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Notícies :: corrupció i poder : ecologia : laboral : mitjans i manipulació
Un retén de incendios forestales denuncia la precariedad en la que trabajan
29 jul 2005
Hemos recibido en nuestra redacción una carta que, por su interés, reproducimos intégramente. Nos la remite Albert Merino Saum, un empleado de la empresa Tragsa que trabaja como retén de incendios forestales desde el año 2000. Comienza así: "Desde el trágico accidente del pasado domingo en la extinción del incendio de Guadalajara se han realizado muchas críticas y comentarios tanto por parte de medios de comunicación como de autoridades públicas, ya sean estatales o autonómicas, así como de los directivos de la empresa Tragsa. En la mayoría de los casos, las declaraciones realizadas o los artículos escritos han propiciado una desinformación aún mayor (siendo algunas veces de manera intencionada), lo cual ha conducido a una percepción totalmente distorsionada de este accidente y en general de las condiciones de trabajo de los retenes de incendios forestales por parte del público general. Como empleado temporal de Tragsa durante los últimos cinco veranos, y componente de un retén de incendios similar al de Cogolludo, siento la necesidad moral de responder e intentar aclarar algunas de las mentiras que se han dicho durante estos cuatro últimos días..."
"Desde el trágico accidente del pasado domingo en la extinción del incendio de Guadalajara se han realizado muchas críticas y comentarios tanto por parte de medios de comunicación como de autoridades públicas, ya sean estatales o autonómicas, así como de los directivos de la empresa Tragsa [1].

En la mayoría de los casos, las declaraciones realizadas o los artículos escritos han propiciado una desinformación aún mayor (siendo algunas veces de manera intencionada), lo cual ha conducido a una percepción totalmente distorsionada de este accidente y en general de las condiciones de trabajo de los retenes de incendios forestales por parte del público general.

Como empleado temporal de Tragsa durante los últimos cinco veranos, y componente de un retén de incendios similar al de Cogolludo, siento la necesidad moral de responder e intentar aclarar algunas de las mentiras que se han dicho durante estos cuatro últimos días.

En este sentido, me gustaría responder en primer lugar a las acusaciones de temeridad e imprudencia vertidas por varios medios (diario El País y canal de TV Telecinco entre otros) sobre la actuación del retén de Cogolludo. En uno de estos medios, por ejemplo, se recogía el pasado lunes una frase supuestamente pronunciada por el capataz de dicho retén al acercarse al lugar del accidente : âlos valientes son los primeros que muerenâ? (El País, 18/07/05).

Si bien no conocía personalmente a ninguno de los fallecidos, me resulta complicado imaginar que por cabezonería del responsable de dicho retén se desplazaran a la zona una motobomba, dos guardas forestales y todos los miembros de la cuadrilla. Son demasiados medios para tratarse de una actuación temeraria por parte de un simple capataz, sobre todo si tenemos en cuenta que durante las labores de extinción de un incendio todo el retén está a las órdenes del guarda forestal que aquél tiene asignado (técnicamente suele decirse que, de cara al guarda, el capataz se transforma en simple peón y se sitúa al mismo nivel que el resto de la cuadrilla).

Por ello, si alguien dirigió al retén de Cogolludo y a la motobomba hacia el lugar del siniestro, únicamente pudo ser uno de los dos agentes forestales que posteriormente también resultaron fallecidos.

De lo que apenas se ha hablado estos días es de quién ordenó la actuación de todos esos medios en un flanco sin zona de seguridad (es decir, un lugar por donde escapar del fuego en caso de cambio repentino en su dirección). ¿Fueron los propios agentes siniestrados, o estos tan sólo siguieron órdenes del técnico que dirigía las labores de extinción? En cualquier caso, deben exigirse responsabilidades, pues, por muy grande que fuera el incendio, no es normal que mueran once personas en su extinción.

Respecto a la escasa formación y a la falta de profesionalidad de los retenes de incendios forestales, son muchos los comentarios que se han oído y leído, y muchas las correcciones que deben hacerse a los mismos.

En primer lugar, los miembros de dichos retenes no somos voluntarios tal y como se ha dicho en muchos medios. En la mayoría de los casos, somos empleados de empresas subcontratadas (Tragsa, Thaler, cooperativas privadas...) que cobran por sus servicios de otras entidades públicas como pueden ser las propias CCAA u organismos autónomos como âParques Nacionalesâ?.

No somos especialistas en extinción de incendios forestales ni tampoco bomberos. Algunos somos estudiantes, otros gabarreros o peones selvícolas. Cobramos alrededor de 55 euros brutos por jornada. Algunos retenes pasan las horas en la base forestal de su zona a la espera de una posible salida, otros, en cambio, trabajamos en el monte.

Esta es una realidad que mucha gente desconoce: en algunas provincias, como por ejemplo la de Segovia, los retenes somos al mismo tiempo retén y cuadrilla de trabajos selvícolas. Esto es, normalmente estamos trabajando todo el día en el pinar, podamos hectáreas y hectáreas de pinar contratadas entre la Junta y Tragsa [2], y si hay algun fuego cercano a nuestro lugar de trabajo, entonces dejamos las motosierras y nos ponemos las equipaciones de incendio.

Puede ocurrir que estemos trabajando durante ocho horas con la motosierra y nos toque ir a un incendio declarado a última hora del día para trabajar al lado de las llamas durante toda la noche; es fácil imaginar las limitaciones que el cansancio impone tanto en nuestra capacidad de actuación como en nuestra propia seguridad...

En una entrevista publicada por El Mundo (19/07/05), un dirigente de Tragsa asegura que todos sus retenes reciben una formación ârigurosaâ? para realizar labores de extinción de incendios, dicha preparación consiste según esta persona en âun curso cuya duración depende de cada comunidad: de tres a cinco días en Madrid o de una semana en Guadalajaraâ?.

En este sentido, el retén en el que trabajo comenzó hace más de un mes, y por ahora ningún especialista ha venido a formar a los nuevos miembros de la cuadrilla, los cuales representan más de la mitad del retén.

Por otra parte, otros años, dicha formación se ha limitado a una charla explicativa de tres o cuatro horas y a la realización de un simple tendido de mangueras o bien de prácticas básicas de actuación con helicóptero. Eso es todo.

En realidad, los miembros de los retenes nos vemos obligados a una formación autodidáctica, basada en la experiencia y en los consejos de los más veteranos, de tal manera que durante los primeros incendios en los que participamos no tenemos ni idea de cómo actuar.

Tanto Tragsa como los agentes forestales son conscientes de esta situación que se repite año tras año (de hecho, dicha situación tiende a agravarse, pues la formación actual es sencillamente nula), pero nadie hace nada por corregirla. Lo que realmente interesa es que las hectáreas de poda contratadas se realicen correctamente.

Mientras Tragsa declara públicamente que forma a sus empleados, en la sombra los está enviando a incendios sin haberlos formados un solo minuto y pone sus vidas en serio peligro. Por su parte, pese a que los agentes forestales asumen la responsabilidad de dirigirnos en un fuego, por ahora ninguno de ellos ha levantado la voz...

Otra crítica que se ha realizado durante estos días es que los retenes, además de no tener la formación necesaria, no estamos equipados correctamente.

El pasado 18 de julio llamaba a un programa de radio de la emisora Onda Cero la madre de un miembro de retén de incendios. Durante los minutos que le acordó el realizador del programa, esta señora se quejó de que gran parte de la equipación de incendios de su hijo era reciclada de otros años y que se encontraba en un estado por lo menos defectuoso.

Esta es otra realidad de nuestro trabajo. Hasta el año pasado no tuvimos âcubre-nucasâ?; la primera vez que nos dotaron de âfrontalesâ? (también el año pasado) las baterías duraron media hora y nos dejaron sin luz en plena extinción de un incendio nocturno; nuestros âbate-fuegosâ? suelen estan rajados, nuestras mochilas de agua tienen pérdidas, las mascarillas se reciclan de un verano a otro...

Hace dos años, un compañero se quemó la pierna cuando el agente que nos dirigía nos mandó cruzar el frente del incendio por una zona de bajo matorral porque el mono le quedaba pequeño... En El Mundo (21/07/05), un miembro de los retenes que actuaron en la extinción del incendio de Guadalajara cuenta cómo la mitad de las cuadrillas se quedaron incomunicadas a partir del segundo día de trabajo por no haber podido recargar durante la noche la batería de sus radios portátiles.

Es difícil aceptar que una empresa como Tragsa no pueda preveer este tipo de problemas, por ejemplo encomendando dicha tarea a los mismos encargados que nos proveen casi diariamente de latas de aceite, nuevos espadines y nuevas cadenas de motosierra para âavanzar el tajoâ?.

También se ha dicho que los medios de extinción tardaron en llegar al incendio de Guadalajara. El primer retén llego treinta minutos después de la llamada realizada al 112. Puede parecer mucho, pero en realidad éste es el tiempo que suele tardarse en actuar.

Otras veces es suficiente, pero con las condiciones climatológicas del pasado fin de semana media hora resultó ser demasiado tiempo.

Nuestro retén, al igual que otros tantos que trabajan en la Sierra de Guadarrama, puede tardar mucho más que esos treinta minutos en llegar a un fuego iniciado en el âllanoâ?.

Es necesario resaltar que, para llevar a cabo la poda que se nos exije, a veces debemos alejarnos a más de veinte minutos de la pista forestal más cercana y por lo tanto de nuestro todoterreno. Cargamos con nuestras mochilas, motosierras, bidones de gasolina y de aceite, hachas... Si nos llaman para una salida, al llegar al coche debemos recoger todo esto y ponernos el EPI (equipación de protección individual). Puede haber pasado media hora y aún no nos hemos movido del lugar de trabajo. Cuando llegamos al incendio, si éste se produce cerca de un núcleo urbano, somos recibidos con insultos por parte de la gente afectada. No entienden que no podemos hacer más, bajamos del monte a toda velocidad por pistas forestales que no están preparadas para ir tan rápido, ponemos nuestra vida en peligro. Es una sensación totalmente frustrante.

En el incendio del pasado fin de semana han muerto nueve compañeros, un retén igual al nuestro, una mezcla de gente joven y de veteranos, todos apasionados por el monte.

Podríamos haber sido nosotros. Y sin embargo, todo sigue igual. La empresa Tragsa ni siquiera ha emitido un comunicado de luto entre los trabajadores, no hay ningún acto de homenaje o de recuerdo preparado. Al día siguiente del siniestro, nos hicieron subir al monte y seguir nuestro trabajo de poda, como si nada hubiera ocurrido.

Los agentes forestales vienen cada día a supervisar nuestro trabajo, que ningún pino se quede sin olivar, que el tajo avance a ritmo adecuado. Nada ha cambiado, no hay señales de que se vaya a formar a los recién llegados, de que nuestras mochilas de agua o nuestras mascarillas sean reemplazadas por otras nuevas. Ningún sindicato ha alzado la voz. La precariedad de los âcontratos por obraâ? hace afónicos a los más veteranos, precisamente aquéllos que más tienen por decir. Estamos más solos que nunca ante las llamas."


Firmado: Albert Merino Saum



[1] Empresa responsable de gran parte de los retenes de nuestro país, entre ellos el de Cogolludo -siniestrado en el incendio del pasado fin de semana-.

[2] Contrariamente a lo que se piensa, los retenes no limpiamos los bosques: al realizar la poda que se nos encomienda, el pinar queda plagado de ramera seca a nivel de suelo, lo cual constituye un combustible perfecto en caso de incendio... No estamos realizando actuaciones de prevención, sino ayudando a que los pinos crezcan más y más rápido para así obtener mayor volumen de madera comercializable. Al preguntar a la empresa o a agentes forestales por qué no nos piden triturar los restos de la poda la respuesta es clara: âno hay dineroâ?.

http://www.redasociativa.org/elinsurgente/modules.php?name=News&file=art

This work is in the public domain

Comentaris

Re: Un retén de incendios forestales denuncia la precariedad en la que trabajan
29 jul 2005
¿es esta tragsa la misma que contrataron para limpiar las playas ensuciadas por el prestige?
Re: Un retén de incendios forestales denuncia la precariedad en la que trabajan
29 jul 2005
http://barcelona.indymedia.org/newswire/display_any/192741
Re: Un retén de incendios forestales denuncia la precariedad en la que trabajan
29 jul 2005
Si és la mateixa TRAGSA, empresa semipública que ens estafa a tots!
Re: Un retén de incendios forestales denuncia la precariedad en la que trabajan
31 jul 2005
El gran negocio de la extincion y de la prevencion: de todo el presupuesto, ya una vez pagados los medios como motobombas, helicopteros, todoterrenos, material etc, a los subempleados va el 50% aproximadamente. El resto se lo queda TRAGSA. Este es el beneficio de las empresas como TRAGSA o VAERSA en la comunidad valenciana, y en el resto. Esta es la unica razon de los 11 muertos de Guadalajara, el money, que les tira mucho a los politicos.
Y lo de que los incendios se apagan en invierno... Se necesitarian decenas de miles de trabajadores forestales cualificados para limpiar el monte en condiciones. A ver quien paga eso.
Re: Un retén de incendios forestales denuncia la precariedad en la que trabajan
08 ago 2005
És senzillament vergonyós.I així amb tot. Per a qué tenim un puto estat (?!) si els polítics no fan més que del.legar responsabilitats a empreses privades?
Ens protegiran del foc els qui fan de la llenya un negoci? La resposta és clara: NO.
L´estat, cada vegada més, eina de control i repressió, i ja està. ANARKIA ARA!!
Re: Un retén de incendios forestales denuncia la precariedad en la que trabajan
10 ago 2005
Me avergüenzo de ver la cantidad de trivialidades que están diciendo los tertulianos en los media. Que no os engañen. Toda la administración de emergencias está parasitada del clientelismo de los partidos. Como en lo demás. Se llega a Oficial siguiendo un proceso clientelar total. De los mandos intermedios, ni hablemos. Es todo una pura cooptación del personal entre sindicatos-subvencionados y grandes partidos. Esto implica que dirijan, no los más competentes técnicamente, sino los más competentes en las artes de la burocracia y el clientelismo. Esto es así. No tenéis más que preguntar por cualquier parque de bomberos, sea de Vallekas, sea de Barcelona, de Valencia o Bilbao.
Por otra parte, si el ultraliberalismo recorta los gastos sociales al mínimo ¿cómo se puede tener tan poca vergüenza para hablar de que hay pocos medios de una manera politiquera?

Sí, hace falta política, pero no es la de esta gente que no hace más alimentar y gestionar con diferentes máscaras la máquina ultraliberal.
Re: Un retén de incendios forestales denuncia la precariedad en la que trabajan
12 gen 2006
Retenes los 12 meses del año YA.La trgedia se veia venir,podia haber pasado lo mismo kon SODEMASA.en ARAGON,si no se profesionaliza el reten y no nos escuchan seguiremos muriendo por salvar bosques y vidas,es triste pero es asi.Lo gozo trabajando en el pirineo junto con un raboso ke pasa corriendo a 5 m. una ardilla ke va de copa en copa.Es de los trabajos ke drisfrutas,pero todo la armonia la rompen los mismos,kon sus kacikismos y burocracias empresariales."UN MONTAÑES MU KEMAO"

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