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HABLEMOS CLARO SOBRE EL SAHARA
01 jun 2004
â... hay un dato conocido, pero no suficientemente destacado, esencial para entender la realidad y las contradicciones del movimiento de solidaridad con el Sahara: que dentro de las posiciones Propolisarias siempre ha existido un sector que entendía su apoyo al POLISARIO esencialmente como una operación neo-colonial española, orientada a debilitar a quien consideraba su enemigo principal: Marruecosâ? â Texto de marzo de 2002
Mapa Marruecos unificación.jpg
Hablemos claro sobre el Sahara
Marzo 2002

La reproducción más debajo de alguno de los textos del profesor Ruiz Miguel (asesor destacado del Frente POLISARIO y de su RASD) sólo manifiesta un dato conocido, pero no suficientemente destacado, esencial para entender la realidad y las contradicciones del movimiento de solidaridad con el Sahara: que dentro de las posiciones Propolisarias siempre ha existido un sector que entendía su apoyo al POLISARIO esencialmente como una operación neo-colonial española, orientada a debilitar a quien consideraba su enemigo principal: Marruecos (ni siquiera la Monarquía marroquí). Es la misma corriente de opinión que se niega sistemáticamente a cualquier análisis político independiente y critico del conflicto, prefiriendo limitarse a reproducir interminablemente el mismo discurso propagandístico articulado a medias desde Argel y desde diplomáticos, militares y espías españoles jubilados o en excedencia. Son los mismos que han apoyado las reiteradas ofertas del POLISARIO al Estado español de concesiones económicas futuras o defienden que el POLISARIO mantenga un silencio tan estruendoso como vergonzoso tanto sobre la cuestión colonial de Ceuta y Melilla, de una parte, como sobre la opresión de las diversas naciones que se encuentran bajo el Estado español y que también demandan el respeto a su derecho a la autodeterminación, de otra. Conviene ir colocando ya francamente en cuarentena tanto a estos como a quienes âen menor cantidad y con mucho menor impacto- no han tenido escrúpulo en sostener a la Monarquía despótica marroquí por la vía de apoyar su política en el Sahara. Evidentemente, junto a este sector, ha coexistido entre quienes han sostenido al POLISARIO, otro bienintencionado, con ilusiones, aspiraciones y motivaciones bien distintas, que, no obstante, no le han permitido nunca más que completar en aspectos accesorios un discurso político cuyos ejes fundamentales ha perfilado de hecho siempre el primero.

Conviene recordar ahora que las opciones básicas sucesivas del imperialismo español en la zona fueron:

·     1º. La defensa de la españolidad absoluta del Sahara;
·     2º. La asociación España-Sahara (una vez disociado el caso del Sahara del de Ifni y resto de colonias en Marruecos) para lo que patrocinaron la expresión de una identidad especifica saharaui.
·     3º. Una Independencia neo-colonial (âal estilo francésâ?, como se decía).

Este sector reaccionario citado ha mantenido y mantiene la continuidad política estratégica con estas posiciones, aunque haya sostenido diferencias tácticas con las posturas diplomáticas coyunturales del Estado español en una confrontación controlada en forma de reparto de papeles que no por su aparente virulencia ha dejado de resultar complementaria y sustancialmente coincidente con los intereses esenciales del Estado español.

También procede refrescar que fueron las contradicciones internas de las diferentes familias del régimen franquista, de un lado, el contexto internacional del momento, de otro, y sobre todo la preocupación por facilitar la Transición los que provocaron que en los estertores del franquismo (y para asegurarse condiciones de tranquilidad exterior para la Reforma) primara la cesión a Marruecos sobre la opción independentista como apuesta neo-colonial victoriosa en ese momento. No en balde, también fue clave un asunto âdomésticoâ? -la preocupación española en noviembre de 1960 por evitar que la ONU, a propuesta de la URSS, Bulgaria y Ucrania, incluyera a Canarias en la relación de Territorios No Autónomos a descolonizar- para que la España franquista admitiera que Sahara e Ifni âdurante años, dos casos siempre asociados por todas las partes en conflicto- eran TNA, a cambio de la supresión de Canarias de esa lista.

Por supuesto, históricamente no habría habido caso del Sahara sin los crímenes de toda índole cometidos por la Monarquía marroquí.

Al producirse la independencia de Marruecos el colonialismo español tuvo que reprimir en Auserd, Villa Cisneros y El Aaiun manifestaciones de alegría. La Monarquía marroquí âaliada entonces al Istiqlal (donde aún convivían quienes hasta ahora mantienen ese nombre y quienes después fundarían lo que hoy es la USFP)- exterminó primero a la Resistencia anticolonial y republicana en el norte y centro de Marruecos. Luego, cuando el Ejercito de Liberación Nacional marroquí (1956-1958) combatió al colonialismo español y francés en Ifni, Sahara, Tinduf y Mauritania, el Majzen permitió que el ELN fuera masacrado por la acción conjunta de las tropas coloniales españolas y francesas (Operaciones Teide y Ecouvillon) obteniendo como compensación la devolución controlada de la zona de Tarfaya (1958). El colonialismo español cerró locales del Istiqlal en El Aaiun y Dajla sin que ello provocara respuesta alguna, por ejemplo.

Posteriormente, el Majzen paralizó la acción anticolonial, confiando en solucionar los contenciosos heredados de forma pactada y amigable con su aliado franquista. Así, redujo y limitó, por ejemplo, al Frente de Liberación del Sahara (1965) a emitir comunicados en el exterior, distribuir octavillas y pasear delegaciones saharauis por el extranjero para denuncias retóricas contra la ocupación española. Además, el Régimen criminal de Hassan II defraudó a los refugiados saharauis huidos de la represión española por su mezcla de pasividad ante el colonialismo y represión, explotación y expolio sobre el pueblo marroquí. No es casualidad que buena parte de quienes iniciaron años después la formación del Frente POLISARIO fueran oriundos o residieran en localidades de Marruecos allende las fronteras artificiales del llamado âSahara Españolâ?.

Fue el embajador de Argelia ante la ONU en noviembre de 1966 quien, antes que ningún saharaui, preconizó la independencia del Territorio del Sahara occidental como salida a su autodeterminación, propugnando paradójicamente para esta zona la misma opción que justamente el FLN había combatido con éxito en el Sahara Argelino frente a las intenciones colonialistas francesas de separarlo de Argelia. Tras el episodio de la OALS de Bassiri âasesinado por los colonialistas españoles tras las protestas de junio de 1970- fue Libia, quien âante la pasividad cómplice de Marruecos ante la continuidad del colonialismo español y el abstencionismo geopolítico de Argelia- sostuvo material y políticamente en 1973 la creación y actuación del POLISARIO. No es de extrañar que, en ese momento y a esas alturas, su emersión se hiciera contra la aterradora perspectiva de la incorporación del Sahara al Marruecos dictatorial de Hassan II (que se sostenía en su reinado de miseria y muerte por la connivencia de fuerzas como el Istiqlal y la USFP). Por entonces las aspiraciones polisarias se enmarcaban explícitamente en una opción antiimperialista y antineocolonial, en sintonía con la izquierda consecuente marroquí -antiimperialista, republicana y socialista- en la que habían militado y donde se habían formado buena parte de sus lideres. En la hora decisiva, el Régimen argelino de Bumedian, demostró que nunca quiso poner en peligro la continuidad de la Monarquía marroquí y que su apuesta se limitaba a condicionarla mediante un acoso controlado. Luego el POLISARIO se mantuvo gracias al armamento y la financiación de Argelia (lo que permitía a su vez y era compensado con la ayuda española, francesa y saudí a la Monarquía marroquí).

Lo que ocurre es que el POLISARIO de hoy no tiene mucho que ver con ese de 1973. En realidad, hace años que el POLISARIO aspira a desarrollar el mismo papel que en su día se le adjudicó tardíamente al PUNS y que este fue incapaz de ejecutar. Por eso posiciones como las de Ruiz Miguel existen y pueden cobijarse cómodamente dentro del movimiento de solidaridad y mantener la sintonía con la dirección del POLISARIO. No puede decirse desde hace años que haya en este conflicto una contraposición entre una opción neo-colonial (Marruecos) y una antiimperialista (la RASD). Lo que existe es una disputa entre dos opciones igualmente neo-coloniales (respaldada y controlada una de ellas por otro régimen neo-colonial como el de los militares de Argelia) que se disputan el favor y el apoyo de EEUU, Francia y el Estado español.

La Monarquía marroquí sigue siendo hoy un régimen cipayo, feudal y autoritario que no tiene siquiera el valor de plantear seriamente la reivindicación de la devolución de Ceuta y Melilla. Al respecto cabe recordar que entre Enero y Agosto de 1975, Marruecos planteo en la ONU y en diversas instancias internacionales la inclusión de la cuestión de los Presidios en la agenda de TNA a descolonizar, obteniendo grandes apoyos y perspectivas de seguro éxito, pero que, a cambio de la entrega del Sahara, congeló la demanda limitándose de nuevo hasta la fecha a la retórica mecánica. El POLISARIO es evidente, por su parte, que no da un paso sin contar con los vetos del Régimen argelino. Así se evidenció en su retractación -a instancias de Argel y Washington- de su amenaza de reiniciar las hostilidades cuando el rally Paris-Dakar decidió atravesar territorio del Sahara. Ãltimamente, el POLISARIO consiguió parar la dinámica que llevaba a Argelia a admitir la estafa de pretendida âautonomíaâ? saharaui bajo la Monarquía marroquí pero no sólo ha tenido que admitir que Argelia le prohíba la reanudación de la lucha armada sino que últimamente ha llegado a asumir su propuesta de partición del Sahara entre Marruecos y la RASD (mandando a la basura aquello de âToda la Patria o el Martirioâ?) como se expone en el ultimo Informe Annan.

Hoy lo que prima en todas las partes actuantes no es la eliminación de los sufrimientos saharauis (a un lado y otro del Muro) sino la búsqueda de una salida pactada que, ante todo, mantenga la estabilidad y el control imperialista de la región y no desestabilice irreversiblemente a los regímenes de Argelia ni a Marruecos (ni de rebote al Estado español). Es en ese contexto compartido en donde el Majzen marroquí, el POLISARIO y la elite argelina disputan para colocarse en mejor posición. Entretanto, la población saharaui sigue siendo reprimida en El Aaiun âdonde se reproducen torpes mascaradas como las organizadas en honor de Mohamed VI- y el resto del territorio bajo control majzeniano a la vez que en Tinduf se sigue viviendo en la extrema miseria y bajo la uniformidad que impone la estructura del POLISARIO (del que sólo se conocen debates cuando estos han concluido con el pase de dirigentes derrotados a las filas monárquicas marroquíes) [Sobre violaciones de derechos humanos tanto en Marruecos como en Tinduf, vease el informe de Amnistia Internacional de 1996]

En todo este escenario, el Estado español sigue siendo formalmente neutral y oficiosamente favorable a una salida marroquí pero, eso sí, buscando ante todo dilatar al máximo cualquier solución al conflicto de manera que pueda asegurarse tranquilidad en lo que afecta a Ceuta y Melilla (porque sabe que la Monarquía marroquí es incapaz de plantear ese asunto en el norte hasta que solucione lo del sur) y se preserve la continuidad de la Monarquía marroquí porque siempre ha sido una constante española preferir la Monarquía corrupta marroquí a cualquier otro régimen en Marruecos, temiendo sus consecuencias. Desde Madrid se sabe que cualquier régimen democrático marroquí hubiera sido sensible, por ejemplo, a la singularidad nacional de Andalucía, atendiendo a la situación especifica de la flota pesquera artesanal andaluza y no le hubiera seguido el juego al Gobierno español de Aznar para facilitar su desguace por una ambición desmedida de beneficiar a algunos oligarcas cercanos al Trono. Tampoco un régimen democrático y republicano marroquí reproduciría un discurso tan españolista frente al problema nacional en el Estado español como el que emite Rabat desde hace años. Ante esa constatación surge ese consenso político básico ante la cuestión del Sahara del que participan tanto PP como PSOE. No hay que olvidar que, cuando bajo el PSOE, el Estado español armó al Ejército marroquí esa ayuda era perfectamente compatible con su eje estratégico en tanto era convenientemente compensada con el apoyo logístico argelino al POLISARIO.

Prolongar la cuestión del Sahara es también lo que motiva la posición argelina (que busca ahora utilizar la cuestión para ganar peso ante los EEUU e influencia regional). Lo más triste de todo es que, inconscientemente, toda la labor altruista del movimiento solidario de apoyo material a los refugiados en Tinduf confluye objetivamente con estos intereses; permitiendo a los dirigentes del POLISARIO perpetuar la situación a su conveniencia, sin hacer nada para resolverla de forma independiente, para no molestar a sus patrocinadores.

Por todo ello, no sólo se impone en general por solidaridad humana auténtica con los saharauis una actitud autónoma, racional, critica y no seguidista que no avale un sufrimiento indefinido, gratuito e inútil. Además, cuando a esto se le suma un compromiso nacional andaluz se convierte en algo inexcusable e imperioso recuperar y construir una visión política propia del conflicto y de las acciones a apoyar y sostener. No se puede olvidar nunca que Andalucía es una Nación vecina de Marruecos y Argelia.

Al respecto, no cabe perderse en discusiones formales sobre disputas y responsabilidades en el bloqueo del proceso de referéndum. De entrada, ya resulta muy discutible asumir, reivindicar o admitir como base para la consulta un censo colonial que excluía precisamente a quienes habían huido de esa dominación. Paradójicamente, con este censo buena parte de la dirección del POLISARIO âoriunda de localidades de Tarfaya o Mauritania- estarían imposibilitados de participar en la votación, así como tampoco aquellos miembros del Ejercito POLISARIO provenientes de las regiones saharianas de Mauritania, Argelia, Malí o Níger. Hay que reconocer igualmente que por ninguna de las dos partes se admiten las condiciones mínimas de un debate democrático pluralista. Finalmente, ambas partes sabían perfectamente desde un principio que ese era un camino que no conducía a ninguna parte. La autodeterminación ha de decidirse, pues, no en las urnas sino en el combate.

Lo peor para todos los pueblos, tanto los implicados como los vecinos, es la prolongación de la actual situación. El mantenimiento de un ejercito en el Sahara, la reclusión en Tinduf... no benefician salvo a unos pocos en Rabat, Argel y Tinduf y sobre todo a los imperialismos español, francés y yanqui. El reparto sólo implica un traslado geográfico y una perpetuación del problema.

La ecuación es simple: o el POLISARIO apuesta por liberar militarmente todo el Sahara, derrotando a la Monarquía marroquí y erigiendo su RASD allí (aunque sea un nuevo Estado neo-colonial) o si no puede o quiere seguir este camino, debe considerar -en atención a los intereses de la población que dice representar y sobre todo de sus generaciones futuras- que el ciclo iniciado en 1975 ha concluido definitivamente. Para la Nación marroquí sería un coste menor y secundario porque esta situación podría bien contribuir a la caída de la Monarquía bien eliminar definitivamente el contencioso. Iguales ventajas reportaría a toda la población saharaui; tanto a la residente en las zonas controladas por el Majzen como en las del Polisario. Una República federal marroquí podría resolver políticamente más tarde el conflicto de forma democrática e incluso si finalmente hubiera de conllevar la perdida del Sahara estaría sobradamente compensada por la liberación de la inmensa mayoría de la nación marroquí del régimen monárquico que la mantiene sometida y expoliada.

Si el POLISARIO opta por el combate, al margen de su intenciones e intereses, podrá tener sentido sostener su lucha. Lo que desde luego no tiene ningún sentido es ayudar al Polisario con ningún medio a mantener abierto indefinidamente un conflicto podrido.

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Textos neo-coloniales de Ruiz Miguel:
http://web.usc.es/~ruizmi/sah.html


EL SAHARA OCCIDENTAL Y ESPAÃA
Prologo

Carlos Ruiz Miguel


El núcleo de las reflexiones de este libro lo constituye, aparentemente, el Sahara Occidental. Sin embargo, es la preocupación por España lo que late en el corazón de este trabajo. Ocurre que, a mi modesto entender, los procesos de conquista, colonización y, sobre todo, descolonización del Sahara Occidental han tenido y tienen una repercusión trascendental para España.

Esta obra es, ciertamente, multidisciplinar y abarca la Historia, el Derecho y la Política. Pero es ésta última el núcleo de la misma. Mi punto de partida es el concepto de lo político tal y como fue formulado (descubierto) por Carl Schmitt, a saber, la contraposición existencial amigo-enemigo. Por su posición geopolítica y por razones históricas y culturales (lucha entre la civilización occidental y la islámica) España está abocada a un Drang nach Süden, por parafrasear a los alemanes. Ese empuje hacia el sur nos lleva a enfrentarnos a unas gentes diferentes (por la religión, la lengua, el Derecho, etc.) lo cual conduce a una lucha de civilizaciones (Gumplowicz, Toynbee) o contraposición amigo-enemigo (Schmitt). La toma de conciencia política española (esto es, la percepción de este fenómeno) coincide con los períodos de mayor vitalidad nacional. Sin embargo, el olvido político (o, en otras palabras, la inconsciencia respecto a aquella contraposición) suele ir parejo con la decadencia política de la Nación española.

El proceso fatal de descolonización del Sahara Occidental no sólo supuso lo que con justicia se ha llamado una traición al pueblo saharaui (de la que no cabe responsabilizar a la Nación española, sino a algunos elementos dirigentes del Estado español) cuyas consecuencias aún hoy perviven; sino que, además, resultó ser un auténtico suicidio político para España.

Este suicidio político tiene dos vertientes íntimamente concatenadas: una exterior y otra interior. De un lado, en lugar de prevenirnos frente a Marruecos, nuestro enemigo concreto, geopolítico, histórico y cultural, le fortalecimos política y económicamente. Es como si el reo le diese al verdugo la soga con la que va a ser colgado. Pero de otro lado, también existe una vertiente interior. Como consecuencia de lo anterior, las energías políticas españolas ya no podían con-fluir frente al enemigo externo y se liberaron en un marco exclusivamente interno. Así adquirieron un auge extraordinario los movimientos disgregadores y separatistas. Los pueblos españoles, al quedar privados de un enemigo común que los unificara (lo que no deja de ser un proyecto común, en el sentido en que hablaba Ortega), han iniciado una decadente lucha entre ellos de la que todos están siendo perjudicados.

El estudio de la política africana española desde la segunda mitad del siglo XX es un análisis de la decadencia nacional cuyo inicio puede datarse en 1956. La noción de decadencia que aquí se utiliza no es de carácter ideológico, subjetivo o valorativo. Antes bien, para aplicar ese concepto nos basamos en un hecho objetivo tal y como lo ha propuesto Julien Freund: la pérdida de territorio. Es precisamente esta pérdida el único elemento objetivo e indiscutible para poder calificar una etapa política como decadente. Y lo cierto es que tras los graves hechos de 1898 la Nación española no se postró, sino que acreció sus territorios en un proceso que concluye en 1936, poco antes del inicio de nuestra guerra civil. Sin embargo, desde 1956 se desenvolverá nuestro proceso de decadencia a través de diversos hitos: 1956 (independencia del protectorado norte de Marruecos), 1958 (cesión de Villa Bens, también llamado protectorado sur de Marruecos), 1968 (independencia de Guinea Ecuatorial), 1969 (entrega de Ifni) y 1975 (entrega del Sahara). El último hito es la entrega del Sahara y precisamente la considerable entidad política, económica y geográfica de ese hecho le da también un carácter simbólico.

Lo dicho hasta ahora permitirá entender el enfoque que doy al tratamiento de la cuestión del Sahara Occidental. Hay numerosos trabajos sobre el particular, algunos excelentes, pero, aun estando escritos por españoles, gravitan sobre el Sahara. En este libro, sin embargo, cambia el centro de gravedad. Lo que me preocupa es España y en función de ello trato del Sahara Occidental. El propósito perseguido es que el lector tome una conciencia política. Confío en que las limitaciones y deficiencias de esta obra y de su autor no sean obstáculo para la obtención de ese resultado.

Prologo de (Libro publicado por la editorial Dykinson, Madrid, 1995)
Carlos Ruiz Miguel, Catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad de Santiago de Compostela
http://tomdsm.multimania.com/analyses.html

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Selección de Citas textuales.
Todas extraídas de EL SAHARA OCCIDENTAL Y ESPAÃA: HISTORIA, POLÃ?TICA Y DERECHO. ANÃ?LISIS CRÃ?TICO DE LA POLÃ?TICA EXTERIOR ESPAÃOLA, de
Carlos Ruiz Miguel (Sólo hemos añadido los epígrafes)



1. Marruecos es España

*No puede, en consecuencia, extrañar que la Reconquista no sólo se dirigiera a recuperar la Península, sino también la provincia hispánica de la Tingitania. (...) De un lado, Sancho IV de Castilla, va a estar empapado en la idea de la Reconquista de toda Hispania (y, por tanto, también de la Tingitana), en cuanto hijo de Alfonso X el Sabio, gran reivindicador de esta herencia gótica, como se ha visto.

*En la praxis jurídica medieval las guerras de religión sólo se autorizaban para la recuperación de Tierra Santa y para la Reconquista de territorios otrora cristianos. (..) Como ha demostrado Baeza la documentación refleja cómo Ceuta y el norte de �frica eran tierra de Reconquista. Isabel la Católica en su testamento insistió en proseguir la Reconquista de �frica.


2º. La âReconquistaâ? vuelve a la acción.

*La victoriosa guerra llevada a cabo por O´Donnell parecía significar un verdadero punto de inflexión en el que España iba por fin a expandirse en su área natural. El Tratado de Tetuán de 26 de abril de 1860 , sin embargo, produjo cierto desencanto al suponer la devolución de numerosas tierras conquistadas a los marroquíes por las presiones británicas

*La Guerra de 1860 contra Marruecos fue vista aún por los obispos españoles con un carácter de Reconquista, como una Cruzada y una ocasión de evangelizar a los infieles. También el pueblo, consideraba así a la guerra. Una de las primeras medidas adoptadas por los españoles tras tomar Tetuán fue transformar la mezquita principal en templo católico, poniéndolo bajo la advocación de Nuestra Señora de las Victorias. Sin embargo, la paz firmada con el derrotado Marruecos produjo un gran desencanto, pues incluso se devolvió parte de las tierras conquistadas y se renunció en cierta medida al objetivo evangelizador, al menos como objetivo estatal.


3. Razones para la anexión de Ifni

*El territorio de Santa Cruz se hallaba dominado por el jeque Hebib Beiruk, independiente del Sultán. Al jeque le interesaba el establecimiento de España concertado con él por cuanto supondría un reconocimiento de su independencia y soberanía. Sin embargo, España, por un inexplicable afán de mantener una política amistosa con Marruecos (que persistía en su hostilidad con España) no quiso, en varias ocasiones, articular esa posibilidad que suponía un desmembramiento del Imperio del Sultán , a pesar de que el establecimiento español en la zona, fuese cual fuese el emplazamiento exacto de Santa Cruz, nos hubiera permitido dominar toda la costa hasta el Senegal


4. Fundamentos del colonialismo español

*Las acciones decisivas para retomar la Tingitania, para la ocupación del Sahara Occidental, de la región de Villa Bens (también llamada Cabo Juby o Tarfaya) y del Ifni van a recibir su impulso definitivo con la pérdida del Imperio americano y asiático español. Estas operaciones marcan una fugaz línea de recuperación internacional que sin embargo no se mantuvo con el pulso requerido. Esa tenue línea de recuperación se quebrará ya en pleno franquismo en 1956, fecha en la que comienza el desmembramiento del modesto imperio africano de España. Fracasa así la consolidación de uno de los aspectos de la última formulación serena y sólida de la política exterior española que es la de Vázquez de Mella. El antiguo estudiante en la Facultad de Santiago enunció (yo diría, descubrió) los tres aspectos axiales de nuestra política exterior: dominio de las dos orillas del Estrecho, federación con Portugal y unión con los Estados hispanoamericanos (llamados "los tres ideales de España" o "los tres dogmas nacionales"). El dominio del Estrecho exigía inexcusablemente la incorporación a España del Norte de �frica .


5. âFallosâ?

*España no utilizó una carta pacífica en la colonización que podría haber tenido largo alcance, a pesar de que se hicieron proyectos muy interesantes en ese sentido. Para proceder a esa colonización ni siquiera era necesario estimular desplazamientos masivos a los territorios africanos de población española, pues bastaba con las siguientes medidas: primero, estabilizar a la muy numerosa que ya existía en el norte de �frica (incluida, por supuesto, Argelia); segundo, canalizar la emigración existente desde tierras levantinas (sobre todo hacia el norte de Marruecos); y, tercero, canalizar hacia el Sahara la emigración canaria que se dirigía a América


6. Opciones coloniales en el Sahara

*En 1958 se produce un hecho de enorme importancia. Se puso fin, no expresamente, al �frica Occidental Española (AOE). y al status colonial del Sahara, al erigir a éste y a Ifni en provincias españolas. España tuvo dos opciones: o "fabricar" un Estado filial que, por razones de supervivencia, estaría estrechamente ligado a España o "provincializar", esto es, españolizar, el Sahara. Quizás la primera hubiese sido más inteligente para un largo plazo. En todo caso se adoptó la segunda, medida ésta que hubiese sido plausible de haberse mantenido con tenacidad y coherencia, cosa que no se hizo.

*desde que en 1963 la delegación española afirmó que aplicaría el principio de autodeterminación, podía en cualquier momento haber puesto en marcha la autodeterminación del Sahara, y ello antes de que se hubiese creado el Frente POLISARIO.

*Se desoyeron varios informes que preconizaban una descolonización inteligente. En primer lugar, Fernando Morán, a la sazón subdirector general de �frica, con gran visión política, defendió la puesta en marcha de la autodeterminación (en 1971) o simplemente la concesión de la independencia previa firma de unos acuerdos de cooperación (en 1972) convirtiendo al Sahara, hasta ahora objeto inerte de reivindicaciones e intereses contrapuestos, en pieza clave, de la mano de España, del equilibrio regional.(...)


7. Cuando el POLISARIO se equivocaba (según Ruiz Miguel).

*se gritó ¡Fuera España! a la par que se escupía a los españoles, todo ello en el momento en que España estaba defendiendo la causa saharaui ante el Tribunal Internacional de Justicia. Meses después, con ocasión de las ejecuciones de terroristas del FRAP y de la ETA en octubre de 1975, en vísperas de la Marcha Verde y cuando España estaba dispuesta a defender la independencia saharaui, el POLISARIO atacó al Gobierno español por estos hechos. En definitiva, políticamente, el POLISARIO, de un lado, desestabilizó la posición española sin darse cuenta de que estaba tirando piedras sobre su propio tejado; pero además, de otro lado, sus coqueteos políticos con grupos de extrema izquierda les granjearon la reticencia de los Estados Unidos y de la OTAN, algo que el astuto Hassán II, supo aprovechar eficazmente.


8. España y el Rif, o colonia o neocolonia.

*Abd-El-Krim, antiguo profesor de lengua bereber , luchaba por un Rif independiente (la Dawla Jumhuriya Rifiya, nación republicana del Rif o Estado Independiente del Rif), no por un Marruecos independiente

*La presencia española en el Rif parecía destinada a perdurar. Sin embargo, la concesión por Francia, unilateralmente, de la independencia del Marruecos bajo su protectorado, pilló por sorpresa a la diplomacia española que no supo reaccionar. Como resultado de la sorpresa, apenas un mes después, España, de forma precipitada, otorga la zona norte del Protectorado marroquí al sultán Mohamed V.

*Así, en 1958 los rifeños, que no se consideraban (ni se consideran) marroquíes, se levantaran en armas (con más ánimo que armamento, a decir verdad) contra Rabat. Su pretensión era dejar de pertenecer a Marruecos y reclamaban o bien un Estado rifeño propio o la unión con España. El propio Cordero se asombra de comprobar cómo "con el tiempo España vio que los xenófobos rifeños devenían furibundos españolistas, poco entusiastas de una independencia manejada por los arabizados de Tetuán y menos por los de Rabat" . Por eso mismo, pidieron ayuda al Ejército español que mantenía aún guarniciones en el Norte de Marruecos. Sin embargo, España con gran indignación de los insurgentes y nula gratitud de los represores denegó su ayuda a los rifeños

*Una acción inteligente de España hubiera debido utilizar estos sucesos para conseguir diversos objetivos. El primero sería retrasar y aun negar la devolución de la zona sur del Protectorado, de gran importancia estratégica y económico-pesquera. El segundo sería bien integrar el Rif en España o bien apoyar un Estado independiente distinto de Marruecos que serviría de amortiguador frente a las pretensiones de éste sobre Melilla. En tercer lugar, y dado que desde el 25 de febrero de 1958 Marruecos proclamó solemnemente su pretensión de apropiarse del Sahara español, lo que constituía un acto claro y expreso de hostilidad hacia España, la desestabilización en el Rif suponía un arma de inapreciable valor para debilitar la posición marroquí en sus ataques contra los intereses españoles (Sahara, etc) , algo de lo que parece que se ha dado cuenta, tarde, el Gobierno español. En cuarto lugar, este arma tenía también una importantísima virtualidad de cara a la recuperación de la integridad territorial de Ifni (que, como vimos, no se logró tras la guerra de 1957). En definitiva, un nuevo error, gravísimo, de la política exterior española.

*En este sentido, esa política debiera encaminarse, de un lado, hacia el apoyo absoluto (financiero, militar, diplomático) de la causa saharaui y, de otro, promoviendo un partido independista rifeño-bereber en el norte de Marruecos que pueda ser más tarde apoyado por España, así como emisoras y publicaciones en el idioma bereber.


9. Fundamentos estratégicos: España y Marruecos

*El tradicional enemigo de España, Marruecos, era un país dividido, débil y de escasa entidad territorial. Sin embargo, ha sido España, su potencial víctima quien ha trabajado denodadamente por unificarlo, fortalecerlo y engrandecerlo.

*En el norte de �frica, es claro que nuestro enemigo era (es) Marruecos, nuestro amigo era (¿es?) el pueblo saharaui, y el enemigo de nuestro enemigo era (es, mientras los islamistas no lleguen al poder) Argelia. Pero la cesión del Sahara no sólo ha fortalecido a nuestro enemigo, sino que además ha debilitado a nuestro amigo (saharauis) y al enemigo de nuestro enemigo (Argelia).

*Podría pensarse que Marruecos estaría satisfecho con España, una vez que ésta concedió la independencia de la zona norte del Protectorado (1956), reconoció de facto la ocupación marroquí de casi todo el Ifni (1957-1958), obtuvo la zona sur del Protectorado (1958), consiguió el apoyo de España frente a la rebelión de los rifeños y de los erguibat (1958) y, por si fuera poco, no fue atacada directamente por España pese a su directa implicación en la agresión a Ifni y al Sahara en 1957. Pero todas estas cesiones del Estado de una Nación que se definía como "una, grande y libre" a un Estado harapiento no hicieron sino aumentar la ambición de éste.

*Marruecos ya no se contentaba con el dominio de facto de casi todo el Ifni, sino que exigía la humillación española: quería que España de iure reconociera el dominio marroquí y sin renunciar a nada a cambio


10. España, Marruecos, Francia, Sahara, EEUU y el neocolonialismo

*El apoyo de Francia podría haberse intentado persuadiéndola de lo negativo a largo plazo que puede ser para sus intereses que exista una potencia autóctona de tipo medio, como Marruecos, que pueda desasirse de su tutela y aun neutralizar su influjo en otros países de la zona (Magreb, Mauritania, Senegal, etc.

*En segundo lugar, el interés para España (¡!) de un Marruecos fuerte y prooccidental (cuando a España le interesa un Marruecos débil y a ser posible antioccidental para que la ayuda de EE.UU. se vierta en España y no en Marruecos).

*La diplomacia española podría haber jugado contra Hassán utilizando su misma combinación de cartas. Es decir, que sería más "rentable" para EE.UU. el apoyo a España (que podría incluso con el POLISARIO crear un Estado saharaui controlado longa manu desde Madrid), que el apoyo a un rey debilitado como Hassán, con riesgo de ser derrocado de forma violenta. Es más, España, con una victoria en el Sahara hubiera contribuido al derrocamiento de Hassán y su sustitución por un militar afecto a los EE.UU.


*La entrega del Sáhara supuso una frustración desde ambas perspectivas. En primer lugar, se privó a los españoles de enfrentarse (lo que es algo distinto que hacer la guerra: pudo haber enfrentamiento sin haber llegado a la guerra, y la Marcha Verde es un ejemplo elocuente) con su enemigo secular, cultural y geopolítico. Al desaparecer el enemigo común desaparece uno de los elementos de cohesión interna. Pero también, en segundo lugar, se frustró una gran empresa colectiva cual era la de haber procurado el nacimiento, consolidación y desarrollo de un nuevo Estado que hubiera, necesariamente, mantenido unos importantes lazos filiales con España.

*la penosa entrega del Sahara ha supuesto un aumento de la influencia francesa en el Magreb a costa de España. España podría haber jugado un importantísimo papel en la zona. De una parte, mantenía crecientes y muy importantes relaciones con Argelia (contrato del gas), país que, por contra, se hallaba bastante distanciado de París. De otra parte, en un Sahara independiente, es indudable el peso que hubiera tenido Madrid


11. Las colonias de Ceuta y Melilla

*Todo lo dicho en relación con las Islas Afortunadas puede reproducirse en relación con los territorios españoles del Norte de �frica (Ceuta, Melilla, Peñón de Vélez, islas Alhucemas e islas Chafarinas).

*En primer lugar, la existencia de un Sahara independiente y aliado de España en el sur de Marruecos o la presencia de un conflicto bélico o diplomático en el sur de Marruecos son elementos que contribuirían a concentrar la atención de este país en ese problema meridional dejando de lado una posible política de agresión bélica o diplomática en su parte septentrional (Ceuta y Melilla).

12.. Economía

*Si se consolidara el dominio marroquí, la explotación plena y pacífica de los fosfatos del Sahara convertiría a Marruecos en poseedor de las tres cuartas partes de las reservas mundiales de fosfatos, lo que de facto le situaría en una posición de monopolio peligrosísima ante la eventualidad de que Hassán, si así conviene a su permanencia en el trono, dé un giro antioccidental y proislamista, o de que, ante la corrupción del régimen hassaniano, los islamistas se hagan con el poder. Es mucho más prudente que las reservas de un mineral tan estratégico como los fosfatos estén en varias manos y no sólo en unas.

*En primer lugar, Argelia está abandonando el socialismo y abrazando el capitalismo (si los integristas no lo impiden). Ello supone que también se podrían hacer negocios con Argelia y, por ende, con su protegido, el POLISARIO. Es más, el apoyo de la posición argelina y saharaui sería la vía para que los EE.UU. iniciara una penetración ideológico-económico en un espacio no hollado por ellos hasta ahora. En unas circunstancias en que la RASD asumiría la economía de mercado sería peligroso dejar en manos de un Marruecos demasiado listo y poco fiable el monopolio mundial del mercado de los fosfatos.

*económicamente, la ocupación española del Sahara (o la independencia del Sahara formando un Estado amigo), por una parte, facilitaría las actividades pesquera y portuaria canarias sin crear una dinámica de competitividad que pudiera perjudicar a las islas y, por otra, constituiría un mercado natural para los productos canarios

Todos los textos están extraídos de:

Carlos Ruiz Miguel, EL SAHARA OCCIDENTAL Y ESPAÃA: HISTORIA, POLÃ?TICA Y DERECHO. ANÃ?LISIS CRÃ?TICO DE LA POLÃ?TICA EXTERIOR ESPAÃOLA (Libro publicado por la editorial Dykinson, Madrid, 1995)

No se han reproducido, pero se recomiendan, los párrafos en que se âexplicaâ? la matanza de El Aaiun (1970) realizada por la Legión Española. También todo el capitulo en que se vincula el expansionismo en Marruecos con la defensa de España frente a los nacionalismos âseparatistasâ? disgregadores. No tiene desperdicio tampoco la parte sobre el POLISARIO como barrera contra el islamismo...

El libro se ha descargado en la dirección web:
http://tomdsm.multimania.com/sahara.html
Mira també:
http://tomdsm.multimania.com/sahara.html

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Comentaris

Re: HABLEMOS CLARO SOBRE MARRUECOS
01 jun 2004
Marruecos ademas de ser un pais imperialista es una dictadura asesina.
Re: HABLEMOS CLARO SOBRE EL SAHARA
03 jun 2004
Más debate:

http://madiaq.indymedia.org/news/2004/06/7542.php

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