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Notícies :: antifeixisme : corrupció i poder : criminalització i repressió : guerra : dones
Torturas en la cárcel iraquí de Abu Ghraib : Una lectura desde el género
07 jun 2004
Z Net: Linda Burnham y Barbara Ehrenreich a través de dos textos aparecidos en la web de contrainformación norteamericana Z Net nos propones una lectura de las espantosas imágenes de sometimiento y humillación sexual de la prisión de Abu Ghraib.
Las imágenes vistas responden a la lógica del ejército norteamericano y de la propia ocupación. El dominio sexual como conquista militar exhibido en las fotos tiene su mayor expresión en las violaciones de mujeres que sirven en el ejército y de las que viven en los lugares ocupados.Las autoras lanzan al feminismo el desafío de salir del reducto de la lucha de género para participar en luchas capaces de cambiar el mundo.


Dominación sexual de uniforme: un valor norteamericano
Por Linda Burnham

Las imágenes de humillación y sumisión sexual de Abu Ghraib han puesto de manifiesto los increíbles estándares de racismo, misoginia, homofobia, arrogancia nacional e hipersexualidad que caracterizan a los militares norteamericanos. La dominación sexual en el ejército no es ni "contraria a los valores americanos" ni simplemente asunto de algunas "manzanas podridas", más bien se trata de una práctica diaria.

La excusa de "las manzanas podridas" es inexplicablemente inadecuada y poco sincera.

Si el hecho de estrechar el cerco de la investigación en torno a la trasgresión individual puede proporcionar un oportuno escudo protector a los militares, también desvía la atención de realidades mucho más problemáticas. Las fotos de Abu Ghraib revelan tanto sobre nuestra nación como sobre los soldados de la 372 Compañía de la Policía Militar.

Como nuestro presidente dejó claro, el objetivo de la invasión y ocupación de Irak era poner de rodillas a la oposición iraquí. ¿A qué viene entonces la sorpresa por ver a los soldados entusiasmados al cumplirlo de forma tan literal? La escena en la que un iraquí está arrodillado con el pene de otro en su boca o cerca de ella nos ha dejado a todos estupefactos. Pero la exigencia de nuestros lideres de humillar a árabes y musulmanes desnudos no fue tan silenciosa como para ser oída sólo por algunos soldados descarriados.

Los prisioneros iraquíes fueron obligados a vestir ropa interior femenina. Los que lucharon por la igualdad de la mujer para servir en el ejército deberían poner atención. La degradación y la flaqueza son iguales para los hombres y las mujeres en este ejército de hombres.

Mucho se ha opinado sobre el papel desempeñado por la soldado Lynndie England, la chica que levanta el pulgar frente a la tortura del prisionero. Su culpabilidad parece evidente y, de vuelta a su territorio, England va a tener que defenderse con uñas y dientes para salvar la piel.

Pero England es la segunda chica de portada de la historia por entregas iraquí sobre la integración sexual de los militares estadounidenses. Jessica Lynch fue la primera. Dos chicas jóvenes, de clase trabajadora, provincianas y ansiosas por salir de las limitaciones del lugar y su entorno. Escapar, escaparon, hacia los brazos acogedores de una institución que utilizó a una para reagrupar a la nación en torno a un relato sobre la valiente mujer en peligro, rescatada de las oscuras hordas salvajes. Y que utilizará a la otra como cabeza de turco para aplacar las angustias de una nación con problemas.

En su papel de dominadora de los hombres iraquíes England exhibe la sexualización de la conquista nacional. Como participante en la construcción militarizada de lo masculino inaugura una nueva especie de aterrador arquetipo: mujer de nación dominante como entusiasta agente de humillación sexual, nacional, racial y religiosa. ¿Qué tal eso como liberación?

Dejando a un lado a Lynndie England, las escenas de Abu Ghraib representan la dominación sexual como rasgo de la hipermasculinidad militar. Las estremecedoras revelaciones del Denver Post sobre los abusos sexuales y violaciones de multitud de mujeres militares son una indicación más de que la dominación sexual de uniforme difícilmente se puede considerar una excepción.

Nuestro ejército se erige sobre la diaria subyugación de miles y miles de mujeres a los apetitos sexuales de nuestros militares en el exterior. Para subordinar los intereses nacionales de países de todo el mundo a los intereses geopolíticos de EEUU se requiere, aparentemente, el sacrificio sexual de una parte de las mujeres, mujeres pobres, de esos países.

La prostitución militar es considerada descanso y sosiego, entretenimiento para las tropas. Mientras el supuesto "objetivo" de la humillación sexual de los prisioneros de Abu Ghraib era obtener información vital, las fotos nos muestran una historia más pervertida. Las caras alegres nos dicen que, teatralizar la violación simbólica de la nación iraquí representando la dominación sexual sobre los iraquíes es muy divertido.

Dándose a sí mismos el papel de directores y actores en la obra de teatro de la humillación sexual, los guardas de la prisión pensaban claramente que podían hacer lo que les viniese en gana, y disfrutaron a tope mientras lo hacían. ¿Era anti-norteamericano pensar así? No cuando el mensaje fundamental de su comandante en jefe al pueblo iraquí fue: "Os vais a inclinar ante nuestra capacidad de dominación, y vamos a ejercer esa dominación a pesar de la oposición global"

El forcejeo por atribuir culpabilidades se ha convertido en un tango político de altos vuelos. Esta lucha se intensificará. Aunque no hay duda de que todos los responsables, desde los directamente implicados hasta los de arriba, deben ser obligados a rendir cuentas, la culpabilidad va mucho más lejos.

Puede ser difícil despertar cada mañana y enfrentarse con este hecho, pero todos, colectivamente, somos culpables de raíz. Elegimos representantes que alimentan el monstruo bélico. Aplaudimos la hipermasculinidad sádica premiando a aquellos que mejor la personifican con cargos de gobernador (ej. Arnold Schwarzenneger). Dedicamos vastos recursos para la opresión y la disciplina en nuestro sistema de justicia criminal. Y nos engañamos a nosotros mismos constantemente.

El mundo está harto y profundamente indignado por la deshonrosa afirmación de inocencia de América.

Los soldados de Abu Ghraib han levantado el telón de sus perversas representaciones para que podamos ver quiénes somos. ¿Tenemos el valor de mirar? ¿Tenemos la voluntad de cambiar?

Linda Burnham es la directora del Centro de Apoyo a las Mujeres de Color (Women of Color Resource Center) en Oakland, California (www.coloredgirls.org). Va a salir próximamente un número especial de "War Times" (www.war-times.org) sobre temas de género, raza y guerra.

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Un útero no sustituye una conciencia
Lo que me ha enseñado Abu Ghraib
Por Barbara Ehrenreich

Incluso aquellas personas a las que considerábamos inmunes a la vergüenza, como el secretario de Defensa, admiten que las fotografías de la prisión de Abu Ghraib les revolvieron el estómago.

A mí las fotos, como feminista, me afectaron de un modo diferente. Me partieron el corazón. No me hacía ilusiones sobre la misión de EEUU en Irak -consista eso en lo que sea- pero tenía alguna esperanza con las mujeres.

De los siete soldados americanos ahora acusados de diversas formas ofensivas de abuso en Abu Ghraib, tres son mujeres: la guarda de seguridad Megan Ambuhl, la soldado Lynndie England y la guarda de seguridad Sabrina Harman.

Harman era la que veíamos sonriendo con una sonrisa pillina y haciendo el gesto del pulgar levantado detrás de una pila de iraquíes encapuchados y desnudos como diciendo: "Hola mami, esta soy yo en Abu Ghraib". England era la que veíamos sujetando con una correa de perro a un iraquí desnudo. Si fuéramos relaciones públicas de Al Qaeda, no podríamos haber sacado una imagen mejor para animar a los misóginos fundamentalistas islámicos de todo el mundo.

Ahí, en esas fotos de Abu Ghraib, encontramos todo lo que los fundamentalistas islámicos creen que caracteriza la cultura occidental, todo perfectamente orquestado en una espantosa imagen: arrogancia imperial, depravación sexual ...e igualdad de género.

Quizá no debería haberme sorprendido tanto. Sabemos que las buenas personas pueden hacer las peores cosas si se dan las circunstancias adecuadas. Eso es lo que el psicoanalista Stanley Milgram descubrió en sus famosos experimentos de los años sesenta. Con toda probabilidad Ambuhl, England y Harman no son congénitamente personas malvadas. Son mujeres de clase trabajadora que querían estudiar y sabían que el ejército podía ser un trampolín para ello. Una vez alistadas querían encajar.

Y tampoco debería sorprenderme porque nunca he creído que las mujeres sean, de forma innata, más amables y menos agresivas que los hombres. Como la mayoría de las feministas, yo he apoyado igualdad de oportunidades de las mujeres en el ejército, primero porque sabía que las mujeres podían luchar y segundo porque el ejército es una de las pocas opciones existentes para las personas jóvenes con pocos recursos económicos.

Aunque me opuse a la guerra del Golfo Pérsico de 1991, me sentía orgullosa de nuestras militares y encantada de que su presencia disgustara a los anfitriones árabes. Secretamente esperaba que la presencia de mujeres cambiaría, con el tiempo, el ejército, haciéndolo más respetuoso con otras gentes y culturas, que lo haría más capaz de mantener la paz de forma genuina. Eso es lo que pensaba. Pero ya no lo pienso.

Un cierto tipo de feminismo, o quizá debería decir un cierto tipo de feminismo ingenuo murió en Abu Ghraib. Era un feminismo que veía a los hombres como los eternos autores de los delitos, a las mujeres como las eternas víctimas y la violencia sexual de los hombres contra las mujeres, como la raíz de toda injusticia. La violación ha sido utilizada repetidamente como un instrumento de guerra y para algunas feministas, empezaba a parecer como si la guerra fuese una extensión de la violación. Parecía haber al menos cierta evidencia de que el sadismo sexual masculino, estaba conectado con la trágica propensión de nuestra especie a la violencia. Esto era antes de que viéramos el sadismo sexual femenino en acción.

Pero no era sólo la teoría de este feminismo ingenuo lo que estaba equivocado. También lo era su visión y estrategia para el cambio. La estrategia y la visión se sostenían en la suposición, implícita o expresada descaradamente, de que las mujeres eran moralmente superiores a los hombres. Hemos tenido muchos debates en torno a si era la biología o los condicionamientos, los que daban a la mujer la autoridad moral o simplemente la experiencia de ser una mujer en una cultura sexista. Pero la suposición de la superioridad, o al menos la de una inclinación menor hacia la crueldad y violencia, estaba, más o menos, detrás del debate. Después de todo, las mujeres hacen la mayor parte de los trabajos de servicios sociales y cuidados y los sondeos demuestran que son menos favorables a la guerra que los hombres.

No soy la única que se está debatiendo ahora con esa suposición. Mary Jo Melone, una columnista del St. Petersburg (Fla.) Times escribió el 7 de mayo: "No me puedo sacar esa imagen de England, de la cabeza (apuntando a los genitales del iraquí encapuchado) porque esa no es la forma de comportamiento que se espera de una mujer. El feminismo me enseño hace treinta años que las mujeres no sólo recibían un trato injusto por parte de los hombres sino que eran moralmente superiores a ellos".

Si esa suposición hubiese sido exacta, todo lo que habríamos tenido que hacer para tener un mundo mejor -más amable, menos violento, más justo- era habernos incorporado a lo que ha sido, durante cientos de años, el mundo de los hombres. Lucharíamos, para que las mujeres se convirtieran en generales, directores generales, senadores, profesores, formadoras de opinión, y esa sería simplemente, la única lucha que deberíamos emprender. Porque una vez obtenido el poder y la autoridad, una vez alcanzada una presencia suficiente en las instituciones de la sociedad, las mujeres trabajarían de forma natural por el cambio. Eso era lo que pensábamos, incluso si lo pensábamos inconscientemente, y eso, no es verdad. Las mujeres pueden hacer lo impensable.

Ni siquiera podemos sostener, en el caso de Abu Ghraib, que el problema era que no había suficientes mujeres en la jerarquía militar para detener los abusos. La prisión estaba dirigida por una mujer, la General Janis Karpinski. El oficial de mayor rango de la Inteligencia americana en Irak, que también era responsable de supervisar el estado de los detenidos antes de su liberación, era la Comandante en Jefe Barbara Fast. Y la funcionaria, responsable en última instancia de la dirección de la ocupación de Irak desde Octubre era Condoleezza Rice. Como Donald H. Rumsfeld, ignoró repetidos informes sobre abusos y torturas hasta que la evidencia innegable de las fotografías salió a la luz.

Lo que hemos aprendido de Abu Ghraib, de una vez por todas, es que el útero no sustituye la conciencia. Eso no quiere decir que no merezca la pena luchar por la igualdad de género en sí misma. Merece la pena. Si creemos en la democracia, creemos entonces en el derecho de la mujer a hacer y alcanzar todo lo que un hombre puede hacer y alcanzar, incluso las cosas malas. Se trata simplemente, de que la igualdad de género no puede, por si sola, proporcionar un mundo justo y en paz.

De hecho, debemos reconocer con toda la humildad, que el tipo de feminismo basado en la suposición de una superioridad moral de la mujer no sólo es ingenua sino también una forma de feminismo auto-condescendiente y perezosa. Auto-condescendiente porque asume que una victoria para una mujer -una promoción, una licenciatura, el derecho a alistarse como los hombres en el ejército- es, por su propia naturaleza, una victoria para la humanidad. Y perezosa porque asume que sólo tenemos una lucha -la lucha de la igualdad de género- cuando de hecho, tenemos muchas más.

Las luchas por la paz y la justicia social y contra el imperialismo y la arrogancia racista, no pueden, y siento sinceramente decirlo, meterse dentro de la lucha por la igualdad de género.

Lo que necesitamos es un nuevo tipo de feminismo fuerte y sin falsas ilusiones. Las mujeres no cambian las instituciones simplemente incorporándose a ellas, sino decidiendo luchar a conciencia para cambiarlas. Necesitamos un feminismo que enseñe a las mujeres a decir no, no sólo al violador de turno o a un novio demasiado insistente sino, cuando sea necesario, a la jerarquía militar o administrativa en la que se encuentre.

Resumiendo, necesitamos un tipo de feminismo que pretenda no sólo incorporarse a las instituciones creadas por los hombres durante siglos, sino infiltrarse en ellas y subvertirlas.

Para citar una vieja y nada ingenua frase feminista: "Si piensas que la igualdad es el objetivo, tus estándares son muy bajos". No es suficiente el ser iguales a los hombres cuando los hombres actúan como bestias. No basta con incorporarse. Necesitamos crear un mundo en el que merezca la pena incorporarse.

Barbara Ehrenreich es la autora reciente de "Nickel and Dimed: On (Not) Getting By in America." (Trad. "POR CUATRO DUROS. Cómo (no) apañárselas en Estados Unidos", Editorial RBA)
Mira també:
http://www.esfazil.com/kaos/noticia.php?id_noticia=3239

This work is in the public domain

Comentaris

Re: Torturas en la cárcel iraquí de Abu Ghraib : Una lectura desde el género
07 jun 2004
senyor kaos, la violencia de gènero no existe, en qualquier caso, la pdem llamar violencia contra la mujeres, domèstica o sexista, pero no de genero.

el genero és un concepto gramatical por el qual decimos que la sal és femenina i el pan masculino
Re: Torturas en la cárcel iraquí de Abu Ghraib : Una lectura desde el género
07 jun 2004
como muchas otras palabras, la palabra 'género' tiene varios sentidos: uno es el concepto gramatical que mencionas, otro sirve para la distinción entre el sexo biológico y el sexo social (el género).

el término 'violencia de género' es correcto, pero estoy de acuerdo que otros sirven mejor para llamar a las cosas por su nombre
Re: Torturas en la cárcel iraquí de Abu Ghraib : Una lectura desde el género
07 jun 2004
El concepto "género" es correcto, como bien dices. No sería correcto si delimitaramos el sexo a lo biológico, lo qual no tiene ningún sentido. El género se construye socialmente igual que el sexo. La violència de género se entiende por la dominación de un determinado género (sustentado por el "hombre-macho") contra el resto de los géneros y sexos.
Re: Torturas en la cárcel iraquí de Abu Ghraib : Una lectura desde el género
07 jun 2004
Pregúntele a las autoras lo puede hacer en la web Znet.

Un abrazo

KEKR de www.kaosenlared.net
Re: Torturas en la cárcel iraquí de Abu Ghraib : Una lectura desde el género
07 jun 2004
no hi estic d'acord, per mi, la paraula que definex més bé aquesta problemàtica és violència domèstica, no ho veig com a un problema dels homes contra les dones, és un problema de tots i totes, de la mateixa manera que hi ha dones maltractades també hi ha homes.

llegiu els punts 1.3 i el 2.2:




gènere:
   
[s. XIV; del ll. genus, generis, der. de gignere 'engendrar'; del radical verbal (supí genitum) provenen pròpiament els der. en genit-]
   
m 1.1 Grup natural d'éssers que s'assemblen per certs caràcters essencials.
       
1.2 BIOL Categoria taxonòmica intermèdia entre la família i l'espècie que inclou espècies amb una sèrie de caràcters comuns.
       
1.3 el gènere humà Els homes considerats col·lectivament.
   
2.1 Classe natural o establerta convencionalment a què pertany una cosa segons les seves qualitats. Barques i vaixells són coses del mateix gènere. La medicació ens ha provocat a tots dos reaccions del mateix gènere. Ãs el millor dins el seu gènere.
       
2.2 LING Categoria o accident gramatical d'una llengua que dóna lloc a la distribució dels substantius en classes nominals. Gènere masculí. Gènere femení.
       
2.3 gènere literari LIT Nom donat a cadascuna de les manifestacions formals de les obres literàries segons una classificació que en té en compte l'estructura i el contingut.
       
2.4 LÃG Classe de major extensió i, doncs, de menor comprensió que la classe anomenada espècie.
       
2.5 gènere literari bíblic B�BL Cadascun dels gèneres literaris de la Bíblia.
       
2.6 gènere musical MÃS Manera de dividir la gamma en diferents intervals.
       
2.7 gènere musical MÃS Forma musical concreta: ballada, cantata, coral, lied, missa, oratori, simfonia, sonata, etc.
   
3.1 Conjunt d'articles que són objecte de comerç. Han hagut de tancar la botiga per falta de gènere.
       
3.2 Mena, classe, de productes objecte de comerç. Aquest gènere, no el venem.
       
3.3 esp Tela. T'agrada el gènere d'aquest vestit?
       
3.4 gènere de punt TÃXT Teixit produït per l'enllaç d'un seguit de bagues o malles que es caracteritza per una gran elasticitat.
       
3.5 gènere de punt de recollida (o per trama) TÃXT Gènere de punt en què un sol fil forma successivament les bagues de les rengleres transversals.
       
3.6 gènere de punt per ordit TÃXT Gènere de punt format per un gran nombre de fils longitudinals (l'ordit) que s'enllacen lateralment i simultàniament els uns amb els altres.
   
4. GEOM 1 gènere d'una corba Nombre que, segons una certa classificació, correspon a una corba algèbrica.
       
4.2 gènere d'una superfície tancada Nombre màxim de corbes tancades no intersecants que poden ésser dibuixades sobre una superfície sense dividir aquesta en dues regions distintes.
   
5 gènere de vida GEOG Terme amb què hom designa el conjunt d'activitats (caça, pesca, agricultura, etc) que un grup duu a terme per tal d'assegurar la seva existència.
   
HOM: gènera.




extret de: http://www.grec.net/home/cel/dicc.htm
(Enciclopèdia Catalana, SA.)
Re: Torturas en la cárcel iraquí de Abu Ghraib : Una lectura desde el género
07 jun 2004
"de la mateixa manera que hi ha dones maltractades també hi ha homes"

que existeixen també homes maltractats no ho negará ningú, però son casos aillats, mentre la violencia de homes contra dones lamentablement esta al ordre del día.

d'acord que es un problema de tots i totes, pero el problema no es violencia entre els sexos, sino la violencia masculina en general (http://barcelona.indymedia.org/newswire/display/92853/index.php)
Re: Torturas en la cárcel iraquí de Abu Ghraib : Una lectura desde el género
07 jun 2004
Masculinidades, violencia y paz: http://barcelona.indymedia.org/newswire/display/95549/index.php
Re: Torturas en la cárcel iraquí de Abu Ghraib : Una lectura desde el género
20 jun 2004
Menos mal que doña Barbara Ehrenreich (cuyo nombre, por cierto, quiere decir en alemán "reinado del honor") se ha dado cuenta de que las imágenes de las soldadas norteamericanas torturando demuestran lo que cualquiera que no fuese voluntariamente ciego sabía de antemano, pero nuestros medios de comunicación se niegan a reconocer: que la mujer no es moralmente superior al hombre, ni menos violenta, ni menos propensa a ser agente de abusos. Sin embargo doña Linda Burham es la prueba viviente de lo difícil que es para la mente humana abandonar los prejuicios (sobre todo cuando estos prejuicios son los que justifican los ingresos de la prejuiciosa): las torturadoras, en definitivas cuentas, no son más que víctimas del machismo del ejército. La culpa, en fin, sólo la pueden tener los hombres, faltaría más.

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