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Notícies :: corrupció i poder : criminalització i repressió
Las pruebas...donde estan?18 | 98
07 mar 2006
el fiscal enrique molina «pierde» toda la base de su acusacion contra el joven de bergara

El fiscal Enrique Molina salió de la Sala con la cara desencajada después de haber empujado su asiento y tras manifestar «yo lo he visto». Hablaba de las supuestas pruebas que constaban en contra de Xabier Arregi, fundamentalmente el contenido del volcado de su ordenador, y que debían estar apiladas en una caja. Molina se dirigió directamente al sótano del pabellón de la Casa de Campo para encontrar esa caja. Al poco tiempo volvió a la Sala, donde la presidenta Angela Murillo concluyó: «Efectivamente, la caja no está». Tampoco «estaban» otras pruebas contra Xabier Alegria.
Efectivamente, la caja no está». Con esta concluyente frase, la presidenta del tribunal hacía referencia a la caja que contenía las piezas de convicción, las pruebas que el fiscal esgrimía contra Xabier Arregi. No estaban, y por lo tanto no deben ser utilizadas en su contra, a pesar del esfuerzo que el propio Enrique Molina hizo por encontrarlas en el sótano del pabellón de la Casa de Campo.

Cuando Arregi fue detenido en marzo de 2001, la Policía española se llevó varios de sus efectos tras el registro de su domicilio, entre ellos su ordenador personal. Sobre el contenido de ese ordenador, los policías construyeron un informe en el que acusaban al joven de Bergara de ser militante de Ekin «desdoblado» en EHE.

Todo eso, sin embargo, ya no puede ser utilizado en su contra, y Molina se queda sin la base de su acusación.

La cara del fiscal se iba transformando por momentos. Había «perdido» unas importantes pruebas contra Xabier Alegria por la mañana, y poco después de que comenzara la sesión vespertina se encontraba sin nada tangible con qué acusar a Arregi.

«Yo lo he visto»

El letrado Aitor Ibero había solicitado al tribunal que fuera exhibida una carta que Mikel Zubimendi, cuando se encontraba preso, había remitido a su defendido, para que constara que se la había enviado en función de la relación de amistad que les unía, y no, como sostiene la acusación, por una cuestión de «control» o de marcar directrices políticas.

El secretario judicial no logró encontrarla. Ibero pidió entonces que constara que no estaba y que, si no aparecía la misiva, tampoco estaba el resto de las pruebas que debían estar apiladas con ella, fundamentalmente el contenido del ordenador que le fue requisado.

Fue entonces cuando saltó el fiscal. «Yo lo he visto», se le pudo oir, al tiempo que le daba un empujón al asiento. La presidenta del tribunal ordenó un receso de diez minutos, y Molina salió, junto al secretario judicial, a la búsqueda de la caja.

Pocos minutos después, fiscal y secretario subían las escaleras sin haber dado con lo que estaban buscando. Se lo comunicaron a la presidenta, y Murillo hizo que constara en acta.

Algo similar sucedió por la mañana, durante la declaración de Xabier Alegria. Había transcurrido un cuarto de hora de la sesión y el vecino de Lezo respondía a las preguntas de Arantza Zulueta, que hacían referencia a su participación en Orain, cuando la letrada solicitó que le fuera exhibida una prueba documental, incluida en las diligencias previas 75/89.

Se trataba de unas actas del Consejo de Administración de la empresa editora de âEginâ? que supuestamente le habrían sido intervenidas al militante de ETA José María Dorronsoro.

El fiscal acusa a Alegria de haber sido quien habría remitido esas actas a la organización armada, y el informe policial elaborado en base a las mismas forma parte de su imputación. Según el fiscal, Alegria ejercía el «control» de Orain en calidad de miembro de KAS, y aplicaba en esta empresa «las directrices fijadas por ETA». Prueba de ello serían esas actas del Consejo de Administración.

«Dice que nos las encuentra»

La presidenta del tribunal ordenó un receso de diez minutos para que el secretario judicial diera con ellas, pero cuando cuarenta minutos más tarde volvieron a la Sala, éste sólo pudo decir que «con los datos aportados por la letrada, y dado el volumen de la documentación, no se han encontrado los documentos solicitados».

«El secretario dice que no las ha encontrado», repitió Murillo con clara intención de que prosiguiera el interrogatorio. Zulueta, sin embargo, no se mostró dispuesta a ello, ya que, como señaló, es su derecho interrogar a su defendido en presencia de las pruebas que supuestamente pesan sobre él para que pueda someterlos a contradicción. De lo contrario, explicó que se estaría vulnerando «el derecho a la tutela judicial efectiva y el derecho a la contradicción de prueba».

Subrayó que no era posible retomar el interrogatorio cuando se encontraran esos documentos. El fiscal no consideró necesario que le fueran exhibidas las actas y sostuvo que «posiblemente» estarían en la pila de documentos que conforman las mencionadas diligencias.

Hubo otro receso. La letrada no cedió. «Tengo que saber si están o si no están», recalcó: «Si están seguiré el interrogatorio, y si no están, que conste en acta». «Si no se han encontrado, el tribunal dice que no están», finalizó la presidenta. Era el primer revés del día para Molina.



Los imputados llaman al paro y a secundar las movilizaciones
Los procesados en el sumario 18/98 realizaron una concentración antes de iniciarse la sesión ­entraron media hora tarde­ en homenaje a Igor Angulo y Roberto Sainz, e hicieron un llamamiento a secundar la huelga y las movilizaciones de mañana. En nombre de todos ellos, Teresa Toda denunció la política de dispersión «diseñada por el Gobierno español con la ayuda de otros agentes, y que la Audiencia Nacional se ha encargado de llevar adelante». También criticó la represión de la Ertzaintza contra las muestras de duelo. -

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Comentaris

Re: Las pruebas...donde estan?18 | 98
07 mar 2006
ACROPROCESO 18/98

Hoy se ha reanudado el macrojuicio 18/98 con la comparecencia de Xabier Alegria, quien en respuesta a las preguntas de la abogada Arantxa Zulueta ha reiterado que fue torturado durante los días de arresto incomunicado en manos de la Guardia Civil. Durante toda la jornada se ha prolongado el interrogatorio a Alegria por parte de la defensa.

MADRID-. Hoy se ha retomado en al Audiencia Nacional española el macrojuicio 18/98, con la comparecencia de Xabier Alegria, quien ha respondido a las preguntas de la abogada de la defensa Arantxa Zulueta.

Alegria ha recordado que, además del arresto del que fue objeto en 1998, ha sido detenido en otras dos ocasiones, en 2000 y en 2003.

En este sentido, ha relatado que durante las primeras dos detenciones, en las que se negó a declarar, el trato recibido por parte de la Policía fue "correcto", pero no así durante el último arresto.

Alegria ha señalado que en la tercera ocasión fue torturado por guardias civiles con el objetivo de forzar su declaración.

Ha realizado un relato prolongado y pormenorizado de las torturas a las que fue sometido, según sus palabras, "para hacerme declarar cosas que no son ciertas".

Además, el vecino de Lezo encausado en el macrosumario 18/98 ha denunciado que se trata de un juicio político sin ninguna base jurídica.

Hacia las 11:30 se ha realizado un receso y, a la vuelta, los encausados en el macroproceso han regresado a la sala con una camiseta en la que se denuncia la tortura y se exige el fin de esta práctica.

Relato histórico

Durante la reanudación y en la sesión de la tarde en la que Alegria ha optado por expresarse en castellano, tras los problemas de entendimiento que ha tenido el traductor, el imputado ha reconocido haber militado en KAS -"una oorganización que se creó para responder a los fusilamientos de TYxiki y Otaegi"- ha relatado alegría y ha añadido que dicha organización no tenía relación al.guna con ETA.

"Militar en ambas organizaciones es incompatibe" ha respondido Alegria a preguntas de la defensa
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