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Doce poetas catalanes del siglo XX
06 set 2004
Primera respuesta y de un escritor mexicano a la convocatoria a escritores, intelectuales y críticos que requieran a la dirección virtual de Las Flores de Uxmal los archivos para valorar este libro panorámico de la poesía catalana
DOCE POETAS CATALANES DEL SIGLO XX

Gordon Ross


Está en prensa y de próxima aparición por el Fondo de Cultura Económica de México un libro que lleva el título de este artículo y que presenta en español la poesía catalana del siglo pasado. Con este texto me sumo al esfuerzo de Orlando Guillén, Enric Casasses y otros poetas y amantes del catalán y del español, para que este libro vea la luz con la propiedad y la seriedad que se merece un contenido de tal trascendencia.

UNO
En el origen


En abril de 1980 vio a luz el número uno de la revista Le Prosa. La portada lucía un dibujo de Jorge Martínez Ruiz con la descripción del vestuario del Rey de Bastos, personaje de la obra de teatro La Cabaña de las alondras, obra de niños jarochos que Orlando puso en escena entre niños y en su lugar como niño jarocho en 1979. El ejemplar que tengo en mis manos a la hora de prosar estas líneas ha soportado las manos de muchos lectores además de las inclemencias de mis cambios de casa continuos y del clima húmedo, terror de los libros, porque los forros son de vil cartón blanco, del que se usa para envolver antigüedades. Era una revista de poetas que ni siquiera se preocuparon por numerar sus páginas. Como es costumbre circuló por lo bajo, entre amigos y de mano en mano.

Menciono esta revista porque en ella Orlando Guillén publicó por primera vez una versión suya en español de un poeta catalán. En la sección Antología viva, conocimos la voz de Salvador Espriu. La piel de toro se llama el poema. Esta entrada de la poesía catalana contemporánea en México fue por la puerta que le correspondía: la de abajo, donde transita la gente que sostiene al país.

Orlando se había refugiado años antes en Barcelona, perseguido por sus propios fantasmas y por la cerrazón decadente de la clase literaria mexicana, gobernada por santones más dados a la política que a la literatura, y que, como parte del Estado, se hallaban anquilosados con este; muy lejos ya de la energía que desplegó la para entonces olvidada primera revolución del siglo XX. Era lógico que un poeta negado en su patria se identificara con una cultura a la que se había negado y perseguido, y más con lo que halló: voces profundas, bautizadas por el fuego purificador de la resistencia. La poesía catalana le dio a Orlando un continente.

Sin descuidar el fluir continuo de su obra, se entregó a leer a los poetas catalanes y por ellos conoció su lengua. Celebró su descubrimiento al verterlos al español y compartirlos según pudo con nosotros.

El acto de traducir en Orlando es como el de crear; lo hace por necesidad de vida. Y así también busca publicar, incluso en revistas inverosímiles como Zon Aeropuerto (oct 91), donde bajo el subtítulo de arte y mercado, y distribuida en los barrios obreros del oriente de la ciudad de México, cobijó un libro de Joan Vinyoli, Viento de cobre; o en la igualmente inverosímil, 7 Cambio, revistilla de lo político que, en su edición del 31 de diciembre del 90, trae en la sección cultural, que el poeta dirigió, una muestra de Josep Carner: Serenidad o El Corazón en calma.

Regresó a Barcelona en varias ocasiones para llenar su morral de autores y libros, y tener en sus manos un libro de libros: un baúl de pirata versador, suficiente para que la institución editorial de Estado más importante del idioma español, el Fondo de Cultura Económica, se viera en la tesitura de publicarlo (a pesar de sus Moscas de Cagadero), con apoyo del Instituto Ramón Llull (institución de defensa y difusión de la cultura catalana), en edición bilingüe -que es como editar dos libros, dos, aunque en realidad son muchos más.



DOS
El palito de fynanzas


Entre los instrumentos del Rey Ubú destaca el Palito de fynanzas, que es un bodoque de madera que se inserta en las orejas para producir sordera y someter al fuero hacendario a quien reniegue de pagar al Estado. Todos los padres ubús llevan uno en su morral de instrumentos. Cualquier voz que suene extraña (en su acepción de extranjera), debe ser acallada, o por lo menos ensordecida, pues así lo exigen las fynanzas reales.

Eso lo sabemos muy bien los mexicanos (o mejor diríamos, mesoamericanos). En nuestro país se hablan aún hoy decenas de lenguas originales, que el ser totalitario del español, en su papel de lengua de Estado, quisiera mandar al panteón.

Un ejemplo proveniente del mundo editorial: entre los escasísimos libros que sobrevivieron a la conquista europea está el Pop wuj. Un sabio maya redactó en quiché un extraordinario texto donde se narra la creación del mundo y de la cultura, sólo comparable con el Canto de Gilgamesh o el Génesis mosaico. Un buen samaritano se dio a la tarea de verterlo al español. Mas ahora sabemos por el trabajo posterior del maestro quiché Adrián I. Chávez, quien hizo la traducción desde su idioma, que el texto que conocíamos resultaba ser no sólo corto y chato, sino esencialmente falso. Desde el título, el Popol vuh mostraba la mano del que no sabe. Popol es una palabra que no existe en el maya quiché. Y así lo demás. Cualquiera pensaría que hecha la aclaración se habría de corregir el error. Mas no es así: el propio FCE prosigue imprimiendo masivamente el texto equivocado, mientras la versión del gran poeta quiché I. Chávez se ignora de plano o se conoce apenas referencialmente. Conciente o inconcientemente, por señalamiento o inercia, el Estado (esto es: sus operadores, que lo hacen real), no se interesan por que se conozca en su verdadera valía el texto original, y ningunean así una cultura clásica y un libro mayor.

Lo mismo pasa con la poesía catalana. Queriendo y no queriendo, lo mejor ha sido someterla al Palito de fynanzas. Para empezar es poesía; o sea: voz primera que hace nacer la cultura y crea el mundo; o sea: lo contrario que el Estado: improvisación, flexibilidad, caos, desnudez, y sobre todo: verdad. Y para acabar, está escrita en un idioma ‘extraño’ que pareciera ser que ni patria tiene. Como los mayas, cuyo sino de Estado es el turismo como mejor forma de olvido.

El catalán como el quiché son anomalías que ensucian la tersura hegemónica del español de la real academia del Padre Ubú, que por supuesto no es el mío.



TRES
El libro


Este libro busca resarcir de un golpe la deuda; en lo que hace a la poesía de otro modo lo alcanza, y por ello el dolor de su parto.

Arranca con una introducción de Orlado que es a la vez un tratado de la poesía y un repaso crítico a cada uno de los autores publicados. Orlando aprovecha este foro magnífico para develar su conocer y sentir sobre el ejercicio de la palabra, en un texto complejo, profundo, de rara belleza, que nos recuerda y alerta sobre lo que vamos a leer. Es el manifiesto de un poeta maduro que ha remado rayo abajo y que reflexiona desde el margen de dos idiomas hermanos, desde el puente entre dos tensiones. Es una visión crítica desde la poesía; la más difícil, y cuando se logra, como es el caso, la más valiosa.

Luego vienen los libros en cronología:

Guerau de Liost, La ciudad de marfil,
Josep Carner, Serenidad o El corazón en calma
Carles Riba, Libro segundo de Las Estanzas,
Joan Salvat-Papasseit, El poema de la rosa en los labios
J.V. Foix, Crónicas del ultrasueño
Pere Quart, Vacaciones pagadas
Agustí Bartra, Quetzalcóatl
Salvador Espriu, Final del laberinto
Joan Vinyoli, Viento de cobre
Joan Brossa, La marejada
Gabriel Ferrater, Teoría de los cuerpos
Vicent Andrés Estellés, La gran fogata de los costales de leña
Rosa Leveroni, Cinco poemas desolados y otros poemas
Clementina Arderiu, Poemas de Canciones y elegías
Maria-Antònia Salvà, Poemas de Espigas en flor

El nombre del libro es Doce poetas catalanes del siglo XX, aunque sean quince. En la introducción, con lógica de Alicia en el espejo, Orlando aclara la sinrazón. En todo caso, de cada uno hay un libro por lo menos, y muestras espléndidas de las mujeres, que se podrán leer en catalán y en español.

Presumo que la selección de los doce originales (que proviene de Joan Vinyoli y es avalada por Orlando y por Enric Casasses), más las tres invitadas, abarca el panorama poético catalán del siglo pasado. Todos muertos; la obra pesa lo que pesa.

Después de los libros prosigue un Apéndice de varia intención, donde se transcriben 23 textos de estos mismos autores o sobre ellos, desde poesías escogidas hasta prólogos y libros de poesía, conversaciones y ensayos, que enriquece lo leído y permite ahondar en los poemas.

Cierra el libro un Epílogo de Enric Cassases, poeta catalán de la actual generación, donde despliega la historia del idioma y la poesía catalanas desde Ramón Llull. Enric, lingüista por convicción, habla sentado en el amor y en el conocimiento profundo de su lengua y sus autores, por lo que completa el viaje y arropa de la mejor manera nuestra lectura.

Esta batería de textos, tanto los poéticos como los críticos, presentan (y nos adentran de un golpe) a la poesía catalana contemporánea, y cubren un enorme hueco en la cultura del español.



CUATRO
El cronista


Esa tarde que Vinyoli le señaló a Orlando el nombre de los doce, según narra éste en la introducción, ninguno de los dos se imaginó que quedaría en el recuerdo colectivo de dos culturas, que en cuerpo y en espíritu sus poetas se daban una mano franca.

Que Cataluña llegó a la América con la España, ni duda cabe. También los moros, y cada uno tensó su raíz y enraizó y se hizo nosotros. Mas por fuerza de venir juntos del mar lejano, de ser primos y hermanos frente a los ajenos, sus diferencias se minimizaron. Mi bisabuelo era catalán y en mi casa jamás me contaron que hablara una lengua distinta al español. Algunas palabras habrán permeado un leve sentir del mundo, no más.

Es significativo que sea mexicano de Veracruz el que lleva al español esta voz. Por supuesto en el español que los mexicanos hemos hecho nuestro.

Con su ejercicio de traducción Orlando paga el servicio de los cronistas hispanos que rescataron palabras valiosas para los mexicanos, al ser también cronista y puente de la voz catalana contemporánea. Boca del que no puede quedar mudo.

Con la caída de la república en España vino a México una oleada de los que rápido se volvieron hermanos. Con ellos volvió a llegar Cataluña, pero hablaba en español. Pensadores, médicos, abogados, artistas, hombres y mujeres, ensancharon este país con los otros españoles que nos nutrieron. El sentir y la inteligencia mediterránea se amalgamaron suavemente a lo que somos hoy.

Ahora escuchamos la voz de sus poetas y con ellos el sonido de un nuevo idioma que sin saberlo es viejo entre nosotros. Conocerlo es conocernos.

En esta traducción triunfa lo destinado a llegar a todos: la voz verdadera.

Más allá de lo catalán, es poesía.

Orlando hace diamantando una copia al carbón, y resulta un poema nuevo y fiel de su original. Así se multiplican como los panes.

Cuando el traductor es un verdadero poeta y está por ello al servicio de la poesía, se gana un nuevo libro. Mas son quince. De pronto tenemos quince nuevos ojos por dos, pues la versión de Orlando nos permite entrar al verso en catalán y hacer un apareamiento de idiomas.


CINCO
La feria de los libros


La feria del libro de Guadalajara, la más importante del idioma español, ha sido dedicada este año a la cultura catalana, y en particular a la memoria de don Leopoldo Zea, profesor emérito de nuestra Universidad, mexicano de Cataluña. La coincidencia es destino. Qué mejor espacio para los doce más tres poetas, que entrar ahora sí por la puerta alta y ancha del reconocimiento, ya inevitable. Don Leopoldo lo celebraría.

Según sé por Orlando la edición de este libro ha estado plagada de piedritas en el zapato cuando no de verdaderos fosos, de rabias y odios, de la resistencia del poderoso aun después de vencido. No es extraño que el catalán y la poesía tengan que batallar hasta el final contra los sordos, aunque a estos les sea inútil. Han querido mutilar el texto, atrasar la fecha de edición, recortar las presentaciones y la promoción, y el colmo, le han obstaculizado los pagos que vienen de Cataluña al traductor. La rabieta de los personeros de Estado (o sea: de los señorones que lo sustentan y se abrogan serlo), pueden incluso impedir que esté listo para la feria de Guadalajara, lo que sería un crimen contra dos naciones: la catalana y la hidranación del español.

La poesía no tiene más destino que ser cantada y es imposible detenerla. La voz viva de los pueblos menos.
Ahora queremos ver el libro y celebrarlo.

Orlando ha cumplido con su cuota que es tan vasta como su genio. Gracias, poeta.



        Valle de Bravo, 1 sept 04
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