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News: mitjans i manipulació : guerra
Iraq, una guerra sin fin (y 3)
La “liberación? de Iraq llegó, tal y como los familiares dolientes de las víctimas de la brutalidad de Saddam no dejaron de decirnos, un poco tarde. Unos veinte años tarde, para ser exactos.

Llegamos a un país dominado por el caos y la anarquía. No se podían tolerar discrepancias entre los vencedores. Cuando señalé que los “liberadores? eran “una fuerza de ocupación nueva, extranjera y todopoderosa sin una cultura, lengua, raza o religión que los uniera con Iraq? fui vituperado por uno de los comentaristas de la BBC. “Mirad cómo nos quiere la gente?, gritaban los occidentales; tal y como hacía Saddam cuando se reunía con sus acólitos aduladores durante sus visitas a la gente de Bagdad. Habría elecciones, constituciones, consejos de gobierno, dinero... Las promesas que se hicieron a esta sociedad tribal llamada Iraq no tenían fin.

Luego llegaron los grandes contratistas estadounidenses, los conglomerados de empresas, los miles de mercenarios británicos, estadounidenses, sudafricanos, chilenos –muchos habían sido soldados con Pinochet–, nepalíes y filipinos. Y cuando empezó la inevitable guerra contra los ocupantes, nosotros –las potencias ocupantes y, ¡ay!, la mayoría de los periodistas– inventamos una nueva narración para huir del castigo por nuestra invasión.

Nuestros enemigos eran “intransigentes?, “vestigios? baasistas, “adictos desesperados? del régimen. Luego las fuerzas de ocupación mataron a Uday y Qusay y sacaron a Saddam de su agujero y la resistencia se tornó más violenta. De modo que nuestros enemigos ahora eran “vestigios? y “combatientes extranjeros? (de Al Qaeda), ya que los iraquíes normales no podían formar parte de la resistencia. Teníamos que creernos esto: si los iraquíes se habían unido a las guerrillas, ¿cómo podríamos explicar que no quieren a sus “liberadores??

Al principio, se alentó a los periodistas para que explicaran que los insurgentes provenían sólo de algunas ciudades suníes, “anteriormente leales a Saddam?. Luego la resistencia quedó confinada, en teoría, al “triángulo suní? de Iraq, pero cuando los atentados se extendieron al norte y sur hasta Nasiriya, Karbala, Mosul y Kirkuk, se convirtió en un octágono. De nuevo, se habló a los periodistas de “combatientes extranjeros?; fue un error no caer en la cuenta que 120.000 de los combatientes extranjeros que había en Iraq vestían uniforme estadounidense. Aún así la mendacidad del “éxito? de la ocupación parecía no tener límites. Cierto, se reconstruyeron escuelas –y, para vergüenza de los iraquíes involucrados, algunas fueron saqueadas una segunda vez–, volvieron a funcionar los hospitales y los estudiantes regresaron a la universidad. Pero se manipularon y exageraron las cifras de extracción de petróleo y se falsearon los atentados contra los americanos.

Al principio, la potencia ocupante sólo informaba de los ataques de guerrilla en que había soldados heridos o muertos. Luego, cuando nadie podía esconder los sesenta ataques que se producían cada noche, se ordenó a las tropas que no realizaran informes formales sobre atentados en los que no hubiera bajas. Pero al cumplirse el primer aniversario de la guerra, todos los extranjeros son un objetivo.

Mientras, aparecieron los terroristas suicidas. La embajada turca, la embajada jordana, la ONU, las comisarías de policía de todo el país –600 policías iraquíes fueron asesinados en menos de cuatro meses– y luego los santuarios de Najaf y Karbala. Los estadounidenses y los británicos advirtieron de los peligros de la guerra civil –al igual que los periodistas, por supuesto-, aunque nunca se había oído a ningún iraquí que exigiera entrar en conflicto con sus compatriotas. ¿Quién quería en realidad esta “guerra civil?? ¿Por qué la minoría suní iba a permitir que Al Qaeda provocara esta situación cuando no podían derrotar a la potencia ocupante sin, como mínimo, el apoyo pasivo chiita?

Mientras escribía esta crónica sonó mi teléfono y una voz me preguntó si quería reunirme con un hombre en el vestíbulo, un iraquí de edad media y profesor del Cardiff College, que había regresado hacía poco a su patria para darse cuenta del estado de miedo y dolor en el que vivía actualmente su país. Su madre, me relató, acababa de recaudar un millón de dinares iraquíes para pagar el rescate de la hija y la nuera de una amiga, que habían sido secuestradas por hombres armados en Bagdad en enero. Las dos chicas acababan de llamar de Yemen, donde habían sido vendidas como esclavas. Otro de sus vecinos acababa de reencontrarse con su hijo, de 17 años, después de pagar 5.000 dólares a unos pistoleros.

Hace pocos días, unos secuestradores raptaron a otro niño, esta vez en Mansur, y exigen 200.000 dólares por su vida. Un familiar cercano del hombre que ha venido a verme –y hay que recordar que esto sólo es la experiencia de un hombre entre 26 millones de iraquíes– acababa de sobrevivir a un sangriento ataque mientras circulaba con su coche por las afueras de Karbala. Se dirigía al sur, ya que había conseguido un contrato para dirigir un taller en la ciudad, cuando él y sus once compañeros que iban en un vehículo Akea fueron adelantados por unos hombres que dispararon con pistolas contra el coche. Un hombre murió –tenía treinta balazos en el cuerpo– y un familiar, empapado de la sangre de sus amigos, fue el único que salió ileso.

No resulta sorprendente que las autoridades de ocupación se nieguen a mantener estadísticas sobre el número de iraquíes que han muerto desde la “liberación? –o durante la invasión, en realidad– y prefieran hablar sobre la “entrega de la soberanía? de un grupo de iraquíes nombrado por los norteamericanos a otro, y de la Constitución, que sólo es temporal, y bien podría irse al garete antes de que se celebren las elecciones de verdad –si es que llegan a celebrarse– el año que viene.

Si pudiéramos haber previsto todo esto –haber sido pacientes y esperar a que los inspectores de armas de la ONU hubiesen acabado su trabajo en lugar de ir a la guerra y pedir paciencia luego, cuando nuestros propios inspectores no pudieron encontrar esas, oh, tan terribles armas–, ¿habríamos ido a la guerra tan alegremente hace un año? Porque esa guerra aún no ha finalizado. No ha habido un “fin de las principales operaciones de combate?, sólo una invasión y una ocupación que se fundieron a la perfección y se transformaron en una guerra larga y feroz por la liberación de los “liberadores?.

Del mismo modo que los británicos invadieron Iraq en 1917, proclamando su determinación de liberar a los iraquíes de sus tiranos –el general Maude utilizó esas palabras exactas–, nosotros hemos repetido exactamente la misma historia. Los británicos que murieron en la posterior guerra de resistencia iraquí yacen ahora en el cementerio de la puerta norte, en los límites de Bagdad, un símbolo duradero de la locura de nuestra ocupación, aunque olvidado desde hace mucho tiempo.
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News: mitjans i manipulació : guerra
Corresponsales extranjeros se quejan al Gobierno de intentos de manipulación
MADRID. (Agencias.) – Los corresponsales extranjeros en España, asociados al Círculo de Corresponsales Extranjeros, dirigieron ayer una carta al secretario de Estado de Comunicación en funciones, Alfredo Timermans, en la que expresaban su malestar por lo que consideran intentos de que sus crónicas difundiesen que ETA era la autora de los atentados de Madrid.

La misiva, firmada por Steven Adolf, presidente del Círculo, señala que “desgraciadamente tenemos que comunicar nuestro malestar con la actuación de la dirección general de comunicación del área internacional del Ministerio de la Presidencia?. Después de expresar su pésame a las víctimas del 11-M, afirma que algunos corresponsales acreditados en la Moncloa y miembros del Círculo, recibieron a lo largo de la tarde del jueves pasado, día 11 de marzo, “una llamada desde su dirección general con el explícito llamamiento de apuntar en nuestras crónicas y difusiones que ETA fue el autor de los atentados de Madrid?.

Los periodistas extranjeros aseguraron que, cuando se preguntó la razón de esta llamada, la respuesta fue “que nadie había reivindicado los atentados, que ETA tarda un tiempo en hacerlo, que el explosivo era el habitualmente utilizado por ETA y que ETA no avisa nunca de sus atentados?.

En la carta, afirmaron también que “de estas razones la última no es correcta y la segunda aún formaba parte de la investigación de las fuerzas policiales?. “La llamada –manifestaron– se ha producido por la tarde, cuando la policía ya tenía en su poder la furgoneta en Alcalá de Henares.?

Los corresponsales se quejaron de la actitud del Gobierno, al señalar que “sobre todo en temas de terrorismo tenemos el deber de informar a nuestro público de todos los hechos y datos relevantes. El Gobierno tiene el deber de informarnos y puede darnos sus opiniones?. Y añadieron que “no hacen falta advertencias de cómo tenemos que redactar nuestras noticias, eso es nuestra responsabilidad, no la del Gobierno. Sobre todo cuando los hechos mencionados no se corresponden con la realidad o son conclusiones prematuras en relación con las investigaciones?.

El comienzo de la misiva enviada a Alfredo Timermans expresa el “pésame? de estos corresponsales con las víctimas del “cruel atentado del jueves pasado? y señalan que “como corresponsales acreditados en este país nos sentimos profundamente afectados por lo que ha pasado?.

Para concluir, el texto expresa el deseo de los periodistas asociados al Círculo de Corresponsales Extranjeros de que “en el futuro no recibamos este tipo de llamadas?.
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News: mitjans i manipulació : guerra
Aznar llamó el día de los atentados a directores de diarios para culpar a ETA
Madrid, 16 de marzo. El jefe del gobierno español saliente, José María Aznar, llamó el jueves anterior a varios directores de medios informativos españoles para insistir en que ETA era "sin duda alguna" responsable de los atentados de Madrid, afirmó este martes uno de ellos, el responsable del diario barcelonés El Periódico, Antonio Franco.

En el sitio de Internet de este periódico, Franco afirma haber recibido el primer llamado ese día al mediodía, después de participar en un programa de la radio nacional española durante el cual señaló las dudas de su redacción sobre la responsabilidad de los atentados: la organización armada vasca ETA o Al Qaeda.

"No debes tener duda alguna, es ETA", le aseguró Aznar en su primer llamado, antes de hacer una breve exposición sobre los primeros elementos de la investigación, las pruebas y los antecedentes, escribió Franco.

El segundo llamado de Aznar se produjo en la tarde, después que el ministro del Interior, Angel Acebes, pareció nervioso durante una conferencia de prensa para insistir en la tesis de ETA, sin descartar la posibilidad de otra pista, pero sin nombrar a Al Qaeda.

El viernes, El Periódico salió con el título "Al Qaeda reivindica en Londres el atentado" y "Los islámicos establecen un vínculo entre el ataque e Irak", en alusión a la participación de España junto a Estados Unidos en la guerra del país árabe.

Por su parte, las autoridades españolas dieron información falsa a los responsables de seguridad alemanes sobre el explosivo utilizado en los atentados de Madrid, para hacer creer que ETA fue la autora, informó este martes la televisora pública ARD.

La emisora afirmó que el representante en Madrid de la policía criminal alemana BRA recibió en dos ocasiones información errónea sobre el compuesto explosivo utilizado.

Según ARD, en las informaciones españolas emitidas hasta el domingo se daba a entender que el explosivo era similar al que suele utilizar ETA.

Sin embargo, el lunes, después de las elecciones españolas, la información fue corregida y se afirmó que el tipo de dinamita utilizado en los atentados no fue el que suele usar ETA.

Este martes España ofreció una disculpa al Consejo de Seguridad de la Organización de Nacionas Unidas (ONU) por haber im-pulsado dentro de ese organismo una condena explícita a ETA, tras los atentados del jueves de la semana anterior.

El embajador español ante la ONU, Inocencio Arias, señaló: "Mi gobierno estaba entonces convencido de que la agrupación terrorista ETA estaba detrás de los terribles hechos del 11 de marzo".

Sin embargo, afirmó que "por el momento no es posible emitir un juicio definitivo" sobre los autores de la matanza.

El secretario general de la ONU, Kofi Annan, dijo hoy a la prensa que los miembros del Consejo de Seguridad se habían sentido "incómodos" con la precipitada condena de ETA.

En Nueva York, Annan, consideró que el Consejo de Seguridad aprendió una "lección" al aprobar apresuradamente una resolución culpando a ETA de los atentados de Madrid. La ONU rara vez condena a un individuo o a un grupo sin una investigación previa.
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: altres temes
LA LOCURA ES SUYA ; LAS MUERTES, NUESTRAS
LA LOCURA ES SUYA; LAS MUERTES, NUESTRAS

(Domingo 14 de marzo de 2004)
JAVIER ORTIZ

Decían de Napoleón sus contemporáneos críticos que era un loco que se creía Napoleón. De Aznar se dirá que fue un mediocre que se olvidó de que no era más que Aznar.

Hubo un día indeterminado, allá por 1996, en el que Aznar se miró en el espejo y ya no vio a Aznar, sino a un brillante estadista de talla mundial que se disponía a entrar en el libro de honor de la Historia en virtud de la brillantez de sus movimientos estratégicos.

Los dos principales se le han unido amargamente en sus últimos días como jefe de Gobierno.

El primero le llevó a recuperar «la idea de España» de la vieja derecha española, declarando la guerra a las tendencias centrífugas –levemente federalizantes, en realidad– surgidas durante la Transición. Su negativa cerrada a buscar una solución dialogante al conflicto vasco es sólo un aspecto –todo lo importante que se quiera, pero sólo uno– de esa decisión estratégica. El resultado de tal apuesta ha sido un envenenamiento progresivo de las relaciones entre los diferentes pueblos que tratamos de convivir bajo la autoridad del Estado español. Nunca como hoy Cataluña y Euskadi se habían visto más alejadas del resto de España en el punto más delicado y más frágil: en el de los afectos.

La otra gran decisión estratégica de Aznar fue convertir al Estado español en fiel servidor de los intereses de los EEUU en Europa. A cualquier precio. Incluso al precio de arruinar las relaciones de España con los dos grandes pilares de la construcción europea: Francia y Alemania. Convencido de que su visión de estadista le daba una perspectiva que los demás no teníamos, llegó a la conclusión de que los EEUU iban a resultar indiscutibles vencedores en todas y cada una de las sucesivas contiendas en las que se metían, y que quien les secundara en su carrera hacia el control del mundo entero saldría inevitablemente beneficiado. En esa línea, la decisión más trascendente que hubo de afrontar fue la de convertir a España en promotora de la guerra de Irak. Y la tomó, aun a costa de instalarse en un cenagal de mentiras y de trampas.

Sus dos grandes apuestas han sido dos enormes fiascos. Deja el Gobierno sin haber aportado ninguna solución a la violencia política –prometió que acabaría con ETA en seis años, y a la vista están los resultados– y con España convulsa por las muy trágicas pero nada sorprendentes consecuencias de su participación en la guerra de Irak.

Cuando hubo de justificarse por haber promocionado esa guerra apelando a unas armas de destrucción masiva que no existían, Aznar dijo que, con armas de destrucción masiva o sin ellas, lo innegable es que tras la caída del régimen de Sadam Husein «vivimos en un mundo más seguro». Alguien debería preguntarle ahora, tras los 200 muertos de Madrid, si es éste su mundo «más seguro».

Su responsabilidad en la matanza del 11-M es total. No cabe azuzar a la fiera y pretenderse ajeno a sus zarpazos.

Pero, liquidado ya su capítulo, tampoco cabe desconocer el gravísimo problema que tiene una población que condena muy mayoritariamente una guerra, que constata luego que esa guerra ha causado decenas de miles de muertos y que acaba dejando el asunto a beneficio de inventario, votando mayoritariamente a uno de los culpables de la guerra.

Si hubiéramos llorado con más sinceridad por las víctimas iraquíes, ahora no tendríamos que llorar por las nuestras.
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: altres temes
PREGUNTAS Y RESPUESTAS
PREGUNTAS Y RESPUESTAS

(Martes 16 de marzo de 2004)
JAVIER ORTIZ

Pregunta.– ¿Los medios de información de Polanco manipularon la noticia de los atentados del 11-M para influir en los resultados electorales?

Respuesta.– La pregunta desvía la atención hacia aspectos secundarios de la cuestión. Lo que hay que preguntarse es si los medios del grupo Prisa, y en particular la cadena Ser, proporcionaron informaciones veraces y significativas o si falsificaron la realidad. Y la respuesta es que aportaron datos ciertos y muy relevantes para el mejor conocimiento de lo sucedido el 11-M. Las razones por las que lo hicieran –su hipotética pureza o su carácter espurio– son totalmente secundarias.

Estamos ante un fenómeno similar al que se planteó en su día a propósito de las informaciones del diario El Mundo sobre los GAL y la corrupción felipista. Entonces, los simpatizantes del PSOE se empeñaban en denunciar las motivaciones que alimentaban esas denuncias. Algunos respondíamos que daba exactamente igual que se debieran a un noble afán de salud pública o a un deseo rastrero de quitar del poder a los enemigos para que lo ocuparan los amigos; que lo importante era que lo que se contaba era verdad, tal como acababa demostrando la investigación judicial.

Los tribunales de justicia están acostumbradísimos a condenar a criminales apoyándose en el testimonio de otros delincuentes. Lo que les importa de tales testimonios es que se revelen veraces, no la honorabilidad de quien los presta. En periodismo sucede lo mismo. Todos sabemos que los medios de Polanco tiraban a dar a Aznar. Y qué. Lo que importa es que, en este caso, dieron en el centro mismo de la diana.

Pregunta.– ¿Es inaceptable, como se está diciendo, asociar los atentados del 11-M a la política de Aznar?

Respuesta.– Lo que no cabe es achacar a Aznar ese asesinato en masa. La culpa de esos atentados la tienen exclusivamente quienes los hicieron, es decir, quienes los ordenaron, quienes los planearon, quienes contribuyeron a la procura de los materiales que se precisaban para perpetrarlos a sabiendas de lo que hacían y quienes los materializaron.

Del mismo modo –conviene decirlo– que la responsabilidad de los atentados de ETA la tiene ETA y sólo ETA, digan lo que digan los aznaristas y sus voceros.

Lo que sí cabe reprochar a Aznar es no haber tenido en cuenta lo peligroso que es hostigar a la bestia. Como escribí la pasada semana, no cabe azuzar a la fiera y desentenderse de los zarpazos. O peor: no cabe aplaudir a una fiera y escandalizarse por la existencia de otras.

Aznar tiene una responsabilidad política evidente. Su pretensión de que gracias a la implicación del Estado español en la guerra de Irak habíamos pasado a vivir en «un mundo más seguro» es una de las muestras más acabadas de ceguera política que se hayan visto en los últimos decenios por estos pagos.

Pregunta.– Retirarse ahora de Irak, ¿no es un modo de someterse al chantaje de los terroristas?

Respuesta.– Es, antes que nada, una decisión correcta. Cuanto antes se deshaga lo que nunca debió hacerse, mejor.

Segundo: quien defendía la adopción de esa medida antes de que sucedieran los atentados no tiene por qué justificarse por seguir defendiéndola después.

Tercero: lo que sí implicaría actuar en función de los terroristas sería cambiar de posición tras los atentados.

Pregunta.– ¿A qué me refería en el apunte de ayer cuando escribí que una parte del electorado de IU ha demostrado que anda «floja de ética» dando su voto al PSOE?

Respuesta.– Admito que me expresé mal. Yo me refería en exclusiva a aquellos que dicen que mantienen posiciones de izquierda radical y que el domingo pasado decidieron apoyar al PSOE con el argumento de que había que derrotar al PP «a cualquier precio».


Alguien que se pretende de izquierda radical no puede considerar exclusivamente ese factor. Hubiera debido pensar también en la necesidad de que, en el caso de ganar el PSOE, tuviera cerca a una fuerza con peso parlamentario considerable que dificultara en alguna medida sus previsibles excesos derechistas. Ciertamente el voto prestado al PSOE podía contribuir a dar a ese partido algún diputado más, pero también podía contribuir a quitárselo a IU (que es lo que realmente ha sucedido). Por lo demás, hace falta un estómago ciertamente resistente para votar a un equipo de políticos que sigue todavía sin admitir que el trecenato felipista fue lo que todos –ellos incluidos– sabemos que fue, y que conserva a algunos de los principales responsables de aquel desastre, como Alfredo Pérez Rubalcaba, en la dirección máxima del tinglado.

Me consta que hay también bastantes electores que se consideran de izquierda, en general, que no le dan mayor trascendencia a su voto y que, muy a la europea, deciden en cada caso, con criterios meramente tácticos, si votan a éste o a aquel, si es que votan. No he entendido nunca muy bien ese comportamiento (probablemente estoy demasiado imbuido de la doctrina del «No con mi voto»), pero lo he visto con la suficiente frecuencia como para saber que puede manejarlo gente digna de aprecio, coherente con su modo de afrontar las elecciones. No me refería a ella.
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: sense clasificar
justificacion del bien
JUSTIFICACIÓN DEL BIEN
LA RAZÓN. LUNES 15 DE MARZO DE 2004
ANTONIO GARC?A TREVIJANO

España todavía conserva energías de generosidad social que otros pueblos de su misma civilización material casi agotaron con el absorbente egotismo del bienestar individual, salvo en las grandes catástrofes naturales. La reacción extensiva del bien derrochado por la totalidad, más impresionante que la acción infrahumana terrorista, ha diluido en la pleamar de la sociedad la intensidad del mal absoluto sufrido por algunos.
Pero la necesidad de una justificación racional del bien no la suscita la amplitud del movimiento compasivo que, al fin y al cabo, tiene explicación natural. Lo inédito en el mundo industrializado está en que la compasión general haya respondido a una pregunta sobre la teodicea del mal, que no tiene justificación en el mejor de los mundos posibles. Las respuestas optimistas o pesimistas de los tiempos ilustrados no pueden satisfacer a las masas huérfanas de Dios que se encuentran instaladas en el bienestar social como en una finca heredada.
Desde el holocausto, aquella pregunta clásica dejó de tener sentido. Y ningún pensador ha osado invertir la cuestión para hallar la respuesta. ¿Cómo justificar el bien cuando la tecnología ha dado al poder sin control una capacidad ilimitada de procurar el mal? ¿Por qué la voluntad de poder insatisfecha no nos causa todo el sufrimiento de que sería capaz? Cuenta Maquiavelo que el condotiero Colleoni dijo a la corte veneciana que aún le adulaba en su lecho de muerte: «No volváis a dar el poder a un general, siempre os he tenido a mi merced, y si os causé males eso no fue nada en comparación con el daño que pude haberos hecho».
Al servicio de la ambición de poder nacionalista, la tecnología del terror hace precaria la duración del bienestar por la grandiosidad de la memoria del mal. Conmovidos por la tragedia aparentemente gratuita de Atocha, millones de españoles enarbolaron pancartas preguntando por qué. La cantidad de dolor no legitima la pregunta. La inocencia de las víctimas tampoco. Las guerras causan males mayores en la población civil y, sin embargo, no levantan respuestas a preguntas que nadie formula. Masas de españoles han preguntado por qué y para qué el terrorismo necesita cosechar periódicas matanzas de inocentes. Ignoran que el terrorismo permanente no busca complacencias en la carnicería de almas, ni un lenitivo a su desesperación nacional, sino el sabor de una victoria política en la guerra nacionalista que no puede iniciar ni acabar porque la sabe perdida. Ignoraban que en su porqué colectivo estaba la respuesta.
El mito responde a preguntas sobre hechos de existencia nacional, y no sobre hechos de experiencia nacionalista. Los españoles han hecho mítica la pregunta acerca de la posibilidad histórica del bien con la racionalidad existencial de una respuesta nacional antinacionalista. Así comenzó la civilización helenista de lo bárbaro. El pensamiento filosófico nació para adecuar la pregunta a la respuesta, y no a la inversa. Madrid ha cohonestado la pregunta ontológica sobre la condición sustantiva del bien, con la respuesta metafísica de la necesidad del mal tras el anuncio de Zaratustra de la muerte de Dios en las puertas de la modernidad. El superhombre tecnológico aumentó la potencia de la voluntad de poder sin disminuir la cruel tribalidad de la ambición nacionalista.
Lo sucedido en España es un acontecimiento histórico ejemplar. No la enormidad de la muchedumbre pacífica. Eso puede deslumbrar al periodista y a la clase política. Tampoco la circunstancial sintonía de las autoridades de oficio con los elevados sentimientos de la plebe. Eso puede engañar a los ilusos burócratas del poder. Lo original y genuino está en el hecho de que la sencilla pregunta popular, ¿por qué?, no precede ni antecede, sino que va entrañada en la formidable respuesta antinacionalista. La pregunta ha sido contestada. Es la primera acción política digna que los españoles acometen en masa desde el fin de la guerra civil.


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News: guerra
¿Por qué no aprendemos la lección en Medio Oriente?
Así que Al Qaeda echó del poder al Partido Popular de José María Aznar con sus bombazos a los trenes en Madrid. ¿Qué tiene eso de nuevo? Durante décadas Medio Oriente ha destruido a los gobernantes occidentales que se han atrevido a enredarse con esa región.

El apoyo de Jimmy Carter al sha -a quien le hablaba del "gran amor" que su pueblo le tenía cuando ya los ayatolas se aprestaban a derrocarlo- acabó por costarle la presidencia. La revolución y la toma de la embajada estadunidense en Teherán condujeron de manera inevitable a la declinación política de Carter. Jamás pudo negociar una salida al conflicto y, cuando intentó un rescate militar, resultó un desastre en el que los mullahs acabaron picoteando literalmente los huesos de los soldados estadunidenses cuyos aviones se estrellaron en el desierto iraní.

Ronald Reagan llevaba menos de una semana en el poder cuando concluyó el sitio a la embajada en Teherán, pero sus últimos intentos por garantizar la liberación de los rehenes de su país en Líbano causaron grave daño a su gobierno. El arreglo pactado por el coronel Oliver North -enviar armas a Irán y desviar las ganancias hacia sus amados contras nicaragüenses- destruyó la integridad de la política estadunidense en Medio Oriente.

Sólo tres años antes, el secretario de Estado de Reagan, Alexander Haig, quedó en el descrédito al dar luz verde a la catastrófica invasión de Líbano por Menajem Begin, que condujo a la masacre en los campos de Sabra y Chatila y a la matanza de 241 soldados y auxiliares de Estados Unidos en el ataque suicida a la base de los marines en Beirut.

George Bush padre creyó que ganaría la relección presidencial después de liberar a Kuwait en 1991, pero su subsecuente apoyo a la paz en Medio Oriente en la conferencia de Madrid -y la afirmación de su secretario de Estado James Baker de que los israelíes, más que los árabes, no estaban interesados en una paz verdadera- selló el destino de su gobierno. El lobby judío consideró que Bush era una desventaja para sus intereses.

Luego los supuestos pilares del mundo europeo -Blair, Berlusconi y Aznar- decidieron apoyar a Bush hijo y sumergirse en el lodazal de Irak. Ahora el partido de Aznar ha sido derrotado y tanto Bush como Blair temen perder el poder a causa de las mentiras, los engaños y la ilegalidad de la invasión.

Pero podemos remontarnos mucho más atrás. El primer ministro británico Anthony Eden destruyó su gobierno -y su vida- al secundar a franceses e israelíes en un cínico complot para invadir Suez. La debacle de 1956 -los británicos tuvieron que retirarse humillados después que el presidente estadunidense Eisenhower amenazó a la libra esterlina- creó una polarización en la política británica no diferente de la crisis actual en Irak. Eden, al igual que Blair, no contaba con el pleno respaldo de su nación en esa aventura, mintió a la Cámara de los Comunes sobre sus negociaciones secretas para preparar la guerra y sufrió la renuncia de uno de sus colaboradores de más larga trayectoria.

No termina allí. Gran Bretaña pasó angustias en Palestina cuando en 1948 abandonó el mandato que recibió tras la Primera Guerra Mundial, y debe cargar con la culpa de mucho del sufrimiento que ha ocurrido allí hasta nuestros días. El mandato francés en Siria y Líbano terminó con menos escándalo pero con igual mortificación. Su creación artificial -Líbano- se desgarró en la guerra civil de 1975-1990.

La carrera política de Winston Churchill en la Primera Guerra Mundial fue destruida por su promoción de los desembarcos en Gallípoli, un fiasco sangriento y mal planeado que fracasó en derrotar al imperio otomano musulmán. De hecho, varias de las mayores derrotas militares británicas de todos los tiempos se han sufrido en Medio Oriente: Kabul en 1842, Kut-al Amara en 1915, la caída de Tobruk y Bengazi. Sólo la entrada de Allenby en Jerusalén y la victoria de Montgomery en El Alamein, en 1942, pueden equilibrar esos desastres.

También Francia ha recibido temibles lecciones en el mundo árabe. Las atrocidades de la guerra de independencia de Argelia y la pérdida de millón y medio de vidas entre 1954 y 1962 privaron a ese país de la joya de sus colonias, indujeron a amotinarse a sus regimientos más curtidos y casi acabaron con la carrera política de Charles de Gaulle.

Hasta Napoleón quedó entrampado en Egipto después de prometer "liberar" al pueblo de El Cairo de la crueldad de los rajás. Ricardo Corazón de León casi perdió su trono por irse de cruzado a Medio Oriente. El rey Luis X de Francia murió en las Cruzadas...

Uno se pregunta por qué los occidentales no hemos aprendido la lección y no dejamos en paz a esa gente. Pero no. Todavía queremos ir a "rescatar" y "liberar" y ocupar tierras musulmanas. Y seguimos preguntándonos cómo fue que las cosas salieron tan mal.
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News: mitjans i manipulació
trabajadores de medios públicos exigen renuncia de directores
Madrid, 15 de marzo. Los principales medios de comunicación públicos protagonizaron hoy, un día después de la derrota en las elecciones generales del derechista Partido Popular, una jornada de protesta y denuncia ante la "manipulación informativa" y la "ocultación de datos" en torno de los atentados del pasado jueves en Madrid.

Trabajadores de la agencia gubernamental Efe, de Radio Televisión Española (RTVE) y de la emisora regional Telemadrid exigieron la renuncia de sus respectivos directivos por falsear e "intoxicar" la información relacionada con los atentados del pasado jueves.

Unos 60 trabajadores de RTVE se concentraron a las puertas del ente público para exigir la "dimisión inmediata" del director de informativos, Alfredo Urdaci, quien además tiene el triste privilegio de ser el primer director de RTVE en ser condenado por un tribunal judicial por "manipulación informativa", en este caso la relacionada con la huelga general de junio de 2001.

Los trabajadores realizaron un cacerolazo para denunciar la "manipulación informativa" de Urdaci y demás directivos del organismo público, y subrayaron que lo "más importante era recuperar la credibilidad de RTVE".

Los trabajadores de la emisora de televisión local Telemadrid también condenaron lo que definieron como "una manipulación informativa y un verdadero bochorno ante el tratamiento informativo que se ha hecho desde el trágico 11 de marzo".

La protesta de los periodistas públicos se completó con la denuncia del comité de empresa de Efe, el cual, en un pronunciamiento sin precedente, exigió por "unanimidad" la inmediata destitución del director de información, Miguel Platón, por instaurar un "régimen de censura y manipulación tras los atentados del pasado 11 de marzo".

Sostuvieron que Platón es el responsable de que desde 1997 se haya "impuesto un régimen de manipulación y censura previa en esta empresa para favorecer los intereses del Partido Popular".

Tras señalar que se les prohibió divulgar las posturas de la oposición, aseguraron que el director "elaboró, en contacto con el palacio de La Moncloa (la sede oficial del gobierno), una información en la que pretendía demostrar, a las cinco de la tarde y cuando había ya cinco detenciones relacionadas presuntamente con el terrorismo islámico, que todas las pistas y pesquisas policiacas apuntaban directamente a ETA y descartaban definitivamente a Al Qaeda".
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CNT Girona