Texto de presentación del libro “Anarquistas y Orden Público” el 25 de marzo de 2025 en la Biblioteca Pública Arús
Anarquistas y Orden público. Josep Asens y las Patrullas de Control. Autores: Josep Asens y Agustín Guillamón. Publicado por Ediciones Descontrol (Barcelona, 2025)
El 19 y 20 de julio de 1936 Buenaventura Durruti, Francisco Ascaso, Josep Asens y García Oliver formaron el Comité Revolucionario que coordinó en Barcelona la insurrección de los comités de defensa y de los sindicatos contra el alzamiento militar y fascista.
Josep Asens Giol (1900-1985) fue secretario de la Federación Local de Sindicatos Únicos de Barcelona desde 1935, miembro fundador del Comité de Milicias Antifascistas (CCMA) en julio de 1936 y Jefe de Operaciones de las Patrullas de Control de Barcelona (1936-1937).
El libro recoge, en primer lugar, la autobiografía de Josep Asens, inacabada puesto que termina en octubre de 1936. Esa autobiografía aparece con numerosas notas mías a pie de página, con el objetivo de situarla en su contexto histórico y facilitar su lectura.
Ese texto autobiográfico es completado por el texto histórico del que soy autor, que retoma la biografía de Asens allí donde este la dejó. Abarca, pues, el período de octubre de 1936 hasta los primeros años de su exilio francés, en 1939 y 1940.
La familia Assens narra, en un breve texto, las experiencias del exilio francés de Josep Asens Giol desde 1940 hasta su fallecimiento en 1985.
Asens fue uno de los cinco anarcosindicalistas que el 20 de julio de 1936 se entrevistó con el presidente de la Generalidad, Lluís Companys: los otros cuatro eran Durruti, García Oliver, Aurelio Fernández y Santillán.
Era una anomalía historiográfica y editorial que no existiera aún la biografía de un militante cenetista tan destacado como Josep Asens Giol. Descontrol llena, por fin, ese vacío en 2025, al publicar la biografía completa de uno de los principales líderes de la revolución libertaria de 1936 en Barcelona.
Como Jefe de Operaciones de las Patrullas de Control del CCMA, Josep Asens ha sido uno de los cenetistas más odiado y criminalizado por la historiografía burguesa.
Josep Asens Giol fue autor del Manifiesto de la Federación Local de Sindicatos Únicos contra la violencia indiscriminada existente en la calle, que fue difundido en prensa y radio a finales de julio de 1936. Ese Manifiesto se enfrentó decididamente a esa violencia descontrolada (ya fueran incontrolados o cenetistas, delincuentes o francotiradores y fascistas) que amenazaba con ensangrentar el proceso revolucionario en curso. Así, pues, en contra de las injurias de la sagrada historiografía burguesa, actuó enérgicamente para evitar un baño de sangre. Fruto de esa intervención práctica fueron las Patrullas de Control de Barcelona.
En el libro se reproduce un material gráfico muy interesante. Las fotos personales de Asens, generosamente cedidas por la familia Assens, se complementan con el resto de los gráficos y fotografías obtenidas en archivos y bibliotecas. En su conjunto conforman un material gráfico, inédito en su mayor parte, muy contundente y eficaz. A mí me gusta destacar la placa de un miliciano de Patrullas de Control, redactada en catalán y con las cuatro barras, porque rompe con muchos prejuicios y la de Asens patrullando las calles con una metralleta, que aparece dibujada en la portada.
Entre los episodios biográficos más notables vividos por Asens destacan estos:
1. Fue testigo del asesinato de Salvador Seguí. Su descripción física del asesino permitió su identificación por Gardeñas.
2. En 1916 se afilió al sindicato de la Madera de la CNT, a cuyas asambleas asistió asiduamente.
3. Durante los años del pistolerismo (1917-1923), cuando la CNT fue sometida a la brutal represión conjunta del terrorismo de Capitanía General de Cataluña y de la patronal catalana, fue un eficaz militante cenetista. Intervino activamente en la preparación de huelgas y acciones diversas. Fue detenido por su actividad sindical. Sufrió el acoso de los pistoleros del Libre (incluido un intento de asesinato) y de la policía.
4. Asens llegó a verbalizar que la Federación Patronal, desde 1920, se propuso destruir a la CNT por todos los medios a su alcance, incluida la eliminación física de los sindicalistas. La Federación Patronal (con el locaut de 1919) quiso imponer la firma de contratos individuales de 24 horas a todos los trabajadores, lo cual suponía el fin de la CNT y de toda forma organizativa de la clase obrera. [Véase Soledad Bengoechea]
5. El contexto histórico en el que se produjo la formación sindicalista de Josep Asens, entre 1920 y el golpe del general Primo de Rivera en setiembre de 1923, se caracterizaba por el protagonismo de una burguesía catalana que había trocado la autonomía política por una autonomía represiva, que se contentaba con elegir a los generales y represores más feroces que debían ocupar el mando en Capitanía, Comisaría y los Gobiernos militar y civil. El objetivo primordial (y quizás único) de la Federación Patronal catalana era la destrucción y aniquilación (incluso física) de la CNT. [Véase Bengoechea]
6. Asens era amigo del destacado militante anarquista radical Josep Gardeñas. A partir de su detención conjunta, Asens y sus familiares fueron sometidos a una estrecha vigilancia policial.
7. Con la llegada de la República, en 1931, empezó a asumir cargos de responsabilidad en los sindicatos y en la organización de los comités de defensa de la CNT. Se convirtió en un destacado organizador sindicalista.
8. En las etapas de cierre de los sindicatos y de Solidaridad Obrera gestionó un eficiente aparato sindical clandestino y editó La Voz Confederal.
9. En 1935 fue nombrado secretario de la Federación Local de Sindicatos Únicos de Barcelona (de la CNT).
10. Asens, Durruti, Francisco Ascaso y García Oliver constituyeron el Comité Revolucionario que coordinó la insurrección proletaria del 19 y 20 de julio de 1936, que derrotó al ejército. Se explican, en primera persona, las reuniones mantenidas por ese Comité con los oficiales de aviación del Prat, que jugaron un destacado papel en la batalla librada en las calles de Barcelona, ya que bombardearon los cuarteles cuándo y cómo les propuso la CNT.
11. Asens nos da su testimonio personal de la entrevista de los líderes anarquistas con Companys del 20 de julio de 1936, diversa y no coincidente con la de García Oliver o Santillán
12. Su nombre figura en el Bando fundacional del Comité Central de Milicias Antifascistas (CCMA).
13. Narra en primera persona la fundación y primeras sesiones del CCMA, así como del encargo de constitución y funcionamiento de las Patrullas de control como policía revolucionaria del “nuevo orden” revolucionario. Gardeñas fue ejecutado (a instancias de Montseny y Santillán) por el Servicio de Escorza por realizar actos de pillaje, para escarmiento general.
14. ¿Qué fueron las Patrullas de Control? Entre el 19 de julio y mediados de agosto de 1936 se crearon las patrullas de control como policía revolucionaria dependiente del CCMA. Sólo la mitad aproximada de los 700 patrulleros existentes al principio eran anarcosindicalistas (325); la otra mitad estaba afiliada al resto de organizaciones antifascistas: POUM, ERC y PSUC, fundamentalmente. Sólo cuatro delegados de sección, sobre los once existentes, eran de la CNT: los de Pueblo Nuevo, Sants, San Andrés (Armonía) y Clot; otros cuatro eran de ERC, tres del PSUC y ninguno del POUM. Las Patrullas de Control dependían del Comité de Investigación del CCMA, dirigido por Aurelio Fernández (FAI) y Salvador González (PSUC). Su sección Central estaba en el número 617 de la Gran Vía, dirigida por los dos delegados de Patrullas, esto es, José Asens (CNT) y Tomás Fábregas (Acció Catalana). La nómina de los patrulleros, de 10 pesetas diarias, era abonada por el gobierno de la Generalidad. Aunque en todas las secciones se hacían detenciones, y algunos detenidos eran interrogados en la antigua Casa Cambó, la prisión central estaba en el antiguo convento de monjas clarisas de San Elías.
15. Fue Jefe de Operaciones de Patrullas de Control. Entre sus responsabilidades estaban los constantes viajes al extranjero con el objetivo de comprar armas para los patrulleros y los comités de defensa, ya que todas las armas disponibles o fabricadas en la retaguardia se enviaban al frente de Aragón. En el libro se recuperan sus más destacadas intervenciones en las reuniones del secretariado de Patrullas (de periodicidad semanal).
16. Queipo de Llano había prometido que al acabar la guerra se haría una billetera con la piel de Asens. Asens comenta así las emisiones de radio Sevilla: “[Queipo] pronunciaba mi nombre y de su boca salía cieno cuando nombraba las Patrullas de Control. Su táctica era mentir, difamar a sabiendas. Sabía que después de hacerlo algo quedaba”. Que los prisioneros de san Elías eran arrojados vivos en un pozo. Que eran torturados, despedazados y comidos por los cerdos. Es increíble cómo las infamias propagandistas de Queipo de Llano contra Asens y Patrullas han hallado eco, magnificado acríticamente, por la historia sagrada de la burguesía. Las bárbaras fantasías e inquina política y personal de Queipo han sido aceptadas, al pie de la letra, por muchísimos historiadores, tanto de la izquierda como de la derecha del capital, sin más razón que la de compartir con ese general fascista su visceral desprecio y odio de clase hacia el movimiento libertario. Sin embargo, la realidad fue un trato digno y humano de los detenidos, que descartaba el maltrato y la tortura por quienes la habían sufrido salvaje y sistemáticamente por parte de los generales Milans del Bosch, Arlegui y Martínez Anido.
17. A finales de setiembre de 1936, viajó a Suiza para comprar armas. El coche en que viajaba sufrió un accidente el 30 de setiembre de 1936. Estuvo preso en Suiza desde el 1 al 13 de octubre de 1936. Fue excarcelado gracias a las presiones ejercidas por Aurelio Fernández y los patrulleros sobre ciudadanos suizos residentes en Barcelona.
18. Desde el 1 de octubre, disuelto el CCMA, las Patrullas de Control pasaron a depender de la Junta de Seguridad de la Generalidad de Cataluña.
19. En el libro se habla del tesoro Galarza, desconocido e ignorado por la actual historiografía. También se resuelve el misterio Rebertés, tan mal interpretado hasta hoy. Y, finalmente, se plantea una hipótesis sobre el doble asesinato de dos militares de la UMRA, cuyos cadáveres aparecieron el 21 de noviembre en el campo de fútbol del Júpiter.
20. Sobre el tesoro Galarza y el misterio Rebertés (brevísimo comisario general de OP del 19 de octubre al 25 de noviembre de 1936) que, pese a su interés historiográfico, no deja de ser una operación policial más de Asens entre otras muchas, hablaremos detalladamente al final de esta presentación, para no romper el hilo cronológico de la biografía de Asens.
21. La incautación parcial del tesoro Galarza le permitió a Asens consolidar una sólida red de compra de armas, montada en Suiza por el anarcosindicalista suizo Lucien Tronchet y Edmond Déturche. Asens ya había realizado su primera operación a primeros de octubre de 1936, gracias a un crédito de doscientos mil francos franceses de los sindicatos suizos.
22. El permanente enfrentamiento entre Eroles y Aurelio con el conseller Aiguader, se incrementó y encrespó día a día, hasta hacerse insostenible, como posible consecuencia del desigual reparto del tesoro Galarza.
23. El 3 de mayo de 1937 Asens y Eroles intentaron apaciguar los ánimos ante el asalto de Telefónica por la fuerza pública, en una operación orquestada por Rodríguez Salas, por orden de Aiguader. Aunque quisieron evitar el inicio de la insurrección obrera, Eroles y Asens fueron desbordados por la acción de los comités de defensa.
24. A primeros de junio de 1937, Asens gestionó la disolución de las Patrullas, acordada por los comités superiores cenetistas con la Generalidad.
25. En agosto de 1937 se exilió en Francia, para eludir su procesamiento por parte de la justicia republicana y escapar a las numerosas amenazas de muerte que pendían sobre su cabeza.
26. Ese exilio contrariaba las órdenes de los comités superiores de que todos los altos cargos cenetistas, tanto en Orden Público como en la Oficina Jurídica, se sometieran a la justicia republicana, e incluso ingresaran en prisión mientras se incoaba su proceso, como sucedió, por ejemplo, con Aurelio Fernández.
27. Tal desobediencia a los comités superiores supuso el inicio de un expediente informativo contra Asens, conocido como “Caso Asens”.
28. Ese expediente concluyó con la sanción por parte del Comité Ejecutivo del Movimiento Libertario de Cataluña de no ocupar cargos de responsabilidad en la CNT por su acto de desobediencia a las órdenes recibidas. Ese expediente le exculpó claramente de cualquier acto de corrupción o deshonestidad, ya que todas las gestiones económicas realizadas habían tenido como único objetivo la compra de armas para la Organización.
29. Juan García Oliver se equivocó gravemente en sus memorias cuando afirmó que Josep Asens Giol formaba parte de ese Comité Ejecutivo del Movimiento Libertario en Cataluña. No solo no formaba parte, sino que fue expedientado por ese Comité Ejecutivo.
30. En 1939 su nombre fue incluido en la lista de los anarquistas más peligrosos residentes en Francia.
31. Detenido e interrogado por la gendarmería francesa, que le acusaba de graves y numerosos delitos cometidos en España, según informaciones recibidas de la policía franquista, se defendió con una breve, contundente y sorprendente afirmación (sorprendente para los gendarmes que le interrogaron) de que había sido “Jefe de la Policía en Cataluña”.
32. Desde el 13 de diciembre de 1939 hasta el 11 de octubre de 1941 estuvo internado en el Campo de concentración de Vernet.
33. Participó en la reconstrucción de la CNT en Francia, en el núcleo de anarquistas españoles existente en la presa de l´Aigle, en Cantal.
34. Su hijo José Asens Valera, jovencísimo patrullero en Barcelona, fue uno de los 75 españoles integrados en una compañía del Batallón Didier en la presa de l´Aigle (en la Resistencia Francesa).
35. Tras la escisión de 1945, militó en el sector colaboracionista de la CNT y, a principios de los años setenta, en Frente Libertario.
36. Durante su largo exilio vivió modestamente de su trabajo como artesano tapicero. Solicitó sin éxito a Tarradellas el trámite de una pensión.
37. El libro se complementa con unos anexos, que trazan el contexto histórico y complementan su biografía.
38. Entre esos anexos destaca el número 9, titulado Caso Asens, que ha permitido descubrir el tesoro Galarza y resolver el misterio Rebertés
39. El tesoro Galarza y el caso Rebertés.
El 5 de noviembre de 1936 las tropas franquistas ya habían conquistado los aeródromos de Getafe y Cuatro Vientos, penetraban en la Casa de Campo y en la Ciudad Universitaria, situándose a solo 6 kilómetros de la Puerta del Sol. Los diarios derechistas anunciaron la caída de Madrid.
El 6 de noviembre el Consejo de Ministros de la República había votado por unanimidad la huida del Gobierno de la República de un Madrid cercado por las tropas fascistas.
Antonio Galarza Gago (socialista) era el ministro de Gobernación y Manuel Muñoz Martínez (republicano y masón) era el director general de Seguridad. El ministerio de Gobernación había creado una Sección de Servicios Especiales (SSE), organización de espionaje, investigación, vigilancia e información asentada en el cuartel socialista de la calle de Marqués de Riscal número 1, en el que operaban las Milicias de Vigilancia de la Retaguardia. Justiniano García era el Jefe de la SSE. Alberto Vázquez, capitán de la SSE, fue el responsable de la operación de traslado a Barcelona del tesoro Galarza. Antonio Calderón era otro agente de la SSE.
En la tarde-noche del 6 de noviembre Galarza ordenó a Justiniano García la misión no oficial de sacar de Madrid un auténtico tesoro de oro, plata, joyas y obras de arte. Se trataba en total de cinco vehículos procedentes de Serrano 43, que posiblemente era el almacén donde se depositaban las incautaciones realizadas por los registros domiciliarios del cercano cuartel/checa socialista de Marqués de Riscal número 1. El director general de Seguridad, a su vez, ordenó el transporte a Barcelona de una camioneta de la Casa de la Moneda, repleta de lingotes de plata.
Entre el 6 y el 26 noviembre de 1936, Josep Asens, como Jefe de Operaciones de las Patrullas de Control en Barcelona investigó, detuvo e interrogó a los responsables del transporte desde Madrid de tres autos confiscados (cargados de lingotes de plata y monedas de oro, maletas con efectivo, obras de arte y joyas) de los cinco que la Sección de Servicios Especiales (SSE) del ministro de Gobernación, Ángel Galarza, intentó llevar ilegalmente a Francia en una misión no oficial.
Asens, el 7 de noviembre ya había detenido a los primeros agentes de la expedición madrileña, en cuanto llegaron a Barcelona, avisado probablemente por el servicio de información de Argila.
La camioneta procedente de la Casa de la Moneda en Madrid, cargada con 136 lingotes de plata, de 15 kilos de peso cada lingote, depositó su cargamento en un almacén en plaza Palacio número 8, a nombre de Manuel Campos Milán, secretario del director general de Seguridad, Manuel Muñoz.
El 14 de noviembre, el policía Ferran Duran Miralles, secretario de Rebertés y confidente de Eroles, firmó el recuento de esos lingotes depositados en plaza Palacio. Esta firma de conformidad significaba que Rebertés se había apoderado nominalmente de la parte más sustancial del tesoro Galarza, pero también que Eroles lo sabía y vigilaba a Rebertés.
Asens ya había entregado a la Generalidad las obras de arte, dinero y valores hallados en los tres vehículos incautados, como se hacía habitualmente.
Pocos días después, Mario Gallud, delegado de las patrullas de Poble Sec, alertó a Asens del registro ordenado por Rebertés en el domicilio del hermano del agente de la SSE Antonio Calderón, sito en la portería de Gran Vía 410, muy cerca de plaza de España, para apoderarse de unas cajas y maletines que los de la SSE de Madrid habían escondido allí. Tras una escaramuza armada entre policías y patrulleros, es decir, entre Rebertés y Asens, todo lo incautado se trasladó, por seguridad, a la central de Patrullas de Control, en Gran Vía 617.
Más tarde, también se enviaron a la central de Patrullas las maletas ocultas por el agente de la SSE Alberto Vázquez en su hotel, gracias a la confesión de este al ser interrogado por Asens en San Elías.
Eroles, entre el 14 y el 24 de noviembre gestionó y administró el depósito de plaza Palacio, entregando un millón de pesetas a Santillán y ochocientas mil a Portela. Quizás estuvo aquí el origen del llamado “moniato” de Eroles (moniato que se explica en la biografía de Eroles, en el anexo 10 del libro).
Asens, Aurelio y Eroles, pero también Artemi Aiguader, temían que Rebertés pudiera retener los lingotes depositados en Plaza Palacio.
Las grandes noticias de finales de noviembre, en Barcelona, fueron el entierro de Durruti (el domingo, 22) y el complot contra Companys, delatado por Eroles (el 24) y la detención (disfrazada de dimisión) de Rebertés (el 24). Ante el conato de Rebertés de hacerse con el tesoro Galarza para poner en práctica el plan de Estat Català de armarse, “decapitar a la FAI” y proclamar la independencia de una Cataluña tutelada por Francia y la Italia fascista, Eroles pinchó el globo golpista del fascismo catalanista, acumulando pretextos, chismes y engañifas que despistaran a la opinión pública, porque para quedarse con el tesoro Galarza era fundamental el silencio y la desinformación.
Rebertés confesó, además, que se había comprometido a trasladar y custodiar desde Cerbère a Mataró unos vagones de ferrocarril con armas compradas por Estat Català.
Companys, después de entrevistarse a mediodía del día 24 con Artemi Aiguader, enfermó muy convenientemente y guardó cama hasta primeros de diciembre. En esa entrevista Artemi había comunicado a Companys las aventuras y desventuras de su pupilo y recomendado comisario, Andreu Rebertés, anunciando al presidente su inminente detención y posible ejecución, que serían presentadas como dimisión y desaparición.
La detención de Rebertés por Aiguader (el 24) también implicó la incautación del depósito de plaza Palacio por Aiguader, hasta entonces en manos de Duran y Eroles. Esa enérgica e interesada incautación explica el constante enfrentamiento de Aiguader con Aurelio y Eroles a partir de ese momento. Pero la documentación de archivo consultada hasta el día de hoy aún no permite conocer con exactitud qué y cuánto se quedó cada cual.
CNT, ERC y el Govern (con excepción de Comorera) pactaron que Rebertés pagara con su vida la traición a la República. A Casanovas, Torres Picart, Dencás, Cardona y Xammar se les dio a elegir entre el exilio o el escondrijo.
Destacó en todo el afer el decisivo papel jugado por el policía Ferran Durán Miralles, secretario de Rebertés, firmante del recuento y depósito en Plaza Palacio de la entrega de los lingotes de plata a la Generalidad, confidente de Eroles y testigo de éste en la ejecución de Rebertés por un escamot de ERC, formado (según fuentes solventes) por Josep Soler Arumí y Josep Grau Jassans.
40. El asesinato de dos militares de la UMRA en el campo del Júpiter: Un misterioso asesinato doble empañó la actualidad barcelonesa, también oculto por el silencio y el olvido. Ocurrió el 21 de noviembre de 1936, cuando en los alrededores del campo del Club de Futbol Júpiter se encontraron los cuerpos sin vida de los militares, comandante Emilio Escobar Udaondo de la Guardia Nacional Republicana (antigua Guardia Civil) y miembro de la dirección de la Escuela de Guerra y el capitán de la Aeronáutica Aurelio Martínez Jiménez, profesor en la misma escuela.
Todo parece señalar que ese asesinato doble fue obra de la Sección de Servicios Especiales, dirigida por Justiniano García, muy molesto y contrariado por el error (o rechazo) de alguno de los componentes de la expedición madrileña del tesoro Galarza, que solo llegar a Barcelona habían contactado con la Consejería de Defensa, alertando así a los militares de la UMRA.
La hipótesis es ésta: el asesinato de ambos militares de la UMRA por agentes de la SSE tendría el objetivo de evitar que denunciaran el escándalo protagonizado por el ministro de Gobernación Ángel Galarza y su tesoro. Su asesinato también era un aviso para otros posibles testigos.
Parece evidente que el asesinato del comandante Escobar y el capitán Martínez, y, sobre todo, el extremo silencio en el que se envolvió y la ausencia de investigaciones guardan una estrecha relación con el afer Rebertés, que se estaba desarrollando en esas mismas fechas. Compartían el mismo silencio e idéntica desinformación, porque eran un daño colateral.
Agustín Guillamón
Barcelona, 25 de marzo de 2025 |