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De Disneyworld a la prisión
07 nov 2004
El vendrellense Francesc Prats fue agredido y encarcelado en Estados Unidos durante un viaje de placer que realizó con su familia por culpa de una tarjeta magnética que no funcionaba
Tuvo la sensación de que lo habían metido a la fuerza en una de aquellas películas americanas de drama carcelario que siempre las ha considerado algo exageradas. Francesc Prats, vecino de El Vendrell y ex concejal del Ayuntamiento, vivió una pesadilla durante un viaje familiar al parque de los sueños de Disneyworld cuando fue detenido, agredido e internado en una cárcel de máxima seguridad de Florida. El vecino de El Vendrell, de 71 años, recibió descargas eléctricas y sufrió golpes por todo el cuerpo, además de compartir una pequeña celda con otras doce personas. La mediación del consulado puso fin a la pesadilla, que ocurrió en septiembre, «pero no es hasta ahora que puedo hablar». Ahora espera que se celebre el juicio. Todo comenzó cuando fallaron las tarjetas magnéticas que dan acceso al parque temático.


Francesc Prats, su esposa, hija, yerno y dos nietos se desplazaron a principios de septiembre al parque Disneyworld en un viaje familiar y se instalaron en uno de los hoteles del interior del complejo, donde los clientes disponen de unas tarjetas magnéticas que dan acceso a las diversas atracciones e instalaciones. Mientras el matrimonio Prats se quedó unos días más, el resto de la familia regresó a El Vendrell. «Avisamos al hotel para que desactivaran sus tarjetas, pero por error lo hicieron con todas». Fue el inicio de la pesadilla.
Un día antes del previsto regreso de Francesc Prats a El Vendrell, el 14 de septiembre, la pareja decidió acudir al parque para hacer las últimas compras, pero la tarjeta no permitía el acceso. Al pedir explicaciones recibió el desplante de los empleados, que le acusaron de tramposo. Según narra Prats, en el hotel le presentaron disculpas y le pidieron que redactase un informe de lo sucedido. Se volvió al parque a preguntar por los empleados que no le quisieron atender. Mientras reclamaba de nuevo explicaciones llegó la policía.
«Nada más bajar del coche policial los dos agentes, grandes como los de las películas, me dijeron que me fuera y al intentar explicarme y decir que estábamos alojados en el parque, sacaron una pistola con la que me dieron descargas eléctricas. Me caí al suelo. Me pusieron el pie en el cuello y me esposaron con las manos en la espalda». Francesc Prats señala que padece una descompensación cardíaca por la que las descargas eléctricas podrían haber sido dramáticas. Cuando su esposa intentó acercarse también recibió otra descarga.
El vecino de El Vendrell, de 71 años, es ex concejal del Ayuntamiento y ex entrenador de hockey de diversos equipos, habiendo logrado éxitos como el título de la supercopa de Europa, el campeonato europeo o la Copa Cers con el Noia, aunque también ha entrenado a El Vendrell, Vilanova y Vilafranca. Además, es uno de los empresarios más destacados de la capital del Baix Penedès, con una fábrica de hierros que tiene en El Vendrell.
Amenazas
Una vez reducido y en el vehículo policial, «donde siguieron los golpes», le negaron ponerse en contacto con el hotel, su esposa o con el consulado español. «Constantemente sufrí amenazas hacia mi persona». El coche trasladó a Francesc Prats, todavía esposado, a una prisión «de máxima seguridad», donde tampoco le dejaron hablar con nadie. «Insistían en que firmase unos papeles, algo a lo que inicialmente me negué». Según relata el vecino de El Vendrell, «me obligaron a desnudarme delante de agentes femeninas y continuando con los golpes, me hicieron poner la ropa que llevan los presos, y al final firmé los papeles». En ellos, Prats creyó leer que rechazaba la asistencia médica.
Pero si el calvario era para Francesc Prats dentro de los muros de la prisión, fuera, su mujer vivía la situación aterrorizada, como también a través del teléfono su familia en El Vendrell. Las llamadas se repitieron en el consulado español y al propio centro penitenciario. Finalmente fue a través del Ministerio de Asuntos Exteriores que el vecino de El Vendrell pudo salir de la prisión más de diez‑horas después de haber entrado y completamente aturdido física y psíquicamente.
«Yo creía que ésto sólo ocurría en las películas, pero he comprobado que es real. Es un país muy psicotizado. Allí casi nadie tiene derechos». El vecino de El Vendrell narra casi un mes después de los hechos lo que sucedió porque es ahora cuando puede hacerlo. Se han minimizado las secuelas de las descargas eléctricas y de los porrazos en el cuerpo. Y la cabeza va intentando asimilar lo que sucedió en el fatídico viaje a lo que consideraba el lugar de las ilusiones y al que ya había viajado anteriormente.
Queda sin embargo pendiente un juicio por todo lo sucedido y que según el informe policial americano se resume en un lacónico detenido «por desobediencia sin violencia». Francesc Prats tiene claro sin embargo que no volverá a desplazarse a los Estados Unidos y que será el consulado español el que le represente en el caso. En función del resultado, «estudiaré emprender acciones legales contra la policía de Orlando y contra el parque de Disneyworld». Ahora sólo pretende que la pesadilla se diluya de la mejor manera en su cabeza para que no le vuelva a despertarse por las noches.
Mira també:
http://www.diaridetarragona.com/dtgn/noticia.php?id=4546&sec=1

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Comentaris

Re: De Disneyworld a la prisión
07 nov 2004
Això és la democracia, la democracia de les hòsties per a tothom, ric o pobre.
Re: De Disneyworld a la prisión
08 nov 2004
Algun dia nuestra gran ecspañña sera asin...
Re: De Disneyworld a la prisión
12 nov 2004
Los Policías de USA son unos desequilibrados mentales , sádicos que disfrutan apaleando a seres indefensos.La policía está al servicio del ciudadano , y no el ciudadano a las órdenes de la policía. Es repugnante como hay engendros que se visten de uniforme para delinquir impunemente ; es decir que en vez de hacer su trabajo cobran por delinquir , lo que les convierte en delincuentes a sueldo. No son seres humanos y merecen todo el odio y el desprecio. Un policía que detiene a alguien sin causa justificada es exacamente igual que un secuestrador. En vez de proteger a los ciudadanos los atacan ; son basura
Sindicat Terrassa