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Notícies :: altres temes
Los obispos y los derechos de los padres
03 jul 2007
¿Qué derechos y de qué padres?

Todo hace pensar que los obispos españoles se apartan de la doctrina tradicional
católica a la hora de hablar de los derechos de los padres. Al menos por estas tres
razones:

1) A todo derecho le acompaña siempre una obligación: los padres tienen obligación
de que sus hijos no sean educados en la intolerancia, el liberalismo económico o la
xenofobia. Mis padres no tenían derecho a educarme en el francofascismo. Y los
obispos españoles no protestaron entonces.

2) Según la moral católica, los derechos humanos o son de todos o se convierten en
privilegios injustos de unos pocos. Por tanto, quienes reclaman un derecho para que
su hijo sea educado como ellos quieren, han de acceder a que eso mismo se conceda a
los demás padres y no sólo a ellos.

3) Estos matices no implican, ni de lejos, que el estado tenga derecho a configurar
las conciencias que son lo más íntimo y sagrado de cada persona. Ni que sea laico ni
que sea confesional, ningún estado tiene derecho a comer el coco. Porque la
conciencia (si alguna nos queda) es el santuario más invulnerable de la persona.
Pero sí tiene derecho cualquier estado a reclamar unas conductas externas que
favorezcan la convivencia. Esto puede hacerse sin interferir en las conciencias,
apelando simplemente a esa obligación (que se supone universal) de amor y respeto al
prójimo. Por ejemplo: ningún estado puede imponer que se juzgue como valor moral
único la normalidad de la conducta homosexual y la defensa del matrimonio
homosexual. Pero todo estado (y toda confesión religiosa) está obligada a prohibir
las conductas homófobas (y si se trata de una iglesia también los sentimientos
homófobos), y a exigir el mismo, o mayor, respeto a los homosexuales que a los demás
ciudadanos. Esto no será manipular las conciencias. Y es absolutamente compatible
con lo anterior.

Teniendo en cuenta estos tres principios elementales que pertenecen a la más rancia
tradición católica ¿sería tan difícil llegar a entendimientos en lugar de
declaraciones de guerra? ¿No sería eso también más cristiano?.

José Ignacio González Faus (teólogo).

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