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La impunidad de los famosos: el caso de Farruquito
13 abr 2004
«Él parece un héroe y el mío, enterrado desde hace seis meses». El abogado del hombre que murió atropellado por el «bailaor» sintetiza así la extraña reacción popular de apoyo al conductor homicida. Mientras ocultó el delito, Farruquito ganó 300.000 euros; la viuda, 420 de pensión
Jaleando a Farruquito

ANA MARIA ORTIZ

Ha entrado por la puerta de atrás, la de las cocheras. Llega tres horas antes de que comience la música de sus zapatos sobre las tablas del escenario, prevista para las nueve de la noche.Martes, 30 de marzo, Teatro Romea, Murcia. Juan Fernández Montoya, Farruquito, (Sevilla, 1982), se anticipa al horario y se oculta para evitar micrófonos y flashes. Al día siguiente, los medios de comunicación van a dar cuenta de su primera aparición pública desde que se sabe que será juzgado por homicidio. Mejor que a las crónicas le acompañe la imagen del bailaor sobre el escenario y no otra. «La vida de un artista es intocable», dirá después, para poner broche a su actuación, a un auditorio entregado al aplauso.


Conforme se aproxima la hora del espectáculo, el público se arremolina en la entrada del teatro. Va a haber lleno. Seguro. «Estamos contigo Farruquito», se oye a quienes quieren dejarle claro al ídolo que perdonan el error. Un baño de apoyo al hombre que seis meses atrás, ha reconocido él mismo a destiempo, cogió el coche para dar un paseo mortal. Él, sin carné. El coche, sin seguro.Y Benjamín Olalla, 35 años, agonizante en el asfalto sevillano tras la embestida del velocísimo BMW de Farruquito. La víctima cruzaba un paso de cebra. El bailaor, tras el atropello, se topó con la imagen del malherido en el espejo retrovisor. Y decidió pisar el acelerador hacia la huida. «El pánico y el miedo se apoderaron de mí, y sólo pensaba en correr y quitarme de en medio», ha dicho ahora quitándole hierro al asunto. Farruquito había salido a recargar el saldo de su móvil. «¡Estamos contigo!», le jalean a Farruquito.

En cuanto se supo que al artista le habían puesto las esposas, los organizadores de la Cumbre Flamenca pensaron en suspender lo de Murcia. Pero llovieron las llamadas ansiosas de que se confirmara la presencia de Farruquito. El propio bailaor aseguró que deseaba subirse a las tablas. Y aunque la mañana del estreno algunos espectadores, conmocionados por el suceso, pidieron que se les devolviera el dinero de su entrada, quienes llamaron rogando una butaca para estar cerca de Farruquito sumaron cientos. Colgado el cartel de «no hay entradas», en cuanto se apagaron las luces, incluso antes de que se levantara el telón, los 1.100 asistentes rompieron a aplaudir. «¡Vamos, Juanito!», jaleaban a Farruquito.

Los ecos de la ovación chirrían aún en los oídos de quienes conocieron al muerto. Ni la mujer, ni los padres, ni los hermanos de Benjamín Olalla entienden las palmas que arropan estos días a Farruquito. Como si el bailaor fuera víctima necesitada de cariño y no verdugo. Han oído esta semana muchas sentencias con tono absolutorio: «Somos personas, somos humanos también cometemos errores» (Raúl López, El Perla, guitarrista de Farruquito). «Está mejor ahora que se ha sabido todo, porque el peso sobre su conciencia era muy fuerte», (Benito Saldaña, abogado de Farruquito»). «Conducía sin carné, como todo el mundo, pero no todos los días» (el propio Farruquito). Y muy pocas palabras de reprobación.


«¡POBRE FARRUQUITO!»


José Manuel Rosendo, el abogado de la familia de Benjamín Olalla asiste incrédulo al insólito fenómeno del delito mitigado por la fama. Con la impresión de que la opinión pública mastica el «¡pobre Farruquito!», verbaliza así su indignación: «Es que él parece un héroe nacional y el mío (Benjamín Olalla) está enterrado desde hace seis meses. Si hubiera sido al revés, si mi cliente hubiera matado a Farruquito, no quiero ni pensar lo que sería esto, tendríamos que irnos del país. Que no sólo ha cometido un delito, sino que además ha intentado ocultarlo. No pedimos un linchamiento público pero si se le van a tirar flores... Sólo nos falta encender el televisor y ver que lo sacan a hombros.A ver si ahora vamos a tener que poner a la Macarena de luto porque Farruquito ha matado a un tío».

Farruquito, 21 años, mintió por dos veces a la policía. Un soplo salido del barrio sevillano marginal de las Tres Mil Viviendas, donde el clan de los Farrucos tiene su casa, puso a los agentes sobre la pista del fugado. Primero dieron con el coche, el BMW que Farruquito había mandado a reparar lejos de Sevilla tras el atropello. Se lo confió a un amigo en Marbella. Cuando los agentes llamaron a la puerta del clan para preguntar por el propietario del vehículo, Farruquito negó que fuera suyo.

Más tarde, ante la imposibilidad de desvincularse del coche asesino, las culpas cayeron sobre el hermano menor, Antonio Fernández Montoya, El Farru, 15 años. Dicen que fue un ex policía malagueño, Benardino R. M., condenado a nueve años por narcotráfico, quien recomendó al clan que el pequeño, también bailaor, cargara con el muerto. La blanda Ley del Menor sería benigna con él. Enseguida estaría en la calle. A los 18 años borrarían su pasado delictivo y quedaría limpio. Ante la Policía, el hermano menor, detenido el pasado 25 de febrero, interpretó a la perfección el guión dictado y asumió el papel de salvador de Farruquito. El martes, en Murcia, sobre el escenario, sus pies también se movieron al ritmo que le marcaba el hermano. Como los de la tía, la Faraona, y los del primo, el Barrullo.

Para darle calor a Farruquito, en el teatro murciano estaban todos los suyos. Pero eran mayoría las butacas ocupadas por jóvenes universitarios y amantes del flamenco ajenos al nido protector gitano. Todos, unos y otros, mimaron a la elegante figura vestida de riguroso negro que asomó tras el telón. «Dicen que ha perdido cinco kilos y que se le ha caído el pelo por el disgusto», «está más delgado que nunca y demacrado», «se le nota en la cara, que está afectado». Acabó el zapateo, Farruquito ya estaba yéndose con prisas y con 18.000 euros en el bolsillo camino del hotel, y aún sonaba el aplauso en el teatro. Los más incondicionales siguieron en coche la estela del autobús familiar. «¡Farruquito, estamos contigo!».

En Sevilla, a unos 400 kilómetros de distancia, a la viuda de Olalla, María Angeles Madero, le asoman las lágrimas cuando sabe de la calurosa acogida. «Sientes que hay mucha gente que tiene poco de humano. No ha atropellado a un perro, sino a una persona, a mi marido, y lo ha matado. Entonces, piensas, ¿cómo hay todavía personas tan frías que puedan encima aplaudir y decirle "qué bueno eres y qué fantástico eres", cuando ha matado a una persona», se desahoga.


DISCULPAR AL FAMOSO


Florentino Moreno, profesor de la Universidad Complutense, recurre a la Psicología Social para tratar de encontrar explicación al fenómeno del artista liberado del juicio público. «Sucede que tendemos a disculpar los actos de quienes, como los famosos, nos son cercanos», dice, « y buscamos explicaciones a los errores que cometen. "Está mal lo que ha hecho, pero seguro que fue sin querer". "Es que el BMW era muy potente". "Los gitanos van sin carné, ya se sabe. No es que el chico haya querido hacerlo, es que en su entorno no se saca el carné". Y la gente se involucra con el famoso de forma afectiva disculpándolo: "Pobrecito, que no se lo ha buscado"».

Desde que el pasado 30 de septiembre, en un paso de cebra de la calle doctor Laffón Soto de Sevilla, se truncara la vida de Benjamín Olalla, 35 años, mecánico, casado, sin hijos, hasta que Farruquito fue detenido como responsable del atropello (el pasado 27 de marzo) han pasado seis meses. «Estuve muchas noches sin dormir y días sin comer. No hay explicación para cómo yo he pasado estos seis meses», decía esta semana el bailaor a los medios de comunicación.

- ¿Pensó en entregarse?

- Todos los días y todas las noches.

Cuando el accidente, Farruquito ensayaba su último espectáculo, Alma vieja. Una historia de la familia Farruco. No en vano en poco más de un mes, el 8 de noviembre de 2003, iba a estrenarlo en el Teatro de la Maestranza de Sevilla. Durante los 180 días que ha durado su silencio se paseó de gira por media España.Sevilla, 8 y 9 de noviembre. Madrid, del 19 al 23 de noviembre.Barcelona, del 17 de diciembre al 6 de enero... Y Granada y Alicante y Jerez y Londres. Y siempre, el auditorio lleno. En total unas 25 actuaciones por las que Farruquito ha ingresado, al menos, 300.000 euros en las arcas del clan.


¿IRA A JAPON?


El mes que viene tenía previsto ir a Japón, el país, donde, dicen los expertos, «los bailaores van a llenarse el bolsillo». Diez actuaciones en los tablaos de allí y Farruquito vuelve a casa con cerca de 400.000 euros en la maleta. Ahora, la gira peligra porque la jueza le ha retirado el pasaporte a Farruquito. El abogado que defiende al bailaor, Benito Saldaña, ha pedido ya que se le devuelva el documento para que pueda atender a sus compromisos internacionales. Alega que su cliente no tiene antecedentes penales y que, desde la muerte de su padre, el cantaor Juan Fernández Farruco, es el principal sostén de la familia.

La viuda de Olalla, que vivía del sueldo de su marido, ha tenido que volver a trabajar porque los 420 euros de pensión que cobra al mes no le llegan. Hace seis meses que vive atada al psicólogo.

Farruquito también ha dedicado este tiempo supervisar los últimos detalles de su nueva casa, ubicada en la urbanización sevillana de Tarazona. Tiene piscina y tablao flamenco. Allí piensa formar una familia con Rosario, a la que iba a desposar el próximo 8 de mayor. Ahora, después de que la chica dijera esta semana que está dispuesta a suspenderlo si con eso alivia el dolor de los Olalla, la boda ha quedado en suspenso.

La futura esposa de Farruquito es uno de los secretos mejor guardados del bailaor. Ni siquiera los flamencólogos que tratan a la familia la conocen. En una entrevista que Farruquito concedió al MAGAZINE de EL MUNDO, el pasado junio, la describía así: «Una gitana humilde a la que le gusta esperarme para hacerme una comida calentita.Esto es lo que a mí me motiva y lo que me ha enamorao». Entonces no dudó en invitar al redactor de MAGAZINE a visitar la humilde casa donde nació. Lo llevó en su furgoneta Renault Space. Ya entonces Farruquito conducía sin carné.

No se habían apagado el recuerdo de la ovación murciana cuando al día siguiente, miércoles, a Farruquito le llegaba otro soplo de aliento. La viuda de Camarón, Dolores Montoya, que recogía en Madrid un disco de oro por las ventas de un recopilatorio de su marido, le dedicaba unas palabras al que muchos consideran «el camarón del baile». «Lo he sentido mucho. Lo llamé, pero fue imposible hablar con él. Es buen niño, ha sido un accidente, eso pasa todos los días en la carretera. Yo le doy mucho ánimo, no le va a pasar nada».

Farruquito, que será juzgado el año que viene, puede ser condenado a entre dos y ocho años de prisión. El Código Penal estipula entre uno y cuatro años de cárcel para el homicidio imprudente, entre seis meses y dos años por el delito de omisión de el deber de socorro y entre seis meses y dos años más de cárcel por haber implicado al hermano menor de edad.

El abogado de los Olalla piensa pedir, aunque lo dice con escasa fe en sus posibilidades de éxito, ocho años de prisión. «Estoy convencido de que será mucho menos, pero espero que vaya a prisión», dice. Y aún dolido por el trato que se le está dando a Farruquito espeta con sorna: «Aunque si sigue la campaña mediática que se le está haciendo a lo mejor para el año que viene la culpable es mi cliente por acusar a Farruquito o el propio fallecido por ponerse en medio».

Es común entre las víctimas quejarse de lo benigno de las penas que la justicia impone a quienes matan en la carretera. «Es una burla para las familias», dice Ana María Campo, presidenta de la Asociación Stop Accidentes y madre de un peatón muerto después de que un conductor ebrio lo arrollara en enero de 1998. «En muchos casos, como no tienen antecedentes ni van a la cárcel.Las leyes les favorecen y los jueces los juzgan benévolamente porque se ponen en la piel del que ha cometido la infracción y no en la de la víctima».

En 2002, de los 5.347 muertos que se cobró la carretera, 776 eran peatones. El año anterior fueron 846 de 5.517 víctimas totales. Desde Stop Accidentes llevan años pidiendo mayor severidad con los temerarios al volante. De momento, han logrado que comience a gestarse una agencia dedicada exclusivamente a los accidentes de tráfico, en la que se dilucide dónde acaba el accidente fortuito y comienza el delito.

La viuda de Camarón le decía el miércoles a Farruquito que no se preocupara, que no le iba a pasar nada. Y hablaba desde la experiencia. En 1986, el todoterreno que conducía Camarón de la Isla chocó frontalmente con otro turismo en la localidad gaditana de Chiclana. Dos personas fallecieron y el cantaor fue condenado a un año de prisión menor por un delito de imprudencia temeraria con resultado de muertes lesiones y daños. Como no tenía antecedentes, no tuvo que pasar por prisión.

Más similitudes con el caso de Farruquito guarda el del cantaor gaditano Juan Villar Jiménez, Juanito Villar. En 1990 pasó ocho meses en prisión tras arrollar en carretera a una persona que empujaba un vehículo averiado. Juanito Villar no le prestó ayuda.El peatón falleció.

El futbolista del F. C. Barcelona Patrick Kluivert también fue considerado culpable de la muerte de un peatón al que atropelló en Holanda en 1996, pero le conminaron la condena por 240 horas de servicio a la comunidad. El episodio le causó problemas a la hora de cruzar la frontera estadounidense, muy estricta con quienes tienen antecedentes.

Sin duda, el veto yanqui, a Farruquito le causaría un buen disgusto.Fue en EEUU, en Broadway, donde debutó, con tan sólo cuatro años, junto a su abuelo, El Farruco, mito del flamenco. El niño se empeñó en acompañarlo y tuvieron que ponerle el esmoquin de un muñeco. En febrero de 2001, actuó en el III Festival Flamenco USA, y la elogiosa crítica que le dedicó The New York Times («es uno de los grandes bailarines de este siglo. El poder de su técnica y su magia es sensacional») lo proyectó como futura leyenda.Y el año pasado, la revista People le hacía un hueco entre los 50 rostros más bellos del planeta.

Ahora que Farruquito ha sido detenido, la prensa norteamericana que lo adoró no le ha dedicado portadas que narren su desdicha.Ni siquiera una breve reseña que hable de su detención el pasado 27 de marzo. La policía descubrió el secreto que callaba Farruquito por casualidad. Le habían pinchado el teléfono al policía Benardino por otros asuntos cuando se toparon con una conversación en la que se mencionaba a Farruquito como el autor del atropello y al hermano como una víctima inocente.


ARROPANDO AL PRESO


Tras una noche en el calabozo, al día siguiente de la detención, el clan al completo unía fuerzas entorno al juzgado de guardia de Sevilla donde Farruquito fue llevado a declarar. Los Farruco ocuparon los soportales y la cafetería de la cercana estación de autobuses, pendientes de lo que la juez decidiera, incómodos con la presencia de los medios de comunicación. «Te rompo la cámara», amenazó la madre, la Farruca, Rosario Montoya.

Los ánimos se calmaron en cuanto se supo que Farruquito quedaba en libertad condicional, tras pagar una fianza de 40.000 euros.Hasta que se celebre el juicio, todos los días 6 y 20 de cada mes deberá presentarse en un juzgado. Por cortesía judicial podrá acudir al que se encuentre más cerca del teatro donde en ese momento esté bailando.

Aliviada al ver a su hijo tras los muros de prisión, la Farruca clamó clemencia: «Yo lo único que le pido a esta familia, que sé que tienen un dolor muy grande, que tengan piedad de mi niño.Que es un niño, que no es un hombre, que no es un terrorista».La viuda de Olalla, María Angeles Madero, pide Justicia. «Hasta hoy, confío en la Justicia. Y espero seguir confiando en ella cuando llegue el día del juicio y lo acusen y cumpla con lo que tenga que cumplir».


Con información de Juan Redondo
Mira també:
http://www.elmundo.es/cronica/2004/442/1081167108.html

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Comentaris

Re: La impunidad de los famosos: el caso de Farruquito
13 abr 2004
QUE ASCO... De verdad, no hay justicia en este puto mundo.Si matan a mi hiijo, ya puede ser el mismo Gey de España... Encima lo defienden a capa y espada. Este tio se largo despues del atropello, intento ocultarlo, tarda seis meses y por presiones al ser descubierto.... Hay gente en la carcel por muchiiiiisimo menos, y ahi estan pudriendose, mientras este seguira bailando TAN TRANQUILO...

¿Y queremos enviar a Ansar al TPI? Juaaaas... me cago en to...
Re: La impunidad de los famosos: el caso de Farruquito
13 abr 2004
Igual en lugar de mandarlo a la carcel se lo cambian por trabajo para la comunidad... dos meses y un día de conductor del tranbaix.
Re: La impunidad de los famosos: el caso de Farruquito
13 abr 2004
Además... ¿Qué es esto de "conducía sin carné, COMO TODO EL MUNDO"? Al parecer, este pijo de mierda ignora que TODO EL MUNDO -y no como él- pasa por el tubo, se tira meses desperdiciando horas y muchísimo dinero en ejercicios estúpidos para, finalmente, tras una prueba que consiste en hacer mil imbecilidades ante un analfabeto al que llaman "examinador", recibe el correspondiente carné.

Lo que más me jode de ciertos marranos es que, además de ir por ahí como gachó de horca y cuchillo (que sí, hombre, que tenía que recargar el móvil y me cargué al pringao ¿qué passsa?) se permiten el lujo de construirse el mundo a su imagen y semejanza.

Ya lo dice el refrán: cree el ladrón que todos son de su condición.
Re: La impunidad de los famosos: el caso de Farruquito
14 abr 2004
Por supuesto que los famosos y adinerados tienen ventajas ante la ley. Yo soy de Ibiza y allí si tienes dinero puedes saltarte todas las moratorias de contrucción y tu casa no se tirará abajo . Eso sí, si eres un payés y llevas toda tu puta vida currando en el campo y decides hacer una anexo a tu casa para que tu hijo tenga donde vivir, te tiran abajo el anexo.
Después que digan que la ley es igual para todos. MENTIRA. Por eso lo de ese farruquito lo veo normal, siempre vuelve a pasar lo mismo.
El acompañante de Farruquito dice que el bailaor no paró tras el atropello pese a que se lo pidió
14 abr 2004
El acompañante de Farruquito dice que el bailaor no paró tras el atropello pese a que se lo pidió

http://www.elmundo.es/elmundo/2004/04/14/cultura/1081941762.html
Re: La impunidad de los famosos: el caso de Farruquito
19 abr 2004
me gustaria preguntarle a Farruquito y a su familia que si fuera al reves que pasaria, porque ya sabemos que la ley gitana ojo por ojo diente por diente, como hace algun tiempo aquel camionero que atropeño un niño gitano y se tomaron la justicia por su mano la familia gitana del niño.
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