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Notícies :: pobles i cultures vs poder i estats
La conciencia colectiva
06 set 2004
Masa + aceleración + corazón + conciencia = revolución

Albert Einstein. (Carta a un mal alumno)
Chavistas Che.jpg
Creo que no existe delito en utilizar metáforas para tratar de explicar realidades, y más cuando estas siempre son construcciones para nuestra comprensión histórica.

Sucede así con un extraño fenómeno que desde hace más de un siglo atormenta a sociólogos, psicólogos y políticos: el fenómeno de las masas.

Termino este que tiene que ver más con las panaderías, la culinaria o la alfarería y que fue tomado después por la física newtoniana para después pasar al ámbito de la política.

Mi interés no es explicar lo que dijo Freíd, Weber, Hitler o Lenin sobre las masas, ahí están los libros para que los lean y se interesen o se aburran.

Mi interés es plantearme algunas preguntas que desde hace tiempo rondan mi reflexión y ponerlas en el tapete a ver que sucede.

Al igual que muchos viví los años 70 y 80 en donde se hablaba siempre de las masas, me viene en mente los escritos del Presidente Mao en donde pedía confiar en las masas. Muchos confiamos en ellas, pero resulta que estuvimos bajo un engaño, tal ves no perpetrado concientemente pero si por la fuerza de las circunstancias históricas, lo cual se repitió en muchas partes del mundo.

En todo el movimiento revolucionario se hablaba de las âmasasâ?, de la creatividad de las masas, de la educación ideológica de las masas, del despertar de las masas. Todos luchábamos en la izquierda por conquistar a las masas y arrancarlas de la influencia de la derecha opulenta y de los políticos borrachos.

Después de tantos años me doy cuenta que había mucha masa y poco contenido. Y bajo ese escaso contenido se fue dibujando una especie de idolatría idealista de un objeto que no existe.

Si, no existe la masa, lo que existe es un conjunto de individuos que se reúnen y/o se organizan para ciertas actividades, puede ser la quema de una jefatura, la toma del cuartel de invierno, el asistir a un mitin, o una verbena, por ejemplo. Lo otro son flujos de empleados y obreros entrando en el metro, o consumidores que van al Sambil.

Lo importante es que en la lucha cotidiana y política de todos los días se hablaba de masas como un espíritu omnicomprensivo e inaferable en la practica, creo que nos remitíamos a una ilusión que como decía Karl Kosik, âcosificábamosâ?.

Así anduvimos por los años, por las calles, en las cárceles, escapando y resistiendo, ciertos que las masas estaban con nosotros y no nos abandonarían, es más todo nuestro trabajo político estaba destinado a ganarnos a las masas hasta llegar un punto en que fuese tanta la âmasa acumuladaâ? en que hiciese ignición y transformara el panorama social.

Claramente estas âmasasâ? tenían una vanguardia, que metafóricamente era el cerebro, una cabeza pensante, que movía el cuerpo colectivo y aquí está la primera contradicción, ¿Si las masas eran creativas y había que confiar en ellas, como era eso que existía una vanguardia que las dirigía? Claro siempre había alguien inteligente que decía que la vanguardia lo que hacia era interpretar âlos sentimientos de las masas y sus deseosâ? y además los traducía en líneas de acción táctica y estratégica.

Hoy eso me huele a pura y simple representatividad oportunista y las consecuencias las tenemos en todas esas âvanguardiasâ? que hicieron revoluciones y después terminaron siendo vanguardias de ellas mismas, siempre diciendo que interpretaban a las masas, y haciendo otra cosas, grandes purgas internas, grandes ejercicios imaginativos o campañas de revolución cultural en las que a los que les gustaba la música clásica se les estigmatizaba de contrarrevolucionarios.

Siempre en el nombre de las masas, y más si eran proletarias, se conseguía la excusa para lo que se hacia y esto fue así tanto en las grandes revoluciones como en los movimientos políticos revolucionarios en los países capitalistas.

También en los procesos democráticos se consulta a las masas, a eso le llamábamos democracia representativa, en donde se elegían unas personas que después no consultaban más a las masas hasta cinco años después.

Hoy afortunadamente nadie más usa el termino de masas, es más casi nadie plantea que está interpretando a las masas salvo los escuálidos que aparecen en los medios golpistas.

Y claro, que ha nadie se le ocurre esto, por dos principales razones: estamos en un ciclo histórico nuevo, y no nos tragamos más lo del centralismo democrático, gran farsa leninista para meter en un embudo todas las opiniones, pasarlas por una trituradora de carne y sacar una salchicha que todos debían comer cayados. Fue tan bueno este método de dirección partidista que hasta los adecos y toda la derecha lo hizo suyo.

Resulta que ahora tenemos una nueva constitución, la cual estoy seguro, muchos de los cuales participaron en hacerla no tenían conciencia de lo que estaban aprobando (el Presidente si).

Eso de la democracia participativa y protagónica extendida a todas las realidades sociales, productivas y culturales fue un tiro en la boca de todos los sujetos con ADN dictatorial, o semi democrático o que nunca creyeron en las masas.

Tanto así que hay más de un alcalde o sujeto revolucionario que dice estar con el proceso pero que piensa que la democracia tiene un límite, y que demasiada puede ser dañina. Como dice Freddy Bernal âtremendos demócratasâ?.

Y toda esta disquisición sobre la masa nos ha hecho sobrevolar el concepto de democracia participativa, pero a mi lo que me interesa es centrar la atención en otra área, la de la conciencia critica, área que parece muy distante del concepto de masa.

Carl G. Jung, contrariamente al deprimido Freud, no se dejo atrapar por la dicotomía âmasa primitiva instintiva u orden paternal racionalâ?.

Mientras para Freud, como buen judío, no había escapatoria a la ley dictatorial y castradora del padre y todos debíamos perder un porcentaje de libertad e individualidad con el fin de tener una sociedad, para Jung si había una alternativa. Planteó que entre los instintos (la masa anarquizada) y la ley del padre (el autoritarismo y la racionalidad) estaba el ser humano y su individualidad, y que en la medida que el mantuviese la tensión entre estos dos extremos simbólicos (instintualidad y racionalidad) se generaba cultura, creatividad, dinamismo.

Si acercamos este pensamiento a nuestra situación histórica encontramos que justamente el planteamiento de la democracia participativa y protagónica extendida por todo el tejido social, reclama, induce y propone un nuevo sujeto crítico y agente de cambio. Un sujeto que se distancie tanto de la âborregolaridadâ? como de la racionalidad castrante.

Un sujeto consciente de sus necesidades, de que si bien es una individualidad también es parte de un colectivo. Un sujeto desalienado y fuera de las sujeciones del mercado capaz de autorealizarse y aprovechar las potencialidades que la colectividad solidaria le ofrece.

Por cierto, toda esa tesis reaccionaria de que la masa es estúpida, el 11 de abril se cayó y fue sepultada el trece de abril del año histórico 2002.

El 11 de abril mientras las fuerzas oscuras disparaban sobre âla masa chavistaâ?, recuerdo que frente a Miraflores una voz por los altoparlantes grito âno se muevanâ? y no se produjo lo que hubiese sido natural: que frente al asesinato indiscriminado de personas dentro de la masa y al no saberse de donde estaban disparando, todos saliesen corriendo en desbandada a protegerse. Sucedió lo contrario, nadie se movió, todos, miles de personas quedamos donde estábamos, con el pasar de los minutos siguieron pasando muertos y heridos y todos seguimos de pie, sin movernos, con nuestra indignación por dentro.

Después de ese momento entendí que los estúpidos son los sociólogos y los psicólogos, con Freud a la cabeza. Solo una comunión de mentes conscientes pudo generar ese fenómeno de valor y sacrificio humano.

Igualmente el 13 de abril sepultamos el concepto de masa estúpida, cuando millones de personas salimos a la calle a recorrer toda Caracas sin palos ni piedras, sino con la constitución en la mano caminando con rabia y coraje a Miraflores a reclamar lo que es nuestro.

Nadie dio la orden, ni por televisión ni por radio, no había vanguardia política, solo hombres y mujeres que por lo que llamaría un casi impulso empático salieron a la calle sin saber que les esperaba y a enfrentar una realidad ilusoria vendida por los medios golpistas, se convirtiese en horror prolongado.

Lo demás es historia, los pobres burgueses acicalados estaban brindando, pensando que todo volvía a su normalidad, cuando de pronto se rasgo el escenario y entro el pueblo y la guardia de honor y les dijo que se acabo la mala fiesta obligándolos a regresar a sus guaridas con televisor.

âNo somos masa, cada día somos más conciencia. Conciencias individuales que se conjugan en conciencia colectiva, el gran ojo del pueblo que se hace más concienteâ? Ghandi.


LA COLUMNA de Miguel Posani
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Comentaris

Re: La conciencia colectiva
06 set 2004
Sí, los intérpetres de la masa o del pueblo son igual de reaccionarios que los intérpetres de lo que llaman dios. Pura dominación y esclavitud, física y mental.

Sólo la suma de individuos libres con plena conciencia de lo que hacen lleva a la verdadera revolución que supere la etapa esclavista primitiva. Para conseguirlo primero hay que sustituir el lavado de cerebro que llaman "educación" por una pedagogía de la conciencia que ayude a las personas a aceptar la libertad, sin necesidad de convertirse en el pastor o en la oveja de la tradición greco-romana, judaica, cristiana, islámica o budista.
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