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Nuevos testimonios e informes confirman el carácter sistemático de las torturas en Irak e involucran a superiores
03 mai 2004
Los soldados británicos que denunciaron las presuntas torturas a los iraquíes detenidos insisten en que dicen la verdad. "Hemos dicho la verdad", claman hoy en primera plana en "The Daily Mirror". Asimismo, un informe del Ejército de EEUU ha desvelado que los dirigentes militares estadounidenses sabían de estos prácticas antes de que se publicaran las fotos de esos maltraros. Entretanto, una general de la Reserva del Ejército de EEUU dijo el sábado que la sección carcelaria en donde ocurrieron los abusos estaba bajo control de la inteligencia militar, que pudo haber estimulado los abusos, según el "New York Times".
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GARA.net-. Los militares estadounidenses sabían que algunos soldados habían torturado a prisioneros iraquíes antes de que se publicaran las humillantes fotos de esos maltraros la semana pasada, según dijo ayer un periodista que leyó el informe del Ejército sobre el tema.

"Había tres investigaciones, cada una de un mayor general del Ejército", dijo el afamado periodista norteamericano Seymour Hersh a la cadena norteamericana de televisión CNN.

"Claramente alguien a un nivel más alto comprendió que había problemas en general", señaló.

Hersh, ganador de un premio Pulitzer, escribió un reportaje para la revista '"The New Yorker" basado en una pesquisa del mayor general Antonio Taguba.

"Específicamente Taguba halló que entre octubre y diciembre de 2003 hubo muchos casos de "abusos criminales sádicos, flagrantes y gratuitos" en Abu Gharib", una prisión controlada por los estadounidenses a las afueras de Bagdad.

Además, agregó que los abusos van mucho más allá de lo descrito y mostrado en las fotografías, que incluyen desnudos, abuso sexual y humillación, y que han conmocionado al mundo árabe.

Las fotos fueron emitidas en el programa "60 Minutes II" de la cadena CBS. La pesquisa produjo amonestaciones y Consejos de Guerra para las tropas envueltas en las torturas. Pero el informe que vio Hersh, dijo, también dejaba claro que las tropas no se hubiesen atrevido a torturar a los prisioneros a menos que sus superiores o agentes de la inteligencia lo hubiesen consentido para "ablandarlos" antes de un interrogatorio.

Oficiales de la inteligencia del Ejército, agentes de la CIA y contratistas privados "le pidieron activamente a los MP's (policías militares) preparar las condiciones físicas y mentales para el interrogatorio favorable de testigos", escribió Taguba.

Entre las torturas descritas en el informe figuran: Sodomizar a un detenido con una luz química y posiblemente con un palo de escoba; rociar con líquidos químicos fluorescentes a los detenidos y con agua fría; golpearlos con palos de escoba y una silla; amenazar a los hombres con violarlos; permitir que un soldado cosiera la herida de un prisionero que estaba herido; y utilizar a perros militares para asustar a los detenidos.

Ordenes de superiores

En relacion a estos hechos, una general de la Reserva del Ejército estadounidense cuyos soldados fueron fotografiados torturando a prisioneros iraquíes dijo el sábado que la sección carcelaria en donde ocurrieron los abusos estaba bajo estricto control de la inteligencia militar, que pudo haber estimulado los abusos, según el diario "The New York Times".

La brigadier general Janis Karpinski dijo al diario que la sección de alta seguridad de la prisión Abu Gharib, a las afueras de Bagdad, estaba bajo el control directo de oficiales de la inteligencia del Ejército, no de los reservistas bajo su mando.

Los comentarios surgieron tras un reportaje de la revista "The New Yorker", que informó que las torturas pudieron haber sido ordenadas por la inteligencia militar para obtener información de los prisioneros.

El afamado periodista estadounidense Seymour Hersh, quien escribió el reportaje, dijo que el sargento Ivan Frederick, uno de los seis militares acusados de maltratar a los prisioneros, escribió a su familia el pasado mes de enero diciendo que "cuestionaba algunas cosas" que vio dentro de la prisión, pero "la respuesta que obtuve fue 'así es como la inteligencia militar quiere que se haga'!".

Karpinski fue amonestada formalmente el pasado mes de enero y "suspendida silenciosamente" por dirigir a la 800 Brigada de la Policía Militar, a cargo de la prisión y entonces bajo investigación.

Según el "New York Times", Karpinski dijo que creía que los comandantes militares trataban de culparla sólo a ella y a los reservistas, en lugar de a los oficiales de inteligencia que aún siguen en Irak.

"Somos descartables", dijo al diario, "¿Para que querrían que la gente en servicio activo tuviese la culpa? Quieren achacarle esto a los policías militares y desear que esto pase. Bueno, no va a pasar".

Karpinski aseguró que la sección carcelaria donde se registraron las torturas documentadas, denominada 1-A, era una de al menos dos docenas de secciones en la prisión y esencialmente estaba vedada para los soldados que no eran parte de los interrogatorios, incluyendo a casi todos los policías militares bajo su mando.

Aclaró, además, que no defiende las acciones de los reservistas que participaron en las torturas, que eran sus subordinados. Sin embargo, dijo que estaba alarmada por la poca atención que se le prestaba a la unidad de la inteligencia militar que controlaba la sección 1-A, donde sus soldados vigilaban a los prisioneros entre los interrogatorios, según el diario.

Además, añadió que los oficiales de inteligencia entraban y salían de la sección "24 horas al día", a menudo escoltando a prisioneros desde y hacia el centro de interrogatorios, lejos de las celdas.

"Estaban allí a las dos de la madrugada, estaban allí a las cuatro de la tarde", dijo Karpinski, según el diario, "esto no era un trabajo de nueve a cinco".

La general también dijo que empleados de la CIA participaban a menudo en los interrogatorios.

Soldados británicos

Por otor lado, los soldados británicos que denunciaron las presuntas torturas a los iraquíes detenidos insisten en que dicen la verdad. "Hemos dicho la verdad", claman hoy dos soldados británicos en primera plana del "The Daily Mirror", al que proporcionaron las fotos, publicadas el sábado pasado, de un prisionero iraquí torturado por un militar británico, cuya autenticidad han puesto en duda varios expertos.

"Mantenemos cada palabra de nuestra historia", afirman los dos soldados al diario protegidos por el anonimato, "las fotos son de verdad". "Esto sucedió, no es ninguna broma y el Ejército sabe muy bien que ha pasado mucho más", añade uno de ellos, citado por el diario.

Ambos afirman asimismo que "el Ejército sabe que existen fotos de otros incidentes" parecidos. "Yo estaba allí, vi lo que sucedió", recalca el soldado.

El diario londinense publicó el sábado pasado unas fotos que mostraban a un prisionero iraquí encapuchado y a un soldado británico que le amenazaba con el fusil y le orinaba encima.

Interrogadas por la BBC, fuentes militares cercanas al Queen's Lancashire Regiment, el regimiento señalado por esas fotos, desplegado alrededor de Basora (sur de Irak), estiman que varios indicios permiten dudar de su autenticidad e incluso de que hayan sido sacadas en Irak.
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