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Notícies :: amèrica llatina
La necesidad de acelerar la construcción y estructuración del partido socialista unido de Venezuela
28 des 2007
Opinión de sectores laborales de Venezuela.
Lo primero que debemos colocar en el tintero para cualquier análisis en este momento es que este proceso electoral, no era cualquier proceso, no era una elección de gobernador, ni alcalde, es más ni siquiera de presidente, sino de algo más profundo nada más y nada menos que el planteamiento de un cambio estructural, la utilización de este proyecto como herramienta de transito hacia la construcción del socialismo, como palanca para edificar el nuevo Estado, es decir un proyecto con alto contenido ideológico.

Es un hecho histórico y un gran salto en la conciencia del pueblo venezolano que más de 4 millones de venezolanas y venezolanas votaran a favor de la Reforma Constitucional y votar por este proyecto es votar por el socialismo, con toda seguridad los 4 millones de votantes no creen en el socialismo o no tienen conciencia de ello, pero debe haber un porcentaje bien alto que concientemente lo exprese y eso en definitiva es un gran avance para el proceso revolucionario.

La dirección revolucionaria.

De nuevo sale a la palestra el problema de la organización, pero señalarlo así suena como muy esquemático, es necesario hablar del vació de dirección revolucionaria, señalaba Lenin: â No hay revolución sin dirección revolucionaria â y León Trotsky decía: âla crisis de la humanidad es la crisis de la dirección revolucionariaâ?⦠Venezuela no esta exceptuada de estas afirmaciones señaladas por los lideres de la revolución soviética. En esta revolución, tenemos una gran líder del proceso revolucionario y una población capaz de movilizarse de manera permanente para defender la revolución, como lo demostró el 12 y 13 de abril de 2002 y durante el sabotaje petrolero, pero en medio del líder y del movimiento de masas no existe una dirección revolucionaria, esta es una de las grandes debilidades de nuestro proceso.

Tomando en cuenta estas consideraciones anteriores, fue muy acertado el lanzamiento del Partido Socialista Unido de Venezuela, el cual comenzó con buen pie, se inscribieron más de 5 millones de aspirantes, se constituyeron los batallones socialistas en todas las parroquias y/o municipios del país, en cada uno de ellos se discutió sobre el socialismo y luego en agosto acerca del Proyecto de Reforma Constitucional, pero de manera muy atropellada, posteriormente se eligieron los delegados(a) y voceros(a) de manera democrática al congreso del partido, pero en muchos sitios con rémoras del pasado utilizando los métodos ventajistas del Movimiento Quinta República (MVR) propagandizando planchas para poder quedar como delegados y delegadas.

La estructura planteada por el presidente Chávez, de un partido conformado por distintos frentes, es decir frente de trabajadores(a), frente de campesinos(a) u otros sectores, en ninguna ocasión se ha planteado como sería la conformación de los mismos y en que momento sería su aplicación, esta es una de las debilidades del partido porque se sigue atrasando el proceso de inserción en el movimiento de masas, reflejando de una u otra manera las debilidades que se evidenciaron en el pasado proceso refrendario del 2 de diciembre.

Otro elemento a tomar en cuenta es que el PSUV es un partido muy joven, no esta estructurado en el movimiento de masas y por esta razón no pudo cumplir con una de las tareas más importantes de la revolución, el posible triunfo a favor de la reforma constitucional, esta es una de las razones de mayor peso por la cual no pudimos aprobar la reforma constitucional, parte del balance que debemos realizar es en cuanto a la campaña realizada por el Comando Zamora apoyándose en los batallones del PSUV, tampoco fue acertada, motivado a que fue una campaña basada fundamentalmente en las caravanas, no fue una campaña cara a cara o puerta por puerta, sin un plan para el convencimiento de lo importante de la Reforma Constitucional, inicialmente no se veía ningún tipo de motivación, el dinamismo se lo imprimió la ruptura del General Baduel y los hechos acontecidos en la Cumbre Iberoamericana con el Rey de España con el Presidente Chávez.

Esta coyuntura se ha convertido en un momento de reflexión y de debate, es sumamente importante debatir la necesidad de construcción y concepción del partido de la revolución, ya en sus inicios el Presidente Chávez asomo que esta organización sería una organización de masas y de cuadros, socialista y democrático en cuanto a su toma de decisiones, pero no adelanto nada o casi nada como se constituirían los llamados frentes y su concepción, tampoco profundizo en relación al proceso de estructuración del partido, es decir que nos quedan un conjunto de interrogantes que nos permiten profundizar y hacer propuestas para el debate.

Concepción del partido.

Esta es una discusión de muchos años, desde la creación de la primera internacional y desde el triunfo de la revolución soviética en 1917. Partido de masas, o partido de cuadros o combinación de ambos como señala el Presidente, debe tener por supuesto una concepción ideológica absolutamente socialista, coincidimos plenamente en su carácter democrático para romper con el viejo esquema de los partidos burocráticos, pero un elemento importante es en cuanto al proceso de estructuración en el moviendo de masas, es decir: ¿como va a ser la inserción en el movimiento obrero? ¿a través de los frentes?. Por eso es sumamente importante acelerar este último aspecto del partido, el congreso no puede verse como un fin en si mismo, como si fuese la panacea que va a solucionar la construcción del partido, mientras no tengamos claro este aspecto la FSBT debe mantenerse como organización política de y para la clase trabajadora.

Por último la formación política-ideológica, los hechos del 2 de diciembre nos demuestran que debemos profundizar en la formación, buscar mecanismos de enlace tanto con el Motor Moral y Luces, como con la Fundación para la Formación Socialista de Trabajadores y Trabajadoras âDaniel de Leónâ? y elaborar un plan con criterio de amplitud, sin sectarismos, para armarnos políticamentezt67 y así poder ayudar en el avance de la conciencia de la clase trabajadora.

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Comentaris

Venezuela: Revolución con arepa y ron blanco
28 des 2007
ï     Con casi diez años dirigiendo los destinos de Venezuela, Hugo Chávez ha entrado en la fase definitiva para cambiarle el rostro a la sociedad de su país. Bajo la Revolución Bolivariana, que no ha estado exenta de estorbos y caídas, el socialismo del siglo XXI, según ellos, llegó para quedarse.
ï     Realizado el Referendum, un nuevo escenario ha quedado planteado y este se caracteriza fundamentalmente por las nuevas expectativas que se abren para la oposición, si es que hay capacidad política en ese sector para asumir el desafío. El proyecto del gobernante venezolano está en pié y este 2008 se retoman todos los esfuerzos para una nueva Venezuela posible. En este marco cabe retomar los hilos de la historia para construir futuro.


De tanto en tanto las afiladas garras de Estados Unidos se entierran presurosas en Latinoamérica para defender sus intereses cuando éstos se ven amenazados por algún gobierno de corte más social. Lo advertía sabiamente Simón Bolívar al sugerirle a los patriotas sudamericanos liberarse del yugo español, pero también cuidarse de los intereses norteamericanos que desde esos tiempos ya tenia entre ceja y ceja las riquezas que en esta parte abundaban.

Víctimas de estos embates hay muchos y la historia triste, los recuerda a sangre y fuego. Joao Goulart en Brasil, Juan Velasco Alvarado en Perú, Salvador Allende en Chile o Jean-Bertrand Aristide en Haití, entre otros, sufrieron, cual más cual menos, las irrupciones que desde el norte, acabaron de golpe con el sueño de construir una patria más justa y con más oportunidades para todos.

Hoy, la situación no se aleja mucho de lo ocurrido antaño y nombres tales como Evo Morales, Rafael Correa, Daniel Ortega o Fidel Castro, sufren el sofoco de la bota opresora norteamericana que ve en cada uno de sus procesos, una seria amenaza a sus eternos intereses en esta región. Pero, y sin duda, tal como ha ocurrido con Cuba estos últimos casi cincuenta años, Venezuela ha sido el rostro visible del asedio y la sedición en pos de destruir y arrancar de raíz una nueva vía de justicia social.

Hugo Chávez es un líder popular y nacionalista que ha sabido conectar bien con amplios sectores de las masas explotadas y oprimidas venezolanas y latinoamericanas. Su liderazgo se ha convertido en un importante factor en la formación de opinión y educación política de éstas. El armazón intelectual del proceso, llamado âSocialismo del Siglo XXIâ?, es teorizado por Heinz Dieterich, sociólogo alemán y principal asesor ideológico de Chávez, quien, entre sus postulados propone una democracia participativa y directa, la instauración de un estado por sobre los ciudadanos, un programa de reformas pacíficas al servicio de un proyecto de desarrollo de un capitalismo nacional y una completa educación de corte socialista.

La vía Bolivariana se presenta como una alternativa donde se amalgaman algunos conceptos marxistas junto a un marcado carácter de humanismo, moralismo e idealismo filosófico de raíz religiosa. Una ruta que entre otras tareas va encaminada a una mayor estatización de la economía, la consolidación de un partido ârevolucionarioâ?, el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), y la propuesta de organizar una economía mixta son algunos de los instrumentos principales sobre los que se basa el âSocialismo del Siglo XXIâ?.

El Nacimiento De Una Nueva Venezuelaâ¦

El Pacto de Punto Fijo, alianza por la cual los tradicionales partidos de centro-derecha venezolanos, Acción Democrática y COPEI, buscaron conseguir la estabilidad de la democracia alternándose ambos en el poder durante 40 años, la derrota de las tesis insurrecciónales de los años 60, y el deterioro de las condiciones de gobernabilidad de Venezuela, que tuvo su cúspide de crisis en la respuesta espontánea de los sectores populares en los sucesos conocidos como el âcaracazoâ?, masacre realizada por el gobierno de Carlos Andrés Pérez contra manifestantes que habían creado una fuerte ola de protestas y saqueos ocurridos el 27 de febrero de 1989 en la ciudad de Caracas a causa de un desproporcionado aumento del precio del transporte en aquella ciudad como rechazo a los políticas de ajuste estructural impuestas por el FMI e implementadas por el gobierno, fueron creando condiciones objetivas, a la espera de un rompimiento con las maneras tradicionales de âhacer políticaâ? en Venezuela.

Cuando los jóvenes oficiales del Ejército venezolano, organizados en el Movimiento Bolivariano Revolucionario -200 (MBR-200), y al mando del teniente coronel, Hugo Chávez, intentan -en coordinación con organizaciones civiles y de base de izquierda- derrocar al responsable de la masacre, el presidente Carlos Andrés Pérez, el 4 de febrero, encuentran grandes simpatías en los movimientos sociales y la población empobrecida, sin necesidad de posteriores explicaciones, puesto que fue una base de clases sociales bajas que se rebeló con toda violencia en contra de una dirección deslegitimada y de manera totalmente antagonista, arriesgando todo, incluyendo la vida. Y su discurso no hablaba de orden sino de libertad, justicia y marginalización.

Cuando Chávez vio que el levantamiento había fracasado y habló 57 segundos por televisión pidiendo a sus compañeros bajar las armas y evitar más derrame de sangre, también agradeció su participación y asumió toda la responsabilidad del intento de golpe y de su fracaso, lo que causó admiración en un país acostumbrado a que nadie en la política durante décadas haya asumido la responsabilidad de sus actos. Además, declaró que el objetivo no había sido alcanzado "por ahora" y que el país definitivamente tenía que tomar otro rumbo, dejando en claro que el proyecto político del golpe seguía vigente. Así, de la noche a la mañana Chávez se volvió el símbolo del cambio para amplios estratos de la población, elevando su popularidad incluso estando encarcelado.

Todo esto se ve coronado con su triunfo en los comicios presidenciales de 1998, elección que logra con 56,5% de los votos, y tras la cual promete refundar Venezuela bajo las directrices de los postulados bolivarianos y del socialismo.

El primer año del mandato de Chávez fue usado para elaborar una nueva Constitución, que a finales de 1999 fue aceptada en un referéndum popular con 72% de los votos. A partir de 2000, el Gobierno empieza con medidas sociales y a reestructurar la empresa estatal petrolera, Petróleos de Venezuela Sociedad Anónima (PDVSA), para tomar el control de la fuente más importante de financiamiento, que en la práctica actuaba como una empresa transnacional evitando dejar recursos al Estado. Además se empieza a transformar la realidad constitucional en realidad jurídica, lo que inmediatamente provoca la reacción de la oposición, que desemboca en paros, sabotaje, conspiración, terrorismo, un golpe de estado y varios intentos de derrocamiento; de modo que el Gobierno y los movimientos pasan a una fase de defensa del proceso que durará hasta finales de 2003, con la implantación de programas sociales a gran escala, nombrados "misiones", que irán en ayuda de situaciones de urgencia social que vivía el pueblo venezolano.

La Nueva Etapa

Antes de las elecciones presidenciales del 4 de diciembre de 2006, arbitrio que lo ungió nuevamente como Presidente de Venezuela con casi ocho millones de votos, Chávez aclaró que no se trataba solamente de votar a favor de un candidato u otro sino también de una decisión a favor o en contra de poner en marcha un proyecto socialista: el Socialismo del siglo XXI, proceso que se basaría en la democracia, la libertad y la participación real de todos los sectores de la sociedad.

Hoy, y tras sendas victorias en cada comicio que se presentó o que fue convocado para validar lo que llevase a cabo su gobierno, Hugo Chávez sufrió su primer revés electoral al caer por un estrecho margen -49,29% contra un 50,07%- en el referéndum que decidiría, entre otros aspectos, la reelección indefinida del Presidente de la República, nuevos tipos de propiedad social, reordenar la economía, modificar el mapa político y consolidar la democracia participativa.

Con esta derrota, muchos ven en esto un gran triunfo para el proyecto bolivariano, pues, y sin quererlo, la oposición venezolana legitimó la constitución del 99 al presentarse, votar y vencer en el referéndum del 2 de diciembre, además de mostrarle al mundo âsin intención, claro está- de que en Venezuela jamás existió una dictadura al ser aceptado de manera integra el resultado electoral por parte del Gobierno.

Sin embargo este traspié y, en definitiva, la revolución social del presidente Chávez no tiene precedentes en América Latina y sus resultados son tan impresionantes como inesperados.
Venezuela es la prueba patente de que un gobierno puede contribuir rápidamente a una reducción drástica de la pobreza -la que se refleja en una mengua del 32% en la pobreza general, es decir, una baja de 50% cuando llegó Chávez al poder en el año 98 a un 33% en el año 2006- y a mejorar sensiblemente el bienestar de su población -esto expresado en logros tales como la educación gratuita en todos los niveles de instrucción, crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) de un 39.5 billones de bolívares en 1999 a 50 billones de bolívares en el 2006, sueldo mínimo equivalente a 240 dólares, el salario más alto de Latinoamérica, o un crecimiento económico promedio en los últimos tres años de 12,6% - con la condición a la vez de disponer de la voluntad política necesaria, evidenciada en los más de cuatro millones de electores que apostaron por el proyecto socialista votado en el reciente referendo, y de destinar una parte de las riquezas nacionales a los más despojados.
El año del inicio de las reformas constitucionales
28 des 2007
El año 2007 termina con una frustración para las fuerzas revolucionarias del continente, y al mismo tiempo con la advertencia de que los cambios necesarios no son tan fáciles de realizar, que la resistencia de las oligarquías y el imperialismo será dura, y que es necesario abordar como avanzar en la construcción del poder popular, la participación ciudadana y la reforma de las leyes constitucionales que mantienen el actual modelo de sociedad capitalista.

Como después de toda frustración âen este caso resumida en la derrota de la reforma constitucional en Venezuela- es necesario analizar las dificultades y redefinir el camino para seguir construyendo un modelo de sociedad solidario. Ya era sabido que los procesos de cambios verdaderos no se producen en línea recta, y que se puede tener retrocesos momentáneos.

La experiencia debe servir para tomar conciencia de lo que está en juego y de las fuerzas a enfrentar, así como de que juntos con los cambios llegan inevitablemente las tensiones

No por repetirse muchas veces deja de ser cierto, las oligarquías locales y sus socios externos no aceptan perder sus privilegios y recurren a cualquier método para sostenerse en el poder o conservar su influencia en la sociedad. Los únicos límites son la oportunidad, posibilidad y fuerza de adversario.

Desde que los pueblos latinoamericanos comenzaron a ensayar caminos de cambios, han tenido que enfrentar la resistencia de las oligarquías y de su mayor aliado, el gobierno de los Estados Unidos.

Apenas concienten en aceptar pequeñas modificaciones transitorias que no derogan sus privilegios y que en el fondo no son más que una administración más racional del capitalismo. Hasta viejos líderes de izquierda que han llegado a puestos de gobierno en algunos países de la región han reconocido que en esta etapa están sólo administrando un capitalismo que denominan â?humanistaâ?.

Pero, si las oligarquías han aceptado, transitoriamente, ceder durante un tiempo esta administración, no la aceptan definitivamente y tratan de asegurarse un rápido retorno a situaciones anteriores, de paso boicoteando al gobierno popular, progresista o apenas progresista de turno, y tampoco permiten ningún cambio de las reglas de juego, es decir leyes, constituciones, reformas del Estado, etc.

Una parte de la izquierda latinoamericana aspiró siempre a construir el socialismo llevando al gobierno dentro de las reglas de juego ya impuestas y creyó posible realizar los cambios sin tocar las estructuras del Estado ni las leyes constitucionales.

Ahora, una vez en el gobierno y frenandos por todo un aparato de leyes, instituciones, normas, estructuras administrativas heredadas, funcionarios ineptos o poco adeptos a cambios, comienzan a plantear cambios en el Estado, desde la Constitución a la división política administrativa del país.

En algunos casos se pretende reforma la Constitución de los países, y en otros apenas reformas del Estado que permitan saltar las enormes trabas burocráticas creadas por leyes, reglamentos y funcionarios ineptos, corruptos o comprados, que impiden mejorar la distribución social de la riqueza pública o de los recursos del

Estado entre la población más necesitada.

Este año transcurrido ha sido rico en acontecimientos de este tipo. Venezuela, Bolivia y Ecuador iniciaron el camino de la reforma constitucional. En otros países âcomo Uruguay, Chile, Argentina- apenas se ha planteado reformas del Estado y cambios legislativos.

En todos los países del continente las oligarquías lograron imponer durante décadas su visión del país y la establecieron como leyes en las constituciones. Cada vez que sentían que perdían poder, realizaban cambios de la Constitución, incluso para ceder soberanía y patrimonio a sus socios extranjeros.

La derecha no descuidó ese aspecto y era muy consciente de que llegado el momento podía perder el gobierno de un país por un período, y que por ello tenía que asegurarse que las estructuras reales del poder no pudieran ser cambiadas.

En la década de los 80, la derecha norteamericana elaboró planes de gobierno y estrategias a largo plazo que los entonces presidentes Ronald Reagan y George Bush llevaron a la práctica. Las entonces denominadas â?Doctrinas de Santa Fé I y IIâ? elaboradas por un grupo de intelectuales y políticos, sostenían que la apuesta del gobierno de Estados Unidos para controlar la región, en un momento en que las dictaduras militares se caían, era a través del control efectivo de los mecanismos de poder que persisten pese a los cambios de gobierno.

Así se incentivaban los lazos con las instituciones permanentes de los Estados, el ejército, la policía, los poderes judiciales, los políticos tradicionales, y el reforzamiento de las leyes que garantizaran el status quo.

La Doctrina de Santa Fé II, hasta admitía la posibilidad de aceptar gobiernos de partidos que no eran afines a Estados Unidos, siempre que el marco legal, constitucional, fuera el mismo, ya que tenía la certeza de que limitados por las leyes constitucionales, la estructura del aparato de Estado sin modificar, poco podían hacer para cambiar las cosas.

En el documento se decía textualmente: â?Debemos prestar atención a las vulnerabilidades del régimen democrático. Nuestro concepto de régimen significa tanto el gobierno temporal como el permanente. En la democracia, el gobierno temporal es el oficialmente elegido.

El gobierno permanece son las estructuras institucionales que no cambian con el resultado de las elecciones: la institución militar, la judicial y la civilâ?.

En ese sentido recomendaba â?Los Estados Unidos no pueden preocuparse sólo de los procesos formales democráticos sino que deben establecer programas para apoyar la democracia en las instituciones permanentes en las instituciones militares y la cultura políticaâ?.

Asimismo establecía que â?Construir un régimen democrático requerirá de ir más allá de la forma de la democracia (las elecciones) y de proveer, cuando sea posible, los medios para consolidar las instituciones democráticas locales: sindicatos, grupos empresariales independientes, asociaciones comerciales y organizaciones educativasâ?, que por supuesto compartan las ideas de Estados Unidos sobre la organización de la sociedad.

Venezuela

Cuando en Venezuela se reformó la Constitución en 1999, se desató una campaña internacional contra la revolución bolivariana.

Al decir que el vicepresidente del Parlamento Latinoamericano, y diputado venezolano, Amílcar Figueroa, â?el proceso constituyente del 99 dejó a la nación venezola una formidable ampliación de la democracia. La inclusión a la vida política del país de miles de ciudadanos y en épocas anteriores condenados a que su práctica se restringiera únicamente a ejercer cada cinco derecho al voto fue, sin dudas, un logro muy importante. En general, se produjo una ampliación de los derechos políticos y civiles del conjunto de la población como el resultado de un proceso vivo, pleno de entusiasmo revolucionario y mucha fuerza creadora. La Constituyente fue, pues, el primer paso del gobierno bolivariano. Se establecieron pata que el nuevo concepto de la â?democracia participativa y protagónicaâ? sustituyera al viejo de la â?democracia representativaâ?.

Para impedir la profundización de la revolución, la derecha venezolana que votó el NO a la nueva reforma, debió aceptar en los hechos la reforma del 99, aunque seguirá bregando para derribarla.
En este camino tiene un socio poderoso.

Y si bien Estados Unidos parece muy complicado en Irak y el resto del Medio Oriente, es también cierto que mantiene extrechos vínculos con esos â?sostenedoresâ? permanentes del poder, es decir los grupos económicos, las fuerzas armadas o muchos de sus oficiales, el poder judicial y hasta sectores de la Iglesia.

Estados Unidos está ampliando su cuerpo de diplomáticos en regiones conflictivas del continente âespecialmente donde se proclaman contra los gobiernos progresistas-, envía militares a participar en manio-brasâ?humanitariasâ?, instructores contra el narcotráfico, financia orga-nizaciones de todo tipo, y realiza chantaje económico a los países.

El próximo año será el último de la era de George Bush en la presidencia de Estados Unidos y parece posible que su partido sea derrotado en las elecciones presidenciales de noviembre.

Es previsible entonces que para evitar esta derrota, el gobierno norteamericano realice alguna maniobra peligrosa para torcer esa tendencia, o bien dejarle al nuevo gobierno una situación tan complicada que el retroceso no sea posible, tanto en Medio Oriente como en su antiguo â?patio tras
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