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Notícies :: sanitat : amèrica llatina
La importancia de la unión de la comunidad: ejemplo zapatista.
11 ago 2004
Estudio sobre comunidades zapatistas y la repercusión en la salud por el conflicto. Se demuestra lo importante que es la unión en la comunidad para afrontar el conflicto y sus consecuencias.
Afecta a salud división de comunidades


Revela estudio realizado en Chiapas que las zonas en resistencia suplen con unidad y trabajo el apoyo institucional que reciben otras regiones

Por María Teresa del Riego
Grupo Reforma

San Cristóbal de las Casas, México (8 agosto 2004).- En los últimos diez años, las comunidades en resistencia, entre ellas las zapatistas, han logrado compensar, con trabajo y organización, la falta de acceso a los servicios de salud gubernamentales, expone un estudio próximo a publicarse.

El estudio elaborado por Héctor Sánchez, del Colegio de la Frontera Sur; Marcos Arana Cedeño, de la Defensoría del Derecho a la Salud, y la organización Physicians for Human Rights (PHR), reveló que la población que utiliza los servicios institucionales no muestra mejores condiciones de salud que la que no los utiliza.

"Los datos duros del estudio, que serán publicados en un informe próximo a salir, demuestran que las comunidades que están en resistencia y que se mantienen unidas no están peor que las que sí han recibido todo este tiempo servicios públicos de salud, porque han logrado compensar, con pocos recursos y con organización, mucho del trabajo que realizan las instituciones", explicó Marcos Arana Cedeño.

El estudio reveló también que son las comunidades divididas las que presentan el mayor deterioro en las condiciones de salud.

Para el investigador, este fenómeno tiene una explicación:

"En las comunidades atendidas por los servicios gubernamentales se ha perdido la visión de que los problemas de salud son problemas de la población; se delega en el gobierno la responsabilidad de la atención; la salud viene siendo un problema de las instituciones, del gobierno".

"En las comunidades que mantienen una respuesta organizada, como las que están en resistencia, la salud es un problema de todos, de la población, de la comunidad; y cuando las comunidades se dividen los problemas de salud no son de unos ni de otros, ni del gobierno ni de la comunidad, la gente es incapaz de verlos en conjunto; se convierten en un problema de nadie", agregó.

Como ejemplo, Arana Cedeño, también investigador del Instituto Nacional de Nutrición, recordó lo ocurrido en 1995, cuando una epidemia de cólera azotó las zonas Altos y Selva de la entidad.

"En los Altos, donde había servicios de salud, hubo una gran pasividad de la población, la gente esperaba que las instituciones gubernamentales resolvieran todo; en la percepción de las comunidades el cólera era un problema de las instituciones. El brote fue muy difícil de controlar y ocasionó muchas muertes.

En contraparte, dijo, en la selva, donde la mayor parte de las comunidades estaban en resistencia, el brote de cólera se controló muy rápidamente, a pesar de la dispersión de la población y de que los servicios de salud oficiales no estaban presentes, porque la epidemia fue vista como un problema de la comunidad y la organización comunitaria la frenó rápidamente.

"Esto nos demuestra que la capacidad de una respuesta organizada de la población puede ser tanto o más importante que los servicios que recibe. Desgraciadamente, la polarización en Chiapas está rompiendo con ese recurso tan importante", indicó el investigador.

Las condiciones de la resistencia

El estudio del Colegio de la Frontera Sur, la Defensoría del Derecho a la Salud y Physicians for Human Rights, cuyo propósito fue conocer las condiciones de salud y de acceso a los servicios de salud en la población de las regiones más afectadas por el conflicto armado, se llevó a cabo en 2,997 viviendas de 46 localidades de las zonas Altos, Selva y Norte del estado.

A lo largo del estudio se contrastaron las condiciones de salud y de acceso a los servicios de salud de la población de localidades en resistencia, que rechazan los programas del gobierno; de comunidades que sí aceptan los programas oficiales y de comunidades divididas por causas relacionadas con el conflicto.

Marcos Arana reconoció que al principio del estudio temían encontrar en las comunidades en resistencia condiciones de salud aún peores que las encontradas en las poblaciones que sí aceptan los programas gubernamentales. Pero no fue así.

El estudio demostró que las comunidades en resistencia no han quedado rezagadas respecto a las que sí aceptan los programas oficiales, en indicadores tan importantes como nutrición o mortalidad infantil, y puso en evidencia que la consecuencia más grave del conflicto es la polarización y la división en las comunidades, que así pierden la capacidad de hacer frente a sus problemas.

"La desnutrición y la mortalidad, infantil -señala el estudio- son, en cierto modo, el termómetro con el que podemos medir los efectos silenciosos de un conflicto. Si bien éstas son menos visibles que las muertes violentas, su magnitud no es menor y sus efectos son, por mucho, más perdurables".

De acuerdo con los resultados del estudio, la prevalencia global de desnutrición bajo el indicador talla-edad, fue de 54.7 por ciento, cifra que es de las más altas halladas en estudio alguno en el País en su conjunto.

"Según el tipo de comunidad, los niños de comunidades divididas fueron los de mayor desnutrición, con una prevalencia del 58.6 por ciento, y los de menor prevalencia fueron los niños de comunidades en resistencia, con el 48.6 por ciento".

En los distintos indicadores, advierte el documento, no existen diferencias estadísticamente significativas entre las comunidades que reciben ayuda gubernamental y las que se encuentran en resistencia. Es en las divididas donde se presenta el mayor deterioro.

Las conclusiones

El estudio que será dado a conocer próximamente ofrece tres conclusiones fundamentales: las condiciones materiales de vida y de salud en la población de la zona de conflicto no sólo no han mejorado en los últimos diez años, independientemente de que se encuentre o no en resistencia, sino que "evidencian un grave deterioro".

No obstante, en este contexto de deterioro, la población en resistencia ha logrado compensar la ausencia de servicios de salud gubernamentales con trabajo y organización, mientras que las comunidades divididas son las que presentan los peores indicadores en la materia.

De acuerdo con el estudio, la razón fundamental de que las comunidades en resistencia presenten indicadores similares a los de las localidades que sí aceptan los programas oficiales tiene que ver con su capacidad de organización, y con el hecho de que los servicios institucionales no han representado en los hechos ninguna ventaja para la población.

"La falta de diferencias significativas entre los indicadores de salud de la población que recibió servicios de salud gubernamentales y la que los rechazó evidencia un nulo impacto de los programas oficiales.

"Si tenemos en cuenta que la inversión en programas sociales fue muy importante en los años posteriores al levantamiento zapatista y que debido a la resistencia civil estos recursos fueron utilizados para beneficiar casi exclusivamente a la población que sí aceptaba los servicios institucionales, podemos concluir que el uso de estos servicios de salud no representó ninguna ventaja para mejorar las condiciones generales de salud de la población que sí los aceptó".

Desde que el conflicto en Chiapas entró en su fase no armada, a mediados de enero de 1994, la población zapatista y simpatizante del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) optó por la resistencia. El 19 de diciembre de 1994, el EZLN rompió el cerco militar del que era objeto y nombró 32 municipios autónomos en diferentes regiones de la entidad.

En este tiempo, las comunidades y los municipios autónomos han creado un poder paralelo y estructuras de autogobierno para satisfacer sus necesidades más importantes, como educación o salud.

Desde el 9 de agosto de 2003, la población zapatista y los municipios autónomos están gobernados por las Juntas de Buen Gobierno, que tienen su sede en los llamados "Caracoles", ubicados en las comunidades de La Realidad, Oventic, La Garrucha, Morelia y Roberto Barrios.

En los distintos "Caracoles", mañana lunes se celebrará el primer aniversario del nacimiento de las Juntas de Buen Gobierno.

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Comentaris

Zapatismo = Devaluación Cristiana de Lucha Libertaria
11 ago 2004
EL Zapatismo sólo conduce a sí mismo.

Es urgente recuperar la lucha comunista a favor de la clase trabajadora.
Re: La importancia de la unión de la comunidad: ejemplo zapatista.
11 ago 2004
La lucha por la dignidad y los derechos humanos!, no empecemos con el comunismo y las clases trabajadoras, precisamente los zapatistas reivindican un origen y una cultura propia.
Re: La importancia de la unión de la comunidad: ejemplo zapatista.
11 ago 2004
Respeto profundamente y me solidarizo con la lucha de los zapatistas, pero me quedo con el EPR.
salud
Re: La importancia de la unión de la comunidad: ejemplo zapatista.
11 ago 2004
¿por qué "EL Zapatismo sólo conduce a sí mismo"? Hacer una afirmación así y no explicar nada... da argumentos.
Re: La importancia de la unión de la comunidad: ejemplo zapatista.
11 ago 2004
que tu sabes del zapatismo o de la cultura indigena?¿que quieres colocar ningun comunismo donde hay razones propias para vivir?
y tu ¿como vives que eres mejor y tachas la dignidad de otros?
Re: La importancia de la unión de la comunidad: ejemplo zapatista.
11 ago 2004
Jo recuperaria avanç de tot la vella consigna que ara compleix el seu 70 aniversari, empunyada pels companys/es miners asturians durant la revolució a Astúries l’any 34.

Això si!!! Unitat! però de abaix a dalt sense cúpules dirigents, i sota la premissa de l'autoorganització assemblaria i horitzontal.

UHP, la unió fa la força!
1934-2004; UNIU-VOS GERMANS PROLETARIS!!!

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