Imprès des de Indymedia Barcelona : http://barcelona.indymedia.org/
Independent Media Center
Notícies :: guerra
Tras de que Al Qaeda acabara con el Gobierno del PP...
07 abr 2004
Tras de que Al Qaeda acabara con el Gobierno del PP...
La derecha capitalista quiere proseguir la guerra...
La izquierda capitalista quiere la paz...
LOS ANTICAPITALISTAS REVOLUCIONARIOS,
LA GUERRA CIVIL ENTRE EXPLOTADOS Y EXPLOTADORES
No fue, desde luego, la izquierda capitalista quien acabó con el odiado Gobierno del Partido Popular (PP). Más allá de los discursos democrático-burgueses, todos los explotados lo saben: sin los atentados del pasado 11 de marzo, en Madrid, los sucesores de Aznar seguirían en La Moncloa.
El fin del Gobierno de la derecha no ha sacado, ni sacará, sin embargo, a España de la guerra que motivó los atentados...
Sí, toda la izquierda y la extrema izquierda capitalistas, sin excepción –desde el PSOE hasta las fuerzas reformistas antiglobalizadoras del Foro Social de Porto Alegre; desde las CC OO estalinistas y la UGT socialdemócrata hasta la CNT anarquista, desde el PCE y su Izquierda Unida hasta los partidos y organizaciones trotsquistas y maoístas de todo tipo– se pronuncian, de uno u otro modo, por la «paz».
Pero no podrán conseguirla...
Con un capitalismo, en las vísperas de una nueva crisis económica catastrófica, que ya recorre los primeros pasos de una revolución productiva cuyo desarrollo exige no sólo la supresión imparable de puestos de trabajo y el aumento desbocado de la precarización en el seno de las grandes potencias capitalistas, sino la exacerbación, como nunca, del saqueo y la opresión coloniales de los pueblos atrasados, con toda la inevitable agudización de los conflictos entre las grandes potencias imperialistas que todo ello supone, la siempre relativa "paz" de la que gozó antes el centro del sistema –expresada, en el terreno militar, mediante el mantenimiento de los conflictos bélicos en la periferia de éste– ya no volverá.
Éste es el mensaje, brutal, pero, en el fondo, revolucionario, que trasladan a Europa, los pasados atentados del 11 de marzo en Madrid; es el mismo que ya habían transmitido, el 11 de septiembre de 2001, en EE UU, los atentados antiimperialistas revolucionarios que derribaron las Torres Gemelas de Nueva York y atacaron el Pentágono. Dice así: ya no habrá paz, en adelante, en el interior de las grandes potencias capitalistas, puesto que los pueblos atrasados que éstas han expoliado y oprimido durante siglos, puesto que las naciones sojuzgadas que éstas desangran y pisotean –económica, política y militarmente–, ante nuestros ojos, condenando criminalmente, con ello, al hambre y la miseria, a la muerte y a las guerras, a la mayor parte de la población del planeta, han resuelto alzarse, de nuevo, a vida o a muerte, contra sus opresores.
Sí, la izquierda capitalista quiere la «paz». La quiere, porque quiere un capitalismo «más humano», «sin guerras», «más democrático»... ¡Bonita carta a los Reyes Magos! Si el capitalismo no ha conocido jamás otra "humanidad" que la dictada por el imperativo de explotar, cada vez más intensamente, la fuerza de trabajo asalariada que se ve obligado a tratar de vender el proletario para sobrevivir..., si el capitalismo nació de guerras y se ha desarrollado con guerras..., si la democracia del capitalismo no es otra cosa que el derecho que la burguesía concede, cada cierto tiempo, a los explotados, de decidir qué fracción de los explotadores les gobernará..., ¿por qué ahora, cuando justamente la nueva revolución productiva telemática en escena exige, de forma patente, una dictadura del capital más exigente que nunca, una competencia, entre las grandes potencias imperialistas, cada vez más implacable, una democracia capitalista crecientemente represiva y engendradora de su complemento, el fascismo..., por qué, ahora, debería el capitalismo tornarse «humano», «pacífico» y «democrático», para con los explotados y oprimidos, tal como dan a entender los señores reformistas?...
Ya no puede hacerlo, ya no lo hará.

¡LA LUCHA POR LA PAZ, BAJO EL CAPITALISMO, ES EL MAYOR Y CRIMINAL ENGAÑO CON EL QUE EL REFORMISMO DE TODO TIPO SUBORDINA LA MOVILIZACIÓN DE LAS MASAS TRABAJADORAS A LOS INTERESES REACCIONARIOS DE SUS EXPLOTADORES!

Pese a su promesa electoral, una cosa es segura: ¡ni Zapatero ni ningún otro político que respete la sociedad capitalista, por muy de izquierda que sea, sacarán a España, ni a ningún otra potencia capitalista, de una guerra, como ésta, que viene dictada, más allá de cualquier otra consideración, por las exigencias contemporáneas del capitalismo mundial!
¿Pensáis, acaso, compañeros proletarios, pensáis, quizás, jóvenes anticapitalistas, que si incluso Zapatero se atreviera a desafiar a EE UU, retirando las tropas españolas de Irak, España habría salido de la guerra?... Quien así piense, se equivoca. Por si acaso, el propio Zapatero, poniéndose la venda antes que la herida, trata de hacerse perdonar, por adelantado, su posible pecado, por Washington, dando su visto bueno a que se doble el contingente del Ejército Español en otra guerra perdida, la de Afganistán, donde, tras más de dos años de ocupación, es de dominio público que las tropas imperialistas destacadas en el país tan sólo controlan la capital, Kabul, y sus alrededores...
¿Pensáis, acaso, compañeros proletarios, pensáis, quizás, jóvenes anticapitalistas, que si, como el PSOE, en realidad, pretende, un nuevo mandato de la ONU le sirve de excusa para "salvar la papeleta" de su promesa electoral, dejando al Ejército Español en Irak, España habrá salido de la guerra?... ¡En modo alguno! Tal y como demuestra el, todavía vivo en la memoria, atentado, en Bagdad, contra ella, la ONU ya no es percibida por los pueblos oprimidos más que como lo que es: otra de las organizaciones imperialistas del planeta al servicio de los intereses de las grandes potencias...
No, aunque Zapatero retirara las tropas españolas de Irak, aunque se viera obligado a retirarlas –en contra de sus declarados propósitos– del resto de las ocupaciones imperialistas en las que participan, como el citado Afganistán o ese polvorín, de nuevo a punto de estallar, que es Kosovo y, en su conjunto, los Balcanes; aún y así, España no habría salido de la guerra que, más que justificadamente, le han declarado los pueblos oprimidos del planeta, aunque tan sólo fuera por el criminal sostén que el Estado español, junto con el resto de la UE, ha mantenido, mantiene y mantendrá al asesino Estado sionista de Israel, que masacra, a la luz del día, al pueblo palestino, aunque tan sólo fuera por la lacayuna pertenencia de España a ese brazo armado de Washington, que es la OTAN, aunque tan sólo fuera, en general, por el compromiso del Estado capitalista español, tanto da que lo gobierne la derecha como la izquierda, con el mantenimiento del sentenciado orden imperialista mundial contra el que, otra vez, han empezado a alzarse, tras décadas de relativa estabilidad, en una dinámica imparable, las naciones oprimidas de la Tierra...
Acabó el periodo de la paz, nos adentramos, otra vez, en el periodo de la guerra; esto es lo que, en suma, nos dicen no sólo los atentados del pasado 11 de marzo, sino la misma división política y militar –sin precedentes, desde la Segunda Guerra Mundial– desencadenada, entre las grandes potencias imperialistas, por la guerra de Irak; es de ese nuevo periodo de guerras y revoluciones que nos habla la despiadada guerra económica que ya se abre paso entre esas principales potencias, guerra, hoy a duras penas encubierta, que sólo aguarda, para eclosionar definitivamente, el estallido de la próxima e inevitable gran crisis económica mundial; es del desarrollo contradictorio, y fatalmente reaccionario, en lo inmediato, de este nuevo curso revolucionario de la lucha de clases que nos ilustra ya, a ojos vista, la erosión irremediable de unas democracias capitalistas que, cada vez más desprovistas de las coberturas sociales y derechos sobre cuyas concesiones, a los explotados, se basan, empiezan a ser caldo de cultivo propicio para el ascenso del fascismo, en Austria, en Italia, en Francia, en Alemania... Bajo el imperio inexorable de esta nueva deriva bélica de la sociedad capitalista, ¿de qué sirven los discursos y las ilusiones pacifistas, propagados por los reformistas de todo género, sino para acabar entregando, otra vez, atado de pies y manos, al proletariado, por tercera ocasión en la historia, a la masacre de una nueva guerra mundial imperialista, cuyo germen ya está presente en toda lectura profunda que se haga de los acontecimientos de nuestros días?...
Los anticapitalistas combatimos para destruir al capitalismo, bajo cualquiera de sus formas, democrática o no, por todos los medios a nuestro alcance. Lloren, pues, ustedes, señores reformistas, por el periodo de paz explotadora y opresora de los pueblos, de paz capitalista, que ahora finaliza. A nosotros, a los auténticos anticapitalistas, al anticapitalismo consecuente, el actual giro tomado por la situación no debe llenarnos, no nos llena de pesar, sino de fundada certeza revolucionaria en acabar con el sistema. En efecto, por sanguinarios y brutales que sean los acontecimientos que nos depara y deparará el devenir social, ninguno de los grandes sufrimientos que, con toda seguridad, comportarán para las masas trabajadoras, será, ni de lejos, comparable a los padecimientos que ha supuesto y supone, para los explotados y oprimidos, la prolongación de la vida del capitalismo, con su esclavitud asalariada, con la opresión y el saqueo imperialistas, asociados inseparablemente, en calidad de premisa, al desarrollo del mundo burgués.
«Contra la guerra y la paz capitalistas»; los anticapitalistas revolucionarios –desafiando, en solitario, la imponente marea ciudadana, pequeñoburguesa democrática, que clamaba por la paz (por una paz, explotadora y opresora, bajo el capitalismo)– tuvimos la osadía de levantar esta consigna antes del comienzo de la guerra de Irak, en las masivas manifestaciones, encuadradas por el reformismo, que precedieron al desencadenamiento de la contienda. Ahora, sin embargo, con el régimen de Sadam Husein ya depuesto y con la guerra, antes reaccionaria, hoy transformada, por parte del pueblo ocupado de Irak y de la vanguardia del resto de naciones árabes oprimidas, en guerra antiimperialista revolucionaria contra las grandes potencias capitalistas opresoras; ahora, tras de que, con los atentados del pasado 11 de marzo, ese antiimperialismo revolucionario haya conseguido trasladar, en los hechos, la guerra al conjunto de la fortaleza imperialista; ahora, después de que el proletariado español y europeo empiece a sentir, en su propia carne, los estragos motivados por el imperialismo de sus propias burguesías, esa consigna, que anteriormente distinguió a los anticapitalistas revolucionarios, ha pasado a ser patrimonio de los oportunistas, que mantienen un pie en el campo burgués y otro, todavía, en el proletario, no es ni puede ser más que otra de las bellas ideas con las que los centristas, que oscilan entre la barricada de los explotadores y la de los explotados, confunden, dividen y paralizan la lucha de clase del proletariado y su sector más avanzado, el anticapitalismo.
El proletariado, el anticapitalismo, precisamente porque la consecución de su fin –la sociedad sin capitalismo, vale decir, sin explotación, sin clases– pasa necesariamente por borrar de la faz del planeta (de la única manera en que ello es posible, esto es, recurriendo, en cada momento, a todos los medios precisos), a todos y cada uno de los Estados capitalistas, no pueden ser, no son indiferentes, "neutrales" frente a la lucha que despliegan los pueblos oprimidos para desembarazarse de las cadenas que les ha impuesto el imperialismo. ¿«Contra la guerra y la paz capitalistas»? ¡Nada de eso! ¡¡Vergüenza, para los oportunistas, que, diciendo hoy tal cosa –la misma que callaron ayer, antes de la guerra–, pretenden que los explotados, que los anticapitalistas, abandonando la justificada simpatía espontánea que sienten por todos los movimientos de las naciones oprimidas que combaten, con las armas en la mano, la opresión imperialista, les sigan en su cínico propósito de equiparar el atroz imperialismo de EE UU y el resto de las grandes potencias capitalistas al «imperialismo» (¡!) de quienes, como Al Qaeda, independientemente de la ideología que profesen, luchan para romper esas cadenas seculares de opresión; de igualar el terror reaccionario, impuesto por el Estado sionista de Israel, en tanto que lugarteniente del imperialismo norteamericano en Oriente Medio, con el «imperialismo» (¡¡!!) de las guerrillas palestinas que combaten por arrojar al mar a quien ocupó y ocupa su tierra, a quien masacró y masacra, a la luz del día, con la complicidad del resto de Estados capitalistas, a todo un pueblo; de no distinguir entre la odiosa represión de esa cárcel de naciones que es el Estado español y la resistencia, contra ella, de quienes, como el Movimiento de Liberación Nacional Vasco, no exigen, en realidad, otra cosa, que el libre ejercicio de la autodeterminación por parte de esa nación oprimida que es Euskadi!...
¡Pobre del proletario, pobre del anticapitalista, pobre del "revolucionario" que no aprenda distinguir, en estos días de ira que vienen, entre el imperialismo, cada vez más insoportable, de las grandes potencias y la justa lucha contra éste de no importa qué nación oprimida, entre verdugos y víctimas, entre opresores y oprimidos! Tal como demuestra la condena, tan unánime como hipócrita, de la derecha y la izquierda capitalistas, del oportunismo, en su totalidad, a los atentados del pasado 11 de marzo, en Madrid, sólo podrá jugar el papel de peón de brega al servicio de los intereses reaccionarios de los amos del mundo y de sus servidores reformistas...
¿«Contra la guerra»..., «Por la paz»..., «Por la retirada de las tropas de Irak, con o sin ONU»..., «Palestina: ni ocupación ni guerra»..., «Contra la guerra y la paz capitalistas»..., decís, ahora, cuando la guerra antiimperialista revolucionaria ha alcanzado ya, sin marcha atrás posible, el centro mismo del sistema burgués? ¡Miserables! ¡¡Vuestro infame reformismo, vuestro cobarde oportunismo hará que las voces revolucionarias que hoy existen, por escasas que, por el momento, sean, resuenen con mayor estruendo:

¡VIVA LA GUERRA ANTIIMPERIALISTA REVOLUCIONARIA DE LOS PUEBLOS OPRIMIDOS CONTRA LAS POTENCIAS IMPERIALISTAS!

Proletarios y proletarias conscientes de los países capitalistas desarrollados, anticapitalistas avanzados: la forma concreta de llevar adelante ese vuestro deber revolucionario (¿cómo podría despojarse la clase explotada de sus cadenas permitiendo que el capitalismo siga aherrojando, con ellas, a los pueblos oprimidos?...) de sostener, en la lucha contra vuestra propia burguesía imperialista, a los pueblos sometidos que se levantan contra ella, no tiene nada que ver con confundir vuestra bandera –la revolución proletaria–, vuestros intereses –un mundo no capitalista sin fronteras, la comunidad humana universal–, vuestra lucha –la movilización de masas– y vuestras filas –las determinadas por las organización independiente de los explotados–, con la caduca bandera nacionalista, con los estrechos intereses pequeñoburgueses, con la acción armada terrorista contra la población civil y las confusas filas interclasistas que, en mayor o menor proporción, caracterizan a no importa qué movimiento antiimperialista revolucionario. Vuestra tarea es muy otra. Contra la descarada invitación reaccionaria, a la masacre de los explotados y oprimidos, por parte de quienes predican la guerra imperialista; contra los adormecedores cantos de sirena reformistas entonados por los que, en vano, prometen la paz; contra el mezquino oportunismo de quienes, llenándose la boca de "revolución" y "anticapitalismo", pretenden haceros cómplices, por la vía de la indiferencia, de la "neutralidad" de la criminal opresión con la que los amos del mundo sojuzgan a los pueblos oprimidos del planeta, vuestra tarea no pasa por intentar retirar las tropas imperialistas de donde se hallan, no pasa por intentar restablecer la paz, sino por aprovechar las convulsiones revolucionarias que la presente guerra conlleva y conllevará, en creciente dinámica, para preparar la hora de vuestra propia revolución, de la única forma en que hoy esto es posible, agrupando a los proletarios, a los anticapitalistas de vanguardia en torno a la consignas revolucionarias del levantamiento contra los propios explotadores, contra la propia burguesía, contra el propio Estado capitalista, en torno al objetivo de transformar la presente guerra, de la que el capitalismo es y será incapaz de sacar a las masas trabajadoras, en guerra civil, en cada país, entre los explotados y los explotadores.
Los atentados del pasado 11 de marzo en Madrid, haciendo presente la guerra en la vieja Europa, han vinculado, a la luz pública, a las masas proletarias de todas las grandes potencias capitalistas, han puesto, en el orden del día, para todo proletario, para todo anticapitalista revolucionario la necesidad de obrar por una respuesta propia de la clase explotada al curso bélico por el que manifiestamente se adentra el capitalismo. ¡Preparar la guerra civil entre proletarios y burgueses, ésta es la tarea, sin duda, difícil, pero ya planteada ineludiblemente por los vigentes acontecimientos, ya inscrita en la vida real de la sociedad capitalista contemporánea, en cuyo cumplimiento se forjará la vanguardia del proletariado revolucionario de mañana!

Edotirial del MAR, extraído de Voz anticapitalista 6 Abril 2004
disponible (pdf) en: http://es.msnusers.com/Anticapitalistasrevolucionarios/Documentos/Voz%20

MAR
30 de marzo de 2004

This work is in the public domain

Comentaris

Re: Tras de que Al Qaeda acabara con el Gobierno del PP...
07 abr 2004
vomito en alto el asco que me dais

marda !
Sindicat