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Notícies :: educació i societat : immigració : pobles i cultures vs poder i estats : sexualitats : dones
Sexualidad, Reproducción y Cultura Obrera Revolucionaria en España: La Revista ORTO (1932-1934)
02 ago 2017
Parte de la tesis de Javier Navarro Navarro sobre la revista ORTO y la sexualidad y la reproducción en la cultura obrera revolucionaria de España, en la antesala de la revolución española.

La unión libre, la libertad sexual y todas las propuestas revolucionarias que plantearon los y las anarquistas, no vinieron solas, sino que partieron de tesis malthusianas, de las que intentaron superar sus contradicciones.

Tal vez nos parezca un tanto arcaico, pero hay que situarlo en su contexto, y veremos que hay cuestiones, como las del "derecho al aborto", sobre las que los poderes religiosos y el capitalismo burgués, todavía intentan confundir a las clases trabajadoras.

(Se ha omitido la parte que hablaba concretamente de la revista ORTO)
SEXUALIDAD, MOVIMIENTO LIBERTARIO Y PUBLICACIONES
Como es sabido, el movimiento libertario español mostró desde sus orígenes -y sobre todo desde inicios del siglo XX[1]- un especial interés por los aspectos vinculados con la sexualidad y la reproducción humanas. Estos asuntos, por sí mismos, conectados entre sí o relacionados con la “cuestión femenina” o con temas como la familia, el matrimonio y las relaciones de pareja (con el famoso y polisémico “amor libre”), el naturismo, la educación o la ideología anarquista en general, recibieron una amplia atención en estos medios, tanto en su publicística (prensa, libros, folletos), como en las discusiones en asambleas o congresos, o en las charlas, conferencias y otras prácticas socioculturales (Álvarez Junco, 1991/1976, p. 281; Nash, 1981, p. 44).

Dentro del conjunto del movimiento obrero español, el interés prestado a estas cuestiones por los ácratas fue sin duda destacado, convirtiéndose en buena medida en divulgadores y difusores entre las clases populares de corrientes, ideas y prácticas existentes en estos años en el ámbito internacional. Ello no quiere decir, por supuesto, que todos los sectores libertarios coincidieran en la importancia del tema, que desde su militancia se aceptara mayoritariamente esta relevancia, o que, por supuesto, se compartieran las mismas opiniones. Por el contrario, la diversidad de posturas y actitudes fue lo habitual en este sentido, configurándose así verdaderos debates internos al respecto.

En años recientes, la historiografía sobre el anarquismo español ha ido dedicando una mayor atención a este tema, casi siempre desde su dimensión discursiva y la perspectiva de esos debates, y centrándose en la sexualidad (Cleminson, 1995, 2000 y 2008; Cleminson y Windpassinger, 2012), el neomalthusianismo (Abelló, 1979 y 2006; Masjuan, 2000 y 2002; Nash, 1984) o la eugenesia (Álvarez Peláez, 1995), así como en el marco general de recepción del pensamiento científico en el movimiento libertario desde fines del siglo XIX (Girón, 1996 y 2005). Asimismo, se ha abordado el estudio del anarcoindividualismo, corriente libertaria que en las décadas de 1920 y 1930 mostró una especial sensibilidad hacia la cuestión (Díez, 2001 y 2007). Por otro lado, el tratamiento de estos asuntos en la época aparecía a menudo vinculado, como señalábamos, con la problemática de “la mujer” y las cuestiones de género (Espigado, 2002; Nash, 1975, 1981, 1995 y 1999; Vega, 2010). Afortunadamente, el tema ha ido apareciendo también en algunos de los recientes trabajos e investigaciones sobre la cultura libertaria en España desde una perspectiva global (Aisa, 2006; Hoffmann, Joan i Tous y Tietz, 1995; Marin, 2010; Morales, 2012; Navarro Navarro, 2004 y 2010).

Un elemento fundamental en ese doble esfuerzo de difusión/controversia en torno a estas cuestiones en el mundo anarquista y anarcosindicalista fueron las publicaciones periódicas, especialmente las de carácter doctrinal y cultural, así como las colecciones de libros y folletos que dependían en buena manera de ellas. En las décadas de los veinte y treinta del siglo pasado -un período donde el interés por los temas vinculados a la sexualidad y la reproducción alcanzó una relevancia significativa tanto en el ámbito internacional como en el español (Álvarez Peláez, 1988 y 1999; Guereña, 2004, 2011 y 2013; Vázquez García y Moreno Mengíbar, 1997)- determinadas publicaciones y editoriales ácratas españolas destacaron como cajas de resonancia en ese sentido (Barona y Bernabeu, 2001; Barona, 2003). Diarios y semanarios orgánicos del ámbito confederal y libertario se hicieron eco de estas cuestiones, pero también, y especialmente, revistas de pensamiento y culturales donde aquellas tuvieron un peso específico destacado. Sobresalieron aquí, por ejemplo, cabeceras como La Revista Blanca, Ética-Iniciales y, sobre todo, Generación Consciente (1923-1928), publicación nacida en Alcoy y editada posteriormente en Valencia bajo el nombre de Estudios (1928-1937), y que tuvo en la discusión y divulgación sobre la sexualidad, el control de natalidad o la eugenesia uno de sus sellos distintivos (Navarro Monerris, 1988; Navarro Navarro, 1997a y 1997b). Otra de las publicaciones donde el tema tuvo una atención importante, aunque no de manera tan destacada y, como veremos, con un origen y una orientación ideológica algo distintos, fue la también valenciana Orto.


SEXUALIDAD Y CONTROL DE NATALIDAD: DEBATE Y DIFUSIÓN
Orto coincidía, en este enfoque amplio y global de la vida social y la importancia en ella de actitudes vitales y culturales nuevas y distintas, con otra revista ya mencionada, la también valenciana Estudios (1928-1937), que hizo –de manera más clara y acentuada que en el caso de Orto- de esta reflexión sobre la transformación revolucionaria de la cotidianeidad su sello distintivo. Un factor de similitud con Estudios –además de esa apelación “ecléctica” ya comentada- era la atención prestada a temas como la divulgación científica y a la ciencia en general, el pacifismo y el humanismo, y, sobre todo, la sexualidad, el neomalthusianismo y control de natalidad, la eugenesia y la “maternidad consciente”. En torno a estos últimos asuntos, las opiniones mayoritarias en Orto, como veremos, concidían en lo sustancial con las de Estudios, con quien se compartían además diversos colaboradores sobre estas cuestiones, como es el caso del médico anarquista alavés Isaac Puente.

Lógicamente, más allá de inquietudes por temas similares y de la convicción sincera de la importancia de su difusión y debate para la “documentación social”, cabe intuir también que la apuesta de Orto por estos temas respondía al deseo de imitar el éxito comercial, por un lado, y, por otro, el ascendiente y el prestigio de Estudios en los medios populares y obreros, no específicamente libertarios. La atención a la “cuestión sexual” se debía también sin duda al creciente interés por el tema en la España de entreguerras, y por supuesto a nivel internacional y al calor de los debates existentes al respecto. Asimismo, ideológicamente, en el peso de esta cuestión en las páginas de Orto la influencia libertaria resultaba evidente. Los ácratas fueron decididamente el sector del movimiento obrero español más implicado y preocupado en el debate y difusión en torno a estos temas, por encima de los socialistas (Luis Martín, 2009).

Pero tampoco hay que desestimar aquí que, junto al innegable propósito político y educativo-divulgativo, figurara también la intención de utilizar el tema sexual como factor de atracción hacia la revista o hacia sus colecciones de libros y folletos, hecho innegable desde el punto de vista comercial, como demostraba el éxito de los títulos sobre sexualidad editados por Estudios (Navarro Navarro, 1997a y 2004, pp. 237-239), con llamativas portadas con desnudos a todo color diseñadas por artistas como Josep Renau o Manuel Monleón. Con ello se pretendía atraer también quizás a un tipo de lectores interesados por el tema, sin otra derivación ideológica, o por el consumo de un material que en otros casos combinaba su carácter semipornográfico con una envoltura de aparente divulgación científica, utilizando así el tirón de la “cuestión sexual” en estos años como reclamo de la publicación y sus colecciones (Álvarez Peláez, 2004). La presencia de títulos de los que se anunciaban ante todo la presencia de ilustraciones, fotos y otro material gráfico, y con temas a menudo relacionados con las “perversiones” sexuales, hace pensar que a veces primaban estos objetivos comerciales o publicitarios.

El peso en Orto de las cuestiones relacionadas con la sexualidad y la reproducción humanas es importante cuantitativa-por el elevado volumen de artículos[4]-y cualitativamente, por la calidad y profundidad de los mismos, así como por el prestigio de sus autores en estos medios. Aun lo fue mayor en el caso de la “Biblioteca Orto” y en la colección “Cuadernos de Cultura”. En la primera aparecieron obras de Hildegart Rodríguez (con títulos como Paternidad voluntaria o Cómo se curan y cómo se evitan las enfermedades venéreas), Émile Armand (Sexualismo revolucionario -amor libre-, o Libertinaje y prostitución), Luis Huerta (Prostitución, abolicionismo y mal venéreo), N. Tarassov (El proletariado ante el sexo), o P. B. Tarnowski (Perversiones sexuales). Por lo que se refiere a los “Cuadernos”, editados entre 1930 y 1933 en Valencia (este último año también en Madrid), al menos 8 de los 91 títulos tenían relación con la sexualidad, y otros tantos más con cuestiones que se solían asociar discursivamente, como la familia, la higiene, la salud, etc., y en los que abundaban referencias al tema. En cuanto a los primeros, fueron los siguientes (los títulos vienen precedidos por su número dentro de la colección):

32. HILDEGART, Sexo y Amor.
41. HILDEGART, La Revolución Sexual.
56. POCH Y GASCÓN, Amparo, La vida sexual de la mujer.
60. MAC CABE, José, El simbolismo sexual en las religiones.
70. FIELDING, William J., La educación sexual del niño (Lo que deben saber todos los niños).
75. VALENTÍ CAMP, Santiago, Hellen Key o la libertad de amar y la mujer de mañana.
78. HUERTA, Luis, Natalidad Controlada (Birth-Control).
83. FIELDING, William J., El sexo y sus manifestaciones históricas.

Aunque la influencia libertaria fuera la matriz y el hilo conductor del interés de Orto por estos temas (junto con el referente de Estudios), la diversidad y multiplicidad de autores fueron las notas dominantes en sus páginas. Hallamos aquí colaboradores afines al campo ácrata, como el médico vasco Isaac Puente, muy influyente en estos medios –autor del folleto El comunismo libertario, de amplia repercusión en esos años- y figura clave en la difusión de estos temas entre los círculos confederales y anarquistas hasta su ejecución por parte de los franquistas en los albores de la guerra; Amparo Poch y Gascón, una de las futuras fundadoras de Mujeres Libres; el anarquista italiano Camilo Berneri(asesinado en Barcelona en mayo de 1937) o el escritor anarcopacifista rumano Eugen Relgis. También encontramos paralelamente a propagandistas de estas nuevas ideas en las publicaciones obreras, y relacionados con el socialismo, como los muy prolíficos Luis Huerta(maestro asturiano, pedagogo vinculado a la Escuela Nueva y a la FETE-UGT, higienista y gran divulgador de las tesis eugénicas) o la precoz Hildegart Rodríguez, incansable escritora en torno a estos temas, primero desde las filas del PSOE y vinculada poco antes de su trágica muerte en 1933 (a los dieciocho años de edad, a manos de su madre, Aurora Rodríguez, quien había diseñado su nacimiento y controlado su temprana y amplia educación como parte de un experimento social. Cf. Huertas, 2008) al republicanismo federal. En Orto escribió también el Dr. César Juarros, adscrito al republicanismo conservador, divulgador del psicoanálisis en España, presidente de la Sociedad de Abolicionismo de la Prostitución y diputado a Cortes por la Derecha Liberal Republicana en las elecciones de 1931, y que ya había colaborado en las páginas de Generación Consciente en la década de los veinte.

Asimismo, se registra en las páginas de Orto un claro alineamiento –como muestran los nombres que acabamos de citar- con el movimiento de reforma sexual europeo de entreguerras, con textos y colaboraciones de conocidos científicos partidarios de esta causa y de la difusión de los principios neomalthisianos y eugenésicos, como los doctores Havelock Ellis o Magnus Hirschfeld. Ambos eran los principales animadores de la “Liga Mundial para la Reforma Sexual sobre Bases Científicas”, la Weltliga für Sexual Reform promovida por Hirschfeld desde inicios de la década de los veinte. Por lo que se refiere a su sección española, esta se fundó en 1932. Su secretaria fue la ya mencionada Hildegart Rodríguez (vinculada con la Liga Mundial a través sobre todo de Ellis) y en ella estuvieron presentes también los ya citados Juarros (vicepresidente) y Huerta (director de su sección de “Pedagogía Sexual”), entre otros, y en un primer momento Gregorio Marañón como presidente. La Liga contaba con una revista, Sexus, y se encargó de la puesta en marcha de las Primeras Jornadas Eugénicas Españolas en 1933, continuación del Primer Curso Eugénico español que suspendió la autoridad gubernativa en 1928, durante la dictadura de Primo de Rivera (Álvarez Peláez, 1988; Barrachina, 2004; Cleminson, 2003; Del Cura y Huertas, 2004; Glick, 1981; Noguera y Huerta, 1934; Sinclair, 2007). Por su parte, la sección valenciana, descrita en Sexus como “la más antigua de las organizadas dentro de la Liga Española para la Reforma Sexual” contaba al parecer con un miembro destacado, delegado asimismo a cargo de su sección legal: ni más ni menos que el propio Marín Civera (Cleminson, 2003, p. 120).

Aunque la mayor parte de los colaboradores de Orto coincidían con lo esencial de los postulados de este movimiento por la reforma sexual, su origen político diverso conducía a perspectivas diferentes sobre la cuestión. El Dr. Isaac Puente, por ejemplo, rechazó en 1932 la invitación a formar parte de la ya mencionada sección española de la Weltliga, pese a aprobar la mayoría de sus objetivos, reprochándole no obstante su reformismo y conformismo social burgués (Nash, 1984, p. 321; Cleminson, 2003, pp. 117-118). Por otra parte, entre los mismos anarquistas, las diferencias serían constantes entre, por ejemplo, los defensores de la monogamia y la “unión libre”, y aquellos partidarios de la teoría de la “camaradería amorosa” de Émile Armand y los anarcoindividualistas.

Sin embargo, pese a estas divergencias de enfoque y la diversa procedencia política de sus colaboradores, en el tratamiento de la “cuestión sexual” predominó en Orto el deseo de reunir en sus páginas una muestra significativa de aquellos autores que, desde posiciones distintas dentro de la izquierda, mostraban una preocupación particular sobre el tema y la necesidad de la “reforma sexual”, y que actuaban dentro de sus opciones ideológicas como promotores y activos publicistas de la cuestión. El objetivo común era contribuir a la difusión entre el proletariado de un mayor conocimiento del tema sexual y sus implicaciones. Todo ello partiendo de diversas consideraciones, compartidas también por sus diferentes colaboradores. En primer lugar, la constatación de la importancia tanto del hecho sexual como del reproductivo en la vida humana, algo que se señala que no siempre había recibido la suficiente atención en la tradición socialista.

Asimismo, se subraya que la cuestión no puede desvincularse de asuntos como la necesidad del control de natalidad (neomalthusianismo), la mejora paulatina de las condiciones de reproducción de la población (eugenesia), la crítica a la doble moral sexual y la prostitución, el debate sobre el aborto, el rol social de las mujeres, la medicina o, en menor medida en el caso de Orto, el naturismo. Todos estos temas aparecen entrelazados, difícilmente separables e inexorablemente unidos a la cuestión sexual.

Los colaboradores de Orto coinciden en una común crítica al tratamiento de la sexualidad en la sociedad capitalista y burguesa, fuente de innumerables problemas en la vida social y de contradicciones: represión de la sexualidad, pero mercantilización del “apetito sexual” y rechazo del control de natalidad; oposición a la educación sexual e incremento por tanto de las enfermedades venéreas; condena de la prostitución, pero puesta en marcha de su reglamentación, etc. El resultado: un panorama catastrófico en la vida sexual, cuyas peores consecuencias recaen sobre todo en las clases populares y que hace necesaria una solución específica si se busca una nueva sociedad más justa e igualitaria: “El mundo se debate en una crisis no solamente social, sino también sexual. En muchos aspectos, los factores sociales y los factores sociales aparecen íntimamente ligados” (Hirschfeld, nº 18, noviembre de 1933).

La educación sexual y la formación de un individuo “consciente” (término repetido una y otra vez, conformando auténticos lemas: “generación consciente”, “maternidad consciente”, dibujando así un maridaje con la vieja apelación obrerista al “obrero consciente”) de su sexualidad es otro de los puntos de coincidencia en la mayoría de autores de Orto, convirtiéndose en una preocupación central, al igual que ocurría en otras publicaciones libertarias españolas de la época sensibles a estas cuestiones (Nash, 1981, p. 56).La apelación a la educación sexual es reiterada, convirtiéndose incluso en clave argumentativa central en este ámbito y en recurso para resolver posibles contradicciones discursivas (por ejemplo, en el caso de la eugenesia). A través de esta formación, el individuo podrá asumir su deber social tanto en la producción como en la reproducción colectiva de una nueva sociedad.

Desde los postulados básicos descritos, se dibuja a partir de las colaboraciones aparecidas en Orto sobre la cuestión una especie de programa mínimo, a pesar de las distintas modulaciones ideológicas y las diferencias de criterio existentes sobre diversos temas. Se trata, como señalábamos, de un espíritu afín en lo esencial al movimiento de reforma sexual, y cuyos parámetros venían a resumirse precisamente en el decálogo de “fines principales” propugnado por la Liga Mundial, citados en distintos artículos publicados en la revista y buena síntesis de las preocupaciones y propuestas realizadas en este ámbito desde las páginas de la publicación: igualdad política, económica y sexual de hombres y mujeres; separación del matrimonio (y especialmente del divorcio) de la Iglesia y del Estado; control consciente y responsable de la procreación; mejora progresiva de la raza a través de la aplicación práctica de las doctrinas eugénicas; protección para madres solteras e hijos ilegítimos; actitud racional ante las personas sexualmente anormales y especialmente hacia los homosexuales; prevención de la prostitución y de las enfermedades venéreas; consideración de las actitudes anormales del impulso sexual como fenómenos más o menos patológicos y no como crímenes, vicios o pecados; asimilación de las relaciones sexuales entre adultos responsables -con mutuo consentimiento y sin que medie infracción de los derechos sexuales de la otra persona- como actos meramente privados; y educación sexual sistemática.

Al examinar las colaboraciones sobre este tema en las páginas de Orto, queda claro lo íntimamente relacionadas que están todas estas preocupaciones. Ningún artículo suele centrarse en un único punto, y existe la intención de abordar globalmente todos los aspectos vinculados a la cuestión. Por otro lado, y a pesar de la inquietud específica por el “problema sexual”, a menudo es difícil desligar en algunos de estos textos el sexo de la reproducción, y se suele abordar el primero exclusivamente desde la perspectiva de la segunda. Tal como señala en la revista el escritor anarcopacifista rumano Eugen Relgis:“La revolución sexual consiste simplemente en la aplicación de los principios eugénicos y en el reconocimiento de la ley de población del malthusianismo” (Relgis, nº 20, enero de 1934), mostrando así claramente, por otra parte, el peso que tenía en este momento el binomio neomalthusianismo-eugenesia, con un clara tendencia hegemónica de esta última en el discurso libertario sobre esas cuestiones a inicios de los años treinta (Cleminson, 2008, pp.108-128). En todo caso, como afirma Mary Nash, y al menos en el caso ácrata, fue cada vez más común en este período “la necesidad de una desvinculación de las relaciones sexuales de la procreación” (Nash, 1984, p. 323).

Asimismo, tampoco encontramos en la publicación un importante número de artículos dedicados específicamente a la problemática de las mujeres (rol social, laboral, etc.) y la cuestión de género desde otras aproximaciones que no sean las vinculadas a la sexualidad y la reproducción. Escasean los textos con un enfoque feminista, o que planteen una reflexión global sobre el papel de las mujeres en la sociedad. Esta solía integrarse en el debate sobre la sexualidad, tal como ocurría a menudo incluso en los medios obreristas más sensibilizados por esta cuestión, como es el caso de los anarquistas[5]. A veces encontramos afirmaciones aparentemente sorprendentes en algunos artículos de la revista, y que servían asimismo como rechazo del “feminismo burgués”, también en este caso de Eugen Relgis (nº 20, enero de 1934): “Las cualidades morales y espirituales de la mujer no pueden hallar su expansión en el cuadro artificial de la vida del Estado sino en el cuadro natural de la especie y de la familia”.

UNA “NUEVA MORAL SEXUAL”
Es un lugar común en las colaboraciones aparecidas en Orto la alusión a la importancia de un cambio en la moral sexual. El objetivo es intentar educar, imbuir al individuo de la futura sociedad revolucionaria de una “nueva moral sexual” más racional y responsable: “Una política sexual no tendrá eficacia si no se fundamenta sobre el derecho sexual, y este no subsistirá mientras no construyamos una verdadera y pura moral sexual” (Varela, nº 4, junio de 1932). Es una nueva ética, auténticamente natural y racional, libre de la tutela dañina de la Iglesia y el Estado. Pero, al mismo tiempo, se suele precisar que no se trata de promover un mero libertinaje sexual desprovisto de afecto o carga “espiritual”. Esta última idea, la necesidad de desmarcar la nueva moral sexual de la libre promiscuidad, es prácticamente unánime entre los colaboradores de Orto, como había sido habitual antes en los medios obreristas, proclives a un cierto puritanismo (Álvarez Junco, 1991/1976, pp. 298-299), y seguía siendo mayoritario en publicaciones similares de la década de los treinta. Como ya vimos, ideas diferentes, como las de la “camaradería amorosa” de Émile Armand o -aunque en un sentido distinto- el “amor plural” de Han Ryner, a pesar de su difusión (también desde Orto y sus colecciones de libros) no hallaron gran número de partidarios, fuera de los círculos más próximos al anarquismo individualista. Discursivamente, fue más general la tendencia a una cierta ‘espiritualización’ del amor y de las relaciones de pareja, y en la práctica la existencia de relaciones monógamas.

En lo que todas las colaboraciones coinciden es en la consideración de la necesidad de una nueva actitud ante la sexualidad como un paso más en el camino hacia la superación individual y colectiva. Esta nueva moral se debe fundamentar, en primer lugar, en la igualdad ante el hecho sexual del hombre y la mujer, y en la colaboración entre ambos: “...el nuevo principio coordinador de la colaboración de sexos, en cuyas manos está el futuro poder del mundo” (Huerta, nº 3, mayo de 1932). De ahí la insistencia en la educación en este ámbito, especialmente de la mujer, tanto por su papel protagonista en la maternidad como por su marginación histórica. El respeto mutuo y la aceptación del principio de la libertad de elección deben convertirse en principios rectores del nuevo comportamiento sexual.

Por ello, el fenómeno de la prostitución aparece en el punto de mira de todas las críticas y la prueba clara, tanto de la explotación/humillación de la mujer como de la perversión del hecho sexual en la sociedad capitalista. El tema, desde luego, no era nuevo (Álvarez Junco, 1991/1976, pp. 292-293, Guereña, 2003), pero en las páginas de Orto, como en otras publicaciones con inquietudes temáticas similares, adquiere una importancia considerable, ya que, entre otras cosas, permitía relacionarlo con cuestiones como la miseria y la crisis inherentes al sistema capitalista, asuntos que en el contexto de la depresión económica de la década de los treinta estaban muy presentes en la revista. En general, se apoya la abolición de la reglamentación de la prostitución por parte del Estado, polémica bastante extendida en aquellos años. Se secunda esta campaña en varios puntos. Por un lado, se resalta la vergüenza que supone el reconocimiento oficial de la prostitución. Por otro, se reclama el derecho de elección de la prostituta, así como la puesta en marcha de campañas de difusión de los medios de profilaxis venérea: desde Orto y otras publicaciones y sectores preocupados por el tema se relacionaba directamente la prostitución y el catastrófico comportamiento sexual imperante, con la propagación de las enfermedades venéreas, verdadera obsesión del momento.

NEOMALTHUSIANISMO Y EUGENESIA
La sexualidad queda unida en gran medida en el discurso presente en Orto, aun con sus diferentes modulaciones, al binomio neomalthusianismo-eugenesia, que se convierte en el punto central de la argumentación en este ámbito. En efecto, todos los colaboradores de la publicación ven en la aplicación generalizada de estos principios la garantía del funcionamiento armónico de la nueva sociedad, de una manera similar a lo que sucedía en aquellos años en la revista Estudios, donde la atención por estos temas resultaba central (Navarro Navarro, 1997a, pp. 85-117).

El proceso de penetración del neomalthusianismoy la eugenesia en el mundo cultural obrero español en general, y anarquista en particular, al menos desde los tiempos de Salud y Fuerza (1904-1014), fue un fenómeno lento, complejo y no exento de resistencias. Pero a la altura de la década de 1930 se había producido ya una cierta consolidación de aquellos sectores sensibles a esta cuestión en el mundo obrerista (especialmente libertarios), que, aun siendo minoritarios, habían conseguido afirmar algunas plataformas de expresión, una presencia en la prensa y en el mundo editorial, y un cierto ascendiente y prestigio en estos medios. Publicaciones como Generación Consciente-Estudios se declaraban abiertamente neomalthusianas, integrando en su ideario la lucha por el control de natalidad y acompañándolo incluso de la difusión de todo tipo de información sobre la planificación familiar entre la clase obrera[6]. La línea marcada por estas cabeceras tenía como prioridad hacer asequible al proletariado todos los conocimientos existentes sobre el tema, justificándolos racionalmente y realizando una activa campaña por su divulgación. Cabe integrar plenamente a Orto en este contexto y en esa corriente.

Con su aceptación de la necesidad del birth control, la revista presentaba una opinión más o menos común, o al menos mayoritaria entre sus colaboradores. Siguiendo el hilo de esta argumentación, la sobrepoblación existente en la sociedad capitalista no engendra más que miseria, hambre y guerras, en una vorágine paulatina de agotamiento de los recursos, y tampoco permite su superación, porque según un lema corriente en la época: “La miseria no engendra rebeldes”. El control de los nacimientos es la única salida posible, tanto en la sociedad actual como en la futura: “El malthusianismo no es derrotado siquiera por la revolución social triunfante” (Hildegart, nº 2, abril de 1932). Lo más racional, consecuente y responsable es la maternidad consciente (“Sed madres conscientes de familias poco numerosas”. Cf. Drysdale, nº 5, julio de 1932), voluntaria y selectiva. Y esta responsabilidad en la reproducción debe contemplar también criterios eugénicos, es decir, la selección artificial y racional de los nacimientos procurando una mejora paulatina de la especie, evitando la perpetuación de rasgos y elementos negativos y favoreciendo por el contrario la de los positivos.

Desde las páginas de la revista, la eugenesia se presenta como un esfuerzo complementario al control de natalidad, que pretende mejorar racionalmente la vida humana, haciéndola más digna y autosuficiente y menos presa del sufrimiento y el dolor. Tal como se ha señalado para el caso de su presencia en el discurso anarquista sobre materia sexual a la altura de la década de los treinta (Cleminson, 2008), la eugenesia –plural en su historia, compleja y sujeta a múltiples interpretaciones y derivaciones-, lejos de tener un papel marginal, había adquirido un rol central en estas reflexiones en esos años (Álvarez Peláez, 1988, 1999). Ya no aparece como un mero anexo de la argumentación neomalthusiana, sino, al menos, como su necesario complemento.

La eugenesia era objeto de intensos debates en la época, en especial sobre el alcance de los procedimientos que permitieran una selección óptima de los nacimientos y sobre si estos debían incluir la coerción (aislamiento, esterilización, etc.) para impedir la reproducción de los “stocks negativos”. Al igual que ocurrió en Generación Consciente-Estudios, y otras publicaciones obreristas españolas similares, la opinión mayoritaria en Orto(a través de los colaboradores en este terreno: Huerta, Hildegart, Puente, etc.) se mostró contraria a estos últimos métodos o su utilización por parte del Estado (lo que se vinculaba también a la filia antiestatalista y antiautoritaria libertaria). Se optaba de manera predominante por medios voluntarios y basados en la convicción y la pedagogía, aunque lo cierto es que también estuvieron presentes de una u otra manera las argumentaciones que proponían el uso de otros métodos, y que sin embargo tenderían a desaparecer en todo caso una vez conocidos los programas eugenésicos desarrollados por las nazis tras su llegada al poder en Alemania a partir de 1933.

Este es el caso de los artículos de otro autor cuyos textos tuvieron amplia difusión en Orto: el escritor anarquista rumano Eugen Relgis, apóstol del “Humanitarismo” y el pacifismo, muy citado en los medios ácratas españoles en estos años y vehemente defensor de la eugenesia. Tomando como referencia la obra del anarcoindividualista francés Manuel Devaldès (cuya obra La maternité consciente, de 1927, sería traducida y publicada por la editorial Estudios), Relgis sostenía que, aun siendo preferibles los procedimientos preventivos basados en la “generalización de la educación sexual integral”, estos podían no resultar suficientes. Frente a la eutanasia, sin embargo, la esterilización parecía el medio más razonable:

Los espartanos se mostraban sin piedad –sin falsa piedad- cuando arrojaban a un precipicio a los niños deformes e idiotas, pero hoy, con ayuda de la ciencia, los degenerados podrían ser aniquilados humanamente, por eutanasia. Sin embargo, sería preferible, por todos conceptos, que los degenerados no naciesen y mejor aún: que no fuesen concebidos. Ahora bien, esto es posible gracias a la ciencia: por medio de la esterilización de cuantos manifiesten caracteres patológicos o sufran enfermedades incurables. (…)A pesar de todo el respeto que debe tenerse para la libertad individual, los degenerados deben ser aislados del resto de la sociedad (locos, idiotas) o esterilizados si se les deja libres (alcohólicos, sifilíticos, etc.). La prohibición legal del casamiento de los degenerados (como ocurre en Estados Unidos) es una medida incompleta, pues el efecto eugénico queda anulado por la unión y el amor libres. La esterilización es, pues, el medio más eficaz para purificar a la humanidad. Practicada al mismo tiempo que la educación sexual integral, contribuiría a suprimir los efectos desastrosos del alcoholismo y la prostitución. Solo entonces podría ejercerse la libertad individual de una manera positiva y creadora (Relgis, nº 17, octubre de 1933. En cursiva en el original).

Así pues, impedir la reproducción de determinados individuos no era crueldad, sino un acto de responsabilidad individual y colectiva en la construcción de una humanidad cada vez más sana y perfecta. Como señalábamos, la defensa de este tipo de procedimientos no fue habitual en Orto, pero tampoco, como se ve, estuvo ausente de sus páginas, lo mismo que ocurrió en Estudios. Así, Hildegart, posiblemente la colaboradora más habitual de la publicación en estos temas, afirmaba:

Creo, pues, que es muy útil la eugenesia negativa, que tiende a la esterilización de los delincuentes, por incapaces de procreación, o aun en casos no compulsorios, a crear con ello un impedimento matrimonial, lo que no impide la procreación fuera del matrimonio, razones por las cuales no es el único recomendable (..) (Hildegart, nº 15, agosto de 1933).

Más adelante, como mencionábamos antes, el conocimiento de las prácticas nazis en este ámbito provocaría un “cambio de rumbo” y contribuiría a su desprestigio entre la izquierda y en el conjunto del movimiento eugenésico internacional (Cleminson, 2008, p. 127).

En Orto se optaba mayoritariamente por un maridaje entre posiciones neomalthusianas y eugenésicas. Control y selección de los nacimientos aparecían, pues, inexorablemente (“armoniosamente”) unidos, y no se entendían por separado. De hecho, de manera significativa, si el primer artículo de Eugen Relgis en torno a La maternidad consciente de Devaldès se centraba, como vimos, en la eugenesia, el segundo tenía como tema la defensa del neomalthusianismo: “El equilibrio entre una y otra (neomalthusianismo y eugenesia) constituirá una selección ideal del problema de la procreación que favorecerá al progreso constante de la humanidad”, con lo que la “eugénica real” no se concebía “más que asociada a la ley de población formulada por Malthus” (Relgis, nº 18, noviembre de 1933). En general, se trataba de que, aunando la regulación de nacimientos con la selección científica, el proletariado pudiera tomar en sus manos su propia reproducción y, por tanto, el control de su propia vida.

El panorama de esta “nueva moral” en la procreación se complementaba con la aceptación del derecho al aborto. Este, practicado en la clandestinidad en casi todos los países capitalistas, se había convertido en una auténtica plaga social que, al igual que la prostitución, crecía al compás de las contradicciones de un sistema hipócrita que condenaba el aborto y que, sin embargo, consentía el riesgo que conllevaba para la salud de la madre su práctica en condiciones de prohibición y persecución. Desde Orto se denunció repetidamente el fenómeno, asociado comúnmente a la crisis económica del capitalismo y su intrínseca desigualdad, colocando con frecuencia al otro lado de la balanza la regulación del aborto en la legislación soviética, como ejemplo positivo de una aceptación equilibrada de este. En general se contemplaba como un auténtico derecho, pero no se apoyaba su uso sin limitaciones. Así, la médica anarquista Amparo Poch Gascón, después de defender con estos y otros argumentos en las páginas de la revista el derecho al aborto, se mostraba restrictiva en cuanto a los casos en que se debía aceptar este (reduciéndolo a aquellos casos de peligro de salud de la madre o el feto, o de violación) y afirmaba: “El embrión, desde el momento en que comienza su desarrollo, tiene derecho a la vida (…) Ha de quedar bien entendido que cuando una mujer sana ha concebido conscientemente, en virtud de un acto voluntario, la sociedad debe impedir que dicha mujer atente contra la vida de su hijo” (Poch y Gascón, nº 20, enero de 1934).

CONCLUSIÓN
En definitiva, nos encontramos ante un conjunto de ideas y de valores que conforman una cultura nueva en materia sexual y reproductiva. Este complejo ideológico circulaba en los núcleos obreros españoles más interesados por el tema durante las décadas de 1920 y 1930, de una y otra tendencia, aunque, por una tradición cultural de mayor preocupación histórica por la cuestión que se remontaba al menos a inicios del siglo XX, los anarquistas resultaron los más comprometidos en la campaña. El objetivo era devolver al proletariado su integridad natural (el tema por tanto se vinculaba también con el naturismo: Roselló, 2003) y física, a través de una adecuada selección de su capacidad reproductora, en sentido tanto cuantitativo (control del número de nacimientos) como cualitativo (eugenesia). Eran todos aspectos de un proceso de mejora individual y colectiva, que contemplaba asimismo la construcción de un nuevo tipo de moral sexual más acorde con un desarrollo equilibrado del individuo, en camino hacia una sociedad radicalmente distinta a la existente, más justa, armónica e igualitaria.

Orto participa en esa necesidad de difundir estas concepciones entre las clases populares, en una línea muy similar a otras publicaciones como Generación Consciente-Estudios, a la que aquella tomó sin duda como referente en este ámbito, por la importancia del tema sexual y el peso de aspectos como el control de natalidad o la eugenesia, aunque en Orto no adquirieran un papel tan central como el que tenían en Estudios. En la primera estuvieron más presentes los temas relativos a la organización social o económica globales, la difusión del sindicalismo o la crítica de la actualidad política o financiera internacional, en especial por lo que se refiere a la crisis económica del capitalismo en los años treinta.

En todo caso, Orto se acercó al modelo de publicación cultural obrerista de especial éxito en los medios libertarios, al estilo de La Revista Blanca o Estudios. En el arte, la literatura o especialmente en aquellas cuestiones que hacían referencia a una transformación de la vida cotidiana, de sus hábitos o costumbres, Orto quiso reproducir el modelo culturalizante y “ecléctico” de Estudios que, en materias como la sexualidad en particular, había proporcionado a esta gran difusión, éxito y prestigio en los medios obreros. Los colaboradores de Orto en este terreno, procedentes de distintas adscripciones ideológicas (en lo esencial dentro de la izquierda obrerista), coincidieron, sin embargo, dentro de los parámetros de un programa de reforma sexual centrado básicamente en la difusión de los principales postulados de este movimiento a escala internacional. También en la recepción y difusión de los planteamientos eugénicos complementados con la aceptación del control de natalidad y los principios nemomalthusianos, tal como habían sido recibidos y asimilados hasta ese momento en los sectores del movimiento obrero más sensibilizados por estas cuestiones. La atención por el tema en las páginas de la revista dejaba ver que, al menos para sus colaboradores en este ámbito, la transformación de las pautas y comportamientos en lo sexual y reproductivo constituía un aspecto más, no secundario, de la transformación social global.

En otras cuestiones, sin embargo, el sincretismo obrerista propuesto por Civera, en realidad una defensa de sus planteamientos sindicalistas como superación de las distintas opciones ideológicas presentes en el mundo proletario, no tuvo tanto éxito. En el contexto de la pugna abierta vivida en la CNT a mediados de los años treinta, el claro alienamiento de su director -a diferencia de lo que ocurría en Estudios, sin una definición precisa en este sentido- con los postulados del sindicalismo “posibilista” le granjeó a la revista la hostilidad de los sectores más declarada y doctrinariamente anarquistas, que dominaron orgánicamente el sindicato confederal durante la Segunda República.

Javier Navarro Navarro - Universitat de València

NOTAS

[1]
Un impulso fundamental en este sentido vendría con la publicación de la revista barcelonesa Salud y Fuerza, (1904-1914), dirigida por el libertario Luis Bulffi, órgano de la Liga de Regeneración Humana en España y receptora y difusora del control de natalidad, la “maternidad consciente” y las corrientes neomalthusianas y eugenésicas en este país, en especial entre las filas obreristas y ácratas (Abelló, 1979; Cleminson, 2008, pp. 53-75 y pp. 100-108).

[2]
La revista cuenta con una edición facsímil, con estudio introductorio a cargo de Javier Paniagua (2001).

[3]
“...Las ediciones iban tan mal que no permitían vivir de ellas, sino antes al contrario, ellas han vivido por mi sacrificio”. Carta de Civera a E. Armand, 1 de agosto de 1933, Institut Français d’Histoire Sociale. En otra carta anterior (1 de marzo de 1933), Civera señalaba asimismo amargamente a Armand: “…la gente no está por leer, prefiere lo demagógico y estridente a lo reflexivo y de estudio”. Ambas citas en Paniagua, 1979, p. 68.

[4]
En casi todos los números de la revista (a excepción de tres de ellos, el 11, el 13 y el 19) apareció al menos un artículo sobre estos temas, y en algunos casos dos, tres (en el último, nº20) e incluso cuatro (en el nº16), en una publicación con una media de alrededor de una veintena de artículos por número, sin contar los textos dedicados a diversos aspectos de la “cuestión femenina”, temática con la que habitualmente se solapaban.

[5]
Mary Nash que ha hecho referencia a esta cuestión, nos cuenta al respecto: “Mujeres como Trinidad Urien y María Luisa Cobos acusan a los hombres de no facilitar una formación cultural y una ampliación de sus conocimientos sobre las ideas libertarias a las mujeres que acudían a los Ateneos y centros obreros. En su lugar, les hablaban de relaciones sexuales y del amor libre”. (Nash, 1981, p. 27). Eso sucedía en un medio cultural (el anarquista) que era, como ya mencionamos, el más preocupado por estas cuestiones dentro del mundo obrerista.

[6]
A este respecto, la revista Estudios divulgará entre los años 1930-1936 una ingente cantidad de métodos y técnicas de control de la natalidad, especialmente a través del Dr. Isaac Puente.

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Comentaris

El aborto es un acto totalmente político
03 ago 2017
La burguesía no esté confundiendo con el derecho al aborto al proletariado, es que lo ha devastado totalmente con elo en las ultimas décadas. El derecho al trabajo, y el derecho al aborto, por el grado de abstración que tienen ante las condiciones materiales reales, que son condiciones capitalistas, en su aplicación concreta, devienen colosales devastaciones del proletariado, como vemos con el aborto sin causa ni exlicación, cuando el 65% de los abortos que se realizan lo son por causas directamente económicas, y un tercio del total lo realizan mujeres inmigradas, que son normalmente proletarias, bajo presiones de supervivencia, desempleo o amenaza de desempleo. Es reaccionario ocultar la realidad del aborto, y la gravedad de introducirlo como solución a estos problemas políticos (dos tercios de la humanidad son sobrepoblacion relativa y no es a ellos a los que hay que erradicar, sino al modo de producción capitalista) , en su forma de método anticonceptivo, en las relaciones sociales humanas básicas del proletariado, pero además pretender presentarlo como necesariamente "sin causa ni explicación". Tarde o temprano serán las mismas feministas las que salgan al paso de este paradigma del derecho al aborto "sin causa ni explicación" que la aristocracia obrera ha impuesto.

Además de lo que dice el texto, hay que recordar que la corriente comunista no apoyaba el aborto (La Pasionaria; Hijos si, maridos no), y lo ilegalizó en la URSS en 1936 (primero prohibió abortar al primer hijo, y luego prohibió completamente el aborto). Tambien que entre los anarquistas no era mayoritaria la posición pro abortista, aunque es cierto que un Isaac Puente cayó en el malthusianismo, que está rebatido por Marx -y por la realidad histórica - desde el siglo XIX. Pero en ningún caso se parecían esas posiciones a las del aborto "sin causa ni explicación" actual que la socialdemocracia en crisis de descomposición nos ha impuesto y que ha devastado al proletariado en los cuatro puntos cardinales.
Maximización de la producción de plusvalía
03 ago 2017
No, el derecho al aborto y el derecho al trabajo se parecen bastante en el capitalismo, son una mierda contra el proletariado en su aplicación real y práctica, sea en el país que sea. Tratar de ocultar esta realidad a partir de la idea de derecho al aborto "sin causa ni explicación", con, por ejemplo, el 65% de los abortos realizados por determinaciones económicas , no es que sea de derechas y conservador o reaccionario, sino que es claramente nazi-fascista, un método tecnocrático de eliminar sobrepoblación relativa - siempre proletaria - de la forma más barata posible, maximizando la producción de plusvalía. Eso, en su realidad práctica, es inasumible, y no darse cuenta de esto instintivamente es una clara prueba de que la izquierda imperialista occidental se está pareciendo cada vez más a los nazi-fascistas de los años 1930, desde el aborto, a la inmigración, pasando por el consumismo, el reparto del empleo de los recursos naturales o la exportación de armas, o la condena al 35% de la población al paro estructural para luego eliminarla por medio del "control de la natalidad", o el raspado directo.
Re: Sexualidad, Reproducción y Cultura Obrera Revolucionaria en España: La Revista ORTO (1932-1934)
03 ago 2017
Entiendo que no ha leído el texto sr “.”, pues si lo hubiera hecho, vería que el derecho al aborto se sustenta en argumentos que en parte son similares a los actuales. Por tanto, tienen “causa y explicación”.

Sé que lo sabe, aunque prefiera ignorarlo y repetir mil veces una mentira. El derecho al aborto en su país, es decir, a la interrupción del embarazo, tiene unos supuestos y unos calendarios muy concretos. No hay nada abstracto, no hay nada “sin causa ni explicación”. Se nota que usted no ha tenido nunca que recurrir a interrumpir un embarazo, sino sabría los requisitos y los plazos para abortar. Si pasa esos plazos, ya no es posible abortar desde el derecho, y hay que recurrir a otros procedimientos nada seguros para la vida de la mujer y nada seguros para el propio feto.

El artículo no oculta las causas del aborto, las pone en evidencia, no se haga ahora aquí el defensor de un proletariado femenino, cuyas condiciones le importan un carajo.

El derecho al aborto no es reivindicación de ninguna “aristocracia”, a la que usted añade lo de “obrera”, como si la clase obrera tuviera un “poder de los mejores” y no la tiranía de los más corruptos. Es tan estúpido como absurdo. Lo que prima en este mundo, es la mediocridad. Usted es un claro ejemplo.

Usted miente intencionadamente, no me cansaré de repetírselo. Hasta Lenin apoyaba el derecho al aborto, y lo llamaba así, derecho al aborto. Fue Stalin quien puso problemas, pues quería masas proletarias para la producción y las guerras, igual que el capitalismo. De hecho su sistema “comunista” no fue distinto al capitalismo, sino otra forma de capitalismo. De “la Pasionaria”, no le puedo hablar porque sólo me han mencionado algunos detalles de ella, y aunque lo poco que me han explicado no es grato, no tengo todavía suficientes elementos de juicio, al contrario que con el sr. Carrillo, pues sí que he tenido además la oportunidad de ver algunos documentales, uno especialmente revelador colgado en esta web, en el que asumía la bandera española y la monarquía para entrar en la farsa electoral y traicionar a la clase trabajadora revolucionaria. Algo parecido le puedo decir de Lister, que acabó con el proyecto revolucionario de las colectividades en la zona de Aragón.

Los y las anarquistas no eran o dejaban de ser pro-abortistas. Su finalidad no era el aborto, y si hubiese leído un poquito el texto, se habría dado cuenta del porqué consideraban el aborto un derecho. Era una propuesta revolucionaria y de resistencia contra la burguesía, el capitalismo, el colonialismo y sus ejércitos. Lo que decían, es que en condiciones de vida revolucionaria, el aborto no tendría sentido de existir…

También miente cuando afirma que Isaac Puente “cayó en el malthusianismo”. ¿Todavía no sabe cuál es la diferencia entre malthusianismo y neomalthusianismo, que era lo que sentía el médico Isaac Puente?

¿Sabe usted quienes se oponían al neomalthusianismo? Pues personas con claros intereses en el poder. Se lo ampliaré en otra información porque casi me sorprende su ignorancia, pero estoy segura que lo suyo no es ignorancia, sino MENTIRA INTENCIONADA.

Lo que “ha devastado al proletariado en los cuatro puntos cardinales” no ha sido el derecho al aborto, no sea burro. Tal vez el capitalismo neoliberal y sus poderes financieros, militares y represivos, algo tendrán que ver, ¿no?.

También MIENTE con la comparación entre el derecho al aborto, y el derecho al trabajo. El primero lo reivindico como consecuencia de las condiciones en las que se da el segundo. Pero del segundo, prefiero emanciparme para tener que dejar de reivindicar el aborto.

Se lo han dicho un comentario más arriba. Ese aborto que usted dice que es "sin causa ni explicación”, se ha conseguido después de muchas luchas, y aunque imperfecto, tiene causas y están explicadas, sólo hay que leer un poquito o haber participado de las luchas. Entiendo que usted tenía que escuchar la plática dominical de doce, y por eso no podía ir a las manifestaciones, pero sí que puede leer el texto igual que hace con la biblia o las hojas diocesanas en las que los obispos exponen sus opiniones contra el aborto.

Puede leer tranquilamente un texto que reivindica el derecho al aborto, no se asuste, no le va a hacer abortar.

Y no se preocupe, estas tesis no se basa en su “izquierda imperialista”, sino en revolucionarios y revolucionarias y en las clases trabajadoras. Y déjese de demagogias, a la población “condenada al paro estructural”, no se la “elimina” con el control de la natalidad, pues para estar parado o parada, por lo menos se tiene que haber superado ese control. Para “eliminar” a esa población hay otros métodos y sistemas que usted conoce muy bien. Su iglesia, sus estados, sus burgueses, sus oligarquías y terratenientes, lo han estado haciendo por siglos. Y no era con el aborto con lo que eliminaban al proletariado y sus “excedentes”, como usted los llama, igual que mercancías.

Puede que para usted sean insuficientes como “explicaciones y causas” las condiciones de explotación del capitalismo sobre el proletariado y la mujer proletaria, pero para mi, son excesivas.
Re: Sexualidad, Reproducción y Cultura Obrera Revolucionaria en España: La Revista ORTO (1932-1934)
03 ago 2017
Buenas Aliss:

El aborto es un genocidio de proletarios, se está empleando en todo el mundo para reducir la sobrepoblación relativa, con el objetivo de aceitar la acumulación de capital, y necesita propagandistas como usted que lo embellece y lo contrapone con los curas, con el único objetivo de intentar ocultar las contradiciones reales.

" la médica anarquista Amparo Poch Gascón, después de defender con estos y otros argumentos en las páginas de la revista el derecho al aborto, se mostraba restrictiva en cuanto a los casos en que se debía aceptar este (reduciéndolo a aquellos casos de peligro de salud de la madre o el feto, o de violación) y afirmaba: “El embrión, desde el momento en que comienza su desarrollo, tiene derecho a la vida (…) Ha de quedar bien entendido que cuando una mujer sana ha concebido conscientemente, en virtud de un acto voluntario, la sociedad debe impedir que dicha mujer atente contra la vida de su hijo” (Poch y Gascón, nº 20, enero de 1934)".

Para usted esta misma posición le parece la de los curas, pero no es la misma, mientras que una necesita de la deshumanización de los embriones humanos, como el blancata supremacista necesita deshumanizar y subhumanizar a las personas de otras culturas y colores de piel, como el policia necesita deshumanizar al represaliado, el hombre autoritario a la mujer que ha caido en sus garras o las fuerzas del capital a los embriones que no cuadran con los gastos de reproducción de la fuerza de trabajo. Lo malo es que siempre encuentran pelelas, y pelelas, en el mejor de los casos, que les ayudan y justifican en esas justificaciones.

Usted, lamentablemente, se parece más, mucho a la infiltrada nazi en el anarquismo Hildegarda, que a la doctora Amparo Poch.

PD: Perdone, pero el neomalthusianismo en esencia planteaba lo mismo que el malthusianismo, que el núcleo del problema social consistía en que los pobres se reproducen demasiado, y siempre salían y siguen saliendo "reformadores/as" con esa misma y fascista teoría, solo que siempre salen precisamente de la aristocracia obrera, lo cual no es casualidad, haciendole el caldo gordo a la burguesía y a los terratenientes.

Agur
Re: Sexualidad, Reproducción y Cultura Obrera Revolucionaria en España: La Revista ORTO (1932-1934)
04 ago 2017
El aborto es un derecho. ES FALSO que los embriones tengan conciencia de clase, como usted intenta hacer creer. La clase no es algo que va incorporada en la información genética del embrión. USTED MIENTE.

Ni tan siquiera es “marxista auténtico”. Lenin, aunque estuviera en contra del neomalthusianismo, lo dijo bien claro: el aborto es un derecho.

La comparación de un derecho con el genocidio, es lo que acostumbra a hacer la derecha más reaccionaria y la iglesia. Su discurso de nuevo abandona la retórica marxista, para asumir la ultracatólica.

Amparo Poch Gascón no opina como los curas, usted tampoco, lo hace como los obispos.

Usted habla de genocidio de proletarios, Amparo no se expresa en esos términos, y se puede entender su posición, tanto como anarquista, como médico o como mujer. Si hace memoria, recordará que el aborto no es, como usted afirma “sin razón y sin motivo”, hay unos supuestos, y fuera de esos supuestos, desaparece el derecho al aborto.

Amparo expresa su posición humanista, pero también dice que era “restrictiva del derecho”, no contraria. Usted es contrario, salvo los casos de violación, que entonces aparece su parte indulgente de superioridad y arrogante. Esta sí puede abortar, y esta no.No tiene nada que ver que esa decisión, la tome usted sobre as mujeres, que sean las propias mujeres quienes decidan.

El malthusianismo y el neomalthusianismo no planteaban lo mismo "en esencia". Mientras el primero pretendía deshacerse de los pobres con hambrunas, enfermedades, guerras, etc…, el neomalthusianismo planteaba el autocontrol de la natalidad para evitar precisamente todo eso, ser la carne de cañón de los intereses de las oligarquías capitalistas y sus guerras coloniales. Si planteara lo mismo, se llamaría malthusianismo.

Precisamente quienes se posicionaron en contra del neomalthusianismo, antes que Lenin, fueron la iglesia, la burguesía, los mandos de los ejército, los terratenientes y empresarios, y por eso fueron perseguidos con falsas acusaciones como las que usted hace, y encarcelados. Como criminalizador, tendría futuro.

No me explique cómo tratan la mayoría de ustedes los blancos, a quienes no lo somos. Seguro que usted lo denuncia porque "lo ha vivido en carne propia". Usted no es más que parte de esa “aristocracia” de la que habla.

Y deje de comportarse como un idiota. La eugenesia no es nazi, se lleva practicando desde que se conoce la humanidad. El pretender "mejorar la raza humana", sí. El alentar la natalidad para crear arios, también. He puesto arios para que lo entienda, pero podría haber escrito "prolet-arios", que es lo que usted reclama.
Los embriones, lamentablemente, también tienen clase social
04 ago 2017
Buenas Aliss:

En su afán de defender a las mujeres pierde, lamentablemente, tod ecuanimidad, lo que hará muy poco en favor de lo que, en principio, es justo en su causa. Si, señora Aliss, los embriones si tienen clase social, les afectan y median desde las facturas que haya acumuladas sin pagar en el hogar de concepción, pasando por las abultadas o no cuentas en el banco hasta las declaraciones de Monica Oriol, que es quien termina beneficiada por su ceguera:

"Así se manifestó Fúnez en declaraciones a Servimedia tras la polémica generada por la presidenta del Círculo de Empresarios, quien dijo que ella prefiere contratar mujeres menores de 25 años o mayores de 45, para evitar el problema de que se queden embarazadas".

http://ecodiario.eleconomista.es/sociedad/noticias/6128693/10/14/Mujeres

Se equivoca de enemigo, y está completamente mediada por un discurso ideológico que no se corresponde con la realidad histórica que estamos padeciendo y los procesos sociales efectivos que están ocurriendo, e incluso los oculta. Pero usted verá.

Agur
Re: Sexualidad, Reproducción y Cultura Obrera Revolucionaria en España: La Revista ORTO (1932-1934)
05 ago 2017
la realidad historica:
http://www.publico.es/culturas/amar-tiempos-tinder-valerie-tasso.html
http://www.publico.es/sociedad/sexo-orgasmo-femenino-reclama-lugar.html
Re: Sexualidad, Reproducción y Cultura Obrera Revolucionaria en España: La Revista ORTO (1932-1934)
05 ago 2017
Ja, ja, ja, ja, qué gracioso. Usted defiende a los embriones y sin embargo, no tiene la sensación de perder "ecuanimidad". Cuanta demagogia.

Los embriones son portadores de información genética, no de clase social. Nacen en una clase social, que es muy distinto a traerla debajo del brazo.

Aquí le he dejado respuesta a sus estupideces:
Aborto: nacimiento de una idea
http://barcelona.indymedia.org/newswire/display/514182

Vaya, ahora se hace la víctima: "realidad histórica que estamos padeciendo":
"Carmen Fúnez manifestó que está convencida de que Mónica de Oriol “se ha dado cuenta de que ha errado” e indicó que sus declaraciones no son solamente discriminatorias con las mujeres con respecto a los hombres, sino que también crean desigualdad entre la propia población femenina al hacer distinciones por edad a la hora de que una mujer sea contratada"

Por lo que leo, Fúnez señala la "discriminación de las mujeres con respecto a los hombres". ¿Se encuentra usted bien? Esta reconociendo la discrimnación que ha negado tan sistemáticamente con estadísticas sacadas de su ombligo.

Quien oculta la realidad es usted. Y lo hace con tergiversaciones, manipulaciones y mentiras.

No hay nada que ver, es evidente.
Re: Sexualidad, Reproducción y Cultura Obrera Revolucionaria en España: La Revista ORTO (1932-1934)
05 ago 2017
Sr "Aktual", gracias por la información, es muy interesante saber qué dicen o a qué se llama ahora "amor libre".

Valerie Tassó no profundiza en su crítica al poliamor. Personalmente también soy crítica, pero desconozco si en el mismo sentido que ella. En sus palabras acerca del deseo y el desplazamiento de este, encuentro resonancias que comparto. Y es cierto que este es un mundo de confusión precisamente porque se han negado las fuentes de información y nos han llegado las diversas versiones que da el sistema, la burguesía, la iglesia, las multinacionales..., pero casi nunca llegan las voces de quienes estamos abajo e intentando liberarnos de todas esas imperativos impuestos por los más diversos intereses que nada tienen que ver con las vidas en libertad.
Re: Sexualidad, Reproducción y Cultura Obrera Revolucionaria en España: La Revista ORTO (1932-1934)
06 ago 2017
Buenas Aliss:

No es que Monica Oriol sea discriminatoria de una manera abstracta, es que lo es porque niega o la maternidad o el trabajo a las mujeres de 25 a 44 años, aunque ella es una flamante ejecutiva que tiene cinco hijos. Hay veces que pienso que no le dan sus alcances para entender estas simplezas pero otras me parece que simplemente es misógena antimaternalista, en el mejor de los casos, o directamente una pelela de la burguesía.

Agur
Re: Sexualidad, Reproducción y Cultura Obrera Revolucionaria en España: La Revista ORTO (1932-1934)
07 ago 2017
Siga insultando...

Insisto Fúnez señala la "discriminación de las mujeres con respecto a los hombres".

Lo que sea Mónica Oriol, me trae sin cuidado. Lo que usted no entiende, y esto es más que simple, es que Mónica Oriol no es una proletaria. Con esto le quiero decir que puede tener todos los hijos que se le antoje, en incluso comprarlos..., ella no los cuida y probablemente tampoco se habrá pillado el tiempo de maternidad.

Fíjese que simple es, una mujer que no quiere contratar a otras mujeres y fíjese que simple es entender que las mujeres menores de 25 años, son las que más probabilidad tienen de quedarse embarazadas, por lo que si contrata a dichas mujeres, seguro que es con alguna "cláusula adicional"

Por otra parte Fúnez, aunque parece que denuncia, no lo hace en toda su extensión, pues acaba disculpando a Mónica.

Esas y otras tantas más cosas simples, parece que a usted se le han pasado por alto, pero no se trata de hacer un balance a ver a quien se le pasan menos cosas, sino de un hecho muy concreto que usted ha negado en repetidas ocasiones, y es la discriminación de la mujer en el ámbito laboral, y en este caso, no sólo con el hombre, sino también entre mujeres y proviniendo de otra mujer.

En vez de insultarme, demuestre que sou "misógena antimaternalista" o "una pelela de la burguesía". Yo también puedo decir lo mismo de usted, con la salvedad de que cuando yo le califico de algo, se lo demuestro y se lo argumento. Usted solo descalifica por descalificar y por restar credibilidad a mis palabras, lo que demuestra que en el terreno de los argumentos, usted no tiene la menor opción, por eso debe recurrir al insulto y tomárselo todo como una competición.

No le voy a negar que seguramente usted la tenga más larga...
Convergencia antimaternalista de la patronal y las generistas
08 ago 2017
Buenas Aliss:

Es usted una escuela de paciencia. Ahora restringe la denuncia a las declaraciones de la representante empresarial Monica Oriol contra la maternidad de las mujeres al campo de la simple discriminación, no, es mucho más que eso, es una declaración de guerra a la maternidad proletaria, y fomento descarado del aborto capitalista y del antinatalismo. Y usted deviene otra misógena liberal vulgar más al no defender a las mujeres trabajadoras en su derecho a la maternidad y a la proteccion de la maternidad, ante la política antimaternalista de la patronal. ¡Qué fraude!

Agur
Re: Sexualidad, Reproducción y Cultura Obrera Revolucionaria en España: La Revista ORTO (1932-1934)
08 ago 2017
Ja, ja, ja…, tal vez usted no conciba la maternidad como un derecho de la mujer trabajadora, pero con Alexandra Kollontai, no hace más que repetirlo como un derecho. Esa es su retorcida ambigüedad. Pero no una ambigüedad cualquiera, sino autoritaria, con ánimo de someter.

Su razonamiento es tan simple que hasta se le ha pasado desapercibido que no sólo me he referido a los “derechos de la mujer trabajadora”, sino a como se encubren entre instituciones, sean hombres o mujeres quienes las dirijan. Y a que cuando le viene a su medida, saca “los derechos de la mujer”, para luego negarlos. En mi comentario le he dicho que “Mónica Oriol no es proletaria y que puede tener todos los hijos que se le antoje, en incluso comprarlos..., ella no los cuida y probablemente tampoco se habrá pillado el tiempo de maternidad”, y en esto no ve una crítica al derecho a la maternidad de las mujeres trabajadoras, que son las que le habrán cuidado los hijos.

El fraude, es su capacidad de comprensión, que está en proporción inversa con la de interpretación arbitraria.
Re: Sexualidad, Reproducción y Cultura Obrera Revolucionaria en España: La Revista ORTO (1932-1934)
08 ago 2017
Buenas Aliss:

El problema es que Monica Oriol sostiene que las mujeres trabajadoras deben renunciar a la maternidad entre los 25 y 45 años. No ella, que representa el capital. Hay ahí una contradicción, que va más allá, mucho más allá que la oposición sexo-género y la política socialdemócrata de las identidades.

Agur
Re: Sexualidad, Reproducción y Cultura Obrera Revolucionaria en España: La Revista ORTO (1932-1934)
09 ago 2017
Sí señor, no lo niego, lo he afirmado expresándolo de diferentes maneras. Además de la anterior que le he señalado, también le había dicho lo siguiente en el mismo comentario:
"una mujer que no quiere contratar a otras mujeres y fíjese que simple es entender que las mujeres menores de 25 años, son las que más probabilidad tienen de quedarse embarazadas, por lo que si contrata a dichas mujeres, seguro que es con alguna "cláusula adicional""

Esperaba que entendiera la ironía.

El tema tiene que ver con el sexo-género, eso es lo evidente cuando vulnera los derechos de las mujeres trabajadoras en comparación con los de los hombres. Y sí, estoy de acuerdo que eso no se queda ahí, pero tampoco concluye con las políticas reformistas de apoyo a la maternidad, ni se acaba con la explotación de clase y la lucha de clases.

Esa es otra más de las cuestiones en las que no vamos a confluir porque, en mi modo de entender las luchas, usted se centra en una, sin embargo yo interpreto la lucha por las igualdades y los derechos de la mujer, en todas, incluyendo la lucha de clases.

No es una cuestión exclusiva de identidades, pero las identidades son una parte que usted insiste en negar o la considera accesoria, priorizando en exclusividad, la lucha de clases.

De nada le sirven los referentes que le he compartido como el de Flora Tristán.

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