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Anàlisi :: amèrica llatina
Pueblos indígenas e Iglesia católica en Bolivia
23 abr 2007
¿Qué dice la iglesia católica frente a la NEGATIVA de la oligarquía oriental y sus aliados de la Prefectura cochabambina, por reconocer los derechos originarios a sus territorios de los indígenas de la amazonía y chaco boliviano?
Las mismas palabras de siempre: diálogo, paz y justicia. Palabras sin contenido y posiciones indefinidas.
PUEBLOS INDÃ?GENAS E IGLESIA CATÃLICA BOLIVIANA

1. Silencio cómplice.- ¿Qué dice la iglesia católica frente a la NEGATIVA de la oligarquía oriental y sus aliados de la Prefectura cochabambina, por reconocer los derechos originarios a sus territorios de los indígenas de la amazonía y chaco boliviano?

Las mismas palabras de siempre: diálogo, paz y justicia. Condenando la violencia en abstracto, sin señalar a los culpables, a los que se niegan al diálogo, a los que manipulan conciencias a través de los medios de comunicación, a los que avasallan territorios indígenas. Palabras sin contenido y posiciones indefinidas. Si Todos somos culpables. Por tanto Nadie es inocente. Ergo nadie es culpable. Extraña lógica de la prudencia que detestaba Luis Espinal.

Convirtiéndose con su «no decir nada» «condenando a todos y a nadie» en cómplice de las oligarquías y de latifundistas que avasallan territorios indígenas, explotan y violan todos los derechos de los pueblos originarios de la amazonía y el Chaco boliviano.

Aparte de su silencio cómplice como institución, vemos con asombro, el apoyo de parte de algunos sacerdotes celebrando misas a favor de los dos tercios. Es decir, legitimando el latifundio y negando territorio a sus dueños legítimos. De esta forma ubicándose abiertamente con los grupos de poder y negando en los hechos, su «opción por los pobres. ¿Un ejemplo? La misa en Cala Cala de Cochabamba a favor de los dos tercios, con sus habituales banderitas blancas.

Me pregunto ¿Hubo alguna misa a favor de los indígenas del oriente boliviano, que no obstante, de asistirles el legítimo derecho a exigir absolutamente todo el territorio amazónico y chaqueño, apuestan aún por los dos tercios? Pero no en la Asamblea Constituyente, sino en las urnas, como un acto radicalmente democrático. NO HUBO NINGUNA MISA. Entonces: ¿con quien está la iglesia?. Aquí es imperativo recordar las palabras del «profeta de los pobres»
Querer predicar sin referirse a la historia en que se predica no es predicar el evangelio. Muchos quisieran una predicación tan espiritualista que dejaran conformes a los pecadores, que no les dijera nada a los idólatras, a los que están de rodillas ante el dinero y el poder, una predicación que no denuncia las realidades pecaminosas en las que se hace la reflexión evangélica no es el evangelio. Sobran â en tiempos conflictivos como el nuestro â quienes tienen su pluma pagada y su palabra vendida 18.02.79. DARDICHON:2006:15

Palabras sabias de un hombre de elevada espiritualidad como fue Monseñor Oscar Arnulfo Romero, quien comprendió el significado del evangelio en la historia y el difícil camino que representa ser discípulo indudable de Cristo.

2. Evangelizar en América Latina.- Evangelizar en América Latina y particularmente en Bolivia, como nos enseñaron Luis Espinal, Adrián Paz, Monseñor Romero, Leonardo Boff, Monseñor Manuel Eguiguren y Gregorio Iriarte, significa fundamentalmente liberar a los hombres de la explotación, de la miseria, de la ignorancia, de la enfermedad, y de todos los graves pecados sociales que las clases dominantes imponen a millones de hombres y mujeres a una vida de infierno. Nuevamente evoquemos la prédica de Monseñor Romero, cuando condena puntualmente dentro un contexto, a los que obstaculizan el cambio:

No nos cansaremos de denunciar la idolatría de la riqueza que hace consistir la verdadera grandeza del hombre en «tener» y se olvida que la verdadera grandeza es el «ser» No vale el hombre por lo que tiene sino por lo que es. Sólo cuando se es idólatra del tener, se es avaro y se oponen los hombres a los cambios sociales. Y si ahora hay un peligro en el país es esa idolatría. Quizá la más grande tentación de este momento es que... la extrema derecha, los fanáticos de las riquezas, los idólatras del dinero, los que no quieren que se toquen sus privilegios... 4.11.79. DARDICHON:2006:19

Denuncia auténticamente bíblica, cristiana. Ausente en nuestro contexto boliviano del 2006 y análogo al vivido por Arnulfo Romero, en la década de los 70 y principios de los ochenta en la república centroamericana de El Salvador

3. Reflexiones sobre la Sagrada Escritura.- El párrafo citado, de un profundo discípulo del Dios evangélico, nos recuerda que el Dios bíblico, revelado en Jesucristo, es aquel que en Jeremías desenmascara, sin hipócritas prudencias, a los que se llenan la boca de paz con las manos ensangrentadas por la injusticia, la explotación y la opresión. âPues desde el más chico al más grande, todos andan buscando su propio provecho, y desde el sacerdote hasta el profeta, son todos unos embusteros. Calman sólo a medias la aflicción de mi pueblo, diciendo: «Paz, paz», siendo que no hay paz. (...) Deberían avergonzarse de sus abominables acciones... Por eso caerán junto con los demás y se irán al suelo cuando los visite. Declara Yavé (Jeremías 6, 13 - 15)

El âhombre nuevoâ? que predica Jesús no es el hombre del orden establecido, del diálogo, de la concertación. Al contrario, es enemigo irreconciliable del statu quo, del privilegio y de la explotación. El Dios bíblico, es el que ayuda - en el Antiguo Testamento - a los hermanos Macabeos a liberar a su pueblo de sus opresores. Es el dios del Nuevo Testamento, que dice âNadie ama más que aquel que da su vida por los otrosâ? El Dios ante cuya presencia surge con fuerza incontenible el fenómeno de la comunión, del cambio. De la comunidad donde «cada quien según su capacidad y a cada cual según su necesidad»

Crece entonces la urgencia del compromiso «al proceso de cambio que vivimos» de todos los desposeídos creyentes y no creyentes â pueblos originarios, campesinos, obreros y clase media - como único camino para instaurar una sociedad cristiana. Donde se hagan realidad las enseñanzas bíblicas âTodos los creyentes vivían unidos y compartían todo cuanto tenían. Vendían sus bienes y propiedades y se repartían de acuerdo a lo que cada uno de ellos necesitabaâ? (Hechos 2,44-45) (...) Nadie consideraba como suyo lo que poseía, sino que todo lo tenían en comúnâ? (Hechos 4, 32)

3. Nadie puede servir a dos señores.- «Una Iglesia que olvida a sus mártires, no los merece. Ellos han de ser un estímulo para nuestra fe. Ellos son la honra y el orgullo de nuestras iglesias. Ellos manifiestan que Dios sigue presente en nuestra historia» DARDICHON:2006:2. Más adelante, el sacerdote jesuita señala «Hay otros salvadoreños» - léase bolivianos - «a los que hay que señalar acusadoramente. Habían creado unas estructuras sociales tales que, en muchos casos, demuestran que son ciegos que no ven la miseria que los rodea, son los dueños de El Salvador â dígase Bolivia -, de sus tierras, de sus riquezas. También de su política» Ibíd. 7

Por ello en honor a la «sangre de nuestros mártires latinoamericanos»: exhortamos a la iglesia católica a definirse y tomar posición. Pues, como señala la Biblia: «Nadie puede servir a dos señores» Si la iglesia boliviana quiere darle contenido histórico a los mensajes de esos hombres de profunda fe, es necesario que dejen sus âpequeños mundos de curias y sacristíasâ? y vuelvan sus miradas a los indígenas marginados que reclaman territorio donde vivir.

Los que asumimos ser cristianos, estamos obligados a retornar a las enseñanzas de Cristo, del Concilio Vaticano ll, de Puebla, de Medellín, para cumplir con una auténtica labor pastoral. La «denuncia» es «necesaria para que los hombres buenos vuelvan a los buenos caminos» - Ibíd. 16, reflexionaba Monseñor Romero. Para ello, es necesario, renunciar a nuestros privilegios extraordinarios, a nuestro compromiso con las estructuras de poder. Pues, el Cristo que nos enseña las Sagradas Escrituras, no es el Cristo de los palcos oficiales al lado de Herodes o presidiendo actos religiosos junto a Pilatos; ni mucho menos un Cristo âmediadorâ? o âreconciliadorâ?. Al reverso es el Cristo que desde su nacimiento hasta su muerte estuvo inexorablemente al lado de los Pobres.

A manera de conclusión.- Nuestra invitación no es a un âReencuentro Nacionalâ?, ni a un Te Deum de acción de gracias por la âpazâ?, que no existe desde hace 500 años, para los pueblos originarios. Es una invocación a reconocer nuestra culpabilidad por obra u omisión de la consternación, del saqueo, del avasallamiento de sus territorios, de su negación como «seres humanos» a millones de hombres y mujeres indígenas del oriente y chaco boliviano. Y para que sea un auténtico acto de fe, es necesario que religiosos y no religiosos, busquemos el cambio estructural.

Por supuesto, no será tarea de âtodos los bolivianosâ? la transformación justa, pues la oligarquía cruceña y sus aliados de la prefectura cochabambina, han demostrado con creces, ser enemigos del cambio más exiguo. Entonces es tarea de pueblos originarios, campesinos, obreros y clase media capaz de entender los derroteros del proceso histórico.

Finalmente, recordar las palabras de Sergio Almaraz Paz, expresadas hace más de tres décadas, «la historia no es un escaparate» donde podamos elegir qué cambio queremos, la dirección que tomó el pueblo es esta y hay que defenderla.

Jhonny Lazo Zubieta

Bibliografía.-

ALMARAZ, Paz, Sergio, Para abrir el diálogo, Ed. Los amigos del libro, La Paz, 1979
BIBLIA, Latinoamericana
DARDICHON, Francisco, Monseñor Romero, el profeta de los pobres, Ed. Verbo Divino, Cochabamba, 2006
BOLIVIA, Los Tiempos, Cochabamba, diciembre, 2006
NAVIA, Carlos, La cuestión indígena en el Beni, Reflexiones en la década de los 90s, Ed. SIRENA, Santa Cruz de la Sierra, 2003.

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