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La primera escuela fundada por piqueteros - Siempre estamos dando el primer paso
30 mai 2004
RAUL ZIBECHI

Hace unas semanas comenzó a funcionar la escuelita del Movimiento de Trabajadores Desocupados de La Matanza en una de las zonas más pobres del Gran Buenos Aires. Las experiencias de Macali en Brasil, y Solano y La Juanita en Argentina representan esfuerzos sociales para tomar el destino en sus manos.
Ocupación reciente en Buenos Aires
Fotografía: Indymedia Argentina/Andrés López
Es la primera escuela que echa andar un grupo piquetero en Argentina, construida por vecinos del barrio y mantenida con recursos obtenidos de sus propios emprendimientos productivos: panadería, talleres de serigrafía y de costura. Para el movimiento piquetero es un paso gigante en doble sentido: lo da el único grupo que nunca aceptó subsidios estatales para sus miembros desocupados y se produce en un momento de agudo reflujo de las luchas del sector.

Es un primer paso. Tal vez le sigan otros en esa dirección, de grupos que se atrevan a encarar uno de los más importantes desafíos para un movimiento: tomar la educación en sus propias manos. La generalización de la experiencia iniciada en La Juanita es sólo una posibilidad: nada asegura que así vaya a suceder. Sin embargo, como demuestran los movimientos populares en nuestro continente, estos primeros pasos son tan inciertos como necesarios.

Así como el Movimiento de Trabajadores Desocupados (MTD) de La Matanza puso en marcha su primera escuela, hace 25 años los sin tierra de Brasil empezaron por una escuela. Ahora tienen mil 500 escuelas en las 22 millones de hectáreas que abarcan sus asentamientos; ahí estudian 150 mil niños con unas 4 mil maestras, muchas de ellas formadas por el propio movimiento.

Macali, el inicio de los sin Tierra de Brasil

El 7 de septiembre de 1979, en plena dictadura militar brasileña, 110 familias ingresaron a Macali, un área fiscal de Río Grande del Sur apropiada por una empresa maderera. Esas familias eran el remanente de un contingente mayor de campesinos sin tierra que en los sesenta había ingresado en la reserva indígena de Nonoai y fue expulsado en 1978 por los propios indios. Tras varios intentos fallidos de quienes acampaban cerca de la reserva con el apoyo de la Comisión Pastoral de la Tierra, el centenar de familias planeó la ocupación.

La noche del 6 de septiembre llegaron en camiones a Macali, instalaron una cruz con la bandera de Brasil y construyeron sus primeras viviendas. Aquellos precarios ranchitos de madera techados con pasto seco contrastan vivamente con la organización de los campamentos de los sin tierra años más tarde.

La policía militar intentó desalojarlos, pero, mujeres y niños formados en torno a las barracas, lo impidieron. Al final, el gobierno les entregó la tierra. Fue la primera ocupación victoriosa de ese periodo, representó el reinicio de las luchas por la tierra y contribuyó a la formación del Movimiento de Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST). Aunque en los meses siguientes se produjeron otras ocupaciones, el movimiento como tal se constituyó en 1984. Aquellas 110 familias no sabían que estaban comenzando a escribir una de las más singulares historias de lucha en América Latina.

Barrios planeados por colonos pobres

En septiembre de 1981, cuando el general Viola encabezaba la dictadura argentina, 100 familias ocuparon dos hectáreas en San Francisco Solano, Quilmes, una zona que el entonces obispo Novak definió como âuna ciudad sitiada por el hambreâ?. Los ocupantes marcaron 14 manzanas y construyeron sus viviendas dejando espacios para calles y equipamientos comunitarios. En asamblea bautizaron al nuevo barrio como La Paz.

Al hacerlo así, rompían con la tradición de las villas, donde la agregación individual genera una trama caótica y reproduce la exclusión. Los ocupantes pertenecían al incipiente movimiento de comunidades eclesiales de base, que en la zona sumaban más de 60.

El 4 de noviembre de ese año, mil familias ocuparon 102 hectáreas en la misma zona, formando los barrios Santa Rosa, Santa Lucía y El Tala. Tres semanas después, 3 mil 500 familias ocuparon 109 hectáreas y formaron San Martín y Monte de los Curas.

La organización colectiva era impulsada por el sacerdote Raúl Berardo, que había estado en el sur de Brasil y conocía los primeros pasos del movimiento sin tierra. Berardo se empeñó en que los ocupantes de los âasentamientosâ? demarcaran un lote (20 pasos por 11) por familia bajo la consigna de âno hacer villaâ?.

Cuando llegaron las máquinas a destruir las precarias viviendas, Berardo se puso en primera fila, mujeres y niños detrás, luego los hombres. Ese día, noviembre de 1981, la represión cedió pero se instaló un cerco policial que duró seis meses, hasta el comienzo de la guerra de las Malvinas.

Entonces 14 niños murieron por diarrea sin recibir atención médica. En pocos años, los asentamientos como forma de ocupación colectiva y planificada de tierras para construir viviendas y crear otra ciudad dentro de la gran ciudad se extendió a todos los rincones del Buenos Aires pobre; saltó fronteras y llegó a Uruguay, Paraguay y a otros países del continente.

Experiencias colectivas potentes,
resultados inciertos

Los primeros asentamientos de Solano se convirtieron en un modelo de ocupación y organización, incluso para quienes en 1986 encabezaron las ocupaciones en Laferrére (La Matanza), donde está la escuela del MTD. Hoy miles de hectáreas son ocupadas por pobres sin techo y sin trabajo. En esos espacios nació, creció y se desarrolla el movimiento piquetero, encabezado por los hijos y nietos de aquellos pioneros, que lucha por una vida digna, produce sus alimentos y cuida la salud de forma colectiva. Y ahora, de a poquito, también enseñan a sus hijos.

En los dos primeros casos, las ocupaciones âel primer paso de movimientos tan diferentesâ se produjeron bajo dos dictaduras militares, cuando el movimiento social vivía un fuerte repliegue, y contribuyeron a relanzar el movimiento popular sobre nuevas bases. La iniciativa de La Matanza ocurre cuando el movimiento social argentino está en repliegue, con la diferencia que ahora gobiernan el país personas que enarbolan un discurso ây a veces una prácticaâ progresistas.

Los que ocuparon la hacienda Macali y los que crearon los asentamientos en Solano no sabían que detrás de ellos vendrían miles y miles de miles. Hoy, los pioneros en materia escolar son los miembros del MTD de La Matanza. No saben, no sabemos, si el movimiento se encamina a tomar en sus manos la educación. En todo caso, la iniciativa vale la pena. Es parte del crecimiento interior del movimiento, cuando las mejores energías están volcadas a la experimentación, en vez de repetir lo ya sabido y mil veces probado, aun cuando se sepa que es un camino estéril.

El movimiento social no crece por acumulación, como el capital. Algunas experiencias potentes como las de Macali y Solano, y otras, resuenan sin que sepamos muy bien por qué. Otras manos, en lugares a veces distantes, pero impulsadas por idéntica necesidad de vida, toman iniciativas inspiradas en experiencias previas. Saben el paso que están dando, pero nunca tendrán la certeza de que será seguido por otros. Siempre estamos dando el primer paso.

Hace unas semanas comenzó a funcionar la escuelita del Movimiento de Trabajadores Desocupados de La Matanza en una de las zonas más pobres del Gran Buenos Aires. Las experiencias de Macali en Brasil, y Solano y La Juanita en Argentina representan esfuerzos sociales por tomar el destino en sus manos
Mira també:
http://www.jornada.unam.mx/2004/may04/040530/mas-raul.html

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Comentaris

Re: La primera escuela fundada por piqueteros - Siempre estamos dando el primer paso
31 mai 2004
No digáis que no aceptáis subvenciones (y cosas peores)...
- Siempre estamos dando el primer paso
31 mai 2004
ENHORABUENA!! la lluita continua i la educacio és el gran pas per a la marxa
Sindicat Terrassa