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Notícies :: globalització neoliberal : ecologia : xarxa i llibertat
Transgénicos, nuevo orden y miseria
26 mai 2004
Mariano Cereijo Gelo

Correo electrónico: marianocege ARROBA yahoo.es

Los transgénicos no producen más que los cultivos convencionales y, según la FAO, el hambre aumentó en los últimos años; como también aumentaron las hectáreas destinadas a cultivos transgénicos.
El Fukuyamazo

Dicen que el socialismo fracasó. Sin embargo, muy pocos tosen encima de su legado sin enfrentarse a una paliza en las urnas, a unas huelgas generales o a pagar horas extras a los cuerpos armados antimotines.

La caída del bloque soviético es consigna fundamental para apuntalar el denominado "nuevo orden mundial" que erupciona con más virulencia después del 11 de septiembre del 2001 y se consolida con la ocupación militar de Irak, mostrando sus rostros más repugnantes, detestables y fascistoides.

"Absolutismo económico, unilaterismo político y hegemonismo militar, es la santa trilogía a la que debemos someternos y adorar", sentencia Saúl Lewites. Trae como consecuencia principal la crisis del Estado-nación. La matrixdemocracia.

Ahí tenemos el ejemplo de España en la guerra de Irak. Durante las semanas previas a la ocupación, la cracia fue usurpada descaradamente al 92 por ciento del demos que estaba en contra de la guerra chapapotera. El 14 de febrero de 2003, en más de 85 manifestaciones, siete millones de españoles unificaron sus voces en un claro ¡No a la guerra!; Aznar ni se inmutó. El voto del 14 de marzo recuperó la dignidad que unos cuantos usurparon en nombre de la lucha contra el terrorismo.

En el Caribe costarricense, el demos vive una situación de pobreza y explotación en manos de transnacionales bananeras. La cracia está en manos de un gobierno que hace oídos sordos a un demos vapuleado, empobrecido y humillado.

En Costa Rica, compañeros y compañeras sindicalistas, ambientalistas, cristianos de base, funcionarios, etcétera, se unificaron alrededor del Foro Emaús en busca y lucha de los derechos de los trabajadores bananeros. Que el político de turno no haga caso, es otra cosa.

Para entender el papel y la suerte de los transgénicos en este "nuevo orden mundial" es necesario comprender que dichos organismos no surgen como una bendición solidaria y humanista, sino todo lo contrario. Irrumpen como productos empresariales cuyo único fin es que unos pocos lucren exageradamente, mientras monopolizan la alimentación en el mundo. Bajo esta premisa es fácil deducir que los cultivos y alimentos transgénicos pulularán como peces en el agua, bajo las faldas del nuevo orden.

En el ámbito económico, el neoliberalismo se convierte en la doctrina imperante (absolutismo económico). Es la reina madre de las hipocresías, la mayor mentira jamás contada, y una oportunidad única para hacer la trampa antes que la ley.

El neoliberalismo supone suprimir y eliminar todo tipo de barreras al comercio y a la economía. Una de ellas es el Estado-nación que tradicionalmente ha dirigido y gestionado la economía a fin de mejorar la calidad de vida del demos. Pero además, los acuerdos y tratados neoliberales (tratados de libre comercio —TLC—) abandonan el mero campo económico para manosear otros ámbitos "sagrados" e intocables para la sociedad como son la educación y la salud. Al Estado le usurpan el papel como facilitador de los derechos y servicios más elementales para su pueblo. Ahora, éstos deben ser rentables o privatizados. Después, que los compre quien pueda.

Atrapados por las patentes

El neoliberalismo debe permitir la entrada, cultivo y consumo de los transgénicos, ya que antepone el libertinaje económico y comercial a cualquier otra premisa. Los riesgos para los agricultores de los países del sur serán los siguientes:

1. Las multinacionales avasallarán, apabullarán y engañarán a los agricultores para que utilicen las semillas transgénicas. Esta maniobra es clave y puede maquillarse con reuniones espectaculares, almuerzos suculentos y discursos tergiversados de científicos y técnicos. Se podrán enmascarar detrás de una supuesta aureola solidaria, a través de proyectos de organizaciones no gubernamentales (ONG), programas estatales, financiamiento extranjero y de organismos multilaterales. Utilizarán las mismas pamplinas de siempre: mayor producción, reducción de herbicidas, etcétera.
2. Una vez engañados, las leyes de propiedad intelectual -tema fundamental de los TLC- que protegen las semillas transgénicas atarán y angustiarán al agricultor mediante la firma de contratos.
3. En los TLC se establece que cualquier maniobra que pretenda invertir los contratos o los acuerdos alcanzados podrá ser denunciada en tribunales internacionales.
4. Las multinacionales podrán patentar semillas tradicionales, que junto a las patentes de semillas transgénicas garantizarán el monopolio. Podrán, incluso, manejar en un futuro el comercio de ambos productos. La alimentación quedará en manos de las multinacionales, desapareciendo paulatinamente la soberanía alimentaria de cada país.
5. La introducción de cultivos transgénicos no tradicionales entre el pequeño y mediano agricultor necesitará de intermediarios que los trasladen al mercado internacional. Estos intermediarios son los que compran barato y venden caro, enriqueciéndose ellos y empobreciendo al agricultor.
6. Los transgénicos no siempre producen más, aunque sí elevan los costos. En esta situación, el agricultor debería aumentar el precio de venta para ganar. Pero no lo podrá hacer, pues los productos subsidiados de Estados Unidos y Europa podrán obtenerse más baratos por la desaparición de los aranceles en cada país.
7. La eliminación de aranceles reducirá los ingresos del Estado, lo cual dificultará la modernización del agro para hacerlo más competitivo y atractivo en los mercados nacionales e internacionales. El Estado quedará suplantado en muchas de sus funciones tradicionales, por lo que el agricultor tendrá que hacer frente a los nuevos retos, patentes, asimetrías y normas; solitariamente enfrentado con grandes multinacionales, intereses económicos y competencia subsidiada y desleal.
8. El agricultor se enfrentará a una nueva cultura de la producción, que lo hará más dependiente de la multinacional. La agricultura de subsistencia, las semillas autóctonas, los métodos tradicionales, etcétera, quedarán en peligro de extinción.
9. Observará atónito cómo sus cultivos y su trabajo es rechazado y menospreciado por la sociedad y los consumidores. Por eso, muchos importadores, supermercados, restaurantes, etcétera, están evitando los alimentos transgénicos. No habrá demanda.
10. El agricultor y la ciudadanía en general deberán sufrir y pagar los daños al medio ambiente que originan los transgénicos. Aunque inicialmente pueda reducirlos, tendrá que afrontar el paulatino aumento en el uso de agroquímicos, cuando las respectivas plagas adquieran resistencia a los mismos. Tendrán que hacer frente a las "supermalezas" y sufrir las consecuencias de la contaminación y filtración genética. Los nuevos y emergentes cultivos transgénicos biofarmacéuticos convertirán su parcela en una auténtica y peligrosa industria química, susceptible de contaminar y transmitir dichas sustancias a otros cultivos de una forma incontrolable y desconocida.
11. Las inversiones a efectuar por cualquiera de las grandes multinacionales prácticamente no estarán sujetas a ninguna restricción, ni tendrán que converger en ningún tipo de plan nacional de desarrollo. El "trato nacional" a las empresas extranjeras les permitirán competir en igualdad de condiciones con institutos, universidades e instituciones locales ante cualquier proyecto relacionado con la alimentación y la agricultura.
12. En un futuro, los agricultores se podrían ver obligados a firmar seguros por daños a terceros ocasionados por sus organismos genéticamente modificados (OGM) a otros cultivos normales.
13. Tendrán que sufrir, atónita y paupérrimamente, las peculiares y burocráticas normas proteccionistas y fitosanitarias que los países del norte establecen, mientras obligan a los del sur a liberalizar su mercado agrícola y permitir la entrada de productos subsidiados del norte.

La guerra fría por la "seguridad alimentaria"

La sociedad civil y los diferentes movimientos ambientalistas, de consumidores, etcétera, defienden y apoyan la nueva directiva europea sobre etiquetado. Pero hay que analizar con bisturí el gran cisma entre los países pobres y ricos en materia agrícola, para encontrar otro sentido a esta directiva.

Los países del sur exigen la eliminación de los subsidios a la exportación y las ayudas directas que los agricultores del norte reciben de sus gobiernos; especialmente, los grandes terratenientes y empresarios agrícolas. Según el Banco Mundial, dichos subsidios alcanzan los 310 mil millones de dólares. También exigen la supresión de aranceles, que impiden el acceso de sus productos en los mercados del norte. Según datos del Banco Mundial, los aranceles que encarecen los productos del sur despojándolos de cualquier atractivo para el consumidor ascienden a 100 mil millones de dólares.

En la última cumbre de la Organización Mundial de Comercio (OMC) en Cancún, quedó patente el gran fraude del neoliberalismo. Los países del sur se agruparon en el G22, exigiendo a Estados Unidos y la Unión Europea la liberación de su mercado agrícola. Éstos presentaron una propuesta mínima y muy opaca, para reducir algunos subsidios en la exportación y por eso Cancún fracasó. No se llegó a ningún acuerdo, aunque más tarde o temprano, los países ricos tendrán que consensuar algo con los pobres, si no quieren perder importantes tajadas en otros campos.

Por lo tanto, hay que buscar caminos alternativos para controlar la importación de productos agrícolas que puedan competir en mejores condiciones con la producción local.

La Unión Europea tiene claro el avance de cultivos y alimentos transgénicos. Conoce quiénes son sus principales competidores en agricultura, sabe qué pueden apostar por los transgénicos, que éstos son muy difíciles de controlar y que pueden filtrarse y contaminar producciones no transgénicas. Por lo tanto, si se logran legislar los transgénicos se puede controlar el mercado.

Esta dimensión de la directiva europea se vería potenciada ante rumores como la posible desaparición de la moratoria de facto. Además, desde Europa se están fomentando los organismos transgénicos, muy a pesar de esa especie de guerra fría emprendida contra Estados Unidos que, hábilmente, se ha decorado como una lucha romántica por la seguridad alimentaria de los europeos.

Esta doble moral de la Unión Europea le permitiría, por una parte, expandir "sus" OGM, y por otra, controlar la entrada de alimentos, extendiendo una barrera proteccionista muy bien disfrazada de cara a la sociedad europea, que se abriría o cerraría atendiendo a la oferta y demanda interna de alimentos.

Otro ejemplo lo constituye Estados Unidos, la meca del nuevo orden mundial, que aprobó una ley que le permite dosificar y manejar la importación de productos agrícolas. Es la Ley de Seguridad en la Salud Pública, Preparación y Respuesta contra el Bioterrorismo de Estados Unidos que entró en vigor recientemente.

Con la ya típica monserga aburrida y psicótica de la amenaza terrorista, ahora el vaticano del nuevo orden especula que el atentado contra Estados Unidos podría venir en forma de comida. Por eso se deben establecer controles y medidas a la importación de comestibles.

En el ir y venir de declaraciones en el marco de las negociaciones del TLC entre Centroamérica y Estados Unidos, el subsecretario de Comercio para Acceso a Mercado y Cumplimiento de Estados Unidos, William Lash, llegó a decir refiriéndose a dicha ley que "...está hecha para asegurar que los alimentos genéticamente modificados que entren a Estados Unidos no constituyan un peligro para su gente..."

¿Quiere decir el señor Lash que los millones de hectáreas de cultivos transgénicos que se producen en su país son ricas y nutritivas, mientras que las pocas que se producen en Centroamérica son nocivas?

¿Está diciendo que las multinacionales norteamericanas pueden vender semillas a los agricultores centroamericanos, que una vez convertidas en alimentos, pueden constituir un peligro para la gente?

Entonces, ¿por qué permiten que sus multinacionales las comercialicen? ¿O piensa qué los gobiernos y empresas centroamericanas tienen patentes transgénicas indigestas para su ciudadanía? ¿Cómo puede ser que el país que tiene la poca vergüenza de introducir transgénicos no aptos para consumo humano en ayuda alimentaria ahora hable de seguridad alimentaria? ¿Cómo puede ser que el país que amenaza y chantajea a los países que rechazan los transgénicos ahora sea quien los rechace? ¿Cómo puede ser que el país que denuncia a otros que, supuestamente toman medidas sanitarias al respecto, ahora las tome él?

En el fondo de toda esta cuestión lo único que existe es la ambición por parte de los dos bloques económicos más fuertes de dominar la alimentación del mundo a través de sus empresas. Los transgénicos representan el modelo a seguir porque aumentan los réditos de sus multinacionales y eliminan del agricultor (y por extensión, del resto de los mortales) cualquier control, independencia y capacidad de decisión sobre sus cultivos y alimentos.

Ambos bloques deben resguardar también su protección local a fin de evitar crisis en sus sectores agropecuarios. Las medidas arancelarias y los subsidios están en tela de juicio y mostrando el doble rasero del neoliberalismo real; por lo tanto, se deben buscar caminos alternativos. Paradójicamente, ambos bloques han optado por legislar la entrada de transgénicos como una medida proteccionista no arancelaria que permitirá dosificar sus importaciones.

Y mientras tanto, los agricultores se verán reducidos a su mínima expresión. Deberán afrontar los vaivenes del mercado atados por las patentes, ahogados por los costos, machacados por los créditos y atrapados en los nuevos paquetes tecnológicos. En el peor de los casos, las barreras no arancelarias se convertirán en murallas chinas infranqueables que les harán perder todo.

Para los consumidores, los transgénicos en el neoliberalismo del nuevo orden mundial supondrán la erosión y progresiva pérdida de la seguridad alimentaria. La superposición de los intereses corporativos a los nacionales será total.

La figura de los gobiernos soberanos sufrirá una metamorfosis, trasformándose en conglomerados fríos y distantes de marionetas de cuello blanco, que permitirán la invasión masiva de transgénicos, tanto en forma de cultivo como en forma de alimento. El libre mercado permitirá a los intereses económicos, usurpar aun más a la ciudadanía, los instrumentos para consumir de una forma segura y libre, enfrentándose a los riesgos -cada vez más elocuentes- de los cultivos y alimentos transgénicos.

Las consecuencias serán las siguientes:

1. La principal, estriba en los riesgos para la salud derivados del consumo de transgénicos. Dichos riesgos, se multiplican con el fenómeno de filtración genética por el cual trazas transgénicas pueden aparecer involuntaria, desconocida e inevitablemente en alimentos y cultivos normales. El caso del maíz Star Link ilustra la gravedad del asunto pues no es apto para consumo humano. Sin embargo, logró filtrarse en la dieta humana.

2. Ante cualquier riesgo para la salud humana, los consumidores carecerán de información o la misma será manipulada.

3. Los productos alimentarios estadounidenses, invadirán los mercados internacionales, compitiendo y desplazando los productos locales. Esto sucede porque dicho país subsidia su agricultura, su tecnología está más avanzada, sus productos son más competitivos y los acuerdos que firma con otras naciones, le benefician claramente. Por lo tanto, los mercados se verán llenos de productos y alimentos norteamericanos, repletos en su interior de material transgénico.

En México, desde la entrada del TLC con Canadá y Estados Unidos, la importación de maíz desde Estados Unidos se ha multiplicado por 17. Eso significa también, que desde la firma del TLC los consumidores mexicanos se exponen con más facilidad a consumir maíz transgénico importado desde Estados Unidos.

4. Colonización alimentaria o el génesis de las "repúblicas soyeras". Desde que los campos argentinos se llenaron de la soya transgénica de Monsanto, las campañas mediáticas e institucionales sobre las maravillas de este alimento se multiplicaron, a pesar de las dudas sobre su seguridad. Por lo tanto, no sólo bastará con crear la oferta; también habrá que crear la demanda. Aunque se engañe y se juegue con la alimentación y la seguridad de millones de personas. Ver al respecto los textos de Benjamín Backwell y Pablo Stefanoni Soya transgénica y crisis alimentaria, en La Jornada Ecológica del mes de febrero del 2003.

5. Con la invasión de los productos transgénicos, los consumidores adquirirán productos alimentarios que seguirán atiborrados de todo tipo de plaguicidas y productos químicos.

6. La apertura de mercados permitirá la occidentalización alimentaria, con la infiltración de nuevos y variados productos prefabricados, que llevarán en su interior ingredientes transgénicos.

7. El Estado puede quedar muy mermado en sus funciones de informar, intervenir, legislar y prevenir. Cualquier intento de entrometerse en los negocios de las multinacionales que promueven los transgénicos, podría acabar en un juicio ante un tribunal internacional.

Se han creado estancias para la denominada "resolución de controversias" entre las partes. Por ejemplo, entre un Estado y una multinacional. El Banco Mundial financia el Centro Internacional de Arreglo de Diferendos Relativos a Inversiones (CIADI). La OMC cuenta con el Órgano de Regulación de Diferendos, formado en cada caso, por entre tres y cinco personas designadas por las partes implicadas y la propia OMC. La disputa no está abierta al público y algunos casos resueltos demuestran que las sentencias que emiten ambos órganos se basan únicamente en criterios comerciales y económicos suscritos en acuerdos y tratados.

Imaginemos que un país se negara a importar y cultivar OGM, ante las dudas que generan éstos para las personas y el ambiente. La OMC, arguyendo que dicha prohibición es un obstáculo al libre comercio, podría obligarle a importar forzosamente los cultivos y alimentos transgénicos, arriesgando la salud de sus ciudadanos y del ambiente. Y a modo disuasorio, la OMC podría establecer sentencias y sanciones al país que atente contra el libre comercio y cuyo único crimen fue proteger a su ciudadanía ante un riesgo inminente.

Obsérvese cómo las leyes, los gobiernos y los juzgados de un país (Poder Legislativo, Ejecutivo y Judicial) son relegados por los acuerdos neoliberales y su "resolución de conflictos". Aún recuerdo cuando el profesor de educación primaria nos explicaba que en cualquier democracia, los tres poderes deben ser independientes y separados. Ahora, en pleno siglo XXI, la OMC legisla, ejecuta y juzga.

A nivel social y político, la decadencia de la democracia y la renovada dictadura del capital (unilaterismo político) han usurpado al demos cualquier participación activa y decisiva en este debate. Las estadísticas hablan de un claro rechazo a los transgénicos. Sin embargo, ya los tenemos en nuestros platos. Las opiniones de la sociedad civil son obviadas sistemáticamente. Los espacios son cerrados herméticamente.

Los señores del nuevo orden anteponen el capitalismo multinacional, a la voluntad del demos que les privilegió la cracia. Promueven y firman las leyes que permiten el cultivo, consumo y libre tránsito de los transgénicos. Repiten, como loros, los argumentos solidarios y esperanzadores que anteriormente han pronunciado las multinacionales.

Como en cualquier dictadura, la propaganda juega un papel decisivo. Los reverendos del nuevo orden siguen coloreando y dirigiendo la información a su antojo. Compran espacios pagados o páginas de opinión para decirnos las benevolencias transgénicas. Las grandes corporaciones mediáticas forman parte de la secta. Son censuradas si se salen del redil y se autocensuran para competir mejor.

Como cualquier producto de mercado en un mundo capitalista, si la demanda exige conocer las intimidades de Letizia y Felipe, la oferta periodística acude allí sin pensarlo.

Ante semejante panorama, la izquierda y la sociedad se sienten apabulladas ante el excesivo trabajo que el nuevo orden impone. La primera está como fuera de lugar. Ha perdido amor propio. Necesita mutar y adaptarse. La segunda anda perpleja, hipnotizada y deambulante ante la rapidez con la que suceden los acontecimientos en este Nuevo Mundo. Mientras, los transgénicos se filtran en sus canastas para ser consumidos.

En el sólido totalitarismo del nuevo orden, ese trabajo errante emprendido por la izquierda y la sociedad se puede convertir en inútil e inoperante, con el riesgo de desembocar en desgaste, desesperanza y hastío.

¿Será Irak en los próximos años, una potencia mundial en el cultivo de transgénicos? Si la respuesta fuera positiva, quedaría demostrado que el hegemonismo militar del nuevo orden mundial facilitará el consumo y cultivo de transgénicos.

En principio, si llega ayuda alimentaria donada por la USAID, seguramente incluirá alimentos con material transgénico. Después, hay que mirar con lupa aquellas empresas que se asienten por Bagdad bajo el nuevo régimen. Puede ser que, escondidas entre las multinacionales petroleras o constructoras, aparezcan las biotecnológicas con sus patentes y sus semillas, dispuestas a caer sobre el agricultor iraquí. Posiblemente en los planes de Bush, la invasión a Irak tenía un arco de intervención mucho más amplio que el petróleo.

Si más tarde el panorama se tranquiliza y permite el trabajo de ciertas ONG, cuidado con aquellas de dudosa procedencia que desarrollen programas y proyectos entre los agricultores.

En la dialéctica que utiliza el nuevo orden para referirse al futuro de Irak se utiliza conscientemente el término "reconstrucción". En el fondo, independientemente de que esté en manos de Estados Unidos, de una prefabricada Asamblea Provisional o de Naciones Unidas; dicha reconstrucción no es más que una occidentalización.

Aparte de los rasgos administrativos occidentales, pronto en Irak florecerán los McDonald's, los celulares y las pinceladas más comunes de la cultura única. Disneylandia será el atractivo cultural del futuro, en detrimento de los tesoros históricos destruidos durante la ocupación.

En Nicaragua ya sucedió. La esperanza y la ilusión de una revolución quedó borrada a través de una guerra civil sintética, diseñada desde los laboratorios de la CIA, que devolvió el poder a la derecha. Hoy, trece años después, Nicaragua es un país pobre, pero con una mentalidad capitalista desorbitante entre sus gentes. La supremacía y opresión militar derivó en gobiernos serviles que han facilitado la occidentalización del país.

Hasta hace pocos años, el mundo vivió sin petróleo. Pero desde siempre, el mundo se tuvo que alimentar. Los transgénicos garantizan dentro del nuevo orden, el control de la alimentación y ésta no es sólo un negocio: es un instrumento de sometimiento y poder. ¿Qué no hará un país hambriento por dar comida a su gente?

El 70 por ciento de los pobres del mundo viven y dependen de la agricultura y sus alimentos. Una parte se la comen. La otra la intercambian por detergente para lavar la ropa. Otra parte se la regalan al profesor de la comunidad, porque éste no llega a fin de mes. Y el resto, la venden para comprar medicinas, cuadernos y ropa. ¿Qué tal dominar todo el tinglado?

Argumentos existen. No hay que descartar por lo tanto, que las armas químicas del futuro las ubiquen en países que eluden los cultivos transgénicos. Por supuesto que en dichos países se habrá visto a Bin Laden y, por descontado, algo tendrá que ver con el 11-S del 2001.

Y hablando de onces y de septiembres y marzos, al nuevo orden no le convendría olvidar el de 1973. Retumban unas palabras proféticas, que quedaron grabadas en el demos y en la historia. Analgésico ante la rabia por cada niño irakí muerto. Por cada TLC. Combustible para millones de personas que escalan día a día la montaña de la historia en busca de unas alamedas por las que pasar libremente. Todos. Todas. Sin excepción. Sin transgénicos.
Mira també:
http://www.jornada.unam.mx/2004/mar04/040329/eco-c.html

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Comentaris

Re: Transgénicos, nuevo orden y miseria
26 mai 2004
Jo m'he llegit aquesta notícia, i passo de la miaou i el de la patriota i l'idiota. A algú més li interessa més el tema dels transgènics que polemitzar amb una nena?
a mi m'interessa, malgrat em sembla interessant el debat establer per culpa o gràcies al comentari de miau
26 mai 2004
L'Ajuntament de Reus signa el primer conveni pel futur Tecnoparc amb farmacèutica Novartis
by G. SALÓ/El Punt Tuesday May 11, 2004 at 12:13 AM

Novartis assessorarà les empreses que s'implantin al parc tecnològic sobre nutrició
L'Ajuntament de Reus signa el primer conveni pel futur Tecnoparc amb la farmacèutica Novartis
El Punt


Novartis assessorarà les empreses que s'implantin al parc tecnològic sobre nutrició

L'Ajuntament de Reus va signar ahir un conveni de quatre anys amb l'empresa farmacèutica espanyola Novartis per col•laborar en el desenvolupament empresarial i d'investigació del Tecnoparc, el parc tecnològic sobre nutrició que s'ha previst crear a la capital del Baix Camp. És la primera empresa que signa un contracte per projectar el Tecnoparc. L'alcalde de Reus, Lluís Miquel Pérez, va declarar ahir que Novartis serà l'agent tutor per tirar endavant el parc.

07/05/2004
G. SALÓ Reus


«Avui hem posat la primera pedra virtual» del Tecnoparc, va declarar ahir l'alcalde de Reus, Lluís Miquel Pérez. Amb la signatura ahir d'un conveni de quatre anys amb Novartis Farmacéutica SA, es completa, inicialment, la implicació dels tres àmbits que es pretén coordinar pel funcionament del futur parc tecnològic: l'administració (govern i Ajuntament), la universitat (URV) i la iniciativa privada (de moment, Novartis).
Ni Pérez, ni el signant de la farmacèutica, Jesús Acebillo, ni el mateix conveni detallen com s'acabarà concretant la col•laboració entre les dues parts, però el batlle reusenc va avançar ahir que Novartis serà el «tutor per tirar endavant el projecte», i que aquest acord és una «fita molt important per a la construcció conceptual del parc tecnològic».
De totes maneres, sembla ser que la farmacèutica assessorarà tecnològicament les futures empreses que s'instal•lin al parc. De fet, el Tecnoparc vol ser un referent investigador i empresarial en el camp de la nutrició i les ciències de la salut, i Novartis, a més de comercialitzar fàrmacs, executa diferents programes d'investigació sobre biomedicina, biotecnologia i ciències de la salut. Sobre aquest aspecte, el representant de Novartis, Jesús Acebillo, va explicar ahir que la col•laboració de l'empresa anirà enfocada a desenvolupar el concepte de nutrició, «concepte clau en els propers anys», que va desvincular de la visió tradicional de l'alimentació associada a la producció agrícola i que va vincular a la salut.
Respecte a la decisió de Novartis d'apostar pel Tecnoparc, Acebillo va explicar que van conèixer la iniciativa fa un any i els va semblar molt atraient. «És una iniciativa rupturista. No és normal que des de l'administració hi hagi tant convenciment», va dir Acebillo, que va afegir-hi que és un parc pioner a l'Estat espanyol sobre nutrició i va expressar el desig que d'aquí a dos o tres anys el projecte «sigui una realitat».
Pel que fa als processos de creació del Tecnoparc, Lluís Miquel Pérez va explicar que la primera fase ha de servir per captar empreses i, més endavant, «generar valor afegit»
nosaltres.vilaweb.com/info/vilaweb/elpunt.noti_elpunt?p_id=-825091
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NOVARTIS “Responsabilidad por un desarrollo sustentable?
by Klaus Werner y Hans Weiss Tuesday May 11, 2004 at 12:15 AM

Productos, marcas:

Medicamentos para perdonas: Berserin, Calcium Sandoz, Codiovan, Coragin, Estraderm, Fenistil, Foradil P, Isidon, Lemocin, Magnesium Sandoz, regulador intestinal Neda, Nicotinell, Optalidon N, Otriven, Rhinomer, Ritalin, Spasmo Cibalgin, Tegretal, Venoruton, Voltaren, Zymafluor D.
Medicamentos veterinarios: Clomicalm, Program, entre otros.
Alimentos de Wander AG: Ovamaltine, Isostar, Ocléa, Aviva.

Pagina web: http://www.novartis.com

Datos de la firma:

Ventas (2000): 22.470 millones de euros
Utilidad antes de impuestos (2000): 4.520 millones de euros.
67.000 empleados en 142 países
Sede: Basilea (Suiza)

Imputaciones:

Financiamiento de ensayos clínicos no éticos, trabas a la fabricación y comercialización de medicamentos vitales en un país en desarrollo.

En 1996 dos firmas suizas, Ciba Geigy y Sandoz, se unieron para formar Novartis. Ésta se cuenta entre las empresas líderes del campo farmacéutico, pero también es un gigante dentro de los fabricantes de medicamentos veterinarios y productos alimenticios varios. Una de las marcas más conocidas de Novartis, desarrollada ya en el año 1909 y distribuida por la subsidiaria Wander, corresponde al extracto de malta Ovomaltine. Otras marcas de uso habitual son de los medicamentos Voltaren, Otriven y Calcium Sandoz. A comienzos de los años ’80 Sandoz ocupó los titulares en los periódicos: se había descubierto que la firma donaba abultadas sumas a los médicos para intentar influir sobre sus decisiones profesionales. En mayo de 2001, Novartis adquirió el 20% de las acciones de su competidora Roche.

También en el año 2001, Novartis Sudáfrica y otras 38 empresas de la industria farmacéutica demandaron al Gobierno sudafricano por violar el derecho de patentes (ver Aventis).

En el Hospital Nyiró Gyula de Budapest, Novartis financió un estudio con sustancia experimental iloperidona (Zomaril) durante el cual muchos pacientes esquizofrénicos no recibieron ningún medicamento eficaz (ver “Medicamentos?). Según la declaración de Helsinki, suscripta por la Asociación Médica Mundial, está prohibido tratar enfermedades graves sólo con un placebo cuando ya existe un medicamento probado. Al cierre de las investigaciones realizadas para este libro (fines del año 2001), la iloperidona estaba por lanzarse al mercado.

Que podemos hacer:

Eleves u protesta a: Dr. Daniel Vasella, Chairman and CEO, Novartis AG Headquarters, Postfach CH-4002 Basilea, Suiza. Envíe cajas vacías de medicamentos Novartis con la exhortación: Schluss mit unethishen Medikamentenversushen! Oder: Billige für arme länder! (¡Basta de ensayos clínicos no éticos! O bien: ¡Medicamentos baratos para los países pobres!)

Información adicional:

http://www.epo.de/bucopharma
La campaña BUKO Pharma monitorea des de hace 15 años las actividades desarrolladas por la industria farmacéutica en el Tercer Mundo. Esta agrupación descubrió numerosas irregularidades y logró generar cambios.
http://www.arznei-telegramm.de
arznei-telegramm , una revista especializada alemana de línea muy crítica, informa permanentemente acerca de prácticas espurias en la industria farmacéutica.

Pág. 262/263

“EL LIBRO NEGRO DE LAS MARCAS?
El lado oscuro de las empresas globales
Klaus Werner y Hans Weiss
Ed. Sudamericana (Buenos Aires)
www.novartis.com
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La bruticia de Novartis
by talp Tuesday May 11, 2004 at 12:18 AM

La Generalitat experimenta amb transgènics
http://barcelona.indymedia.org/newswire/display_any/57359

http://www.blog-buster.net
17 gen 2005
Ciao amici miei! sono http://www.blog-buster.net

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