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Anàlisi :: guerra |
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Cada vez son mas los países que enfrentan al poder militar de EEUU
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per Sebastian Bestard Molina. Correu-e: sebastian.bestard55@gmail.com |
25 abr 2026
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Los pueblos conscientes prefieren tomar las armas que permitir una invasión militar de EEUU pise su suelo, y los lideres auténticos, se destacan cada vez mas. |
Ejemplo insólito en la historia militar: De 93 millones de habitantes en Irán, se alistaron como voluntarios para combatir, arma en mano, al invasor, 40 millones.
EEUU tiene u total de 2,1 millones de efectivos disponibles entre fuerzas regulares y de apoyo. Saquen comparaciones…
Solo en la URSS y en Cuba recuerdo ejemplos semejantes. También en Venezuela, pese a que los yanquis y yancófilos, aseguran que la tiene domesticada, solo porque en una acción militar lograron secuestrar a a su presidente. Y me olvidaba de Vientan heroico, que solo faltaban los bebes de pecho para reclamar un arma para defender su patria. O del General Gervasio Artigas, que advirtió que cuenda se quedaría sin hombres, "pelearía con los perros (orientales) cimarrones." Pero al ver que todo el mundo lo traicionaba, al verlo como el primer revolucionario de la historia, (con ideas superpeligrosas "premarxistas" se confabularon contra él, (los criollos ricos también) y sin esperanza, viendo a sus traidores compatriotas (que hoy conforman los partidos "tradicionales" y la derecha oligárquica,) se retiró a Paraguay con su amigo Ancina, que le cebaba el mate, con la tristeza y desengaño más grande que un humano recibió, Artigas, que cuando el pueblo lo escucho, reunió un éxodo masivo, ejemplo histórico, todo un pueblo detrás de él, y no como en los cuentos mitológico-religiosos, Artigas era un Moises autentico, histórico y no creado por fantasías, sino, en la historia verdadera, Ejemplo de cuando los lideres y gobiernos están del lado del pueblo, el pueblo consciente los sigue como su auténtico líder y guía, porque refleja todos sus auténticos deseos, anhelos y esperanzas, (Y no como hoy, que los siguen como ovejas de rebaño, o como clientes políticos, o como sumisos, vasallos, lacayos, con cabeza de termo, o como decíamos antes: cabeza llena de aserrín, para referirnos a los acéfalos Para no etiquetarlos en forma peor.
Si, un líder no es cualquiera al que el populacho adule, adore o rinda pleitesía, es, al que tiene la confianza plena del pueblo, el que refleja su forma de pensar, y anhelos.
no es al quien fallutear, o lamerle las sandalias, y aplaudir cualquier sonsera que exclame, diciendo: ¡que grande fulano o mengano! Aunque suene filosófico o repetidor de perogrulladas universales en las que nadie pone en duda. No es alguien a quien rendirle culto, ya sea por ignorancia, o por sentirse cómodo debajo de su escroto.
Un auténtico líder, entonces, no es quien manda, sino quien logra que el pueblo se vea reflejado en él. Los lideres nunca se sintieron ni se veían como superiores, sino como parte del pueblo, reflejando las aspiraciones populares, marchando codo con codo con él, dispuesto a morir antes si había que ponerles el pecho a las balas.
No persiguen popularidad. Ni notoriedad antes las cámaras de televisión, ni posan de sabios sabelotodos, hablan con la verdad en la mano, sin pelos en la lengua, pero en nombre del pueblo, al que consulta siempre, Servicio antes que poder: entiende que liderar es servir, no dominar ni mandar, ni ordenar ni digitar a sus compinches políticos o delfines que le sucedan y consagren su adoración o culto. Y servir es estar a las ordenes del pueblo, como Artigas decía: “Mi poder emana de vosotros, y cesa ante vuestra presencia soberana” …un presidente debe renunciar cuando es poca la gente que las estadísticas verdaderas le dan muy poco apoyo popular. Nunca debe afianzarse ni atornillarse a su sillón presidencial o del parlamento, si todo el pueblo lo critica justamente, no están ahí para calentar con su traste el asiento y recibir su cuantiosa paga aunque su gestión sea desastrosa, Y nunca debe ampararse en la impunidad/inmunidad de sus fueros, debe rendir cuentas de sus actos pues es un humano como cualquiera y no un rey omnipotente, la ley debe ser para todos igual, que nadie trae coronita.
Y si el “líder” o el gobierno es tan malo y funesto, no pueden ni deben seguir gobernando deben ser destituidos, o el parlamento debe tener el poder de cambiarlo. (o plebiscito) Muchos politicos uruguayos una ves que suben al poder se “olvidan” de las promesas a sus electores, y dicen: “ahora el que manda soy yo y no el partido que me llevo al poder” Traicionan al pueblo que los voto, sus ideales, promesas y programa de gobierno (y la Constitución -vetusta- uruguaya, otorga al presidente poderes casi monárquicos).
Yo escribí un corto artículo, resumiendo la esencia de lo que yo creo es la relación entre gobernante y gobernado: https://barcelona.indymedia.org/newswire/display/515466
También se dice de un líder (o un gobierno) “Un auténtico líder no se define solo por ocupar un cargo, sino por la manera en que se relaciona con su pueblo. Su legitimidad nace de la confianza, del ejemplo y de la capacidad de inspirar.”
Si un jefe de Estado o un gobierno no cuenta con el apoyo de su pueblo, debe tener la obligación moral de renunciar al cargo, siepre en cuando la oposición sea brumadoramente critica. O, debiera de tener la ética suficiente de reconocer sus errores (autocritica) disculparse públicamente, y corregir su curso.
La entereza moral y la autocrítica son dos virtudes que se complementan y que distinguen a las personas y líderes auténticos.
Un líder o gobierno honesto nunca deben caer en la soberbia, en desconocer o hacer oído sordo a la crítica constructiva del pueblo.
Es la capacidad de mirarse a sí mismo con objetividad, reconocer errores y aprender de ellos.
Ello implica humildad: aceptar que uno no es más que nadie, que no infalible como el Papa, y que siempre puede mejorar corrigiendo errores y no tropezando una y otra vez con la misma piedra.
El líder o gobierno popular, que tiene empatía y escucha: se conecta con las necesidades reales de la gente, no con intereses propios. Renunciar en esas circunstancias puede ser visto como un acto de respeto hacia la soberanía popular.
Pero también debe ser sincero, decir claramente: yo opino y creo en esto, y voy a hacer esto, aunque ustedes se opongan, eso, por lo menos, no encubre ni perfuma sus intenciones nefastas; no las encubre ni disimula. Muchas veces se opta por ocultarlas, camuflarlas y buscar excusas, eso es igual de nefasto.
Engañar a la gente es algo criminal en un político de monta. Porque creara un montón de gente que lo sigue engañada, engatusada, y esos son los idiotas útiles, que llegan incluso a fanatizarse como hooligans de su equipo de futbol. Esa gente deja de pensar por cabeza propia, solo obedece y aplaude como foca en su ceguera a su politiquero idolatrado, al que cree “líder”.
Un gobierno que pierde la confianza y apoyo popular, carece de legitimidad real.
También existen mecanismos institucionales (parlamentos, elecciones, juicios políticos) que regulan cuándo un gobierno debe dejar el poder. Pero no siempre los gobiernos los acetan, reconocen, o renuncian. Y cuando el pueblo sale a las calles a manifestar, se les trata como sediciosos, delincuentes, etc, y se emplean hasta las Fuerzas Armadas para reprimirlos, America Latina está llena de casos así. O a la inversa, cuando gobiernos populares y de izquierda ganan las elecciones, la oposición grita ¡fraude! Y EEUU y todos los medios de difusión latinoamericanos lo repitan tantos miles de veces, que la gente se lo termina creyendo, incluso gente y políticos que se autodenominan de izquierda (en Uruguay hay muchos) y se propician los “golpes blandos”
Los llamados “golpes de Estado blandos” en América Latina se refieren a procesos de desestabilización que, en lugar de usar tanques y militares, emplean al poder judicial, los medios de comunicación y mecanismos institucionales para desplazar o limitar a gobiernos progresistas de izquierda bajo la apariencia de legalidad. En que no falta la presión internacional: apoyo de agencias extranjeras y organismos financieros para legitimar la destitución.
Los golpes blandos son una forma moderna de intervención política que sustituye la violencia militar de las clásicas dictaduras, (Operación Condor) por la manipulación institucional. Su efecto más grave es que, bajo el discurso de “defender la democracia”, terminan debilitándola e imponiendo fascistas afines a EEUU. Estos se autodenominan “demócratas” y demonizan a Cuba, Venezuela, Nicaragua, etc.
Una cosa es segura: EEUU ya no puede invadir países y ponerlos bajo su bota, pues cada vez son as los pueblos que tienen dignidad y pueblo de enfrentarlos hasta con piedras u ondas de David, y tiene la fuerza moral que los motiva de su parte.
Y también el apoyo de Rusia y China, a no olvidarlo.
Sebastian Bestard Molina.
Analista político. |
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