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Abducciones alienígenas y enemas de café
27 nov 2004
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He escuchado pacientemente a los entusiastas de los ovnis explicar como los humanos fuimos transportados a la Tierra por nuestros antepasados extraterrestres desde otros mundos.

âEntonces, ¿cómo explicarías el hecho de que los humanos compartamos el 98% de nuestro ADN con los chimpancés, y buena parte de nuestro código genético con toda la vida de la Tierra?â?, les pregunto.

âBueno, creo que deberías abrir más tu menteâ?, me responden con los ojos abiertos como platos.

La gente que cree en cosas raras â que los enemas de café curan el cáncer, que el monstruo del Lago Ness existe, que los grabados de los billetes de dólar explican conspiraciones secretas â siempre nos dice: âabre tu menteâ?.

A eso yo respondo: âClaro, abre tu mente, pero no tanto como para que se te caiga el cerebroâ?. En el eterno debate entre escépticos y creyentes, el âabre tu menteâ? es el arma arrojadiza favorita del arsenal de estos últimos. Es su herramienta multipropósito. Pero ¿qué significa realmente ser una persona de mentalidad abierta? y ¿quiénes son verdaderamente las personas que abren su mente, los creyentes o los escépticos?

Tener la mentalidad abierta es una curiosa virtud: todo el mundo está de acuerdo en que la apertura de mente es realmente un estado virtuoso, pero muy a menudo las personas que más alaban este don son decididamente cerradas de mente. Además, las personas más abiertas de mente que existen son aquellas de quienes menos se podría sospechar que sean un dechado de esta virtud en particular, los escépticos. Y los que más destacan por su cerrada mentalidad, son probablemente aquellos que más a menudo advierten a los demás que no lo sean, los verdaderos creyentes.

Déjenme explicarme:

Tener una mentalidad abierta significa que uno no descarta que la verdad esté en las manos de otro. Primero analiza. Cuando uno analiza una afirmación, considera todas las evidencias relevantes y examina de manera justa e imparcial todos los aspectos lógicos que estas traen consigo, y luego se posiciona a favor o en contra. Si aparecen nuevos argumentos o evidencias, entonces se revisa la opinión. Ser abierto significa que se aplica esta justa forma de actuar con todas las afirmaciones. Tener una mentalidad abierta no equivale a creerse todo lo que a uno le cuenten por fantástico que parezca, eso es ser crédulo, no abierto.

Este proceso de análisis justo, basado en la lógica y en las evidencias, conduce a conclusiones provisionales, que siempre están sujetas a revisión, es parte de la ciencia. De hecho esta es la quintaesencia de las personas abiertas de mente.

En cambio, los verdaderos creyentes se adhieren a las posiciones deseadas a pesar de las evidencias o de la lógica. Ningún argumento es lo bastante persuasivo, y ninguna evidencia (o su ausencia) es lo bastante irresistible como para que sus creencias vuelvan a pisar el suelo. Se niegan a aceptar la posibilidad de que el Yeti pudiera ser un engaño, que los círculos en los sembrados sean en realidad travesuras, o que los enemas de café no curen el cáncer; rechazan en fin que sus queridas creencias puedan resultar erróneas. Aún así, son los verdaderos creyentes los que más frecuentemente claman por la grandeza moral de la apertura de mente, y condenan a los no creyentes por su cerrada mentalidad. Desean que los demás acepten sus afirmaciones incluso sin examinar la lógica y las evidencias que conllevan, o a pesar de las refutaciones extraídas tras su examen.

Los âabiertos de menteâ? usan a menudo la etiqueta âcerrados de menteâ? como un ataque personal encaminado a rechazar los argumentos de aquellos que se atreven a examinar sus afirmaciones. Tu no crees que me hayan abducido los extraterrestres, argumentan, porque eres de mentalidad cerrada. (¿Podría ser porque carecen de credibilidad o de alguna prueba que respalde sus afirmaciones, o simplemente porque la afirmación es básicamente ridícula?) Para ellos, ser abducido por un extraterrestre es un artículo de fe, del mismo modo que los creyentes religiosos basan ciertas creencias en ella.

Eso está bien. Todo el mundo tiene derecho a su fe. Es una libertad importante garantizada por la constitución. Pero la fe personal no puede ser utilizada para justificar una afirmación científica sobre el estado fáctico de la naturaleza. Las aseveraciones de los científicos deben ser públicas, abiertas y transparentes â no pueden basarse en conocimientos secretos, dones especiales, o virtudes incuestionables. Si crees que los extraterrestres han visitado el planeta, debes estar preparado para ofrecer evidencias, no solo para acusar a otras personas de ser cerradas de mente por no creerte.

La ciencia es también un proceso de acumulación. En este momento de la historia nos encontramos sentados sobre un montón de conocimiento científico acumulado laboriosamente a lo largo de siglos. Sería pretencioso y estúpido ignorar todo lo que sucedió con anterioridad. De modo que mientras mantenemos una mentalidad abierta a las nuevas ideas y teorías, contamos con la ventaja de poder examinarlas a través del filtro del conocimiento establecido. A los creyentes les encantaría que las nuevas ideas surgieran de un vacío intelectual, como si todas las afirmaciones fueran inherentemente iguales.

De modo que para concluir déjenme pedirles humildemente, queridos lectores, que abran sus mentes. Hagan suya la máxima de T.H. Huxley, que escribió: âUn hombre sabio reparte sus creencias según las evidenciasâ?. Conserven con mimo a sus cerebros dentro del cráneo. Sean abiertos pero no crédulos, es mejor pensar que creer.

steven.novella ARROBA yale.edu

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Comentaris

Re: Abducciones alienígenas y enemas de café
27 nov 2004
a ver "abducida",es verdad ke hay mogollon de fanáticos y tal ke hablan de k los humanos tenemos un pasado extraterrestre y tal...pero tambien hay gente muy cuerda ke habla de eso,y lo expone con argumentos...el j.j.benitez ese por ejemplo está un poco iluminao y se la puede ir la pinza un poco...pero hay cosas ke dize ke son ciertas y demostrables.
Recuerda ke no sólo es la historia reciente la ke está manipulada(guerra civil,revoluciones y tal),también está manipulada la historia antigua y la prehistoria.Sinceramente,me cago en los paleontologos,arqueólogos,historiadores y científicos ortodoxos y oficiales.
Creo ke las leyendas populares y las religiones-aunke éstas ultimas hayan estao manipuladísimas para controlar a la penya en beneficio de cuatro- tienen mucho ke decir,más de lo ke nos pensamos
Aunke te entiendo en algunas cosas:eso de "abre la mente" lo utiliza peña tan "rallá" ke hace ke los que nos interesa esto y lohacemos con muchísima autocrítica(replanteándonoslo TODO y siendo críticos hasta con nuestra crítica)kedemos como unos locos más...
Re: Abducciones alienígenas y enemas de café
27 nov 2004
el jj benitez creible!!!!!!!!!

mira't això, criatura:

http://magonia.blogspot.com/

en concret el "dossier planeta encantado" (sobre la gran estafa televisiva del JJ benitez)

i aqui el manifest contra la telebasura pseudocientifica i paranormaloide

http://manifo.blogalia.com/

no puc evitar penjar un exemple, us morireu de riure:

UN INEXISTENTE ESPÃ?A DE LA CIA REVELÃ A BENÃ?TEZ
EL HALLAZGO DE UNA BASE EXTRATERRESTRE EN LA LUNA


Neil Armstrong y Buzz Aldrin se encontraron en 1969 en la Luna con una base alienígena de miles de años de antigüedad, dice Juan José Benítez en 'Mirlo rojo'. La prueba es una filmación de catorce minutos, de la que el ufólogo ha presentado en Televisión Española (TVE) varios segundos en primicia mundial. Sinceramente, he visto desde hace años juegos de ordenador con texturas más creíbles que las de la presunta Luna y las supuestas ruinas de Benítez, y ¿qué me dicen de los movimientos en baja gravedad del pretendido astronauta? Lo de 'Planeta encantado' sería para tomárselo a broma si no fuera porque la serie la programa una televisión pública -es decir, hemos pagado los derechos de emisión entre todos los españoles- y se presenta como documental, no como ficción. Ha habido momentos ridículos -como cuando los 'moais' volaban en la isla de Pascua desde la cantera en la que fueron tallados hasta sus altares-, pero tratar de vender una tosca recreación informática por una escena real a un público acostumbrado a los prodigios de Industrial Light & Magic y Weta Digital supera todos los listones.

Una frase aparece varias veces sobreimpresionada en 'Mirlo rojo'. Dice: "Por razones de seguridad, algunos nombres y datos han sido cambiados". Queda bien, da un aire de intriga al documental, pero ¿a la seguridad de quién se refiere?. No creo que sea a la de quien Benítez dice que le contó la historia de las ruinas lunares -"un alto militar norteamericano"- porque está ya enterrado en el cementerio de Arlington, en Washington. Y lo curioso es que no hay nadie más involucrado en la trama, además del periodista navarro. Creo que Benítez guarda en secreto sus fuentes sobre el 'gran secreto' del proyecto Apollo por lo cómico del caso. Quien le contó por primera vez que en la Luna se descubrieron ruinas extraterrestres y se destruyeron con bombas atómicas fue el peruano Carlos Paz Wells, que a mediados de los años 70 aseguraba tener encuentros con seres de otros mundos. "Tenemos constancia de que los norteamericanos también conocen la existencia de las antiguas instalaciones de la Confederación. Y, según los 'guías', los lanzamientos realizados por los distintos 'Apollos' de pequeñas bombas nucleares contra la superficie de la Luna no tenían la única finalidad de medir los posibles movimientos telúricos del satélite. Muy al contrario. La verdadera intención de los norteamericanos era destruir dichas instalaciones, cuyas posiciones conocían de antemano", afirma el 'contactado' en 'Ovnis: SOS a la Humanidad', la obra que Benítez dedicó en 1975 a las andanzas de los miembros del Instituto Peruano de Relaciones Interplanetarias (IPRI). En ese libro, puede leerse una ficticia versión de un diálogo entre los astronautas del 'Apollo 11' y Houston muy parecida a la que el ufólogo sitúa en el Mar de la Tranquilidad, donde los expedicionarios humanos habrían visto platillos volantes. Pero el chivatazo del bombardeo de los edificios alienígenas lunares no se lo dieron a Benítez únicamente los extraterrestres, vía Paz Wells.

"Durante años he combatido a quienes decían haber visto o tener contacto con naves de otros mundos. Sometido a la disciplina que se exige a cualquier agente secreto y a mis propias convicciones trataba de destruir lo que consideraba patrañas, embustes y acciones de gente sin escrúpulos o de comportamiento demencial. La experiencia me ha demostrado que el equivocado era yo y cuantos tratan de desprestigiar algo natural y positivo. No estamos solos en el cosmos, el planeta Tierra está siendo visitado por extraterrestres que, además, descansan y se estacionan en bases ignoradas en su mayoría". Con esta confesión en su presentación, llegaba en 1979 a las librerías españolas 'Bases de ovnis en la Tierra'. Su autor, Douglas O'Brien, decía ser un espía de la CIA arrepentido. El libro era en realidad una novela firmada con pseudónimo por Javier Esteban, en aquel entonces un joven de veintiún años, para un premio literario. En la historia, mezclaba hechos reales con tramas 'conspiranoicas' al estilo de 'Expediente X'. "Para escribir la novela era preciso crear historias con fechas, lugares, etcétera. Para evitar la tarea de inventar miles de datos, acudí a las hemerotecas y tomé nota de miles de diversas fuentes: periódicos, revistas... De esta forma, incluía datos auténticos de sucesos ocurridos, tales como accidentes de aviones militares, expulsiones de diplomáticos, detenciones de espías, etcétera. A la vista de la información recopilada, inventaba la historia con argumentos cómo: "La noticia que se dio al público por la prensa fue... cuando lo que realmente ocurrió fue...". Siguiendo esta línea, no reparé en gastos: relaté historias inverosímiles, como la de colocar un ovni en medio de una explosión nuclear en Siberia o hacer que el protagonista asesinara a varios ufólogos por acercarse demasiado a la verdad, y cualquier otro tipo de hazañas que los ufólogos suspiran vivir. Toda la trama, una vez argumentada, cumplió con los objetivos propios de una novela. Lo gracioso del asunto es imaginar a personas en su sano juicio investigando la verosimilitud de tales disparates. Ya se sabe que la fe mueve montañas...", recordaba Esteban en 1996 en 'La Alternativa Racional', revista de ARP-Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico.

Con 'Bases de ovnis en la Tierra' sucedió lo mismo que con 'La delegación' (1973), de Rainer Erler, y 'Alternativa 3', de Leslie Watkins, David Ambrose y Christopher Miles: algunos ufólogos tomaron la ficción por realidad. Benítez, Bruno Cardeñosa y Francisco Padrón fueron tres de los que demostraron su perspicacia y rigor. Los dos primeros mantuvieron reuniones en persona con Esteban creyendo que hablaban con un agente de la CIA, y el joven decidió seguirles el juego para ver en qué acababa todo. Terminó con algunas de sus inventadas historias publicadas por los expertos en periódicos, revistas esotéricas y libros sobre platillos volantes. Afirma Benítez en 'Mirlo rojo' que "Estados Unidos usó armas tácticas y nucleares" para destruir unas ruinas extraterrestres en la Luna. Esteban revelaba, como Douglas O'Brien, en 1979: "Según los servicios secretos se descubrieron cinco bases o lugares de estacionamiento distintos de ovnis en la Luna. En el año 1975 se procedió a realizar un bombardeo táctico". En su novela, también hablaba los llamados Fenómenos Lunares Transitorios (LTP), vinculándolos a la actividad alienígena; de cómo los rusos habían detectado, con sus primeras sondas, la existencia de estructuras artificiales en el satélite; y de cómo se destruyeron tras los alunizajes. La realidad es mucho más sorprendente que la ficción hecha película lunar por Benítez: "Escribí el libro con unos diecinueve años, por lo que, de ser una novela autobiográfica... ¡entré en los servicios secretos estadounidenses con ocho años!", suele ironizar Esteban. Ni el autor de 'Caballo de Troya' ni Cardeñosa ni Padrón pusieron reparos a creer que la CIA cuenta con espías infantiles. Cosas de los ufológos profesionales.

El resto de los ingredientes de este guiso 'conspiranoico' -que ignoró hasta John F. Kennedy, según Benítez- no superaría una mínima inspección por parte de las autoridades sanitarias. El elemento principal son los platillos volantes, de cuyo origen extraterrestre habrían estado al tanto EE UU y la Unión Soviética desde el primer momento. Los ovnis dan cuerpo a un plato cuya base son los LTP, los 'extraños fenómenos' de corta duración -bolas y llamaradas de luz, cambios de color y brillo de la superficie...- vistos en la Luna durante los últimos siglos, achacables muchos de ellos -como los que atañen al cráter Linné- a observaciones hechas al límite de la resolución de los telescopios y del ojo. La NASA hizo en 1968 un catálogo de LTP y la ciencia, de momento, carece de explicación para algunas de las cosas observadas. Benítez toma la parte por el todo y, como siempre, se agarra a que algo carezca de explicación para meter por medio a los extraterrestres, cuando lo cierto es que los marcianos no solucionan nada.

Los LTP y los platillos volantes son los pilares de un decorado que es como un castillo de naipes y al que, para dar consistencia, el ufólogo suma el 'informe Brookings'. Presenta como algo excepcional que unos expertos alertaran, a principios de los años 60, del impacto que podría tener para nuestra civilización el hallazgo de "artefactos alienígenas abandonados en la Luna y otros mundos". En ese documento, sostiene el director de 'Planeta encantado', "se anima a la NASA a ocultar información y eso fue lo que hicieron". La ingenuidad de muchos científicos y no científicos respecto al contacto con extraterrestres era enorme hace cuarenta años: Stanley Kubrick intentó, sin éxito, suscribir una póliza de seguros con Lloyd's para el caso de que el encuentro tuviera lugar antes del estreno de su película '2001, una odisea del espacio'. Ese ambiente venía bien a la NASA para conseguir fondos para la exploración espacial. Lo que Benítez oculta es que el contenido del 'informe Brookings' fue y es público. Seguramente, estamos ante uno de esos datos cambiados en el documental "por razones de seguridad", las mismas por las cuales no se dice que las fuentes de información del novelista -¿cómo puede creerse alguien que un militar estadounidense de alto rango recurra a un reportero español sin ninguna credibilidad, teniendo a su alcance a quienes destaparon el 'escándalo Watergate'?- son un 'contactado' y un inexistente espía de la CIA. Como ha apuntado más de un escéptico, a veces da pena que TVE no haya emitido 'Planeta encantado' en horario de máxima audiencia: Benítez se basta y se sobra para desenmascararse a sí mismo.

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Sindicat Terrassa