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Funeraria 12 de Octubre: pompas fúnebres de la maldita Hispanidad.
10 oct 2026
“América es obra de España. Hispanidad y catolicismo es lo mismo. España nos dio la libertad: España hizo del panteón horrible (canibalismo, sacrificios humanos) de esa América un templo al único Dios verdadero”
La Hispanidad es sinónimo de fortaleza, furia, valentía y arrojo. Porque “Somos hijos de Isabel y Fernando” Los conquistadores españoles demostraron ser heroicos guerreros capaces de eclipsar al mismísimo Alejandro Magno o Julio Cesar. Ese esplendor perdido por las vicisitudes del destino había que resucitarlo a como diera lugar y el santísimo eligió al obispo católico tradicionalista Zacarías Vizcarra como ideólogo de la Hispanidad. “El esbirro del Caudillo de España” y principal protagonista del auge de Acción Católica Española escribió: “tenemos que España y su estirpe, es decir, toda la Hispanidad, debe cumplir todavía dos brillantes misiones en la cristiandad para salvar a la humanidad en su más terrible crisis: 1-deben derrotar al Anticristo y a toda la corte de judíos, con el signo de la cruz. 2-Debe España completar la obra iniciada en Covadonga, las Navas, Granada y Lepanto, destruyendo completamente a la secta de Mahoma y restituyendo al culto católico la catedral de santa Sofía en Constantinopla. Porque Santiago y España tienen que cumplir todavía estas dos gloriosas misiones…” El antisemitismo del obispo Vizcarra coincide con las tesis condensadas en el libro “Mi Lucha” del Fuhrer Adolf Hitler. El ultraderechista argentino Marcelo Gullo, profesor de Relaciones Internacionales y uno de los más destacados adalides de la “hispanidad redentora”; sostiene que “España no conquistó América; España liberó América” el autor de “Madre Patria” apadrinado por el ex vicepresidente del gobierno español el socialista Alfonso Guerra, dicta catedra denigrando la memoria de los pueblos indígenas de América. Hace parte de ese club siniestro de intelectuales, profesores e investigadores de reconocido prestigio que magnifica ese imperio católico español que durante siglos fue la estrella más fulgúrate del firmamento. En todas las atalayas se iza La cruz de Borgoña, hinchan el pecho y nos vienen con ese cuento chino de que España es la autora de “la primera globalización”, que hace parte de la delirante narrativa del “imperio donde jamás se ocultaba el sol”

Los españolistas necesitan urgentemente una terapia de choque para elevar la autoestima. Y sus poetas se dedican a recitar versos gloriosos en honor a la epopeya evangelizadora “sois vosotros los hijos de Isabel y Fernando los que habéis escrito las páginas más gloriosas de la historia de la humanidad”. Solo por medio del autoengaño y las más procaces fantasías, manipulando y falseando textos o interpretándolos a su antojo acorde a su egolatría, la megalomanía y el narcisismo maligno. Los historiadores monárquico papistas sostienen que el genocidio indígena es un mito, que la esclavitud no existió pues los indígenas fueron tratados con benevolencia y amor. Imbuidos por La generosidad y la piedad cristiana -como lo demuestran las Nuevas Leyes de 1542 (precursoras del derecho internacional) España tenía el estado de derecho más antiguo e igualitario pues así lo corroboran las Siete Partidas que impulsó en el siglo XIII el rey Alfonso X el Sabio. Al contrario “el Imperio Español fue el pionero de los derechos humanos -Reviran rabiosos los godos señalando que el maldito imperio inglés inventor de la Leyenda Negra es el verdadero culpable de haber matado a millones de indígenas”

En 1940 El régimen del caudillo Francisco Franco Bahamonde reconvirtió el Consejo de la Hispanidad en el Ministerio de la Hispanidad o, mejor conocido, como Instituto de Cultura Hispánica en defensa de su propia identidad nacional y la civilización que iluminó las tierras habitadas por herejes sedientos de redención. El símbolo perfecto para levantar el mito de la nación imbatible y ariete de la modernidad global, reivindicar el nacional-catolicismo como la esencia primordial del espíritu españolista de manos de la derecha clerical reaccionaria que esgrimía la figura del apóstol Santiago en la lucha contra los herejes laicos secularizadores, liberales, masones y marxistas. La apologética del destino imperial y universal de España que llenaba de orgullo a sus hijos más preclaros como parte esencial del Movimiento Nacional. protagonizada por los vencederos de la Cruzada que junto a la reconquista, la unificación política bajo los reyes Católicos, y el descubrimiento de América es uno de los grandes hitos de La historia de España.

“La raza hispana es algo espiritual (de orden divino y humano) que trasciende sobre las diferencias biológicas y psicológicas y los conceptos de nación y patria” -Ramiro de Maetzu. El franquismo instituyó la hispanidad como el eje principal de sus relaciones exteriores. Según los dictados del nacional-catolicismo cuya principal consigna es la del “Imperio hacia Dios” que simboliza esa unidad de destino en lo universal. “El generalísimo es nuestro señor en la tierra, un enviado de Dios y que encarna la autoridad, jerarquía y tradición que revelaba el verdadero anhelo del estamento político, militar y eclesiástico”

El aclamado libro “En Defensa de la Hispanidad” de Ramiro de Maeztu, embajador del dictador Primo de Rivera en Argentina, sirvió de inspiración al dictador Franco quien, bajo el seudónimo de Jaime de Andrade, escribió el guion de su película “Espíritu de una Raza”, cuya trama central es el ideario del buen español y donde ensalza a Churruca (inmolado en la batalla de Trafalgar) que entabló desigual combate contra cinco navíos ingleses hasta caer malherido. Él encarna el máximo sacrificio digno de imitar por sus hijos más fecundos. La misión es devolver España a su destino en lo universal, o sea, recobrar todo el brillo del esplendor imperial. Los herederos de la casta racista castellana se distinguieron y se distinguen como brillantes ideólogos de la Hispanidad.

En las escuelas franquistas se enseñaban conceptos claves como: “A nuestra patria estaba reservado el destino más glorioso de todos: descubrir el Nuevo Mundo y hacerle partícipe de nuestra cristina civilización” Sublimando igualmente el glorioso “alzamiento nacional” que venció a la Republica atea y apóstata. Los Reyes Católicos inspiraron “al nuevo Cid Campeador” Francisco Franco que invicto izo victoriosa la bandera rojigualda borbónica del águila de San Juan y los yugos y las flechas. Un eterno homenaje a los paladines del nacionalismo español, la santa unidad de España y arquitectos de la construcción histórica del mito del “Imperio Hacia Dios” y reserva espiritual de occidente. La dictadura franquista acusó al contubernio judeo-masónico de todos los males que afligían a la patria.

La Hispanidad en defensa de la tradición histórica del pueblo español como consta en el libro “El Florido Pensil” (memoria de la escuela nacional-católica) “fuiste de glorias florido pensil veinte naciones coronan tu sien”. En las escuelas presididas por el crucifijo y los retratos de Franco y José Antonio Primo de Rivera se resaltaban los hechos históricos de la cruzada nacional o de la historia imperial española; celebrando el día del Caudillo y la fiesta de la raza o de la hispanidad en consagración a la virgen del Pilar y al Sagrado Corazón de Jesús. Sin que faltara una de las mayores aberraciones ideológicas condensada en la Enciclopedia Álvarez que se inspiró en la trilogía nazi: niños, hogar, iglesia.

Para demostrar el espíritu caritativo cristiano el régimen instituyó el “Domund” o el domingo mundial de las misiones que se convocaba en todas las parroquias. Es decir, una colecta económica para apoyar a esos misioneros que entregaban su vida por la expansión del catolicismo, una fiesta racista en la que se presentaban a los niños indígenas, negros o los asiáticos como razas inferiores salvados de las llamas del infierno por la benevolencia del Dios blanco, católico, apostólico y romano. La manipulación del régimen nazi-franquista es un ejemplo claro de cómo se narra la historia de España con el fin adoctrinar a la niñez y la juventud e insuflar ese espíritu victorioso de una nación que en sus alucinaciones derrotaba en franca lid a sus más acérrimos enemigos ingleses, neerlandeses, franceses o turcos

“América es obra de España. Hispanidad y catolicismo es lo mismo. España nos dio la libertad: España hizo del panteón horrible (canibalismo, sacrificios humanos) de esa América un templo al único Dios verdadero” -Así lo afirmó en su día el fascista cardenal Gomá. El reino de España constitucionalmente ha oficializado el 12 de octubre como el día más glorioso de su historia, a la par con la fiesta de la virgen del Pilar patrona de la Hispanidad que también es catolicidad. Se reconoce al almirante de la mar océana san Cristóbal Colón como el máximo héroe de la España imperial pues “la hazaña inmortal del descubrimiento de América marcó un antes y un después en la historia de la humanidad” “Un ser bendito elegido por Dios” que hundió el pendón real en las arenas virginales de la isla de Guanahani dando comienzo uno de los genocidios más horripilantes de la historia de la humanidad.

Preside los fuegos fatuos de la ceremonia fúnebre el rey Felipe VI junto a toda la familia real, el jefe del Estado Mayor de la Guerra, los jefes de los tres ejércitos y, por supuesto, el gran chambelán Pedro Sánchez, los diputados de las Cortes y todos sus ministros, los representantes de los ejecutivos autonómicos, el cuerpo diplomático, y lo más granado de la clase política, económica, empresarial y eclesiástica. Suenan los acordes de la Marcha Real y de inmediato los gastadores, titanes de 1.90 metros de estatura, izan la bandera rojigualda que ondea altiva a los cuatro vientos. Y cuando retumban las salvas de 21 cañonazos por la paz y el amor de la humanidad, se guarda un minuto de silencio por los caídos por Dios y por España.

El paseo de la Castellana de Madrid atiborrado de miles de súbditos borbónicos que agitan banderitas rojigualdas; aplauden y vitorean la espectacular parada militar, un magnánimo desfile de los ejércitos herederos de los sanguinarios conquistadores que, en el nombre de Dios el clemente y el misericordioso, impusieron a sangre y fuego su legado civilizatorio. Participan más de 4.400 militares, y también aviones, helicópteros y vehículos blindados. La soldadesca realista marca el paso a la perfección y desfilan arrogantes: la caballería, la infantería, los tercios, las tropas mercenarias de la OTAN, las divisiones acorazadas, la artillería, la brigada paracaidista, los novios de la muerte de la legión con su cabra generala (tiene mando en plaza) que marca 160 pasos por minuto ¡a mí la Legión! la más aplaudida y aclamada por la chusma de súbditos enfervorizados y enloquecidos. ¡Arriba España! ¡Un, dos, un dos! Los descendientes de los conquistadores luciendo sus uniformes de gala con el cuerpo erguido y rostros impasibles perfectamente coordinados marcan el paso mientras el capitán de la compañía frenético grita: ¡vista a la derecha… arr! y su Majestad el Rey enfundado en su traje de Capitán General con gesto mayestático estira el pescuezo y los saluda omnipotente y omnipresente llevándose la mano diestra a la sien.

Renace la Armada Invencible, el testamento milenario de don Pelayo, la herencia de Recaredo, del Cid Campeador, Isabel la Católica, Carlos V, Felipe II, Colón, Cortés, Pizarro, iluminados por el nostálgico lema “del imperio donde jamás se ocultaba el sol” se niega a claudicar a pesar de todas las derrotas que les han infringido sus enemigos ingleses, franceses, holandeses o norteamericanos. Los muy soberbios se sienten victoriosos y vuelven a desenfundar la espada toledana rindiendo tributo al Dios de la guerra.

Aunque parezca mentira el máximo protagonista de la Fiesta Nacional no es el rey o la reina, el presidente de gobierno o sus ministros sino la cabra de la Legión que desfila ataviada con su tradicional manto y chapiri marcando perfectamente el paso junto a los novios de la muerte. “soy valiente y leal legionario, soy soldado de brava legión, ¡Viva España! mi patria esclarecida, mi madre sin igual ¡Arriba España! raza invicta es tu sostén” “Por ir a tu lado a verte mi más leal compañera me hice novio de la muerte…” “Me gusta el humo que me pone bien, la coca, el kifi y el hachís también. Si alguna vez he de fumar: con marihuana que es planta natural” “El morir en combate es el mayor honor. No se muere más que una vez, la muerte llega sin dolor y el morir no es tan horrible como parece. Lo más horrible es morir siendo un cobarde”

Las tropas imperiales borbónicas marchan acompasadas marcando el paso al son de los himnos sacrosantos “¡Mi lema es triunfar o morir! Tenemos hambre de gloria…” conmoción e histeria, llanto en las mejillas y la moral bien alta. Y retumban otra vez los tambores y el toque del clarín de guerra en honor a sus hijos más valerosos. Los nuevos conquistadores con sus relucientes armaduras empuñan la espada y la cruz evangelizadora. Aplausos a rabiar a los héroes de la patria.

Con todo el descaro el españolismo celebran el genocidio de etnias, tribus, pueblos, naciones y civilizaciones. “Os dimos el alma, la lengua, el bautismo salvador que limpia los pecados del mundo, la fe en nuestro señor Jesucristo”. Sin remordimiento alguno los negreros y capataces con una sádica sonrisa inmolaron en el altar de los sacrificios a millones de indígenas en nombre de la civilización del amor y la libertad. Expoliaron, saquearon y devoraron todas las riquezas y fabulosos tesoros y a cambio no nos dejaron más que fosas comunes y camposantos.

Carlos de Urabá 2026

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Sindicato Sindicat Emporda