15.000 despidos, supuestamente «necesarios», para pagar fortunas a los dirigentes y para comprar filiales
DESPIDOS EN TELEFÓNICA
(Texto que acompañaba la convocatoria de huelga del día 27)
Telefónica de España, SAU, nos presenta una reducción de plantilla, mediante un Expediente de Regulación de Empleo, como algo inevitable, dada la situación en el mercado de las telecomunicaciones.
NADA MÁS LEJOS DE LA REALIDAD
La empresa, ante el fracaso de su táctica consensuada con los sindicatos CCOO y UGT, consistente en amedrentar y engañar a los trabajadores con las segregaciones, prueba otro sistema: la reducción de plantilla por la vía del Expediente de Regulación de Empleo.
Porque, no lo olvidemos, la pretensión fundamental de la empresa es ésa: seguir eliminando empleo de calidad y convertirlo en contratos basura. En la propia mesa de negociación han tenido la desvergüenza de decir que nos tenemos que preparar a afrontar, con menos recursos, mayor actividad.
Hay que señalar las palabras, también en la mesa de negociación, del secretario general estatal de CCOO de Telefónica (Sr. Vesperinas): Se lamenta de que no se hubiesen firmado las segregaciones forzosas en el 2002... para, a continuación, señalar que se ha dado un vuelco positivo en la negociación.
¿En qué quedamos? ¿No eran buenísimas las segregaciones? ¿Ahora lo es el despido de 15.000 trabajadores? ¿Qué criterio, qué línea sindical es ésa de decir amén a lo que la empresa va poniendo encima de la mesa? ¿No se dan cuenta de que la empresa les ha dejado con el paso cambiado, con respecto a la plantilla? ¿Quién dirige realmente CCOO y UGT?
Somos caros, nos dicen.
Pues bien, la masa salarial está en los niveles que tenía hace veinte años, cuando éramos 74.000 de plantilla. En términos absolutos, porque si hacemos la equiparación de valores, debemos estar en la mitad de hace veinte años.
El salario de un OTPI, por poner la categoría que representaba el salario medio, se ha revalorizado estos años el IPC respectivo, más un pellizquito.
De Operadores Auxiliares, mejor no hablar, porque el grueso del trabajo lo realiza la cadena de subcontratas de la miseria, empleando a «sin papeles»: Así, si un mes no les pagan las 80.000 pesetillas, no pueden ni reclamar.
¿Somos caros, entonces, cuando costamos la mitad que hace veinte años? Hay quien se lo cree y le da la razón a la empresa.
De todas maneras, sí que ha subido una barbaridad, hay que reconocerlo, el salario de algunas categorías. Y estamos dispuestos —en un ejercicio de madurez, y por el bien de la empresa— a corregirlo. Por ejemplo: el salario de un presidente de Telefónica de España SAU era, en tiempos de Luis Solana, de 14 millones de pesetas anuales. Subió a 150 millones en tiempos de Cándido Velázquez. Se disparó hasta lo incalculable en tiempos del truhán Juan Villalonga: baste decir que entre salario, stock-options, despido y arreglillos con las acciones, se llevó un pico de 10.000 millones de pesetas.
Pues bien, el sueldo base del actual presidente es de dos millones... de euros.
Son los que integran estos grupos laborales y los inmediatamente inferiores (es decir: la Dirección) los que nos dicen que costamos demasiado, y son éstos, precisamente, los responsables del endeudamiento de Telefónica: Si sumamos la compra de Lycos por el doble de su valor, la de Endemol, por el doble de su valor, los 800.000 millones de la licencia de móviles en Alemania, más el regalito de Antena 3, cuadran los 5 billones de deuda.
¡Y son estos ineptos los que nos dicen que somos caros!
 Ni un solo puesto de trabajo perdido.
 Ni un solo derecho laboral cedido.
 Porque nuestros hijos se encuentren con un trabajo tan digno, al menos, como el que nosotros tenemos.
 Para no echar por tierra 100 años de lucha sindical. afegir comentaris // añadir comentarios // add comments
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