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2na. Conferencia Fracción Trotskista - Estrategia Internacional
02 abr 2004
II Conferencia de la Fracción Trotskista – Estrategia Internacional

Como ya informamos en el número anterior de LVO, entre el 17 y el 25 de abril se reunirá en Buenos Aires la II Conferencia de la Fracción Trotskista – Estrategia Internacional, integrada por el PTS de Argentina, la LTS-ContraCorriente de México, Estrategia Revolucionaria-Quarta Internacional de Brasil, la LOR-CI de Bolivia, Clase contra Clase de Chile, y compañeros de Francia, Gran Bretaña, Alemania y España.
El sábado 24 tendrá lugar una Sesión Abierta dedicada a discutir centralmente la lucha por la reconstrucción de la Cuarta Internacional, tema al cual dedicamos el artículo central de estas páginas (el temario general puede verse en LVO 135). Por otra parte, publicamos notas referidas a la actualidad de la política internacional, y la carta que le entregamos a los compañeros del Partido Obrero y demás integrantes del Movimiento por la Refundación de la Cuarta Internacional.
Reformismo, centrismo y Cuarta Internacional

Las luchas de los trabajadores de los distintos países del mundo contra los planes cada vez más agresivos de los gobiernos sirvientes del imperialismo, tienen muchos aspectos en común. Las potencias imperialistas, con los Estados Unidos a la cabeza, tienen a su servicio las instituciones como el G7, las Naciones Unidas o el FMI, que actúan en casi todos los países, y cuando lo necesitan no dudan en apelar a la guerras más brutales como lo vimos en Irak. Además tienen sus propios agentes, los dirigentes traidores, en el seno mismo de las organizaciones de los trabajadores. Por esto, la lucha por recuperar el internacionalismo militante y construir no sólo partidos revolucionarios nacionales sino un partido mundial de la revolución socialista, debe partir de reconocer claramente los enemigos que enfrenta.

En la historia del movimiento obrero, las organizaciones o corrientes obreras reformistas son aquellas que limitan su accionar a la obtención de reformas en los marcos del sistema capitalista y se oponen a todo cambio revolucionario. Así, frente a grandes convulsiones como las revoluciones o las guerras, se transforman en abiertamente traidoras.
Las burocracias sindicales de distinto tipo y en los más variados países actúan de esta manera. En nuestro país, los dirigentes sindicales peronistas prometen y negocian âmejorasâ? (aunque en los últimos años se dedicaron a entregar hasta la más mínima conquista) pero cuando las papas queman, cuando la clase obrera comienza a luchar y surgen sectores clasistas y antiburocráticos como en los â70, los burócratas organizaron la Triple A junto con López Rega y asesinaron luchadores obreros y de la izquierda, comenzando lo que luego del â76 generalizará la dictadura militar.
Veamos los principales ejemplos de la clase obrera internacional. En 1914, los grandes partidos socialdemócratas que conformaban la Segunda Internacional , en los que confiaban millones de obreros, se transformaron en agentes de las burguesías imperialistas de cada país permitiendo el inicio de la Primera Guerra Mundial. Y no les tembló el pulso cuando, en Alemania, organizaron el asesinato de los dirigentes socialistas revolucionarios Rosa Luxemburg y Karl Liebneckt en 1919.
Los grandes partidos comunistas surgidos bajo el fabuloso impacto de la Revolución Rusa de 1917, que conformaron la Tercera Internacional bajo la dirección de Lenin y Trotsky, degeneraron con el surgimiento del stalinismo. Este llegó a traicionar nada más ni nada menos que la lucha contra el fascismo en Alemania, permitiendo el ascenso de Hitler al poder en 1933. En la URSS llevó adelante los monstruosos Juicios de Moscú contra los oposicionistas, culminando su âobraâ? con el asesinato de León Trotsky en 1940, quien dos años antes había fundado la Cuarta Internacional para continuar el legado revolucionario que el stalinismo había traicionado. En Argentina vimos al PC apoyado por Moscú y por Castro sosteniendo a la dictadura de Videla. ¡Y los maoístas siguen hoy reivindicando a José Stalin!
Desde los 80 los partidos socialistas europeos se transformaron en los aplicadores de los planes âneoliberalesâ? en Francia, España, Alemania y otros países, mientras que los grandes partidos âcomunistasâ? como el italiano siguieron el mismo curso luego de la caída del Muro de Berlín en 1989. Fueron dejando así el discurso reformista adoptando uno abiertamente burgués reaccionario.
Simplificando, podemos decir que las corrientes reformistas son aquellas que sostienen una política de reformas para lograr el apoyo de los trabajadores y los sectores populares, incluso muchas veces poniéndose al frente de las luchas, pero estratégicamente son contrarrevolucionarias, defensoras del orden capitalista por estar vendidas a las patronales y sus gobiernos.
Por esto es esencial para los revolucionarios desenmascarar a los reformistas a los ojos de los trabajadores, denunciando sus agachadas y exigiéndoles ir hasta el final cuando están al frente de las luchas o los trabajadores tienen expectativas en ellos, pero con la clara estrategia de barrerlos de las organizaciones obreras y evitar así nuevas traiciones.

Las organizaciones centristas son aquellas que âoscilan entre reforma y revoluciónâ?, como las definiera León Trotsky. Tienden a adaptarse en todo momento a los reformistas pero a veces giran hacia la izquierda cuando estos demuestran su carácter reaccionario (en luchas parciales) o directamente contrarrevolucionario en grandes procesos.

Los trotskistas que formamos la FT retomamos la categoría de centrismo para referirnos a las corrientes en que se dividió la Cuarta Internacional luego de la Segunda Guerra Mundial. Corrientes trotskistas como el morenismo o el lambertismo siempre calificaron a la corriente que más se adaptó al reformismo (el âpablismoâ? ) de revisionista, para indicar que revisaba el programa de la Cuarta Internacional, y no utilizaban la categoría de centrismo. El problema es que la revisión del programa revolucionario es lo último que hacen los centristas. Durante años, y a veces décadas, se adaptan al reformismo y sólo al final abandonan, es decir ârevisanâ?, los elementos programáticos rompiendo con la Teoría-Programa de la Revolución Permanente, fundamento del marxismo revolucionario de nuestros días.

La lucha por la reconstrucción/refundación de la Cuarta Internacional no puede prescindir de la definición de centrismo, ya que permite luchar contra las mil y una claudicaciones de las corrientes que siguen hablando en nombre del âtrotskismoâ? pero se adaptan cotidianamente a los reformistas (y por su intermedio al estado burgués). Sin la categoría de centrismo, sólo podemos criticarlas cuando abandonan finalmente la teoría, la estrategia y el programa revolucionario. Ejemplos claros de centrismo en el movimiento trotskista fueron los âtrotskistas de Yaltaâ? que nombramos más arriba, que se adecuaban a una u otra variante de los reformistas, discutían duramente alrededor de tácticas y se unificaban ocasionalmente para claudicar a algún gran reformista, jurando todos âlealtad al Programa de Transiciónâ?. El más importante de estos movimientos fue la reunificación de las principales corrientes trotskistas que se reivindicaban de la Cuarta Internacional en 1963, alrededor del reconocimiento de Cuba como estado obrero, sin levantar un programa transicional que preparara una revolución política para enfrentar la creciente stalinización y, lo que es más perverso aún, ocultando la represión a los militantes trotskistas cubanos (de la corriente posadista) a los que la dirección de Castro metió presos acusándolos de plantear la ocupación de la base militar norteamericana de Guantánamo, cuestión que toda la historiografía trotskista reciente ha demostrado que es tan âverdaderaâ? como la afirmación de Stalin de que Trotsky era un agente de Hitler.
Esta es la base de nuestra definición de que el movimiento trotskista en la post guerra, por lo menos desde el año 1951, se transformó de conjunto en una serie de tendencias centristas con poca continuidad con el legado de Trotsky.
Es por eso que, como buenos marxistas que intentamos ser, no definimos a las corrientes que se reivindican de la Cuarta Internacional por su programa solamente, sino también por su práctica política, por su acción en la lucha de clases.

Para refundar la Cuarta Internacional hoy, a comienzos del siglo XXI, cuando el movimiento obrero viene de sufrir duras derrotas (desde la pérdida de conquistas en âoccidenteâ? hasta la restauración del capitalismo en Rusia, China y Europa del Este), cuando aún debe ajustar cuentas con los reformistas que lo ataron de pies y manos para enfrentar la ofensiva imperialista, es imprescindible que los cuartainternacionalistas asumamos la responsabilidad de poner cada batalla en la perspectiva de recuperar lo mejor de las tradiciones revolucionarias de la clase obrera, contra los que esconden tras el âinternacionalismo de los movimientos socialesâ? su escepticismo en que la clase obrera pueda construir poderosas organizaciones y dirigir los próximos procesos revolucionarios. En cada lucha o proceso, sobre todo en las de la clase obrera, los trotskistas debemos demostrar la superioridad de nuestro programa y estrategia y la miseria de los que, en su afán de obtener un cargo parlamentario o sindical, concilian con los reformistas. Y no se trata de enfrentar sólo los casos más burdos, como el del mandelista Miguel Roseto ocupando un ministerio en el gobierno burgués de Lula, sino de señalar toda actuación de los que considerándose trotskistas van en contra de las tendencias más revolucionarias de la clase obrera y la juventud. Señalaremos sólo algunos ejemplos: el POS (grupo hermano del MAS y el PSTU en ese momento) en México que se retiró condenando la continuidad de la formidable huelga estudiantil de la UNAM ubicándose en el bando de los âmoderadosâ?; la LCR y Lutte Ouvriere en Francia haciendo grandes campañas electorales pero sin jugar ningún rol importante en las grandes luchas contra los recortes a la Seguridad Social; el SWP inglés adaptándose a las direcciones pacifistas del movimiento antiguerra sin impulsar, mientras se movilizaban millones, la organización de al menos una vanguardia que se propusiera impulsar el boicot a la maquinaria de guerra imperialista.

Por esto, nuestra política para la reconstrucción/refundación de la Cuarta Internacional no es solamente de acuerdos programáticos (y mucho menos si se limita a cuatro consignas generales como plantea el PO y el MRCI) sino que consideramos necesario extraer lecciones estratégicas comunes de los principales hechos de la lucha de clases de los últimos años y promover la experiencia práctica común. No pretendemos hacer un curso de historia sobre lo que hizo cada tendencia en los últimos 50 años, pero consideramos que no daremos pasos serios en la refundación de la Cuarta Internacional sin ver si las corrientes que la impulsan tienen una política revolucionaria independiente o de adaptación al estado y a las direcciones oficiales del movimiento obrero y de masas.

Estamos por supuesto abiertos a la crítica de nuestra propia acción. Aunque se trate de pequeñas pruebas comparadas con las grandes revoluciones del siglo XX, creemos que nuestra participación en las luchas que nos ha tocado vivir muestran una clara voluntad de construcción revolucionaria de nuestras organizaciones y de nuestra corriente internacional. La LTS-ContraCorriente de México nació como producto de una gran intervención revolucionaria en la duramente reprimida huelga de la UNAM, no solo por parte de nuestros compañeros mexicanos sino de toda la FT (el dirigente Christian Castillo y la compañera Cecilia Feijoo, estudiante de Sociología, ambos del PTS, estuvieron presos en México por sus actividades de apoyo a la huelga). En Argentina, desde las jornadas revolucionarias del 2001 el PTS concentró sus esfuerzos en las fábricas ocupadas y puestas a producir por sus trabajadores como Zanon y Brukman, transformadas en símbolos internacionales de la potencialidad estratégica de la clase obrera. En Bolivia, a partir de las lecciones de las claudicaciones del POR de Guillermo Lora, venimos forjando una organización que fue activa, levantando un programa revolucionario, en el último octubre boliviano.
Buscamos que nuestro programa se corresponda con nuestra práctica en la lucha de clases, porque consideramos que de esta manera demostraremos que la estrategia marxista revolucionaria es la única que puede permitir a la clase obrera reconstruir su dirección revolucionaria y triunfar, y por esto es necesaria la Cuarta Internacional, el partido mundial de la revolución socialista.
Si en estos primeros pasos en la recomposición del movimiento obrero internacional, ante el descrédito de las direcciones burocráticas, los trotskistas cuartainternacionalistas pudiéramos ser impulsores en varios países de procesos de radicalización obrera de una profundidad similar o superior al de los ceramistas de Zanon, si es posible en gremios y empresas más importantes, mostrando la superioridad del programa y la estrategia revolucionaria frente a los reformistas y centristas, estaríamos aportando a recomponer la confianza en el rol hegemónico de la clase obrera como sujeto revolucionario. Así podríamos atraer hacia el marxismo revolucionario a los sectores más conscientes de los trabajadores y la juventud anticapitalista del movimiento no-global, y estaríamos más cerca de la refundación efectiva de la Cuarta Internacional.
Mira també:
http://www.ft.org.ar
http://www.ft-europa.org

This work is in the public domain

Comentaris

Re: 2na. Conferencia Fracción Trotskista - Estrategia Internacional
02 abr 2004
vaya lío, me he quedado a la mitad, la historia que contais parece un melodrama de enredo como las telenovelas.

es cierto que actualmente se adolece de falta de análisis y teoría revolucionaria puesta al día, pero l@s activist@s no podemos perder el tiempo en iniciarnos en semejantes tramas aburridas y
de eficacia nula como las que narrais.

por que no os olvidais de batallitas y proponeis una V Internacional?
Re: 2na. Conferencia Fracción Trotskista - Estrategia Internacional
02 abr 2004
trotsky é morto!
Re: 2na. Conferencia Fracción Trotskista - Estrategia Internacional
08 oct 2004
Trobo molt interesant aquesta paguina wep
pero trobo que li hauriau de posar mes color perque no sigui tant aburrit lleguiro
gracies
Tània
Sindicat