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Notícies :: antifeixisme : corrupció i poder : criminalització i repressió : ecologia
si la tierra tiembla:Itoiz
12 mar 2005
Temblores humanos, la otra sismicidad inducida del embalse de Itoitz
(Gara)

Temblores humanos, la otra sismicidad inducida del embalse de Itoitz
La reciente presentación de los informes de los geólogos Antonio Casas y Joaquín García, defendiendo la sismicidad inducida y los riesgos del embalse de Itoitz, han aumentado las muchas dudas de los vecinos de la zona. GARA se acercó hasta esta comarca para pulsar sus opiniones y recoger sus «temores».

Maia Larumbe lo tuvo claro. Conocidos los primeros estudios realizados por el profesor Rebollo, «que merecen toda mi credibilidad», y adoptada la decisión desde el Tribunal de Estrasburgo de permitir el llenado del embalse de Itoitz, ella, su marido y sus tres hijos resolvieron en mayo pasado trasladarse al domicilio de sus padres, en Barañain.

«Fue una decisión muy dura porque sales de tu círculo social, pero tenía claro que no podíamos jugar con nuestras vidas y muchos menos con las de nuestros hijos. Nuestras familias lo supieron entender y, aunque te vas, te queda el drama de pensar en todo momento qué es lo que le puede ocurrir a la gente que se ha quedado en la zona», explica con sentimiento.

A su juicio, quienes hasta hace bien poco eran sus vecinos «están viviendo interiormente una gran inquietud», cuyo detonante fueron los primeros terremotos que se sintieron. Larumbe no encuentra explica- ción a que no se haya dado respuesta por parte de la administración «a las reiteradas solicitudes para que se elabore un informe definitivo, siendo como es la vida lo más importante».

Ajenos y despreocupados por la existencia de este tipo de casos y ante una posible catástrofe humana sin precedentes, un grupo de jubilados de Agoitz se entretiene a media mañana en una disputada partida de mus en los locales de su club, ubicado junto al cuartel de la Guardia Civil de la localidad.



¿miedo, de que?


Interpelados en medio de un envite a pares sobre si se sienten seguros ante los episodios de terremotos habidos y la cercanía del embalse, a uno de ellos se le escapa un expresivo «¡hombre! Siempre hay algo de miedo». La espontánea respuesta es rápidamente acallada por un coro de voces que, al unísono, remarcan en tono elevado: «¿Aquí, miedo de qué? Por lo menos, los que estamos aquí no tenemos miedo ninguno».

Sin mostrarse muy proclives al diálogo, quizás por sentirse molestos ante la interrupción de la partida, quizás por el tema de la conversación, alguno todavía añade que «confiamos en lo que nos dice el Gobierno de Navarra porque habla de la realidad», para remarcar, a continuación, que la culpa de la situación creada es de los opositores al pantano. «Esos sinvergüenzas son los que meten cizaña a lo largo de todo el año, que nos quieren meter sus opiniones a la fuerza a los demás», declaran.

Eso sí, ninguno de ellos quiere atribuirse con nombres y apellidos las declaraciones. Solamente responden con un escueto «ahí hay una lista, si quieres puedes coger los nombres de todos».

Seguro que en esa lista no se pueden incluir a otros vecinos, algunos también de avanzada edad y otros más jóvenes, que desde hace meses vienen sufriendo cuadros de insomnio y ansiedad, algunos de ellos con tratamiento médico ­afortunadamente los menos, como reconocen desde el consultorio de la localidad­, a causa de los movimientos sísmicos que se vienen produciendo en la zona.

Así lo reconoce Rosario Larrea que, junto a Francisca Oroz, regenta en Agoitz una tienda de alimentación, espacio donde durante todo este tiempo ha podido hacerse una idea aproximada del sentir de la ciuda- danía. «La aparición de los nuevos informes ha generado todavía más temor ­reconoce con un tono de preocupación­, porque ahora son incluso los geólogos que han trabajado para el Gobierno de Navarra los que dicen que existe peligro».

Al igual que el resto de los habitantes de la comarca, su demanda se centra en que la Administración permita que se realice un estudio neutral por parte de técnicos independientes, a la par que critica el sinsentido que envuelve a la actual situación «porque ahora te encuentras con informaciones que aseguran que Itoiz apuesta por el turismo, pero ¿Itoiz no tiene que apostar de manera prioritaria por la seguridad?».

Su única esperanza ante toda esta «irracionalidad» es «esperar el milagro de que los políticos sean conscientes de que no pueden colocar los intereses económicos por encima de las vidas humanas, aunque también creo que son muy capaces, por eso lo califico de milagro».

Aunque asegura estar cansada de luchar «porque cuando empezó esta historia tenía 30 años y ahora tengo 50», ve necesario que «desde la criatura de apenas unos meses hasta los centenarios salgamos a la calle hasta que tengamos la completa seguridad de que no existe riesgo y si lo hay, que no se llene el embalse».

Coindicimos en nuestro pulso vecinal con el día de mercadillo de Agoitz y Pilar Aróstegui aprovecha la ocasión para hacer algunas compras. Reconoce que «tenemos un poco de miedo, pero hay informes de todos los tipos y no sabemos muy bien si los temblores han sido provocados por Itoitz, porque yo recuerdo que también antes hubo algunos». Para esta vecina «de toda la vida» de la villa, «no nos queda otro remedio que esperar acontecimientos a ver qué pasa».

Karmelo Barber tenía claro que él y su familia, compuesta por su compañera y dos hijas, no iban a esperar. Tras recalar casi dos años en Agoitz, desde mediados de noviembre del año pasado vive en Saragüeta, un bonito pueblo situado en Artzibar. «Esa estancia era una historia de paso porque nos gusta vivir en pueblos más pequeños, pero también es cierto que a la hora de elegir nuestro hogar teníamos claro que iba a ser aguas arriba de Itoitz».

No obstante, esta decisión no evita del todo posibles riesgos que puedan correr, ya que en Agoitz se ubican casi todos los servicios. «Mi compañera está trabajando en una fábrica de la localidad y una de mis hijas estudia ahí. También tenemos amigos y es donde realizamos la mayoría de las compras o gestiones. Lógicamente es difícil saber cuándo puede romperse la presa y si te va a tocar».



trueno doble


Entre otras actividades, Barber se dedica a la cría de ganado vacuno en una zona de monte perteneciente al municipio de Muniain, una de las localidades que fueron derruidas por encontrarse en el área de influencia del embalse, «en la que ni siquiera me dejaron aprovechar alguno de los edificios para cobijo de los animales». Precisamente, uno de estos días pasados en los que se estaba dedicando a sus faenas, fue testigo directo de uno de los intensos ruidos que se vienen escu- chando en la zona. «Fue como una especie de trueno doble, que se prolongó durante diez segundos, y te da por pensar qué estará sucediendo por ahí abajo», comenta.

El mal momento que vive el sector primario le ha obligado a combinar esta tarea con otras obligaciones. Por eso acondicionó parte de su vivienda como casa rural, y ahora que conoce un poco más de cerca el turismo, desmiente que el pantano vaya a suponer un acicate para este sector «porque ahí están los ejemplos de Yesa o Eugui, en los que no ha habido tanto desarrollo turístico como se promete».

«Además, el atractivo real de esta zona para el turismo es su riqueza natural y con Itoitz mucha de ella ha desaparecido», recalca.

Agoitz no es la única localidad que sufriría las consecuencias directas de una avalancha. Aguas abajo, decenas de pequeños pueblos sufrirían su impacto sin apenas tiempo ni capacidad de respuesta. Con su algo más de un centenar de residentes, Ekai es el municipio siguiente en el curso del Irati.

Una de sus vecinas, Maika Landa, nos cuenta la sensación de «miedo atroz» que viene padeciendo desde que se hicieron públicas las dudas sobre la seguridad del pantano. «Me siento utilizada por el gobierno porque quienes vivimos aquí les importamos un comino, sólo les preocupan sus intereses, las campañas electorales y las fotos. Estamos hablando de seguridad, no de elecciones ni de política».

Aunque valora «muchísimo» su labor y le resulte «muy doloroso», sus críticas también se extienden a la Coordinadora de Itoiz «porque me siento desinformada por su parte, ya que no atienden a las solicitudes para realizar charlas en la zona y nos vemos obligados a desplazarnos a Iruñea».

La tristeza en los ojos de Landa demuestra el vuelco que esta situación ha supuesto en su vida diaria. «Hace 17 años tomamos la decisión de venirnos a vivir al pueblo y ahora que te sientes asentada, con tu trabajo y amigos, te ves obligada a plantearte si permanecer aquí y arriesgar tu vida, o abandonarlo todo».

Con «muchos lloros y pesares», como reconoce, ella y su familia han adoptado la decisión de quedarse, «que no sé si puede calificarse de cobardía o de acto de valor», haciendo esfuerzos «por apartar el miedo de nuestro subconsciente, engañándonos a nosotros mismos y luchando a nuestra manera, aunque con la espada de Damocles siempre encima de nuestras cabezas».

Mientras, las instituciones siguen dando la callada por respuesta, los movimientos sísmicos continúan y los temblores humanos, también. -



AGOITZ




Mas de seis millones de trailers cargados
El volumen de agua actualmente almacenado en el embalse de Itoitz equivaldría al peso de más de seis millones de trailers cargados ­tomando como base un camión de 30.000 kilos­, ya que, según los últimos datos aportados por la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE), habría acumulados 181,480 hectómetros cúbicos.
Esta enorme carga se vería casi triplicada cuando el pantano alcance su volumen máximo ­418 hectómetros cúbicos­, lo que puede dar una idea de la potencial peligrosidad de esta masa de agua.

No en vano, las últimas nevadas y la posibilidad de que se avecinen futuras lluvias, sumado al importante deshielo que se generaría, ha acrecentado el temor entre quienes habitan aguas abajo de la presa.

Según las previsiones del Plan de Carga elaborado por la CHE, en estos momentos se están reteniendo aportes de los ríos Irati y Urrobi hasta que la lámina de agua alcance los 561 metros de altura.

Así se mantendrá por espacio de dos meses, para proceder con posterioridad a sucesivos vaciados y llenados con mayor rapidez.

apuesta por los 3.000 habitantes

En tanto el miedo y las dudas entre la población van en aumento, conforme se van haciendo públicos los diversos informes técnicos que avisan sobre el posible peligro, los actuales responsables del Ayuntamiento de Agoitz siguen apostando por el aumento de población en la localidad.

Tradicionalmente con un número de habitantes cercanos a los dos mil, esta villa está experimentando una vertiginosa progresión urbanística, demandada por quienes prefieren una vivienda a más bajo coste que en la capital y aprovechando su cercanía de Iruñea, a apenas 20 kilómetros de distancia.

En el punto de mira de los regentes municipales está el conseguir alcanzar la cifra de los 3.000 habitantes, que propiciaría un salto cualitativo a la hora de recibir ayudas por parte del Reparto de Haciendas Locales.

Mientras tanto, los vecinos siguen reivindicando su propia seguridad ­el Consistorio solicitó un informe a la CHE sin que se haya tenido noticias de él­, sin ni siquiera haber sido recibidos por el alcalde.

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Comentaris

Re: si la tierra tiembla:Itoiz
14 mar 2005
El embalse de Yesa también sufre de problemas de seguridad como demuestra el informe que podéis consultar en nuestra web, www.yesano.com, sección informes científicos.

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