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Notícies :: antifeixisme : guerra
Asesinos,mercenarios pagados por usa adiestran a marines y hacen las labores mas súcias.Inteligencia usa(cia)ordena torturas a Irakies.
11 mai 2004
Asesinos, mercenarios pagados por Usa directa o a traves de empresas de seg.,(Indirecta),hacen los trabajos súcios y adiestran a putos marine en Irak para torturar entre otras cosas.
Inteligencia Usa(cia)ordena torturas.
Mata marines,mata mercenarios!!Guerra a la guerra!!
BOIKOT USA BOIKOT USA BOIKOT USA BOIKOT USA BOIK
Quién es actualmente el mayor aliado de Estados Unidos en Irak? Un dato: podría no formar parte de la "Coalición de los dispuestos". En su lugar, podrías etiquetarlos como "la Hermandad de los extremadamente bien pagados": mercenarios que trabajan para firmas de seguridad privada en Irak. Se calcula su número entre 5.000 y 15.000. Y, aunque nadie realmente sabe cuántos son, miles más se van a sumar a ellos.

En este momento extremadamente crítico, cuando la acción militar mal concebida puede degenerar en desastrosos estallidos religiosos, ¿quién es el que tiene la última palabra? Este tema está recién recibiendo algo de atención.

Por ejemplo, dos de las acciones más violentas en los últimos días en Irak no fueron lo que pensamos que eran. Un sangriento ataque de cientos de milicianos iraquíes contra los cuarteles del gobierno de EE.UU. en Najaf, la semana pasada, fue derrotado no por valerosos soldados de EE.UU. - como primero hicieron creer a la prensa - sino por ocho mercenarios de una firma de seguridad privada estadounidense.

Según el Washington Post, esa compañía, Blackwater Security Consulting, incluso llamó su propio helicóptero para rescatar a un marine herido y para aprovisionar a sus propios hombres cuando el ejército de EE.UU. no apareció.

¿Y esos cuatro "contratistas" que fueron descuartizados en Faluja unos días antes? No se trataba de desventurados civiles, resulta ahora - sino de mercenarios estadounidenses asalariados, que también trabajaban para Blackwater Security. Actualmente tiene unos 450 guardias trabajando en Irak, y es sólo una de muchas empresas similares - lo que hace que Blackwater sola sea mayor que muchos de los contingentes nacionales que forman parte de la Coalición.

Los mercenarios van desde sudafricanos y filipinos a iraquíes, indios y chilenos, a antiguos miembros de los SEAL de la Armada y de las Fuerzas Especiales de EE.UU. - que realizan lo que son en realidad servicios militares en Irak, con salarios muchísimo más elevados que los de los más capacitados de los soldados de EE.UU..

Estados Unidos es quien paga, directa o indirectamente, por la mayoría de esos mercenarios, pero no por todos. Los japoneses, por ejemplo, también tienen su propio contratista de seguridad privada.

¿Y quién es el que manda?

¿Quién tiene el control militar sobre esos miles de combatientes? ¿Quién les dice cuándo atacar? ¿Cuándo retirarse? ¿Cuándo evitar la batalla? ¿Qué sucederá con esos ejércitos privados después del 30 de junio de 2004, cuando la soberanía sea - por lo menos en teoría - transferida al pueblo iraquí?

En un tiroteo ¿como pueden llegar a distinguir los iraquíes entre las acciones de "contratistas civiles privados" y las de los militares de EE.UU.?

Es el sueño húmedo de un contador de Enron: contratistas privados que se hacen cargo de tanto de lo que solía ser considerado un deber militar. ¿Cómo estima el Congreso, no sólo lo que cuesta realmente la guerra en Irak, sino el nivel real de las tropas? Otra ventaja para la Casa Blanca de Bush es que esas víctimas de entre los contratistas - y ha habido muchas - no son incluidas en el recuento militar oficial.

Uno de esos contratistas privados - llamémoslo Jerry - acaba de volver de una estadía en Irak. Le pagaron 174.000 dólares al año, dijo, más de cuatro veces el salario de oficial que recibía después de 27 años en las fuerzas armadas. Pero sólo formaba parte de una pequeña parte de la cadena de contratistas privados que ganan miles de millones de dólares al año en Irak, apoyando a los militares de la Coalición.

Jerry fue contratado por una compañía privada de seguridad de Louisiana para proteger a otra compañía privada, U.S.A. Environmental, que fue contratada por el Cuerpo de Ingenieros del Ejército para eliminar suministros militares iraquíes capturados en un sitio llamado Taji, el mayor depósito de municiones en Irak. Es un sitio peligroso, y para hacer su trabajo en Irak, los de U.S.A. Environmental tienen que ser protegidos. Es el negocio de la compañía que contrató a Jerry y a otros muchos antiguos soldados como él.

Pero no son los únicos. Otra de las compañías que suministran guardias de seguridad fue establecida por un antiguo coronel del ejército iraquí, que también se beneficia con la mina de oro de la Coalición. Contrató 240 iraquíes, todos ex soldados, para que ayuden a patrullar el depósito de municiones. "Cada uno de ellos gana 300 dólares al mes", dice Jerry. "Cobraban 60 dólares al mes antes de sacarse la lotería".

Según Jerry, todos esos antiguos soldados iraquíes fueron bien escudriñados antes recibir su contrato. ¿Cuán difícil sería infiltrarlos? Es otro tema.

Ahora bien, lo normal sería pensar que los militares de EE.UU. se ocuparían de destruir las armas capturadas y de proveer seguridad para los expertos en demolición, igual como normalmente controlarían la seguridad de un funcionario importante como Paul Bremer. Pero no en este Maravilloso Nuevo Mundo Militar. Bremer tiene su propia fuerza de seguridad privada: cinco ex SEALs y un marine.

De rebelión.


AFP transmitió que el diario Baltimore Sun dio a conocer que el sargento Ivan Frederick relató a su padre que "los prisioneros son obligados a vivir en calabozos fríos y húmedos" y que "los servicios de inteligencia militar nos transmitieron la consigna de mantener a los prisioneros aislados y desnudos, sin baños ni agua corriente, sin ventilación ni ventanas durante tres días al menos", relató en enero este oficial, ya formalmente inculpado.
Contó que otra vez "un prisionero, evidentemente un enfermo mental, recibió disparos de armas no mortales porque seguía cantando cerca de la valla, cuando no había necesidad de recurrir al uso de la fuerza".
Por su parte, PL reveló que empleados de las empresas estadounidenses con contratos en Iraq participaron, junto a militares, en los interrogatorios y torturas a prisioneros.
Según divulga en su sitio digital el diario británico The Guardian, algunos de los soldados estadounidenses autores de las torturas y maltratos aseguraron que actuaron por instrucciones de mercenarios pagados por el Departamento de Defensa.
En general, la prensa norteamericana ha dado muy poco espacio a estas noticias de violaciones de los derechos humanos de los iraquíes.

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STOP A LA TORTURA
11 mai 2004
www.stoptortura.com
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