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Notícies :: globalització neoliberal
Elecciones europeas: Una lección que no debe olvidarse
14 jun 2004
A pesar de la Ley de Partidos, la izquierda abertzale se mantiene en Hego Euskal Herria por encima de los 113.000 votos.
Dos años después de que se decretara la Ley de Partidos con el fin de hacerla desaparecer del escenario político y en medio de la inusual abstención que marcó los comicios de ayer, la izquierda abertzale se mantiene en Hego Euskal Herria por encima de los 113.000 votos. Su electorado dio ayer una enorme lección a Europa, al Gobierno español y al resto de formaciones políticas.
A pesar de que durante tres comicios seguidos se han visto obligados a optar por una papeleta que oficialmente se declararía nula, los independentistas de izquierdas han demostrado una férrea firmeza en sus ideas y una gran fidelidad.

Hay que tener en cuenta que los votos anulados fueron ayer el 11,2% de los emitidos, lo que se sitúa por encima del 9,5% del voto que supusieron en las elecciones forales de hace un año y supera ampliamente el 7,05% de las pasadas generales. Ese es el dato sustancial que arrojaron ayer las urnas en los cuatro herrialdes al sur del Bidasoa. Y si los resultados en Hegoalde son excepcionales, los cosechados por Herritarren Zerrenda en Zuberoa, Lapurdi y Nafarroa Beherea resultan prácticamente inimaginables, puesto que en los primeros comicios a los que se presenta se convierte en candidatura de referencia para los abertzales de izquierda.

Lo ocurrido ayer en las urnas debiera ser detenidamente analizado por los rectores del Estado, pues se constata la derrota de su estrategia en contra de la izquierda independentista. Pero también habrá de ser tomado en consideración por el tripartito que gobierna en la CAV, por cuanto buena parte de su estrategia estaba basada en el desmoronamiento de la izquierda abertzale antes de las próximas elecciones autonómicas. El lehendakari Juan José Ibarretxe debe reflexionar sobre si considera factible que se llegue a la primavera del 2005 con un sector social tan fuerte en situación de ilegalidad oficial y colocado fuera del Parlamento en una legislatura que se adivina muy importante. Y, en definitiva, es preciso una reflexión global y común sobre si se pueda avanzar hacia la normalización de Euskal Herria manteniendo la estrategia de segregación política.


UE sin ciudadanía

La abstención ha sido la opción claramente mayoritaria en estas primeras elecciones de la Europa de los 25. Los desesperados llamamientos a la ciudadanía para que acudiera a las urnas no han resultado eficaces. Porque no se trata de mera falta de identificación social con las instituciones de la Unión, sino del resultado de un proceso en el que los estados se imponen en detrimento de la ciudadanía. Este resultado, aunque acentuado en los nuevos miembros de la Unión, se ha dado de forma casi uniforme en todos los estados, incluidos a los que se supone una mayor vocación europeísta, como Alemania y Estado francés, donde la participación no ha ido mucho más allá del 40%.

Las políticas estatales han primado en las urnas. Los varapalos a Schröeder y Chirac, en respuesta a unas políticas económicas que acarrean importantes recortes sociales, se unen al suspenso cosechado por los laboristas de Blair en su primer examen en las urnas tras el inicio de la guerra de Irak. Mientras, en el Estado español el PSOE ha superado a duras penas al PP, a pesar de contar con la inestimable ayuda de un PSC en clara curva ascendente.

El altísimo nivel de abstención de estas jornadas electorales, muestra que la UE está en crisis entre la ciudadanía y arroja serias dudas sobre el inminente proceso de ratificación de la Constitución y en general sobre el proceso de construcción europea.
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Comentaris

Re: Elecciones europeas: Una lección que no debe olvidarse
14 jun 2004
El círculo que se resiste a cerrar: el voto de la ilusión

La abstención debía marcar estas elecciones, por lo que los analistas calentaban calculadoras para comparar porcentajes entre unas elecciones y otras. Efectivamente, la abstención ha sido casi escandalosa, por lo que resultaba curioso y extraño en la noche electoral oír a los representantes políticos hablar de porcentajes arriba y abajo, en lugar de datos absolutos, como en otras ocasiones. Sólo una fuerza mencionaba datos totales, la única que podía decir que, en Hego Euskal Herria, prácticamente igualaba votos con respecto a las eleciones de marzo, ¡con un 30% más de participación en aquel caso!

Los menos de dos millones y medio de votantes con que cuenta Euskal Herria no dan para mucho en un Parlamento que pretende representar a tanta gente. Al final, los votos han sido bastantes menos que hace cinco años y el reparto de escaños no ha alcanzado a todos.

En Hego Euskal Herria, el PSOE aumenta porcentajes y sigue superando al PP/UPN; el PNV también sigue cosechando buenos resultados porcentuales. Los dos pueden estar satisfechos con los resultados. Ezker Batua/Izquierda Unida y EA no obtienen malos resultados, según las comparaciones, aunque tampoco escaños, lo que para EA resulta una evidente decepción. El caso de Aralar, finalmente, podría denomi- narse de derrumbe total, especialmente por los malos resultados en lo que era su feudo navarro.

En Ipar Euskal Herria, los Verdes, coalición apoyada por AB, EA y PNB, y con el demo Torre como tercero de la lista, no parece alcanzar los objetivos que se habían marcado y ni tan siquiera adquiere excesiva ventaja con respecto a HZ, lo que puede dar pie a una reflexión sobre la operación verde.

En cuanto a HZ, lista que se presentaba en toda Euskal Herria, nadie duda de que también ha sido otro de los grandes protagonistas de la noche electoral. A pesar de la abstención, casi llega a igualar los datos de las elecciones españolas de marzo en Hego Euskal Herria, y consigue más de cinco mil votos en Ipar Euskal Herria, aunque aquí la comparación con las anteriores elecciones cantonales no sea posible. Es de destacar, asimismo, que HZ convierte a la izquierda abertzale en la primera fuerza abertzale de Nafarroa Garaia

En la tercera cita electoral con la izquierda abertzale ilegalizada, los cálculos eran que el fruto estaría maduro, a falta sólo de la puntilla en el cuarto y último embate, el de Gasteiz. El círculo se cerraría de esta forma, con la izquierda abertzale expulsada de todas las instituciones de Hego Euskal Herria.

Pero una cosa son los planes y los cálculos, y otra la realidad y la capacidad de maniobra del enemigo. Y la izquierda abertzale, innegablemente, sigue siendo despojada de su representación institucional, pero sigue cosechando muchísimos más votos de lo que podía considerarse como el umbral de su desaparición. La izquierda abertzale cuenta con una bolsa de votos leales y militantes que impiden que el círculo se cierre y anulan, además, la emergencia de proyectos alternativos, como el de Aralar, que hubiesen acelerado el deseado derrumbe.

Las previsiones lógicas del ciclo represivo eran que en cada votación los votos serían muchos menos y la desilusión mucho mayor. La izquierda abertzale ha seguido concurriendo a las elecciones; ha sufrido las consecuencias de la falta de representación institucional a la hora del reparto de minutos de propaganda; ha sufrido, además, un claro boicot añadido por parte de gran parte de los medios de comunicación, y así y todo, el pretendido bajón no llega. El ciclo represivo corre a su fin, pero el círculo sigue sin cerrarse.

Antes al contrario, la izquierda abertzale es protagonista, no sólo por los resultados cosechados, sino también por su discurso y propuesta. Sin presentarse como una presa próxima a su fin ni con una postura exclusiva de denuncia, la izquierda abertzale ha sido capaz, primero, de confeccionar una lista totalmente novedosa en sus participantes, aunque sin perder sus referencias tradicionales; y segundo, de transmitir de manera decidida un contundente mensaje de izquierda, resumible en su no al proyecto de constitución para la UE. El ciclo represivo no ha terminado, desde luego, pero la izquierda abertzale demuestra cada vez con más fuerza, ganas e ilusión que la apuesta represiva no conseguirá su objetivo.

Estas elecciones tenían, pues, un carácter transitorio entre la evidencia del fracaso final del ciclo represivo, y la nueva actitud que debería acompañar al comienzo de otro. La izquierda abertzale debe ser consciente de ello. Las platafomas municipales y ahora HZ demuestran que existen posibilidades de explorar nuevas formas de participación popular institucional, pero, aparte de los votos, las propuestas de construcción nacional que se están desarrollando en estos últimos tiempos demuestran que las otras formas de lucha son igual de importantes. Pero esto no puede ser todo, sin contentarse con lo conseguido, es hora de presentar nuevas propuestas que ilusionen no ya a la misma izquierda abertzale, sino a otros sectores de la población que siguen esperando un camino para la solución del conflicto político vasco. Es hora de abrir otro círculo, no de represión, sino de soluciones democráticas y justas. -
Sindicat Terrassa