DE COMO LA DICTADURA NOS PERSEGUIA EN EL EXILIO.
Que cajas con documentos de sesiones secretas se encontraron en el palacio legislativo de Uruguay?
En el Palacio Legislativo de Uruguay se encontraron 12 cajas con documentos correspondientes a sesiones secretas del Consejo de Estado, el órgano que ejerció funciones legislativas durante la dictadura cívico-militar entre 1973 y 1985.
Detalles clave del hallazgo
Contenido principal: Actas de sesiones reservadas del Consejo de Estado.
Ubicación: Estaban “camufladas” en el archivo de la Cámara de Representantes, mezcladas con otras actas, lo que hizo que pasaran desapercibidas durante décadas.
Sobres lacrados: Además de las actas, se hallaron sobres cerrados cuyo contenido aún no ha sido analizado ni abierto.
Importancia histórica: Las autoridades señalaron que estos documentos pueden aportar información relevante para la reconstrucción de la memoria histórica del período dictatorial.
Este hallazgo abre la puerta a nuevas investigaciones sobre cómo funcionaba el aparato institucional durante la dictadura y qué decisiones se tomaban en esas sesiones secretas.
El Consejo de Estado fue el órgano que reemplazó al Parlamento durante la dictadura cívico-militar en Uruguay (1973–1985). No era un parlamento democrático: sus integrantes eran designados por el Poder Ejecutivo y su función era dar una apariencia institucional al régimen.
Rol del Consejo de Estado
Función legislativa: Aprobaba leyes y decretos, pero siempre subordinado al poder militar y al presidente de facto.
Control político: Servía como espacio para legitimar decisiones del régimen, incluyendo reformas constitucionales y medidas represivas.
Sesiones secretas: Muchas discusiones se realizaban a puertas cerradas, sin acceso público ni registro oficial difundido.
Por qué son significativas las actas encontradas
Memoria histórica: Permiten conocer qué temas se discutían y cómo se justificaban las decisiones del régimen.
Transparencia: Revelan el funcionamiento interno de un órgano que operaba sin control ciudadano.
Investigación: Pueden aportar pruebas o pistas sobre responsabilidades políticas durante la dictadura.
En síntesis, esas cajas con documentos son un hallazgo clave porque abren una ventana a la “cocina” del poder dictatorial, que hasta ahora permanecía oculta.
El Consejo de Estado durante la dictadura uruguaya (1973–1985) trataba en sus sesiones secretas temas de gran trascendencia política e institucional, aunque muchos detalles recién podrán conocerse al analizar las actas halladas.
Temas que se sabe que abordaba
Reformas constitucionales y legales: El Consejo fue clave en la aprobación de la reforma constitucional de 1980, que buscaba legitimar el régimen militar.
Medidas de seguridad y control político: Se discutían disposiciones vinculadas a la represión, la censura y el control de la actividad política y social.
Designaciones y estructura institucional: Debatían sobre nombramientos y la organización del aparato estatal bajo la dictadura.
Relación con las Fuerzas Armadas: El Consejo funcionaba como un órgano subordinado, y muchas de sus decisiones reflejaban las directivas militares.
Lo más relevante es que las actas encontradas (1973–1984) incluyen sesiones que nunca fueron públicas, lo que significa que podrían revelar cómo se justificaban internamente decisiones represivas y qué debates se daban entre los civiles y militares que integraban el órgano .
En otras palabras, estas cajas no solo son documentos administrativos: son una ventana inédita a la lógica interna del poder dictatorial.
Lo que sí se sabe
Las 12 cajas encontradas contienen actas del Consejo de Estado (1973–1984), el órgano legislativo de la dictadura.
Se trata de documentos de sesiones reservadas, que nunca fueron divulgadas.
El contenido aún está en proceso de clasificación y análisis por parte de archivólogos e historiadores.
Posibilidades
Es posible que aparezcan referencias a relaciones internacionales, ya que el Consejo de Estado discutía temas de política exterior y acuerdos bilaterales.
También podrían surgir menciones a partidos políticos opositores, como el Frente Amplio, en el contexto de la represión y el control político.
Sin embargo, hasta que los documentos sean abiertos y estudiados, no se puede afirmar que existan acuerdos específicos con EE.UU. ni negociaciones con dirigentes del Frente Amplio.
En resumen: lo que se encontró son actas inéditas que podrían arrojar luz sobre las decisiones internas de la dictadura, pero todavía no se sabe si incluyen acuerdos internacionales o menciones directas a líderes opositores.
Las novedades más recientes sobre las 12 cajas halladas en el Palacio Legislativo de Uruguay confirman que se trata de actas secretas del Consejo de Estado entre 1973 y 1984.
Estado actual del análisis
Inventario y digitalización: Los documentos están siendo clasificados y digitalizados para su preservación y futura publicación.
Contenido preliminar: Se mencionan actas sobre destituciones y nombramientos de funcionarios, además de discusiones políticas de la época.
Sobres lacrados: Existen sobres cerrados cuyo contenido aún no ha sido abierto, por lo que no se sabe si incluyen acuerdos internacionales o menciones a partidos opositores.
Acceso público: Las autoridades (Carolina Cosse y Sebastián Valdomir) aseguraron que, una vez digitalizados, los documentos se pondrán a disposición para consulta pública.
Lo que puede esperarse
Podrían aparecer referencias a relaciones exteriores o menciones a partidos políticos opositores, pero todavía no hay confirmación.
El hallazgo se considera un aporte importante para la memoria histórica y las investigaciones sobre violaciones a los derechos humanos durante la dictadura.
En otras palabras: por ahora no se sabe si habrá revelaciones sobre acuerdos con EE.UU. o con dirigentes del Frente Amplio, pero el proceso de apertura y análisis recién comienza.
¿Quieres que te prepare un resumen cronológico de cómo funcionó el Consejo de Estado desde su creación en 1973 hasta su disolución en 1985, para entender mejor el contexto de estas actas?
Todavía no hay confirmación oficial de que las actas secretas halladas en el Palacio Legislativo incluyan nombres de políticos de izquierda que colaboraron con la dictadura
Lo que se sabe hasta ahora
El Consejo de Estado discutía temas de política interna y externa, incluyendo medidas represivas y relaciones internacionales.
Las 12 cajas encontradas contienen actas inéditas de sesiones reservadas entre 1973 y 1984.
El contenido está en proceso de clasificación y digitalización, por lo que aún no se conocen los detalles más sensibles.
Posibles revelaciones
Colaboraciones políticas: Es posible que aparezcan menciones a figuras civiles que participaron o colaboraron con el régimen, incluso provenientes de sectores opositores.
Persecución del exilio: La dictadura uruguaya desplegó una política sistemática de vigilancia y persecución contra la diáspora, especialmente en Argentina, Brasil y Europa. Estas actas podrían contener información sobre cómo se coordinaban esas acciones.
Relaciones internacionales: Podrían surgir referencias a acuerdos o contactos con gobiernos extranjeros, aunque esto todavía no está confirmado.
En resumen: las actas podrían arrojar luz sobre complicidades internas y sobre la estrategia represiva hacia los exiliados, pero hasta que se abran y analicen en detalle, todo sigue siendo una expectativa.
Durante la dictadura uruguaya (1973–1985), la persecución de los exiliados fue un componente central de la represión. El régimen no se limitó al control interno: extendió su aparato represivo más allá de las fronteras.
Cómo se organizó la persecución de la diáspora
Coordinación regional: Uruguay participó en el Plan Cóndor, una red represiva que unió a las dictaduras del Cono Sur (Argentina, Chile, Paraguay, Brasil y Bolivia) para perseguir opositores en el exilio.
Vigilancia internacional: Los servicios de inteligencia uruguayos elaboraban listas de militantes y simpatizantes en el exterior, compartidas con otros gobiernos militares.
Secuestros y traslados clandestinos: Hubo casos de uruguayos secuestrados en Argentina y trasladados ilegalmente a Montevideo, donde eran interrogados y encarcelados.
Diplomacia represiva: Las embajadas uruguayas en Europa y América Latina informaban sobre las actividades de los exiliados, especialmente de militantes del Frente Amplio, sindicatos y organizaciones estudiantiles.
Campañas de propaganda: El régimen intentaba desacreditar a los exiliados, presentándolos como “subversivos” o “terroristas” en foros internacionales.
Posibles revelaciones en las actas
Si los documentos encontrados incluyen referencias a la política exterior y a la seguridad interna, podrían arrojar luz sobre:
Nombres de políticos o civiles que colaboraron con el régimen.
Detalles de la coordinación con otros países para vigilar y reprimir a los exiliados.
Debates internos sobre cómo enfrentar la oposición en el exterior.
En definitiva, estas actas podrían ser una fuente inédita para entender cómo la dictadura uruguaya extendió su control más allá de las fronteras y cómo se tejieron complicidades internas y externas.
principales hitos del Plan Cóndor y la participación uruguaya en la persecución de exiliados:
Línea de tiempo del Plan Cóndor y Uruguay
1973: Golpe de Estado en Uruguay. Se instala la dictadura cívico-militar. Comienza la represión interna y el exilio masivo de militantes de izquierda, sindicalistas y estudiantes.
1975: Se formaliza el Plan Cóndor en Santiago de Chile, con la participación de las dictaduras de Chile, Argentina, Uruguay, Paraguay y Bolivia. El objetivo: coordinar inteligencia y represión transnacional contra opositores.
1976: Uruguay se integra plenamente al Plan Cóndor. Se producen secuestros de uruguayos en Argentina (ejemplo: el caso de los “fusilados de Soca”). Muchos exiliados son trasladados clandestinamente a Montevideo.
1977–1979: Intensificación de la persecución en Buenos Aires y otras ciudades argentinas. Se documentan operativos conjuntos entre militares uruguayos y argentinos contra militantes del Frente Amplio y del Partido Comunista.
1980: Plebiscito constitucional en Uruguay (rechazado por la ciudadanía). El régimen endurece la represión y mantiene la coordinación con el Plan Cóndor.
1981–1983: La crisis económica y el aislamiento internacional debilitan a la dictadura. Sin embargo, continúan las operaciones de inteligencia contra exiliados en Europa y América Latina.
1984–1985: Negociaciones para la salida democrática. El Plan Cóndor pierde fuerza, pero las consecuencias de la persecución transnacional siguen marcando a la diáspora uruguaya.
Significado
El Plan Cóndor fue un sistema represivo regional, y Uruguay jugó un rol activo en él.
Las actas secretas encontradas podrían revelar detalles inéditos sobre cómo se discutían y coordinaban estas acciones desde el Consejo de Estado.
Esto incluiría tanto la colaboración de civiles con la dictadura como la estrategia contra los exiliados.
Los países donde la diáspora uruguaya fue más perseguida durante la dictadura y el Plan Cóndor fueron principalmente:
Argentina: El lugar más peligroso para los exiliados uruguayos. Allí se produjeron secuestros masivos, desapariciones y traslados clandestinos hacia Montevideo.
Brasil: Hubo coordinación represiva y vigilancia sobre militantes uruguayos refugiados, especialmente en São Paulo y Río de Janeiro.
Chile: Tras el golpe de Pinochet en 1973, muchos uruguayos que habían buscado refugio allí fueron perseguidos y algunos entregados a las autoridades uruguayas.
Paraguay: Funcionó como centro de inteligencia y tránsito dentro del Plan Cóndor, con registros de uruguayos detenidos y entregados.
Europa (principalmente España y Francia): Aunque fuera del Cono Sur, los exiliados uruguayos eran vigilados por las embajadas y servicios diplomáticos, que informaban sobre sus actividades políticas y culturales.
En todos estos países, la persecución combinaba inteligencia compartida, secuestros, traslados ilegales y campañas de propaganda para deslegitimar a los exiliados.
Casos emblemáticos de uruguayos perseguidos en el exilio durante la dictadura y el Plan Cóndor:
Casos destacados
Los fusilados de Soca (1974): Cinco militantes uruguayos secuestrados en Buenos Aires fueron trasladados clandestinamente a Uruguay y ejecutados en Soca, Canelones.
María Claudia García de Gelman (1976): Nuera del poeta Juan Gelman, secuestrada en Buenos Aires estando embarazada. Fue trasladada a Montevideo, donde dio a luz a su hija Macarena, luego apropiada por un policía uruguayo. María Claudia continúa desaparecida.
Caso Universindo Rodríguez y Lilián Celiberti (1978): Militantes uruguayos secuestrados en Porto Alegre, Brasil, en una operación conjunta de militares brasileños y uruguayos. Fueron trasladados ilegalmente a Montevideo.
Simón Riquelo (1976): Hijo de la militante Sara Méndez, secuestrado en Argentina con apenas 20 días de vida. Fue apropiado por una familia vinculada a las fuerzas represivas y recién recuperó su identidad en 2002.
Operación Cóndor en Buenos Aires: Decenas de uruguayos fueron secuestrados en Argentina, entre ellos militantes del Partido Comunista y del Frente Amplio, muchos de los cuales permanecen desaparecidos.
Significado
Estos casos muestran cómo la dictadura uruguaya extendió su represión más allá de las fronteras, en coordinación con otros regímenes militares. La persecución incluyó secuestros, traslados ilegales, desapariciones y apropiación de niños, lo que marcó profundamente a la diáspora uruguaya.
Las actas secretas encontradas en el Palacio Legislativo podrían aportar nuevas pruebas documentales sobre cómo se discutían y justificaban estas operaciones en el seno del Consejo de Estado.
Durante la dictadura uruguaya, los exiliados organizamos redes de resistencia y solidaridad en distintos países. Estas organizaciones fueron blanco de vigilancia y persecución por parte del régimen y del Plan Cóndor.
Principales organizaciones de exiliados uruguayos
Argentina:
Comités de uruguayos en el exilio (Buenos Aires y otras ciudades).
Frente Amplio en el exterior, con fuerte presencia en la militancia estudiantil y sindical.
Brasil:
Comité de Solidaridad con Uruguayos, en São Paulo y Porto Alegre.
Redes vinculadas a movimientos de derechos humanos brasileños.
Chile:
Agrupaciones de uruguayos refugiados tras el golpe de Pinochet.
Colaboración con partidos de izquierda chilenos y organizaciones internacionales.
Paraguay:
Menor presencia organizada, pero con núcleos de militantes vigilados por la inteligencia paraguaya y uruguaya.
Europa (España, Francia, Italia):
Comités de exiliados uruguayos en Madrid, París y Roma.
Frente Amplio en el exterior, que articulaba campañas de denuncia en foros internacionales.
Colaboración con ONGs de derechos humanos y partidos de izquierda europeos.
Significado
Estas organizaciones cumplían un doble rol:
Denunciar internacionalmente la represión en Uruguay.
Mantener la identidad política y cultural de la diáspora.
Por eso fueron objeto de espionaje diplomático y campañas de propaganda del régimen, que intentaba desacreditarlas como “subversivas”.
Cómo funcionaba la red de espionaje diplomático uruguayo en Europa, que vigilaba a estas organizaciones y reportaba sus actividades:
La vigilancia sobre los exiliados uruguayos en Europa —incluyendo lugares como Oslo, Noruega— se organizaba principalmente a través de una red diplomática y de inteligencia que operaba bajo la dictadura.
Cómo funcionaba la red de espionaje diplomático
Embajadas y consulados: Funcionaban como centros de recolección de información. Los diplomáticos uruguayos enviaban informes periódicos sobre las actividades de los exiliados.
Seguimiento de organizaciones: Se monitoreaban comités de solidaridad, agrupaciones del Frente Amplio en el exterior y asociaciones culturales de uruguayos.
Informes a Montevideo: Los datos recogidos eran enviados al Ministerio de Relaciones Exteriores y a los servicios de inteligencia, que los cruzaban con información del Plan Cóndor.
Colaboración con otros regímenes: En algunos casos, había coordinación con servicios de inteligencia de países aliados, aunque en Europa la presión era más diplomática y propagandística que represiva.
Vigilancia en lugares como Oslo
Los refugiados uruguayos en países nórdicos (Noruega, Suecia, Dinamarca) eran considerados “puntos sensibles” porque allí se organizaban campañas internacionales de denuncia contra la dictadura.
La embajada uruguaya en Oslo elaboraba informes sobre reuniones, manifestaciones y publicaciones de los exiliados.
Se buscaba identificar líderes, contactos con partidos europeos y actividades de denuncia en organismos internacionales.
Aunque en Europa no hubo secuestros como en Argentina o Brasil, sí existió una estrategia de hostigamiento simbólico y diplomático, intentando aislar y desacreditar a los refugiados.
En resumen: los exiliados en Oslo y otros países europeos eran vigilados mediante espionaje diplomático, con informes sistemáticos sobre sus actividades políticas y culturales, que luego alimentaban el aparato represivo en Uruguay.
Ejemplos de documentos diplomáticos filtrados que revelan cómo se espiaba a los exiliados uruguayos en Europa
Existen documentos diplomáticos que muestran cómo la dictadura uruguaya vigilaba a los exiliados en Europa, incluyendo países nórdicos como Noruega.
Ejemplos de espionaje diplomático
Archivos del Ministerio de Relaciones Exteriores de Uruguay: Se han digitalizado télex y comunicaciones oficiales que revelan cómo las embajadas informaban sobre las actividades de los exiliados. Estos documentos forman parte de los llamados Archivos emblemáticos del Plan Cóndor.
Informes desde embajadas en Europa: Las sedes diplomáticas en ciudades como París, Madrid, Roma y también en países nórdicos enviaban reportes sobre reuniones, manifestaciones y publicaciones de los refugiados uruguayos.
Objetivo principal: Identificar líderes, registrar vínculos con partidos europeos y monitorear campañas de denuncia contra la dictadura.
En el caso de Noruega (Oslo)
Los refugiados uruguayos en Oslo eran vigilados porque allí se organizaban comités de solidaridad y se denunciaban violaciones de derechos humanos en foros internacionales.
La embajada uruguaya en Oslo elaboraba informes sobre estas actividades, que luego eran enviados a Montevideo.
Aunque en Noruega no hubo secuestros ni traslados clandestinos como en Argentina o Brasil, sí existió un hostigamiento diplomático y propagandístico, buscando desacreditar a los exiliados como “subversivos”.
En definitiva, los documentos diplomáticos muestran que la dictadura uruguaya desplegó una red de espionaje en Europa, y los refugiados en Noruega fueron parte de ese seguimiento.
Un informe diplomático típico sobre exiliados uruguayos en Europa —incluyendo Noruega— tenía un estilo muy burocrático y detallado. Cómo solían estructurarse, basado en documentos filtrados y desclasificados:
Ejemplo de informe diplomático (formato típico)
Encabezado:
Embajada de la República Oriental del Uruguay – Oslo
Fecha: 12 de junio de 1978
Destinatario: Ministerio de Relaciones Exteriores – Montevideo
Asunto:
Actividades de ciudadanos uruguayos residentes en Noruega.
Contenido:
Identificación de personas: Se listaban nombres de refugiados, líderes de comités, estudiantes y sindicalistas.
Eventos registrados: Reuniones en casas particulares, manifestaciones frente a la embajada, charlas en universidades.
Vínculos políticos: Contactos con partidos de izquierda noruegos, organizaciones de derechos humanos y ONGs internacionales.
Evaluación: Se calificaba a los exiliados como “subversivos” o “elementos vinculados al comunismo internacional”.
Recomendaciones: Intensificar el seguimiento, enviar copias de publicaciones, y alertar sobre posibles campañas contra el régimen en foros internacionales.
Cierre:
Se adjuntan recortes de prensa y fotografías obtenidas en el acto.
Firmado: Encargado de Negocios de la Embajada en Oslo.
Significado
Estos informes eran parte de una red sistemática de espionaje diplomático. Aunque en Noruega no hubo secuestros ni desapariciones, sí existió un hostigamiento simbólico y propagandístico, con el objetivo de aislar y desacreditar a los refugiados uruguayos en el ámbito internacional.
En otras palabras: los exiliados en Oslo estaban bajo vigilancia constante, y sus actividades eran reportadas directamente a Montevideo para alimentar la maquinaria represiva.
En mi caso concreto hubo intentos de liquidarme y hacerlo aparecer como un "accidente de trafico". La persecución personal era terrible, pues yo denunciaba en la prensa Escandinavia las atrocidades y torturas de la dictaduras uruguaya y argentina, y también ante organismos internacionales.
Sebastian Bestard Molina. Periodista de investigación.
Exiliado político por ACNUR en Argentina (1974-81) en que fui sacado de la cárcel de Ezeiza por en entonces abogado de ACNUR Raul Alfonsín, escondido dentro de su automóvil. Y refugiado en Noruega desde 1981, encargado de propaganda contra la Dictadura. |