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Notícies :: pobles i cultures vs poder i estats
Ayuno de conciencia en la FIL
17 nov 2004
El poeta mexicano Orlando Guillén anuncia ayuno de conciencia durante la FIL de Guadalajara en defensa de la poesía catalana del siglo XX
Ayer escribí esto:
Hoy, 5 de noviembre, tuve una comparecencia definitiva en la Unidad Especializada de Delitos contra Derechos de Autor de la PGR, de cuyo resultado depende ya mi actitud y la sucesiva frente a la inminencia de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara y frente a hechos que forman parte de una persecución política sistemática desde el gobierno salinista contra el escritor que soy (que me mantiene en este mismo momento en la miseria, sin derecho en la práctica al trabajo, y bajo el veto de Estado a publicar en la prensa de mi propio país), y que castigan (con la rabia estéril, ciega y mezquina de los mediocres y los matachines en sombra), desde todas las posiciones de arbitrio de gobierno y dominación en la cultura, la independencia de criterio, la originalidad, el desenmascaramiento de figurones y medianías fársicas en defensa y/o en uso de valores muy otros que hacer por hacer eso, y punen especialmente la inteligencia libre y crítica y el genio poético creador. Trabajos sucios perdidos. Libros como âDoce poetas catalanes del siglo XXâ? están más allá de afanes desatinados y dependen no de fechas de mercado editorial (de esas dependen ellos) sino del peso específico de la poesía que representan y de sus contenidos de espíritu, y su aparición hoy o mañana en nada mengua su valor artístico y humano. La saña va contra mí como persona (viejo ya, y minusválido, pero todavía âlleno de opiniónâ? y de mundo), y me agravia hasta el espanto, el asco y el desprecio por confirmar la existencia de seres humanos capaces de hacer lo que estos hacen y las causas y los intereses que sirven frente a la poesía. Pero a un libro como este ni lo aruñan los lerdos. Es la poesía de una lengua en un siglo, expresa por sus grandes poetas. Es un peso específico, real. Está más allá que mi mérito y la aportación de Casasses, que sólo le hicimos servicio. El éxito de un libro así, necesario en términos de espíritu y de acercamiento y mutuo conocimiento de dos culturas hermanas (hasta hoy impedidas de hacerlo a cabalidad por las razones sin razón de la historia de la opresión europea en sus vertientes cultural y lingüística), radica en su mera, rara existencia, en su condición de acontecimiento literario sin precedentes, en su solitaria calidad de clásico. Libro emergente de su propio reclamo, de su propia necesidad, y, en lo personal, de vida de mis necesidades espirituales. Mi éxito de poeta es que el libro exista: es haber concluido una tarea de servicio a una poesía, la catalana del siglo XX; haberla podido alcanzar, cumbrear por sus cumbres, sobrevivir al amor en la catástrofe, y darla para otra: la poesía del ámbito de la lengua en que escribo. A todo ello contribuyó Enric Casasses como persona singular y ser humano, como consultor en catalán, como poeta interlocutor de conocimiento y poesía, y como autor del âEpílogoâ?. Por todo esto y más puse los archivos de âDoce poetas catalanes del siglo XXâ? a disposición de escritores en catalán y en castellano, de académicos, de periodistas especializados que así me lo requieran por vía virtual... porque sigue abierta la convocatoria mientras el libro no salga; porque es un libro de la poesía catalana del siglo XX dado en lengua castellana, en servicio a dos lenguas, y eso nos rebasa por mucho a Casasses y a mí juntos, al gobierno cultural catalán, a Folch y a los funcionarios federales del FCE, a la FIL y su faramalla, y ha traído literalmente por sus propios medios poéticos su causa hasta aquí.

Digo todo esto porque yo aquí me planto. Hasta aquí llegué. En el último tren de esta defensa de la poesía catalana del siglo XX y por la vigencia de los derechos humanos en México, toqué fondo. Por unos días no puedo más. Me enterraré en mi piel. Me tendré por muerto. No tengo para comer ni para moverme ni para atenderme enfermedad y secuelas; la perrada de las deudas me azuza el ladrido de los acreedores, y por falta de pago de servicios estoy aislado en el mundo. Inmejorable balance. Postrimerías de una insurrección solitaria. Me agobia el peso ausente del baro dominante y sus correspondencias secuentes. Lo que sigue, y lo que haga de aquí a la inauguración de la FIL de Guadalajara, será en razón de absoluta sobrevivencia humana y ética y no atañe a esta historia. Pero no por eso voy a dejar en manos de averiguadores previos la poesía catalana del siglo XX ni la defensa de mis derechos fundamentales. El miércoles 10, después de saber lo que me atañe saber todavía de esto, reasumiré mis destinos inmediatos, de espíritu y de vida. Entre tanto, el tiempo de que se dispone va de hoy hasta ese día para que den la cara los poetas y los seres que realmente mantienen vivas las culturas de nuestras dos lenguas. Clamo al desierto de la conciencia en los ámbitos de las lenguas castellana y catalana para que acudan en rescate de este libro, para que ahora que requiere de otros valedores la defensa de la poesía catalana del siglo XX, aparezcan, hagan algo más por ella que mover los hocicos y engolar la Palabra, y con ese concurso que esta poesía precisa en este último tramo, termine por ser recibida como merece su dignidad de espíritu terrestre resurrector en todas las patrias de la lengua castellana. Servir a la poesía es un sello del alma.

Hoy escribo esto otro:
Desde el 17 de septiembre que la presenté, hasta el día de hoy, la Procuraduría General de la República no ha hecho otra cosa con mi querella por conductas posiblemente delictivas de altos funcionarios federales del Fondo de Cultura Económica en torno a mi libro âDoce poetas catalanes del siglo XXâ?, que escamotearme la prontitud expeditiva a que está constitucionalmente obligada para procurarme justicia. Así, la Mesa a que fue asignada para dirimir la averiguación previa respectiva, se declara incompetente y turna el asunto a Delitos Cometidos por Servidores Públicos. Si bien mi querella permanece viva, ratificada y ampliada en su nuevo destino, es también evidente que recomienza un proceso, y que el tiempo perdido en la mesa originalmente asignada (sólo ineptitud, negligencia o mala fe explican este desaguisado jurídico del cual es responsable la PGR), me ha perjudicado entre otras cosas por cuanto durante ese tiempo se venció (23 de septiembre) el máximo plazo legal de que el FCE disponía para tener lista la edición en sus primeros cinco mil ejemplares, y el daño mayor que se busca todavía inferirme, móvil directo y claro de sus acciones en mi contra y en contra de mi libro, que es no presentarlo en los términos contractuales pactados entre dos instituciones internacionales y este autor en la próxima Feria Internacional del Libro de Guadalajara, se ha hecho todavía más ominosamente posible al estrecharse los tiempos en que puede repararse. Estos, sin embargo, están al día de hoy en su última oportunidad de evitarlo, lo que exijo. Los funcionarios públicos involucrados en estos hechos no fueron llamados a comparecer porque la Mesa original carecía de competencia para ello; si esto es así, sin duda la PGR lo sabía y asignarlos ahí difícilmente puede estimarse gratuito; en esa virtud tengo todo el derecho a interpretar todo esto como un modo de proteger a funcionarios públicos que han incurrido presuntamente en conductas ilícitas, y darles tiempo para intentar âtaparâ sus felonías y cumplir sus ilegítimos fines en perjuicio del querellante, lo que a su vez fomenta la impunidad en este tipo de delitos desde y con los instrumentos del Estado.
La PGR ha escamoteado tiempo en mi daño, ha privilegiado el trámite obstruccional y superfluo, y ha sustituido con él el bien jurídico que por ley tutela: la justicia pronta y expedita. En la nueva ubicación legal de mi querella, todavía está a tiempo de resarcirme en justicia. Eso exijo, con la inmediatez que requiere el caso.

En mi carta al presidente mexicano Vicente Fox están escritos para la historia los nombres de mis asesinos, procuradores míos de desaparición autoral y muerte por hambre. âNo son crímenes de su gobierno, pero si los avala y aún los practica se pasa al bando de los criminales. Así pues, demando de usted garantía fehaciente, a mi entera satisfacción, de que como ciudadano, escritor y artista, el Estado protege mi derecho a la vida, al trabajo, a la libre expresión de mis ideas, a la libertad creadora del espíritu, a la disidencia, a la inteligencia crítica, a la independencia y a la diferenciaâ?.
Si hay que juzgar por hechos que se derivan de la conducta omisa de Fox, que ni siquiera ha contestado mi carta pública como es su obligación constitucional, de su secretario Creel que ha dejado hacer a la canalla matona y mantenido en mi contra el veto de Estado a publicar en mi propio país, de las instancias oficiales de Derechos Humanos, purulenta flor de inverecundia, y de los funcionarios culturales del CONACULTA y del FCE en su afán de desaparecerme y darme muerte por hambre, este gobierno se ha pasado al bando de mis criminales y, tal el caso, también se lo dije a Fox, la nueva lista âla encabezaría ustedâ?.
Dado ya el supuesto de contexto, para que ello sea así sin embargo hace falta el muerto. Yo no estoy dispuesto a poner el cadáver, y espero que usted no se los facilite. No soy mártir ni kamikaze. A tomar medidas terminales y poner en riesgo mi vida me obliga el crimen que no cesa, y me señala mi conciencia de persona y de poeta. A los cincuentinueve años de mi edad, en defensa de mis derechos fundamentales como hombre y como ciudadano escritor mexicano, en defensa de la poesía catalana del siglo XX y por la aparición inmediata de mi libro âDoce poetas catalanes del siglo XXâ? y su presentación y difusión en los términos originalmente acordados entre las instituciones internacionales FCE de México y Ramon Llull de Barcelona con este autor, por el castigo a Consuelo Sáizar, directora general del FCE, y coacusados por conductas delincuenciales que he fundamentado de hecho y de derecho ante la PGR mexicana, por el cese de todo tipo de persecución a escritores en México y por mi derecho al trabajo, a la opinión, a la libertad creadora del pensamiento y a la vida, hago pública entre otras acciones de resistencia civil mi determinación de declararme en ayuno de conciencia durante los días que irán del 27 de noviembre al cinco de diciembre, días en que tendrá lugar la FIL de Guadalajara, si para entonces la impunidad de los funcionarios federales del FCE y mi libro bajo secuestro siguen igual. Dada mi edad, mi minusvalía física y sus secuelas, el envejecimiento prematuro desencadenado y agravado por el encono de la persecución en mi contra de los últimos años y el estado lamentable de mi aparato digestivo, el riesgo de perder la vida en la jugada es real y objetivo. Dos cosas: 1) pido desde ahora públicamente asistencia médica a la Cruz Roja Internacional que en su momento formalizaré; y 2) del gobierno federal y de los gobiernos locales de Jalisco y Guadalajara, pido absoluto respeto a mi derecho a manifestarme pacíficamente: este es un asunto de derechos humanos violentados en mi perjuicio y sobre todo de persecución a la poesía, no un asunto de âseguridadâ. Esto también lo formalizaré.
Soy inmortal: no puedo estirar la pata. Pero de mi despojo, si se produce, expongo al aire desde ahora la autoría culpable al juicio de los tiempos.

AL PRESIDENTE DE MÃXICO:
Por razones meramente humanitarias no debería usted permitir que el gobierno que preside me obligue a esta clase de extremos que lo exhiben por lo que humana e intelectualmente vale. Pero si no lo hace, lo que cabe dentro de lo posible puesto que no ha atendido a la razón y a la justicia y al reconocimiento social de un artista mexicano de obra y de vida, su crimen será histórico también por lo de los agravantes. Su consuelo es que no estará solo en ello: los mexicanos que le acompañarán en la infamia, no son pocos ni muchos pero escogidos entre los peores: ya consigné su nómina en mi carta pública a usted, todavía en circulación; no obstante, no se sintieron suficiente número para matar a alguien tan duro de pelar como un viejo poeta enfermo: reclutaron dos âasesinos invitadosâ extranjeros, que aceptaron el envite por empatía en la ruindad o viendo qué comprar con dinero gratis, actuando contra su obligación por ley de apoyar y fomentar la difusión exterior de la cultura catalana: Alex Susanna y Xavier Folch, ex y actual directores del Institut Ramon Llull de Barcelona en ese orden, ambos de nacionalidad española. Serán sin duda buenos consejeros presidenciales (al segundo por lo menos, lo avalaría Maragall) en el Reclusorio Norte del espíritu.

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