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Notícies :: corrupció i poder |
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Ya basta: por una CGT democrática y con futuro,
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per Eva Cancer Sanchez Correu-e: joderquetoxicos@gmail.com (no verificat!) |
01 oct 2026
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Hace tiempo que asistimos a una deriva preocupante dentro de la CGT: una corriente altamente organizada parece dispuesta a tensar y alargar los conflictos internos hasta el límite con el objetivo de mantener el poder dentro de la organización. |
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Es una corriente formada, en buena parte, por personas que llevan muchos años en la organización y que parecen incapaces de entender que cualquier organización viva necesita relevo y nuevas generaciones. Se comportan como esa derecha rancia que considera que las instituciones le pertenecen y que, cuando alguien diferente gana, es incapaz de aceptar el resultado.
Dicen que quieren «recuperar la CGT», como si la CGT les perteneciera. Pero la CGT no es propiedad de nadie. Es de su afiliación.
Lo más preocupante es que, en esta batalla por el control, parece que ya no hay límites: cuestionar asambleas cuando los resultados no gustan, intentar anular acuerdos, manipular procedimientos o alargar asambleas horas y horas.
Se han reventado asambleas cuando veían que perdían, se ha expulsado a afiliados y se han tomado acuerdos entre cuatro personas del SP. Pucherazos de manual al ver que no les salían los números en la asamblea.
Se ha intentado argumentar que determinadas elecciones del Secretariado Permanente no eran válidas porque no se había votado secretaría por secretaría, sino sobre una propuesta global presentada por un sindicato o por otro.
Recurrentemente, se han alargado asambleas hasta altas horas expresamente, sin voluntad de deliberar o debatir, sino para que una tropa de jubilados pudiera votar el SP de Nuria, mientras la mayoría de la gente trabajadora había tenido que marcharse para ir a trabajar o hacer sus tareas domésticas.
Se han enviado acuerdos de sindicatos sin convocar asambleas.
Y aún sería más grave que esta dinámica acabara reventando el Congreso, provocando bloqueos, impugnaciones y años de conflictos judiciales. La CGT no puede permitirse convertirse en una organización paralizada por las rabietas de unas personas que, en el mejor de los casos, les quedan cuatro días para jubilarse.
El poder también corrompe dentro del anarcosindicalismo. Algunos dicen querer salvar la CGT, pero lo que quieren es salvar sus liberaciones, en algunos casos de más de dos décadas. Algunos quieren «recuperar la CGT», pero lo que quieren es recuperar sus recursos económicos y jurídicos para devolver favores y conservar cuotas de poder, y se pierde de vista aquello que debería ser esencial: la lucha colectiva.
Las viejas disputas deben terminar.
La CGT necesita aire, debate sano, relevo y democracia interna. Necesita que las decisiones de las asambleas se respeten, aunque no nos gusten.
A aquellos que dicen que quieren «recuperar la CGT», deberíamos pedirles que se detengan y reflexionen.
Porque quizá salvar la CGT significa dejar de querer salvarla de nosotros mismos.
La CGT no es propiedad de nadie.
La CGT es de su afiliación.
Basta de luchas por el poder. Basta de bloqueos. Basta de destruir la organización. |
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Mira també:
https://CGTBARCELONA:ORG |
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