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Comentari :: antifeixisme
Un argumento nazi que vale la pena
13 jun 2004
EL ARGUMENTO DE LOS CRIMINALES NAZIS QUE ELLOS âSÃLO ESTABAN SIGUIENDO ÃRDENESâ? DEBERÃ?A DE TENER ALGÃN VALOR PARA LA DEFENSA DE LOS SOLDADOS NORTEAMERICANOS ACUSADOS DE LAS TORTURAS.
La tesis que aquí defiendo no es la tesis que me hubiese gustado defender. Pero cuando hay situaciones en que la JUSTICIA es incapaz de ser servida en su equidad, entonces los argumentos más inconfortables pueden ser un deber moral para el individuo.

La tesis que me hubiese gustado defender es una donde la justicia es compatible con la verdad, o donde la verdad opera con toda libertad para que la justicia misma sea digna de llevar ese nombre. Pero desafortunadamente ése no es el caso en este texto, y por lo tanto, me siento obligado a defender el siguiente planteamiento:

SI LA DEFENSA LEGAL DE LOS SOLDADOS NORTEAMERICANOS ACUSADOS DE LAS TORTURAS DE LOS PRISIONEROS IRAQUÃ?ES ES OBSTACULIZADA POR LOS MISMOS RECURSOS DE LA LEY Y EL PODER, ENTONCES EL ARGUMENTO DE LOS CRIMINALES NAZIS QUE ELLOS âSÃLO ESTABAN SIGUIENDO ÃRDENESâ? DEBERÃ?A DE TENER ALGÃN VALOR PARA LA DEFENSA DE LOS SOLDADOS ACUSADOS.

Yo parto de la premisa de que en toda sociedad hasta el más despreciable de los criminales debe tener el derecho a un JUICIO JUSTO. Si éso no es así, como parece ser el caso de las cortes marciales norteamericanas, ¿Qué podría importarle al imperio que la INJUSTICIA se cometa hasta su máxima expresión para que su hipocresía no tenga ninguna sombra de duda? Y éso es precisamente la raíz de la incomodidad con la tesis en cuestión. Pero miremos su mérito más cuidadosamente.

Toni Locy en USA Today (âHidden Identities Hinder Probe,â? May 28, 2004) ha hecho un excelente trabajo al informarnos que los abogados defensores de los soldados norteamericanos acusados de las torturas están preocupados porque estos soldados no tengan âUN JUICIO JUSTO.â? Y la razón de esta preocupación es la misma que han expresado las familias de los soldados: Que los oficiales superiores puedan âescapar las cortes marciales.â?

El juicio de los soldados acusados no podría ser justo por causa de DOS OBST�CULOS que enfrenta la defensa legal. Dos obstáculos que desde mi punto de vista no deberían de ser insuperables.

EL PRIMER OBSTÃ?CULO se debe a que los altos oficiales y supervisores de los abusos han decidido âinvocar su derecho a permanecer en silencio bajo la versión militar de la Quinta Enmienda.â? De este modo, algunos oficiales de alto rango, como el Capitán Donald Reese, han ârefutado testificarâ? en el juicio de los soldados acusados âpara evitar potencialmente incriminándose ellos mismos,â? como dice Locy. Además, aquellos altos oficiales que hasta el momento han sido encontrados âresponsables directamente o indirectamente de los abusos,â? tales como el Coronel Thomas Pappas, el Lt. Coronel Steve Jordan, y el interrogador civil Steven Stephanowicz, sólo serán âreprendidos y reasignadosâ? a otros lugares de trabajo, como castigo.

EL SEGUNDO OBSTÃ?CULO que enfrenta la defensa de los acusados es que muchos oficiales de inteligencia militar y agentes norteamericanos encubiertos y civiles contratados que participaron en los abusos âocultaron sus identidades.â? Paul Belgrin, el abogado defensor del Sargento Javal Davis, por ejemplo, dice que cuando él le preguntó a Davis por los nombres de los agentes interrogadores misteriosos, Davis le contestó que los interrogadores se identificaban diciendo âYo soy el agente especial John Doe,â? o âYo soy el agente especial en cargo James Bond.â?

Como podemos ver, la preocupación de los abogados defensores es legítima porque la defensa no puede llamar a los testigos claves que dieron las órdenes de torturas porque son âmisteriososâ? o porque ârefutan testificar.â? Cabe pensar aquí que si el imperio ha sido capaz de encontrar un âterroristaâ? hasta en el último rincón del mundo, es absurdo e hipócrita que no sea capaz de identificar las identidades de estos agentes âmisteriososâ? cuando ellos mismos están allí DENTRO de sus propias estructuras de poder. ¿O será que la audiencia mundial no es digna de merecer conocer la anchura de la inmoralidad?

Es en este contexto de INJUSTICIA que yo, cuando aquellos obstáculos parecen instituirse como insuperables, me veo obligado a discutir el planteamiento indicado en el contexto de un argumento nazi que vale la pena. Para tal propósito, debo introducir en el análisis dos importantes principios de Nuremberg.

PRIMER PRINCIPIO:
LOS INDIVIDUOS TIENEN OBLIGACIONES INTERNACIONALES LAS CUALES TRASCIENDEN LAS OBLIGACIONES NACIONALES DE OBEDIENCIA.

Este principio es una declaración de 1950 del Tribunal de Crímenes de Guerra de Nuremberg, cuando los criminales Nazis estaban en el banquillo de los acusados. (Helen Thomas, âPrison disaster no without heroes,â? Seattle Post Intelligencer, June 2, 2004). Según este principio, los ciudadanos individuales tienen la obligación moral de violar leyes domésticas para prevenir que ocurran crímenes contra la paz y la humanidad.

SEGUNDO PRINCIPIO:
CUANDO UNA ORDEN SUPERIOR ES INMORAL O ILEGAL, LA OBEDIENCIA A AQUELLA ORDEN ES TAMBIÃN INMORAL O ILEGAL.

Este segundo principio â el cual lo he percibido desde Telford Taylor (Nuremberg and Vietnam, 1972), un prominente abogado militar norteamericano que sirvió como líder asesor en los juicios de Nuremberg â implica dos cosas. Primero, que la obligación de un soldado es obedecer sólo órdenes superiores que sean morales y legales, y desobedecer aquellas que sean inmorales e ilegales. Segundo, que los dos, tanto el que ejecuta las órdenes como el que las imparte tienen igual culpabilidad en la inmoralidad y la ilegalidad.

En honor a esos dos principios, yo creo también que la organización de militares veteranos de Estados Unidos, SNAFU, ha llamado a los soldados a resistir las órdenes inmorales diciendo lo siguiente: âNingún contrato de alistamiento os impide ejercer vuestro derecho y vuestra obligación de seguir el dictado de vuestra conciencia.â?

Perfecto!

Imaginémonos ahora que las ÃRDENES SUPERIORES sobre las torturas de los prisioneros iraquíes tomaron el siguiente encadenado rumbo de realidad: BUSH - CHENEY â POWELL - CONDOLEEZA â WOLFOWITZ â RUMSFELD â PAPPAS â JORDAN â STEPHANOWICZ â REESE - KARPINSKI â HARMAN â ENGLAND â DAVIS â ETC â ETC â ETC. No puedo garantizar cabalmente, por supuesto, que ése haya sido el curso real de las órdenes inmorales. Lo que puedo decir, sin embargo, es que ese escenario â puesto que los abusos de las torturas eran (son) un asunto de rutina y de política sistemática â no es una exageración o una fantasía de la imaginación.

La pregunta por tanto es: ¿Por qué deberían de ser castigados sólamente los sujetos ejecutadores al final de la cadena de mando cuando TODOS sus integrantes, excepto Bush, violaron aquellos dos principios de Nuremberg? Los violaron porque ellos, TODOS, fallaron en tener la conciencia para desobedecer aquellas órdenes superiores inmorales e ilegales. Fallaron porque no pudieron trascender o ir más allá en sus conciencias de las obligaciones nacionales de obediencia que causarían las torturas como un crimen contra la paz y la humanidad. He dicho âexcepto Bushâ? porque, en aquella cadena de inmoralidad e ilegalidad, a él le correspondería el distinguido honor de ser el creador y principal responsable en la violación de aquellos dos principios.

¿Por qué entonces deberían âpagar los patosâ? sólamente los âsoldados rasosâ?? ¿Acaso sólo ellos son poseedores de una conciencia? ¿No será cierto también que âlos de arriba,â? presumiblemente, son gente más educada y calificada que âlos de abajoâ? para haber tenido la conciencia adecuada de identificar a tiempo en algún punto de la cadena la inmoralidad e ilegalidad inherente en las órdenes superiores?

¿Qué clase de JUSTICIA es una en la que âal perro más flaco se le pegan las pulgasâ?? Seamos honestos Señores! Si los âperros más flacosâ? tienen âpulgas,â? pués, está bien; hay que darle una respuesta a ese problema. Pero si hay âperros gordosâ? que también tienen âpulgasâ? que les pican, ¿Por qué quieren ocultar o proteger el problema?

La única explicación que yo puedo ver es que la JUSTICIA norteamericana tiene la intencionalidad de salvaguardar aquellos dos obstáculos contra la defensa para proteger a âlos de arriba.â? Y toda justicia que ante dos culpables castiga a uno y protege al otro debe ser una JUSTICIA HIPÃCRITA. Y los únicos hipócritas, que por su historia de injusticias en el mundo podrían tener un interés en engañarnos haciéndonos creer que LA MORALIDAD DE LOS ALTOS OFICIALES ES MENOS INMORAL QUE LA DE LOS SOLDADOS, son los sirvientes del imperio.

Ante esta inmensa mugre, por tanto, yo creo que el argumento de los nazis de que ellos âSÃLO ESTABAN SIGUIENDO ÃRDENESâ? debería de tener algún valor de jurisprudencia para la defensa de los soldados acusados. Y ésa es la parte inconfortable, pero necesaria, de la tesis.

âInconfortableâ? porque si el argumento de âsiguiendo órdenesâ? llega a prevalecer sería un error de la JUSTICIA dejar a los soldados acusados excluidos de castigo si son culpables. Sobretodo, cuando uno piensa en las atrocidades y humillaciones cometidas contra los prisioneros iraquíes. Y ânecesariaâ? porque, como dije, toda justicia que ante dos culpables castiga a uno y protege al otro es una justicia hipócrita. En esencia, lo que quiero decir es que SI LA JUSTICIA NORTEAMERICANA NO TIENE LA ÃTICA PARA CASTIGAR A LOS DOS CULPABLES, A âLOS DE ABAJOâ? Y A âLOS DE ARRIBA,â? SERÃ? MEJOR QUE NO CASTIGUE A NADIE.

Será mejor que incurra en un error de benevolencia porque no castiga a nadie que en el error de una justicia hipócrita. Pero lo más importante que hay que destacar en este argumento es que, al no castigar a nadie, la justicia norteamericana se quita la máscara de hipocresía y se descubre la totalidad de su INJUSTICIA, o lo que es su verdadera naturaleza imperialista. Y esa es la razón por la que he titulado este ensayo âUn argumento nazi que vale la pena.â?

Atreverse a declarar semejante argumento, por supuesto, no ha sido un vulgar capricho de mi parte. La escogencia del título no ha sido gratuita porque la âpenaâ? que uno podría pasar por defender el argumento debería de ser en algún sentido aguantable porque tiene dos bases de justificación.

En primer lugar, porque los orígenes y la racionalidad de los dos principios de Nuremberg discutidos en este ensayo se remontan a la Ley Alemana de 1872. Y aunque no lo crean, o les parezca un insulto, la racionalidad de aquellos dos principios de Nuremberg fueron reafirmados nada menos que por una persona que era el Ministro de Propaganda Nazi de Hitler, Dr. Joseph Goebbels, cuando escribió en un artículo de mayo de 1944 lo siguiente: âNo hay ninguna ley internacional de guerra en existencia la cual provea que un soldado quien ha cometido un crimen malvado pueda escapar castigo argumentando en su defensa que él siguió las órdenes de sus superiores.â? Como podemos ver, entonces, el hecho que ahora esos dos principios de las leyes internacionales de guerra EXISTAN implica también una justificación por la cual el argumento âvale la pena.â?

Y en segundo lugar, y para concluir, el titulo del texto no ha sido gratuito porque, como comprenderán, el argumento de la tesis en su conjunto constituye la propia medicina para el nazismo imperialista de hoy que no tiene la ética para asignar castigo con equidad a los dos responsables de las torturas, a âlos de abajoâ? y a âlos de arriba.â? Y esta crítica, junto con nuestro respeto al sufrimiento de los prisioneros, debería compensar por toda inconfortabilidad que se tenga con la tesis.

--Wilfredo Gutiérrez.
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Comentaris

Re: Un argumento nazi que vale la pena
13 jun 2004
Cómo podré explicarle a mis hijos y a mis alumnos lo que permitimos que hiciera toda esa gente.
Re: Un argumento nazi que vale la pena
14 jun 2004
no he permès res, he lluitat tot el que he pogut en contra i n'estic fins els collons dels sentiments de culpabilitat dels ...no culpables
Re: Un argumento nazi que vale la pena
14 jun 2004
Apreciado Wilfredo Gutiérrez,

Creo que hay una solución mucho más fácil y rápida para todo este embrollo:

A los señores que dicen que no estan en guerra, y que cometen delitos en otro país, debería juzgárseles por un tribunal popular del país donde han sucedido los hechos.

Eso sí, con todas las garantias procesales que pueda ofrecer el mismo país "de acogida".

Otra cosa no es más que hacer política-ficción para el teatro-mass-media.
mas atentados, y menos palabras
14 jun 2004
tod*s somos terroristas

soldado americano muerto en irak = accidente laboral
Sindicato Sindicat