Imprès des de Indymedia Barcelona : https://barcelona.indymedia.org/
Independent Media Center
Notícies :: pobles i cultures vs poder i estats
Navarra: solo el pueblo salva al pueblo
11 set 2007
Ha pasado un turbulento verano, que en Euskal Herria ha dejado claro que Navarra es cuestión de Estado, ni siquiera formulas del PSOE para Galiza o Catalunya son posibles en Navarra, a pesar de las continuas 'concesiones' de NaBai.
La mayoría social en Navarra soñaba con un cambio político. Su aspiración estaba más que justificada, lleva demasiados años sometida al despotismo de una de las derechas más reaccionarias de Europa. Los diferentes partidos políticos detectaron este fenómeno y ajustaron su campaña a la nueva realidad. Las elecciones del 27-M ofrecían la oportunidad de sacar réditos de esta ilusionante situación.
La embestida de la derecha prepara el camino

El PP había trasladado a Navarra sus baterías para intensificar la presión al PSOE en las vísperas electorales. El 17 de marzo convoca a buena parte de la derecha española en Iruñea para poner a Zapatero contra las cuerdas: "si cede a los movimientos de cambio que se están sintiendo en Navarra, colocará a ésta en manos de los vascos, del nacionalismo, de ETA... Tal decisión supondría una quiebra de los pactos de Estado y el PSOE tendría que responder ante toda España de la traición que iba a cometer en Navarra". Su estrategia beligerante dio resultado e impacto en el PSOE; el PP volvía a marcarle el camino a seguir.

El PSOE y su filial navarra nadan a muchas aguas

El mensaje del PP no encuentra en el PSOE la respuesta que hubiera merecido. Una vez más, el partido que gobierna España se mueve en una escandalosa ambigüedad; replica a la derecha pero sin contundencia. El Partido Socialista de Navarra (PSN), completamente integrado en el PSOE, se mueve a la defensiva, rechaza cualquier intento de pacto o acuerdo con los sectores del nacionalismo moderado que se han nucleado en Nafarroa Bai y soporta los graves insultos que le dedica el PP. Durante la campaña electoral previa al 27 de mayo, el PSN lanza el mensaje de "que el pueblo decida" dando a entender que van a respetar la voluntad de cambio político que demanda la sociedad navarra.


Los intereses oscuros del nacionalismo reformista.

La coalición Nafarroa Bai es un conglomerado de fuerzas que tienen objetivos políticos confusos. Su rostro más notorio es Aralar, escisión de la izquierda abertzale, pero está apadrinada y dirigida por el PNV, fuerza hegemónica en Euskadi (3 provincias vascongadas) pero de poca implantación en Navarra. El PNV ha conseguido aglutinar a todo el nacionalismo moderado dejando fuera a Batasuna, la fuerza soberanista que ha sido el referente más claro de la lucha nacional en ese herrialde. Nafarroa Bai entabla conversaciones con el PSN para llegar a un pacto que permita desplazar del gobierno navarro a UPN. La operación es casi perfecta: sacar del Gobierno a UPN y de la sociedad navarra a Batasuna. El nacionalismo reformista y el socialismo progresista serían la fuerza del cambio, responderían a las expectativas sociales y se convertirían en los referentes obligados de una Navarra de futuro. Quedarían aparcados los temas fundamentales: nuevo marco político, el tema de la territorialidad, el respecto a la decisión de los vascos, igualdad de opotunidades para todos los proyectos, incluído el independentista... Ninguno de los dos socios tenían interés en abordar estos temas espinosos. Su apuesta era más cómoda: promover un cambio cosmético siendo ellos los gestores.
Uno de los escollos para poder llevar adelante este proyecto era la existencia en Navarra de una importante franja social que se identificaba con las tesis soberanistas. ¿Solución? Muy sencilla: ilegalizar a la izquierda, condenarla a la marginalidad y poder hacer la operación sin una oposición incómoda y exigente.

Las advertencias ignoradas de la izquierda vasca

Desde mucho antes de que ocurriera la estafa, la izquierda vasca había levantado la voz con dos mensajes claros:
El primero: había que unificar fuerzas para desplazar y arrinconar a UPN; no se podía consentir que una fuerza reaccionaria siguiera gobernando en Nafarroa; el clamor ciudadano por el cambio estaba mas que justificado. La apuesta por el cambio diseñada por el reformismo estaba condenada al fracaso ya que sólo se podría desplazar a la ultraderecha acumulando todas las fuerzas que abogaban por el cambio. Sin contar con Batasuna, tal intento estaba condenado al fracaso.
El segundo mensaje iba dirigido a quienes promovían el cambio recurriendo al apartheid. Semejante estrategia era un escandaloso ejercicio antidemocrático; no se puede defender la voluntad ciudadana y, para ello, negar derechos básicos a una formación política que está trabajando con ese mismo objetivo. Y una última razón, quienes daban la espalda a Batasuna y depositaban toda su confianza en el PSOE se habían equivocado de aliados. La izquierda vasca aseguraba con gran conocimiento de causa que el PSOE no era de fiar. Batasuna estaba manteniendo conversaciones con el PSOE y conocía de primera mano las intenciones de éste: no estaba dispuesto a permitir cambios de calado ni a respetar los acuerdos asumidos con sus aliados. Nadie tomó en cuenta las advertencias de la izquierda, pero los hechos posteriores le han dado la razón.


Cuando los intereses de estado prevalecen sobre la voluntad popular

Los resultados electorales del 27 de mayo fueron caprichosos. Para formar una coalición progresista en el Ayuntamiento de Iruñea, era imprescindible contar con la izquierda que, en dicha institución, contaba con representación legalizada. Para formar un gobierno progresista en el Parlamento Navarro había fuerzas suficientes a pesar de que la izquierda, en dicha institución, estuviera ilegalizada.
El complejo proceso de constitución de las instituciones fue dejando al descubierto la realidad: el PSOE no quería dar ningún paso que supusiera el desplazamiento de UPN. Sus promesas de cambio eran falsas; sus eslogan electoral de respetar la voluntad popular un timo; su voluntad de pactar PSN con Nafarroa Bai, un engaño. El PSOE y el PP habían llegado a un acuerdo en Madrid a espaldas de la población navarra, e incluso a espaldas de algunos sectores del socialismo navarro que apostaban por esta fórmula.
Han prevalecido los intereses de estado sobre la voluntad popular. Nafarroa Bai fue aparcando todas sus reivindicaciones nacionales (algo humillante) para facilitar el pacto de progreso. En el seno del PSN hubo un pequeño motín contra la decisión tomada en Madrid. Todo fue inútil. El PSOE y el PP se habían juramentado para salvaguardar los intereses españoles.
Ha quedado claro que Navarra es una pieza clave en España, que la voluntad de los navarros no cuenta, que las promesas del PSOE no merecen credibilidad, que la opción del nacionalismo reformista está condenada al fracaso y que el análisis de la izquierda vasca era acertado: unión de fuerzas por un frente soberanista y democrático. Sólo el pueblo salva a pueblo.

Euskal Herria, 10 de Septiembre de 2007.

www.askapena.org

This work is in the public domain
Sindicato Sindicat