y claro, no son anarquistas, pero están muy interesados, y hasta los redactores han empezado a leer mis libros y todo esto.

O sea, yo creo que tenemos buena fama. Cuando nosotros movilizamos a una manifestación, como por ejemplo, hace poco, nos sigue mucha gente. Muchísimo más que antes. Cuando nos seguían 50, hoy son 500.

ALB-¿Es Neudstadt una ciudad más "libre" que otras? ¿Hay nuevos anarquistas?

H.S.- No, no se puede decir eso. Es que nosotros todavía no hemos podido... La segunda fase significa implicación política. Hasta ahora nos hemos dedicado más bien a levantar la infraestructura y a montar negocios y a renovar fábricas, y, pues, estás currando todo el día. La segunda fase es precisamente la implicación. Es como un 'coming out' [Nota: una salida hacia afuera] político, que mucha gente ve positivo porque ya nos conocen, ya saben el rollo.

Por ejemplo ahora tenemos por delante varios proyectos. Un semanario por internet de actualidad, con una edición impresa de 30-40.000 cada dos o tres meses que repartiremos gratis por la ciudad en buzones. Otro proyecto es montar un Ateneo, que es una cosa nueva porque en Alemania el concepto de Ateneo no se conoce y lo queremos subtitular Athenäum, en alemán, sería Libertäres Athenäum, Ateneo Libertario. A ver como sale.

ALB.- ¿Lograsteis extender este proyecto a otros lugares?

H.S.- El proyecto A nunca ha querido ser una organización ni una estructura, es una idea. Y la hemos lanzado al mundo la hemos traducido a 4 o 5 idiomas y está dando frutos en algunas partes, lo que pasa es que nunca se da el nombre. No hay ningún proyecto que se llame Proyecto A, que yo sepa, pero hay gente que se inspira, que toma una parte, y eso se va desarrollando, no es una organización. Sabemos de muchas ciudades de Alemania y de fuera que la gente ha cogido algo del proyecto A, y lo ha desarrollado. Nosotros somos localistas, es un proyecto local y no hay una coordinación. Aquí en Barcelona mismo, hay gente que tiene sus raíces en el proyecto A. Entre Barcelona y Neustadt siempre había relaciones muy estrechas desde hace 15 años y más. Los proyectos toman su propio rumbo y esto no es una biblia.

ALB.- ¿Tenéis medios de comunicación?

H.S.- No, en absoluto, porque Neudtstat es una ciudad muy pequeña, pero en la ciudad de al lado, Mannheim, que tiene medio millón de habitantes, un poco menos, allí hay una federación de grupos anarquistas. Tenemos una federación de grupos anarquistas que funciona bastante bien. Ellos tienen una radio, en la que nosotros participamos a veces.

ALB.- ¿â¦periódicos?

H.S.- Sí, periódicos tenemos, pero es más bien por internet. La tendencia es hacer periódicos de actualidad en la pantalla. Puedes hacer prácticamente un diario si quieres y con eso hacer una edición impresa cada bimestre o trimestre y conseguir nuevos lectores que se apunten a la página web, etc.

ALB.- â¦Pero no todo el mundo tiene acceso a internet...

HS.- Sí, pero va creciendo. Claro, para cubrir el resto, para eso sirven los centros, los ateneos. Claro, nosotros tenemos un restaurante que es el único restaurante âbioâ de toda la provincia al que va mucha gente. No va por razones políticas, va para comer bien, una comida sana, biológica, pero ahí está la prensa anarquista, ahí se reúnen los anarquistas de todos los colores y tenemos una tertulia âanarcaâ? a la que van desde los punkies hasta los viejos, sindicalistas hasta las feministas, todos. O sea, el Proyecto A no es nada dogmático, es muy abierto, muy liberal en el sentido anarquista y hay pocas rencillas ideológicas. Las hubo hace 15 años, que fue una de las causas de la crisis. Nos costó 10 años de amargura, pero nos hemos recuperado.

ALB.- ¿Os habéis planteado abrir alguna escuela libre?

HS.- No, lo hemos intentado, pero estos proyectos en ciudades pequeñas son muy precarios, porque los haces para tus niños, pero los niños crecen y la iniciativa se muere. Yo creo que para hacer una escuela tienes que hacerla en una gran ciudad en la que siempre tengas padres que manden a sus hijos ahí, ¿no? Lo que hemos hecho son guarderías libertarias, pero murieron por la misma razón cuando los niños son grandes y ya eres de cierta edad... la edad de los que fundaron es de entre 40 y 60 ahora y ya no tienen hijos y los jóvenes todavía no tienen.

ALB.- Pasemos al plano económico. ¿Cómo funcionan las cooperativas o empresas autogestionarias?

HS.- Bueno, hay que decir la verdad. En muchos casos, eran. Ya no son. Eso fue el debate anoche en el Espai Obert, que fue muy interesante, porque parece que las experiencias se asemejan en todos lados. La autogestión falla muchas veces por varias razones. En nuestro caso, no porque los protagonistas abandonen las ideas, o modelos que querían desarrollar, sino porque simplemente porque no había gente dispuesta a comprometerse con la responsabilidad y el esfuerzo que significa también la autogestión. Porque la autogestión no es sólo un lindo juego, âbueno, qué bien ya no tenemos jefesâ. También está la otra cara de la moneda que es dedicar: esfuerzo, responsabilidad y dinero, y todo lo que implica esto.

Llegaba un momento que las empresas prosperaba o crecían y, necesitaban y no encontraban a gente dispuesta a hacer esa labor. La gente prefería tener un sueldo fijo y un jefe. Entonces, es por la voluntad y el empeño de los compañeros que fundaron esas empresas que siguen funcionando, con espíritu libertario pero no han encontrado personal dispuesto a ejercer la autogestión. Lo que no quiere decir que el día de mañana no vuelva a reconvertirse. Porque creo que ahora las nuevas generaciones y, con la precariedad, vuelve a ser muy interesante el modelo de la autogestión. De hecho, hay dos o tres que continúan autogestionadas, tres o cuatro que desencantadas [Nota: han dejado abandonado su fase autogestionaria, pero podrían volver en el futuro], y otras que creen que fue una fase y ahora son una empresa como cualquier otra. Es bastante variada el tipo de experiencia que hemos tenido.

ALB.- ¿de cuántas empresas estamos hablando?

HS.- Ahora hay siete u ocho las empresas que quedan, de unas catorce. De estas siete u ocho, yo creo que todas participarán en la Fase B.

Estamos en un proceso de debate. Queremos hacer una especie de evaluación en retrospectiva, de cuál fue la experiencia de cada empresa, porque se hizo esto o aquello y cuál será el futuro para poder diseñar una segunda etapa.

ALB.- ¿Depende el Proyecto A del dinero que sale de las cooperativas?

HS.- Depende de cada caso. Pero sí, nos financiamos a través de los ingresos que generan las empresas. Pero también la Wespe, el Proyecto A, ya es propietario de inmobiliarias, y también alquila. Es decir, la Wespe es una asociación sin ánimo de lucro. Y es dueña, por ejemplo de la gran fábrica que hay en centro de Neustadt, y alquila tanto a Comunidades de Convivencia, a viviendas particulares, alquila a pequeñas empresas (sean o no autogestionarias). Es parecido a Sants, donde hay proyectos que no son autogestionarios, que no son cooperativas, pero son gente próxima, y es importante integrarlos en un proceso de emancipación social. Por ejemplo, la iniciativa cultural que realiza un programa regularmente desde hace unos 15 años, es algo muy profesional, que recibe dinero de las empresas y creemos que también habrá dinero para el proyecto de prensa que estamos preparando para el año que viene.

ALB.- ¿Es la Wespe, o el Proyecto A un contrapoder?

HS.- Eso es lo que quisiéramos, no sé si es el deseo o la realidad. Es difícil verlo desde el punto de vista de uno, porque tiendes a interpretarlo a tu manera. Pero yo creo que de alguna forma nos ven así porque ha habido varios intentos de integrarnos en el rollo de partidos políticos, que nosotros no queremos. Nos han ofrecido varios puestos. En fin, creo que nos tienen en cuenta. Por ejemplo, cuando hemos comprado la casa de Eilhardshof, que es la parte central de la Fase B de proyecto inter-generacional, invitamos a todos los sindicatos a los partidos, reformistas, a todos, y han mostrado un gran interés. Ya no nos consideran pasotas, nos consideran gente seria, y lo que queremos hacer es, en el sentido del municipalismo libertario, en el futuro meternos en la política local y regional pero en base a asambleas de base y no en base al parlamentarismo.

ALB.- Algo así como la Assemblea del Barri de Sants...

HS.- Exactamente, por eso es muy interesante estudiar la experiencia de aquí en Barcelona y especialmente en Sants, que nos puede dar mucha inspiración para evitar eso. De hecho, hay dos compañeros no precisamente en Neustadt, pero de comunidades muy vecinas, de nuestro rollo, que han sido votados en listas de protesta que están en el parlamento. Pero la experiencia no es muy positiva porque los llenan de trabajo burocrático y claro, son minoría, lo que pasa que pueden levantar la voz de protesta de vez en cuando. Pero es un callejón sin salida. Queremos plantear otra alternativa. Y ese será el tema de esta noche de la Universitat Lliure d'Estiu, el municipalismo libertario.

ALB.- ¿Conoces alguna otra experiencia municipalista ?

HS.- Conozco desde fuera muchas, pero no quisiera dar opinión porque no estoy muy cerca. Yo soy localista de Neustadt, y allí me conozco el rollo, pero a mí no me gusta hablar sin saber.

ALB.- ¿Qué influencia tuvo Murray Bookchin en vosotros/as?

HS.- Murray Bookchin, estuvo en la generación de los pioneros y de paso fue un autor muy leído. Nos visitó hace unos años. Por los que le conocieron es considerado un gran pensador, un pionero de estas ideas y creo que nos inspiraremos mucho en él, sobre todo en el plano ecológico. Se me olvidó comentar que el lema de la Wespe es: autogestionario, ecologista y libertario. Y realmente creo que nuestro proyecto es verdaderamente ecológico. Hemos sido pioneros en muchas tecnologías ecológicas que hoy ya cubren el gran capital, nosotros empezamos a desarrollarlas hace 15 años. La mayoría de las empresas tienen alguna relación con el movimiento ecologista.

ALB.- Y ahora, en estos tiempos que hay una crisis económica. Se ve que el sistema neoliberal está haciendo aguas. Empieza a faltar el suministro de petróleo. También hay un problema grave de cambio climático... ¿Os ha llegado las ideas del decrecimiento?

HS.- Es muy simpática la pregunta porque ya en el libro del Proyecto A, que tiene 25 años, ya hablamos del decrecimiento. Nos veíamos como pioneros de la idea. Que la sociedad no tiene que crecer, al contrario necesitamos modelos de bienestar social, y económico produciendo menos, gastando menos. Nos resulta simpático que hoy día se descubre esto como novedosos, cuando es un discurso relativamente viejo. En el movimiento anarquista ya se discutía eso hace muchas décadas, y hoy se está descubriendo. En Alemania se llama Wachstumsrücknahme. El decrecimiento es algo vital, porque nosotros queríamos comprobar con esas empresas que hay que reducir el tamaño de todo. El eslogan Small is beautiful, que significa que lo pequeño es bello, aparece en todo lo que sería la ideología del Proyecto A, desde siempre.

ALB.- ¿Conoces la iniciativa de los Transition Towns?

HS.- No, no lo conozco.

ALB.- Bueno, pues cambiemos de tema. Dinos, ¿qué relación tenéis con otros grupos anarquistas, como la FAU, los autónomos alemanes...

HS.- No hay prácticamente organizaciones alemanas, como pueda ser una federación anarquista a escala nacional. El Proyecto A hay que entenderlo como una federación local de proyectos autónomos. Por lo tanto no se puede decir que el Proyecto A o la Wespe tienen relaciones. Siempre son grupos, individuos o colectivos los que tienen, o no, relaciones.

Yo personalmente milito en la FAU, porque en Neustadt hay una federación local o grupo, al cual yo me asocié para echar una mano. No es el foco central de mi trabajo, pero forma parte. Es un pequeño grupo de entre 10 y 12 personas. Nosotros estamos bastante unidos, o muchos de nosotros [están] ligados a un movimiento llamado Graswurzelrevolution, es decir, Revolución de Base. Son anarco-pacifistas bastante bien estructurados. En Alemania tienen el periódico más antiguo y de mayor tirada, nos siguen con mucha simpatía.

Luego hay algunos que están en ATTAC, y los punkies... bueno, ya no son punkies porque la moda ya pasó, los autónomos o los antifascistas que tienen una federación regional [con la que] tenemos una relación muy estrecha. Se reúnen en nuestro local. Acuden también a la tertulia anarquista mensual y con ellos hemos hecho la muy exitosa manifestación del 1 de mayo contra los nazis, a los que les dio el capricho de hacer una manifestación precisamente en Neustadt, y les sacamos la cresta [ Nota : salieron por patas] ...no pudieron ni bajar de la estación, hicieron 50 pasos hacía la ciudad y tuvieron que volver. Fue un gran triunfo. Y precisamente con nuestro proyecto hemos hecho de puente entre, digamos, las fuerzas progresistas-reformistas como curas âprogresâ? y el alcalde, que querían hacer una misa bien lejos de los nazis, comer salchichas y rezar para que los fascistas no vinieran. Y, los âantifasâ? que estaban en primera línea. Nos dijimos: tenemos que hacer de enlace. Fuimos todos a misa y de ahí invitamos a los que estuviesen allí a que vinieran con nosotros a donde estaban los fascistas. Al final nos acompañaron unas doscientas personas.

Nosotros somos el puente entre generaciones porque realmente somos un proyecto inter-generacional. Cabe decir que los miembros del Proyecto A Fase B, tienen entre un año y medio y 76 años.

ALB.- Bueno, pues la entrevista ha sido muy agradable. Muchas gracias por venir y esperamos que os lo paséis bien los días que estéis por aquí.

HS.- Ok. Gracias, y buena suerte a todos.

* La foto pertenece a una casa habilitada para la fase B
Mira també:
http://www.alasbarricadas.org/noticias/?q=node/8246

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Comentaris

Re: El Proyecto A, una experiencia de anarquismo a pequeña escala
07 ago 2008
Gracias por poner aqui la entrevista. Realmente interesante.
Re: El Proyecto A, una experiencia de anarquismo a pequeña escala
08 ago 2008
aupa esta lucha de hacer el camino de la libertat.
Re: El Proyecto A, una experiencia de anarquismo a pequeña escala
08 ago 2008
brutal el projecte i l'stowasser. m'hagués agradat anar a la xerrada que va donar.

tot i això, esperem poder crear lluites productives com aquesta als països catalans.

salut i revolta
Sindicat Terrassa