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Notícies :: guerra
Turbulencias en Oriente Medio
02 abr 2004
La Vanguardia, 02 de Abril, 2004
SAMUEL HADAS
La ambiciosa iniciativa del Gran Oriente Medio de la Administración del presidente George W. Bush (aunque tenga motivos ulteriores) es indudablemente laudable en lo que concierne a sus objetivos políticos, económicos y sociales, que persiguen el crecimiento económico, la democratización y una mejor educación para los habitantes de una región que engloba, según sus promotores, un área que se extiende de Marruecos a Pakistán. Esta iniciativa (que algunos analistas en Washington atribuyen al director de la campaña electoral de Bush) está causando animadas y, por momentos, enardecidas polémicas en el mundo árabe, hasta el punto de convertirse en una de las principales causas de un cisma casi sin precedentes que colapsó la cumbre de la Liga Ã?rabe prevista para esta semana en Túnez, causando su aplazamiento. Para sorpresa de muchos occidentales, la Liga había decidido proponer la inclusión en la agenda de la cumbre de la cuestión de las reformas. La diferencias âtanto en el fondo como en la estrategiaâ? impidieron, según el presidente tunecino, Ben Ali, que la agenda pudiera ser aprobada.

Mientras algunos gobiernos árabes han expresado su apoyo al nuevo plan, líderes autocráticos de la región se resisten a adoptarlo, denunciándolo como un intento de âimposición desde fueraâ? (para algunos de ellos las soluciones deben ser autóctonas), mientras que otros recurren a la vieja cantinela de que ninguna liberalización es posible hasta que no se resuelva el conflicto palestino-israelí. La idea de que Estados Unidos, con el apoyo de la Unión Europea y el endoso de Israel, puede enseñar a los países árabes a ser más modernos y democráticos provoca, al menos, reacciones ambivalentes, escribe Zbigniew Brzezinski, quien fue asesor de Seguridad Nacional del presidente Carter. Tampoco los europeos creen en grandes propósitos de reordenación de enteras regiones, escribe el diario libanés âDaily Starâ?. El actor egipcio Omar Sharif reseñó recientemente en Las Palmas, quizá mejor que nadie, la situación: âEs inútil tratar de imponer la democracia en los países árabesâ?, vaticinando que no habrá democracia en Oriente hasta dentro de un siglo.

Es evidente que Oriente Medio está lejos de pasar por su mejor momento. Incapaz de proporcionar una respuesta adecuada al creciente terrorismo islámico, mientras que algunos países siguen ofreciendo santuario a organizaciones terroristas (e incluso las instrumentalizan para sus propios fines políticos), la región se debate entre serios problemas económicos, sociales y políticos para los que no se vislumbra salida, mientras que sus dos focos principales de tensión (por el momento), Iraq y el conflicto palestino-israelí, parecen complicarse cada vez más.

En Iraq, aunque se ha dado un paso importante en la ruta de la reconstrucción con la aprobación de la Constitución transitoria, la situación está muy lejos de estabilizarse. No faltan quienes buscan desencadenar una guerra civil entre los distintos grupos étnicos y religiosos, apelando a un terror brutal. El optimismo no es en estos días precisamente la tónica.

Por otra parte, un gobierno israelí huérfano de ideas y un gobierno palestino sujeto a los caprichos de Yasser Arafat, un líder anacrónico, incapacitado para actuar, no pueden apagar un fuego que amenaza extenderse velozmente. El cuarteto para Oriente Medio (Estados Unidos, Unión Europea, Rusia y la ONU) brilla por su ausencia, mientras que su plan de paz, la âhoja de rutaâ?, está en serio peligro de correr un destino similar al de los planes anteriores con que se intentó poner fin a la âintifadaâ? y reconducir el proceso de paz. Queda por ver si la iniciativa de âdesconexiónâ? del primer ministro israelí, Ariel Sharon, âuna piedra arrojada a las estancadas aguas palestino-israelíesâ? âcomo la describe un periodista israelíâ, es finalmente ejecutada. Pero incluso esta iniciativa, la única que podría, de tener éxito, reconducir el proceso de paz, corre peligro de descarrilar ante la problemática situación legal en la que se encuentra envuelto Sharon, por una parte, y la oposición a su plan de sus socios de coalición y en su propio partido, por otra. Son muchos los interrogantes, pero algo está claro: mientras prosiga el año sabático electoral de la diplomacia estadounidense, nada serio puede esperarse salvo que continúe la imparable espiral de violencia y la letal ecuación terrorismo-represalia.

Oriente Medio seguirá siendo uno de los focos principales de la geopolítica internacional durante muchos años y la iniciativa del Gran Oriente Medio podría abrir vías de cooperación entre Estados Unidos, Europa y el mundo árabe, pero las percepciones diferentes en la Unión Europea (que no olvida el fracaso âhasta el momentoâ del proceso de Barcelona); la credibilidad de Estados Unidos en la región y las aprensiones de los países de la zona sobre las motivaciones de sus promotores, y, sobre todo, la conducta de los dirigentes árabes autocráticos y de los fanáticos líderes fundamentalistas, seguirán constituyendo, por lo menos en un futuro previsible, obstáculos insalvables.

Mientras los líderes de la región y los foráneos involucrados en su quehacer político y económico sigan haciendo cierta la aseveración de que en esta parte del mundo se comenzará a actuar racionalmente sólo después de haberse agotado el inventario de desaciertos, las turbulencias que sacuden periódicamente Oriente Medio no acabarán.

S. HADAS, primer embajador de Israel en España y ante la Santa Sede.

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Comentaris

Re: Turbulencias en Oriente Medio
02 abr 2004
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