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Notícies :: criminalització i repressió
Declaración de Marco Camenisch ante el tribunal de Zürich
13 mai 2004
Declaración de Marco Camenisch ante el tribunal de Zürich el 10 de mayo del 2004
Frente a la justicia de clase oligárquica en el juicio del 2001 en Coira (Suiza) fue presentada una declaración larga. Esa y otras tantas declaraciones, tomas de posición y escritos de un período de ya casi 25 años, se pueden encontrar casi en su totalidad en diversos idiomas y en  Internet. Además hay varios diccionarios, así que aqui se limita a la entrega de las actas esta declaración. Luego de la declaración del año 1991, muchas cosas cambiaron, pero no de manera fundamental. Mi identidad personal y politica creció y se hizo mas clara.  Soy parte solidaria de la resistencia contra las centrales nucleares, de la resistencia social, ambiental, de la lucha revolucionaria de liberación social contra el dominio de clase y contra la explotación del hombre y de la naturaleza. Más clara y determinada es mi identidad como revolucionario, insurgente, antipatriarcal, radicalmente anticivilización y verde. Como tal, soy solidario con la lucha revolucionaria de liberación de los pueblos y en este marco general, mas específicamente con las luchas de los pueblos considerados indígenas de la Tierra por la libertad, la autoderterminación, la identidad, la dignidad, la tierra y el territorio, sea con los contenidos, la praxis y los objetivos de los ELF-ALF y de las otras expresiones de la lucha de liberación antipatriarcal, antiautoritaria y radicalmente anticivilizatoria. Con ELF-ALF aquí se entiende Earth Liberation Front-Animal Liberation Front.

Pesadísimos son en cambio los saltos de calidad y la expansión de la destrucción de las sociedades, del ambiente natural y de la guerra imperialista de los Estados y del capital, que son siempre mas descaradamente de extrema derecha, patriarcales, racistas, tecnológicos y totalitarios en cualquier nivel. La guerra de conquista, de explotación y de destrucción ya milenaria llevada adelante por los dueños de turno es siempre mas extensa, mortal y final. Otro tanto es obviamente el aumento de la dramática necesidad de continuar la difusión de la lucha de liberación revolucionaria contra cualquier explotación del hombre y de la naturaleza. En la misma medida, con todos los medios y sobre todos los niveles, se hizo mas dura y brutal la represión de los dueños y de sus esbirros contra cualquier resistencia y lucha de liberación. La justicia de clase de los dueños del dinero es uno de los medios de esta represión y guerra a través del predominio de las armas y de la definición de las cosas. Por consiguiente estoy en este lugar como prisionero de guerra y político de la resistencia y de la lucha de liberación revolucionaria, entendiendo por âpolíticaâ? la teoría y la praxis que tiene como fin y objetivo el cambio del desorden reinante y la eliminación de la injusticia, del poder, del dominio, de la guerra imperialista, de la explotación y de la destrucción del hombre y de la naturaleza para la reconstrucción de un mundo justo, natural y pacífico para cualquier ser viviente. No tiene nada que ver, naturalmente, con la âpolíticaâ? como continuación de la guerra de destrucción y de explotación general con otros medios por la pacificación social, nada tiene que ver con la âpolíticaâ? como lobbysmo institucionalizado y falsamente democrático por afirmar los intereses y las devastaciones capitalistas cuya naturaleza es altamente egoista, sin ningun escrúpulo y particularmente vulgar, nada tiene que ver con la âpolíticaâ? como acción para la imposición de la pesada transferencia del poder político y social y de la riqueza social de abajo hacia arriba, nada tiene que ver con âpolíticaâ? como falsificación mentirosa y minimización criminal y desviante de una realidad general que consiste en la amenaza, en el chantaje, en la opresión y destrucción militar y moral constante de las sociedades y de la naturaleza mediante los monopolios privados y estatales sobre la propiedad, sobre la violencia y sobre la definición de las cosas. Como uno de los mas importantes de estos monopolios de la definición y de la violencia, como uno de los mas importantes aparatos represivos político-militares de aquellas invenciones jurídicas que son la propiedad y el Estado, la justicia de clase está en el mundo para afirmar, para justificar y minimizar esta realidad y para negar o de todas maneras falsificar y denigrar, criminalizar y perseguir a las teorías y a las luchas legítimas y necesarias contra esta realidad. En consecuencia obviamente no puedo reconocer alguna legitimación social, política, ética y moral a este tribunal y menos aún a las llamadas autoridades de acción o de persecución penal. Rechazo el rol de acusado, en otras palabras, no estoy aquí presente para la discusión  o la puesta en discusión de la legitimidad de la aplicación de contra violencia, de defensa y ataque sobre el nivel individual y colectivo  de la lucha de liberación. Sin embargo, la institución totalitaria de la justicia de clase sufre de una contradicción interna. Para la propia función y legitimación social y política tiene que exponerse  a un control  y a una crítica pública por lo menos parcialmente sustancial, donde el monopolio de la definición puede sufrir una grieta. Esta contradicción es el lugar donde proponen a las actas y publicamente la declaración de Coira que cité antes y también una declaración publicada recientemente, que contienen unos fragmentos relevantes para este procedimiento y que tratan mas extensamente unos elementos asomados en la presente declaración. La versión de la declaración mas reciente falta de algunas partes que no son relevantes para este procedimiento, pero que son , en cualquier caso ya publicadas integralmente. Es el lugar, donde, aun si en manera muy reducida, puede celebrarse la alegría del encuentro solidario con la gente que me está cercana y sin embargo, en gran parte, directamente desconocida. Es el lugar de mi deber de revolucionario el seguir atentamente el juicio, para poder eventualmente intervenir y contribuir en la contraposición de mi integridad humana y revolucionaria a la omnipotente razón de Estado y a su negación y falsificación de la verdad, con el fin, quizás, de encubrir una contradicción interna que desembocó en un hecho de sangre. Es el lugar donde contraponer a la negación y a la denigración de mi compromiso revolucionario, y en consecuencia de la resistencia y de la lucha revolucionaria en general, la realidad que ninguna justicia de clase podrá nunca ser un lugar de la verdad, de la justicia y de la solución de los conflictos sociales, ya que su rol es la afirmación de la desigualdad, de la injusticia y de la explotación, fomentando y agravando de esta manera los conflictos sociales y la suferencia individual y colectiva. El mismo deber revolucionario hacia mi, hacia la gente cercana a mi en la solidaridad personal, social, política, y generalmente hacia la resistencia y la lucha revolucionaria requiere que con la máxima claridad y determinación reafirme: que, propio en la plena asunción de mis responsabilidades revolucionarias aún como combatiente a mano armada nunca cometí crímenes de guerra matando o ajusticiando unos adversarios militares, y menos que nunca extraños al enfrentamiento, desarmados, no más en condición de dañar, prisioneros, o unos adversarios que no amenazaban de muerte a mi y a otras personas con unas armas o con el poder sobre unas armas. Menos que nunca disparé a la cabeza o peor aun no golpeé a un adversario innocuo herido en tierra. Tales acciones abominables no puedo ni siquiera pensarlas, no disparé ni siquiera a la cruz roja y, naturalmente, ni siquiera nunca a las espaldas de una persona o adversario en huida y desarmado...Tales crímenes contra la humanidad no los hubiera cometido nunca, ni siquiera, ¡con una licencia para matar a caso vestido de algún uniforme! Al contrario, aun con toda la dureza y determinación en la lucha revolucionaria adquirida en tantos años y lugares, yo demostré claramente una práctica, hasta reconocida en tribunal, atenta a la salvaguarda de la vida del adversario, aún asumiendo un riesgo mucho mayor por la propia vida, incolumidad y libertad. Me refiero al enfrentamiento militar de Massa, en Italia donde me limité a disparar intencionalmente y por bien dos veces, con precisión y a distancia cercana sólo al brazo que sostenía el arma del adversario, y esto en una situación de inferioridad según todos los puntos de vista. Es por eso que fui herido, capturado y ahora estoy aquí presente. Por último, de una vez por todas, no tengo ningún tipo de resposabilidad por el homicidio del señor Moser, ocurrido en Brusio en el año de 1989, soldado bien armado y adiestrado para matar por el Estado Suizo de la burguesía oligárquica y financiera.


Marco Camenisch,

nacido el  21/01/1952 en Schiers, Suiza.

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