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Anàlisi :: pobles i cultures vs poder i estats |
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Reevaluación del anarquismo (Abdullah Öcalan)
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per Abdullah Öcalan |
25 gen 2026
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Fragmento de «Sociología de la libertad», Tomo III del «Manifiesto por una Civilización Democrática» de Abdullah Öcalan. Publicado en castellano por Descontrol Editorial (2024). Páginas 401-404. |
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Los movimientos anarquistas que tienen sus raíces en la Revolución francesa y que aparecieron al mismo tiempo que el socialismo real merecen una reevaluación tras la disolución del socialismo real; o, mejor dicho, tras su integración en el sistema. Hoy se entiende mejor que las críticas formuladas por los famosos representantes del anarquismo, entre ellos Pierre-Joseph Proudhon, Mijaíl Bakunin y Piotr Kropotkin, tanto contra el sistema como contra el socialismo real, no estaban del todo injustificadas. Como movimiento que critica el capitalismo no solo en tanto que monopolio privado y esta-al, sino también en tanto que modernidad, destacan por situarse al otro extremo del sistema. La crítica anarquista del poder, desde las perspectivas moral y política, era acertada en un alto grado, pero los efectos de las estructuras sociales de las que venían se hacen evidentes en el movimiento. Las reacciones de clase de los sectores aristocráticos, que habían sido despojados de poder por el capitalismo, y de la artesanía de las ciudades que se encontraron en una situación mucho peor de la que habían tenido, proyectaban esta realidad. El hecho de que el anarquismo no fuera capaz de desarrollar una base fuerte, que no fuera más allá de los individuos y que fuera incapaz de crear un sistema opositor está estrechamente vinculado a sus estructuras sociales. El anarquismo entiende muy bien lo que hace el capitalismo, pero no tiene una idea clara de lo que tiene que hacer. Para resumir sus puntos de vista:
a) Critica el sistema capitalista desde la extrema izquierda. Entiende bien que el sistema desmantela la sociedad moral y política y, a diferencia del marxismo, no atribuye un papel progresista al capitalismo. Su enfoque hacia las sociedades que han sido desmanteladas por el capitalismo es más positivo. No considera que estas sociedades sean reaccionarias condenadas a la decadencia, sino que reconoce la supervivencia de su moral y su política.
b) El enfoque del anarquismo hacia el poder y el Estado es mucho más completo y realista que el marxista. Bakunin, por ejemplo, defiende que el poder es el mal absoluto. Pero la demanda de abolir el poder y el Estado inmediatamente a cualquier coste es utópica y no tiene muchas posibilidades de llevarse a cabo. Sin embargo, el anarquismo fue capaz de prever que no se puede usar el poder y el Estado para crear socialismo y que, de hacerlo, quizá se acabaría teniendo un capitalismo burocrático aún más peligroso.
c) La predicción de que construir un estado-nación centralizado sería un desastre para todos los movimientos obreros y populares y un duro golpe para sus esperanzas resultó ser realista. El anarquismo también acertó con su crítica al marxismo y su posición respecto a la unidad alemana e italiana. También afirmó que la evolución de la historia hacia el estado-nación fue una terrible pérdida para cualquier visión utópica de igualdad y libertad. Además, criticó duramente la postura marxista a favor del estado-nación, acusándola de traición. El anarquismo abogaba por el confederalismo.
d) Las visiones y críticas anarquistas de la burocratización, el industrialismo y la urbanización también se han visto ampliamente confirmadas y han desempeñado un papel importante en que el movimiento anarquista adoptara desde un principio una actitud antifascista y ecologista.
e) La disolución del sistema del socialismo real confirmó la crítica anarquista. El anarquismo supo identificar que lo que se había establecido no era socialismo sino capitalismo burocrático de Estado.
A pesar de estas importantes visiones y críticas confirmadas, el hecho de que el movimiento anarquista no haya logrado convertirse en un movimiento de masas como el socialismo real y nunca haya tenido la oportunidad de implementar su idea es algo digno de reflexión. Creo que se debe a una fuerte deficiencia y defecto de la teoría anarquista relacionada con la debilidad de su análisis de la civilización y una incapacidad de desarrollar un sistema a implementar. No se ha desarrollado un análisis adecuado de la sociedad histórica ni se han propuesto soluciones. Además, también el anarquismo se ha visto influido por la filosofía positivista y no sería acertado sugerir que ha superado las ciencias sociales eurocéntricas. Pero el defecto más importante es la carencia de reflexión sistemática sobre política democrática y modernidad y las estructuras relacionadas. No se tuvo el mismo rigor mostrado con sus visiones y críticas acertadas a la hora de sistematizar e implementar sus ideas. Quizá los orígenes de clase lo dificultaron. Otro obstáculo importante fue su oposición a cualquier tipo de autoridad, tanto a nivel teórico como en la vida cotidiana. Extendió la reacción legítima ante el poder y la autoridad estatal a todas las formas de autoridad y orden. Esto afectó a la capacidad de desarrollar la modernidad democrática en la teoría y en la práctica. Creo que el punto más importante de la autocrítica anarquista es la incapacidad de ver la legitimidad de la autoridad democrática y la necesidad de modernidad democrática. Además, el hecho de que haya sido incapaz de desarrollar la opción de la nación democrática en lugar del estado-nación es una deficiencia importante que también merece una reflexión autocrítica.
La disolución del socialismo real, el avance de los movimientos ecologistas y feministas y el auge general del sentimiento de sociedad civil sin duda tuvieron un impacto positivo en el anarquismo. Pero sentarse a hablar de que se tiene la razón no tiene ningún sentido. La pregunta a la que hay que responder es por qué fue incapaz de desarrollar o construir un sistema ambicioso que reflejara sus objetivos. Se trata de una pregunta que desvía la atención al abismo que hay entre la teoría y las vidas que llevan las anarquistas. ¿Han superado realmente la vida moderna que tanto critican? Más concretamente, ¿cómo de consistentes son en este respecto? ¿Pueden dejar atrás un modo de vida eurocéntrico y embarcarse de verdad en la modernidad democrática mundial?
Se pueden seguir haciendo preguntas y críticas similares. Pero lo importante es que este movimiento, que ha hecho grandes sacrificios, tiene importantes pensadores y pensadoras, cuyas visiones y críticas son respetadas en la comunidad intelectual. Su legado puede reunirse en un sistema coherente, abierto al desarrollo y opuesto al sistema existente. Las personas anarquistas son más propensas que las realsocialistas a llevar a cabo una práctica informada por la autocrítica. Ocupar su lugar legítimo en las luchas económicas, sociales, políticas, intelectuales y éticas podría resultar significativo. El anarquismo puede tanto renovarse como hacer una firme contribución a las luchas que se han acelerado en Oriente Medio y cuyas dimensiones de cultura y civilización han cobrado mayor protagonismo. Es un importante aliado para reconstruir la modernidad democrática. |
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