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Notícies :: antifeixisme : globalització neoliberal : corrupció i poder
La Convención de Ginebra, la soldado Sabrina D. Harman y la tortura
10 mai 2004
Igual que Sabrina D.Harman, reservista y policía militar de 26 años además de ex-directiva de una pizzeria, nunca me he leído la Convención de Ginebra sobre los derechos de los prisioneros de guerra.

Pero no haberla leído, tal como alega como excusa, no impide saber que apilar en el suelo a prisioneros desnudos, con la cabeza en bolsas de plástico, violandolos con tus manos metidas en asépticos guante, humillandolos y torturandolos en general, es algo que va contra toda ética básica.

Lamento estos días, que en las dependencias policiales no dispusieran, no dispongan, de cámaras de vídeo o fotográficas. En todas partes y en concreto en Euskalherria. Me acuerdo de la cara hinchada y amoratada de Unai Romano y de los relatos de torturas y maltratos que hicieron Martxelo Otamendi y Ainara Gorostiaga, tras su paso por los calabozos de la Guardia Civil o la CNP.

Me acuerdo de la cara hinchada y amoratada de Unai Romano y de los relatos de torturas y maltratos que hicieron Martxelo Otamendi y Ainara Gorostiaga, tras su paso por los calabozos de la Guardia Civil o la CNP.
Nunca me he leído la Convención de Ginebra, el texto redactado en 1949 en el que se hace referencia a los derechos de los prisioneros de guerra. Me pasa igual que a Sabrina D.Harman, 26 años reservista y policía militar, además de ex-directiva de una pizzeria en Fairfax (Virginia), quien alega en su defensa que, sólo dos meses después de ser acusada de torturar a los presos de la cárcel de Abu Gharib, se leyó la letra de la convención que prohibe el tratamiento humillante o degradante de prisioneros de guerra.

Me pasa igual que a la soldado Sabrina, pero sólo con respecto a mi-nuestra ignorancia del contenido completo del texto promovido por Cruz Roja en la ciudad suiza. Me diferencio, nos diferenciamos toda la gente que me rodea, en que no necesitamos de convención ninguna para saber de buena tinta, que apilar prisioner@s desnud@s, espos@s, hijo@s, madres-padres de familia, y sonreir sobre sus culos expuestos a la humillación de la cámara de fotos de los aliados redentores de Bush, Blair y Aznar, no es algo que entre ni dentro de las reglas de ética de uno de los colectivos de ratas que habitan los pozos sépticos de New York.

Dice Sabrina D.Harman, que dos meses después de ser acusada de torturar a los prisioneros de la cárcel de Abu Gharib, y que sólo entonces, leyó completo el texto de la Convención de Ginebra, y subrayó, como buena alumna-soldado americana, todas las faltas en las que incurrió en prisión "que fueron muchas". Sabrina no sabe tampoco que "el desconocimiento de la ley no exime de su cumplimiento", frase que que a una le viene a la memoria porque se la contó a servidora un inspector fiscal mientras rellenaba un formulario de multa por un papel de nada que se había quedado guardado en el escritorio meses antes ignorando las repercusiones del olvido.

Así que Sabrina, 26 años, la misma que sonriente y con cara angelical se fotografía ante cientos de kilos de carne humana, iraquí, viva y humillada, ausente de derechos humanos, animales y de la flora, ignoraba hasta antesdeayer, la soldado de Rumsfeld, que desnudar al enemigo, matarle de frío y hambre, deshonrar su cultura y su religión, violarle sexualmente y amenazarle con la muerte y con electrodos, desconocía, digo, hasta leer el texto suizo, que todo eso está fatal y prohibido. Ha tenido que leer una convención internacional e inútil para entenderlo.

Y mientras mi universo de mujer casi se derrumba al ver a varias de mi género involucradas en crímenes de guerra, yo misma, que con excepción de la Thatcher y alguna otra despistada siempre di en pensar, insistiré todavía, en que la guerra era cosa de hombres o al menos masculina, caigo en la cuenta más que nunca, lamento estos días, que en las dependencias policiales no dispusieran, no dispongan, de cámaras de vídeo o fotográficas. En todas partes y en concreto en Euskalherria.

Se lo oí contar el otro día a un colega y hago mío el comentario. Me acuerdo de la cara hinchada y amoratada de Unai Romano y de los relatos de torturas y maltratos que hicieron Martxelo Otamendi y Ainara Gorostiaga, tras su paso por los calabozos de la Guardia Civil o la CNP. ¿Se imaginan que alguien hubiera rodado aquellas escenas? ¿Se hacen una idea de lo que supondrían una docena de fotografías de aquellos interrogatorios? ¿Y que los viéramos? En ETB y en la BBC, por ejemplo.

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Comentaris

Re: La Convención de Ginebra, la soldado Sabrina D. Harman y la tortura
10 mai 2004
www.stoptortura.com
Re: La Convención de Ginebra, la soldado Sabrina D. Harman y la tortura
14 mai 2004
documento referente a la convención de Ginebra

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