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Anàlisi :: globalització neoliberal
El estrecho de Ormuz estaba abierto, Iran lo cerro parcialmente, y Trump, lo termino de cerrar totalmente
13 abr 2026
Enfrentara EEUU a barcos y buques de China, Pakistan, Rusia etc, en una guerra naval en el Golfo Pérsico? Como influirá la carencia de petróleo en países que solo importan el gas y el petróleo?
Petróleo, gas, realidad, ilusión, Potemkin, Uruguay y el flautista de Hamelin.
¿Qué porciento total del petróleo del Golfo importan todos los países de Europa?
Europa importa alrededor del 35% de su petróleo de países del Golfo. Ahora gracias al cierre de Trump, no importara nada de nada.
El gas natural licuado (GNL) que Europa compra a Estados Unidos es varias veces más caro que el gas ruso por gasoducto.
Cuantas claras: Diferencia de costos: Gas ruso (antes de la guerra de Ucrania, y destrucción de los gasoductos submarinos)
Llegaba por gasoductos (Nord Stream, Yamal, Brotherhood). Que fueron dinamitados por potencias que preferían venderle su energía mucho más cara.
Y eran sus costos de transporte muy bajos.
Precio promedio en contratos de largo plazo: 6–8 USD por MMBtu.
Gas estadounidense (GNL):
Requiere licuefacción, transporte marítimo y regasificación.
Cada etapa agrega costos significativos.
Precio final en Europa: llegó a superar los 30–40 USD por MMBtu en el mercado spot. Esto significa que el GNL de EEUU cuesta entre 2 y 4 veces más caro que el gas ruso por tubería. Las ganancias de EEUU son enormes.
Implicaciones para Europa:
Mayor factura energética: el cambio de proveedor encareció mucho la energía.
Seguridad vs costo: Europa paga mucho más para reducir la dependencia de Rusia.
Competencia global: Asia también compra GNL de EE.UU., lo que presiona aún más los precios.
La crisis económica en Europa por el encarecimiento del gas tras perder el suministro barato ruso ha sido muy significativa: en 2022 los precios de la energía se multiplicaron por 3–4 veces, la inflación alcanzó máximos históricos y la industria intensiva en energía sufrió cierres y pérdidas de competitividad. Europa aceleró la compra del caro GNL de EE.UU. y Noruega,
Inflación: El aumento de los precios energéticos se trasladó dramáticamente a toda la economía.
En conclusión, el encarecimiento del gas tras la pérdida del suministro ruso y su compra a EEUU, generó una crisis económica profunda en Europa, con inflación récord, pérdida de competitividad industrial y enormes costos fiscales.
El cierre total del estrecho de Ormuz tendría un impacto económico mucho más grave que la crisis energética que Europa ya sufrió tras perder el gas barato ruso.
Importancia del estrecho de Ormuz:
Por allí pasa aproximadamente más del 20% del petróleo mundial y una gran parte del gas natural licuado de Qatar.
El bloqueo total por EEUU interrumpirá de golpe el suministro de hidrocarburos desde el Golfo Pérsico hacia Europa y Asia.
Consecuencias para Europa, precios energéticos extremos.
El petróleo podría superar los 200 USD por barril en cuestión de semanas.
Inflación descontrolada: La crisis de 2022 llevó la inflación europea muy alta
Con Ormuz cerrado, la inflación podría ser aún mucho más alta y superar ese nivel, afectando alimentos, transporte y manufactura.
Industria en riesgo: Sectores intensivos en energía (química, acero, fertilizantes) sufrirían paradas masivas.
Alemania e Italia serían especialmente vulnerables por su dependencia del gas importado.
Impacto social y político: Facturas de electricidad y calefacción se dispararían.
El GNL de Qatar, que es clave para Europa, quedaría bloqueado, reduciendo aún más la oferta.
Europa tendría que depender casi exclusivamente de EE.UU., Noruega, con costos logísticos mucho más altos. Gobiernos tendrían que destinar cientos de miles de millones en subsidios, aumentando la deuda pública. Podría haber protestas sociales y presión política para buscar otra solución o gobernantes.
Factores que agravan el impacto en países subdesarrollados:
Dependencia total de importaciones:
Uruguay no produce petróleo ni gas, casi el único país latinoamericano que no exploto su gas ni petróleo. Y nunca busco otras alternativas por presión de EEUU ( https://barcelona.indymedia.org/newswire/display/537476?fbclid=IwY2xjawR ) Ver también: https://barcelona.indymedia.org/newswire/display/537427?fbclid=IwY2xjawR
Toda su matriz energética fósil depende de la compra externa.
Precios internacionales elevadísimos.
Si el petróleo subiera a 150–200 USD/barril y el GNL a más de 30–40 USD/MMBtu, Uruguay tendría que pagar esas tarifas sin poder negociar descuentos como grandes compradores europeos.
El costo de la energía se trasladará dramática y directamente, a transporte, electricidad y alimentos.
Mucho menor capacidad fiscal: Europa pudo gastar cientos de miles de millones en subsidios para amortiguar la crisis.
Uruguay, con una economía mucho más pequeña, no podría sostener subsidios masivos sin comprometer su deuda y estabilidad macroeconómica.
Inflación y poder adquisitivo: Europa sufrió inflación muy grande en 2022.
En Uruguay, un shock de precios energéticos podría llevar la inflación a niveles mucho más altos, afectando grave y especialmente a los sectores más vulnerables, pero también al conjunto entero de la sociedad, proletarizando a las capas ahora privilegiadas.
Competitividad y balanza comercial:
El encarecimiento de la energía aumentaría el déficit comercial, ya que el país tendría que gastar mucho más en importaciones.
La industria nacional perderá competitividad frente a países con acceso a energía más barata.
Conclusión: Un país subdesarrollado y dependiente como Uruguay sufriría una crisis energética y económica mucho más grave que Europa, porque:
No tiene producción propia para amortiguar el golpe.
Carece de capacidad fiscal para subsidiar masivamente.
La inflación y el costo de vida se dispararían, afectando directamente a toda la población sin excepción.
En el caso de Uruguay: El aumento del 7% en la gasolina es artificialmente bajo si se compara con el verdadero encarecimiento internacional del petróleo y el gas, refleja una estrategia política clásica: contener la percepción pública del problema más que el problema en sí, engañar al pueblo ocultándole la gravedad del problema aprovechando la ignorancia generalizada del ciudadano uruguayo de lo que pasa más allá de sus propias fronteras, y los medios tanto pro-gubernamentales como de la oposición, están en en el mismo juego, ya que en la política económica en la práctica, son muy coincidentes, pese a las disputas verbales políticas.
Riesgos de esta política demagógica:
Déficit fiscal creciente: subsidiar combustibles cuando el precio real es mucho más alto genera un agujero en las cuentas públicas.
Distorsión económica: los consumidores no perciben el verdadero costo de la energía, lo que retrasa ajustes en consumo y producción.
Crisis futura más severa: cuando el Estado ya no pueda sostener los subsidios, el aumento será mucho más brusco y doloroso.
Inflación reprimida: mantener precios artificialmente bajos oculta la inflación real, pero tarde o temprano ésta se libera.
Comparación con Europa:
Europa trasladó gran parte del costo energético a los consumidores, generando inflación inmediata pero transparente.
Uruguay, al suavizar el impacto con un aumento mínimo, pospone la crisis pero la hace potencialmente más grave cuando ya no pueda sostener los subsidios.

En resumen: Uruguay está aplicando un “parche político” para calmar a la población, mantenerla adormecida y desinformada, pero si los precios internacionales siguen subiendo, el costo oculto terminará explotando en forma de déficit, inflación y crisis social mucho más fuerte.
Esta actitud del gobierno uruguayo me recuerda a los “pueblos Potemkin”: igual que Grigori Potemkin construía fachadas pintorescas para impresionar a Catalina la Grande y ocultar la pobreza real, un gobierno que mantiene precios artificialmente bajos de la energía está levantando una “escenografía económica” para tranquilizar a la población, aunque detrás la situación sea mucho más frágil.
Paralelismo histórico:
Potemkin en Rusia (s. XVIII): casas falsas, campesinos felices, bailando “de utilería”, todo para mostrar prosperidad inexistente.
Gobierno uruguayo (hoy): aumento mínimo en la gasolina (7%) para dar la impresión de control, aunque el costo real de importar energía es mucho mayor.
Riesgo de la “fachada energética”:
Déficit oculto: el Estado absorbe la diferencia entre el precio internacional y el precio interno.
Explosión futura: cuando ya no pueda sostener los subsidios, el ajuste será abrupto y doloroso.
Inflación reprimida: igual que las casas de Potemkin ocultaban la pobreza, los precios artificiales ocultan la inflación real.
En ambos casos, se trata de gestión de percepciones más que de la realidad económica.
Esto es un recordatorio de que, las políticas de fachada pueden calmar a la gente en el corto plazo, pero no cambian la realidad subyacente.
En el caso energético, tarde o temprano la economía se enfrenta al verdadero costo, y cuanto más tiempo se sostenga la ilusión, más fuerte será el impacto cuando caiga la “escenografía”.
Hasta mi imaginación de escritor me lleva a crear cierto paralelismo con el flautista de Hamelín, igual que en la leyenda, donde el pueblo seguía hipnotizado por la música sin darse cuenta de que marchaba hacia un destino fatal, un gobierno que maquilla la realidad energética con aumentos mínimos y no mencionando la peligrosidad global del asunto, está “tocando una melodía” con su flauta, que calma a la gente en el corto plazo, pero la conduce a un desenlace inevitablemente más duro.
Similitud que veo con el mito:
El flautista: guía con encanto y promesas, mientras oculta el verdadero peligro.
El gobierno: suaviza los precios de la energía, dando la sensación de control y estabilidad.
El pueblo: sigue confiado, (pues solo escuchan la campana o música del gobierno) sin percibir que detrás se acumula un déficit y una inflación reprimida que tarde o temprano explotará.
Riesgo del “camino de rosas”:
Ilusión de bienestar: la población cree que la crisis internacional no les afecta.
Destino fatal: cuando los subsidios ya no puedan sostenerse, el ajuste será abrupto y doloroso.
Paralelismo histórico: igual que los pueblos Potemkin, es una fachada que oculta la fragilidad real.
En definitiva, el flautista de Hamelín es una metáfora perfecta para describir cómo una política de fachada puede guiar a la sociedad por un sendero aparentemente tranquilo, pero que desemboca en una crisis inevitable.
Sebastian Bestard Molina
Escritor, periodista de investigación.

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